domingo, noviembre 18, 2007

Guerra a los perfumes en aras de la salud. Perjudican a personas que padecen alergias, asmas u otros problemas

Guerra a los perfumes en aras de la salud. Canadá se sitúa al frente de un movimiento creciente que reclama la prohibición de los aromas artificiales, que, se dice, perjudican a personas que padecen alergias, asmas u otros problemas respiratorios.
AGENCIAS. HERALDO.es | ¿Adiós a los perfumes? Canadá anunció la guerra a los aromas sintéticos. El lema del movimiento reza "No scents is good sense", algo así como "ninguna fragancia, eso es sentido común". Los impulsores de esta iniciativa apuntan sobre todo a proteger más a los asmáticos, alérgicos y otras personas con problemas respiratorios. Según la Lung Association de las regiones canadienses de Terranova y Labrador, los afectados suponen entre un 15 y un 20% de la población canadiense. Una situación, además, que tiene tendencia al alza.
La campaña antiperfume comenzó en 1998 en Halifax, la capital de la provincia atlántica de Nueva Escocia. En aquel entonces, las autoridades escolares locales decidieron prohibir en sus 146 escuelas la utilización de perfumes artificiales.
Poco después, entró en vigor en todo el sistema educativo y en los hospitales de Nueva Escocia, así como en el Ayuntamiento de Halifax, un programa que llamaba la atención sobre esta cuestión. La campaña tenía como meta aumentar la consciencia de los empleados sobre el efecto dañino de los aromas artificales y lograr que renunciaran a su utilización. Según las autoridades de Halifax, la iniciativa tuvo una respuesta muy positiva, tanto por parte de los empleados como de los visitantes. Desde el Atlántico, el movimiento antiperfume se fue extendiendo con éxito hacia el oeste del país norteamericano. Mientras tanto, incluso en la capital, Ottawa, la mayoría de los ministerios y las instituciones federales se declararon zonas libres de perfume.
En Ontario, hay carteles de "no scents" en casi todos los ayuntamientos, gimnasios, piscinas, consultas médicas y escuelas. Incluso ciertas invitaciones a reuniones de padres o conferencias incluyen una nota en la que se pide que los asistentes no acudan perfumados.
No hay descenso en la venta
Por el momento, no se sabe cuánta gente cumple con esta norma. El sector de los perfumes hasta ahora no ha registrado ningún descenso en la demanda de productos, dijo Karen Brown de la Canadian Cosmetic, Toiletry & Fragrance Association (CCTFA).
Según la Lung Association de Terranova, se utilizan hasta 4.000 químicos diferentes en la fabricación de aromas para desodorantes, geles de ducha, sprays, cremas, lociones, perfumes y after shaves. Solos o combinados pueden desatar problemas de salud como tos, enfriamientos, complicaciones respiratorias, dolores de cabeza, sarpullidos o náuseas. Por eso, muchos médicos apoyan el movimiento antiperfume. También Faye Goldman, médico generalista en Ottawa, tiene un cartel de "no scents" en su consulta. "Por dos motivos", explica. "Por un lado, hay cada vez más personas con alergias graves a las influencias ambientales, entre ellas, los perfumes. Por el otro, dos de mis empleadas en la recepción tienen asma y alergias condicionadas por el entorno. Reaccionan rápidamente y con gran sensibilidad a los aromas fuertes".
En contra
Karen Brown, de la CCTFA, en cambio, rechaza esta estigmatización de los perfumes. "Las alergias son reacciones inmunológicas a proteínas", dice. "Dado que los aromas artificiales no contienen proteínas, no se puede hablar de alergias. Y al contrario de lo que ocurre, por ejemplo, con los cacahuetes, en el caso de una reacción excesiva nunca se producen síntomas que pongan en riesgo la vida. Por lo demás, si se quieren suprimir todos los productos que ocasionan reacciones sensibles, tampoco se podrían vender flores", añade.
De todas maneras, es improbable que se produzca pronto una prohibición de las fragancias. La Seguridad Social canadiense se ocupa de otras cosas, al igual que el Ministerio de Salud en Ontario. Su portavoz, David Jensen, dice lacónico: "La verdad es que no tenemos ninguna estrategia al respecto".
Una suerte para las personas que prefieren los aromas artificiales a los olores naturales del cuerpo. Cuando alguno de sus pacientes huele demasiado a sudor, incluso la doctora de la campaña de "no scents" es infiel a sus principios. "De vez en cuando tenemos algún paciente de esos", admite Faye Goldman. "Entonces, echamos en nuestra consulta un poco de ambientador suave. Pero es uno que no afecta a mis empleadas".

1 comentario:

maria jose dijo...

yo creo que los pefumes son innecesarios contaminadores del ambiente y a mi en lo personal me da dolor de cabeza cuando voy en el transporte publico cerca de alguien que se puso mucho. Creo que la gente podria ser mas natural, sí usar algun desodorante quizas para las zonas donde las bacterias descomponen nuestro sudor mas notoriamente, pero no exagerar, por dios!! porque tanto temor a lo mas natural?? ademas quien sabe que tanto le echan a los perfumes que ademas han de dañar nuestra piel, y seguro tambien contaminan desde su manufactura hasta cuando nos bañamos y se van con el agua. Yo por eso digo tambien "NO SCENTS IS GOOD SENSE".

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