domingo, enero 10, 2010

¿Cobrar los rescates? José María Nasarre Sarmiento

Cobrar los rescates? José María Nasarre Sarmiento. Las normas para intentar conseguir que los excursionistas negligentes paguen el coste de las operaciones de rescate en la montaña son de difícil aplicación y dudosa justificación. lo importante es la prevención.
EN los últimos meses ha resurgido el debate sobre el cobro de los rescates en los accidentes de montaña. En Cataluña se aprobó la normativa que permitía el cobro de los rescates de excursionistas negligentes en 2005. Aunque se han enviado facturas a título informativo, nunca se ha cobrado. Es complicado determinar quién ha sido negligente. Desde hace varios años también está aprobada la tasa en Cantabria, y tampoco se ha cobrado. Está en discusión en la Comunidad Valenciana o en el Principado de Asturias. En Aragón, veíamos los toros desde la barrera, pero ahora alguno de nuestros parlamentarios propone cobrar el rescate.
Para justificarlo es posible tomar como referencia las normativas que nunca se han aplicado, pero también se utilizan en ocasiones datos falsos, como que al otro lado del Pirineo se cobran los rescates. El rescate en la montaña es totalmente gratuito en Francia cuando lo hacen la Gendarmería o el CRS. Seguramente en alguna ocasión han intervenido helicópteros privados por su propia iniciativa: alguien se dejó rescatar por un helicóptero que le llevó al hospital a cambio de usar su tarjeta visa.
Ante tanta confusión, se hace preciso aclarar ideas. El coste fundamental de un accidente no es el rescate, no es el helicóptero, sino la hospitalización, las operaciones, las bajas laborales, las pensiones de invalidez, la falta de productividad del accidentado mientras se cura. Imaginemos que un excursionista inexperto alcanza exhausto un lugar difícil, queda enriscado y agotado y pide auxilio. Llega el helicóptero y en pocos minutos lo deposita un poco más abajo, donde ya no tiene riesgo, para que vuelva andando a casa. Y todo se acaba ahí. Si el excursionista sabe que le
vana cobrar el rescate porque ha sido negligente, intenta bajar por sus propios medios, cansado y nervioso, y tiene un accidente. Entonces, a los españoles no nos cuesta el viaje del helicóptero sino, además de ese viaje, ocho semanas de hospitalización, tres operaciones, varios meses de baja laboral, y en el peor de los casos hasta una pensión de invalidez y su falta de productividad durante toda la vida. Lo que hace falta es prevención.
¿Por qué motivo se piensa en el montañismo? Recientemente, subrayando que constituye un agravio comparativo, los clubes de montaña de mayor implantación en Cataluña han firmado un manifiesto contra el cobro de los rescates. Es cierto que hay más muertos en la montaña, pero se producen muchos más accidentes en pabellones deportivos. ¿Se cobrará el rescate del turista imprudente al ayuntamiento que ha promocionado en sus folletos una actividad sin mencionar el equipo técnico o las condiciones físicas necesarias? ¿O al comercio que negligentemente le vendió el material deportivo sin ningún comentario sobre su uso? ¿Se negará la prestación económica por incapacidad temporal a quienes se lesionan por jugar al fútbol el fin de semana con la negligencia a sus espaldas de no haber entrenado los días anteriores porque trabajaban? ¿Se cobrará la intervención de la Guardia Civil al conductor que conduce un día de niebla? El sol sale para todos.
Supongamos ahora que quienes proponen el cobro no pretenden compensar el coste sino, como manifestó la consejera de Presidencia del Principado de Asturias, establecer «una tasa con vocación educativa» que se cobrará «en los casos de imprudencia, negligencia y simulación de riesgo». La pregunta nos la hacemos todos: ¿quién determina cuándo hay negligencia? En Cataluña llevan cuatro años pensando cómo cobrar la tasa por la movilización de los servicios de emergencia en caso de negligencia: no hacer caso de carteles o señales, no atender a una preemergencia meteorológica, no llevar el equipo necesario o no pedir autorizaciones que son preceptivas. Si la preocupación es escarmentar a los que toman el pelo a los rescatadores, no hay problema. Con los mecanismos legales actuales es posible acudir a la vía judicial para exigir los gastos totales de un operativo de rescate a ese excursionista que ha simulado el riesgo.
Terminamos. Si acuden visitantes a las montañas es porque se han dejado tentar por el reclamo turístico que utiliza la comunidad autónoma. No vamos a amenazar con tasas a estos visitantes, sino que habrá que ofrecerles un servicio de calidad. Es una garantía que el rescate lo haga la Guardia Civil. Es un lujo que el servicio esté medicalizado. Y hay que invertir en información y en prevención. En Aragón se hace, aunque son necesarios nuevos pasos y a veces la eficacia es limitada. Podemos lograr la sensibilización de los aragoneses ante los riesgos de la montaña, pero es difícil conseguir que lleguen los mensajes a visitantes que proceden de Madrid, Valencia o Francia. Seguramente hace falta una campaña de televisión para todas las comunidades autónomas, como en los accidentes de tráfico.
Antes de aventurar una propuesta habrá que consultar a la Guardia Civil, a Protección Civil o a la Federación Aragonesa de Montañismo, que no proponen tasas, y, tendremos que plantearnos si queremos ofrecer la mayor calidad en el turismo de montaña.

14/2/2010 OPERACIONES CARAS Y COMPLICADAS Un rescate en la nieve puede costar más de 9.000 euros
1. • Socorrer a 3 jóvenes en Masella movilizó a 24 bomberos y un helicóptero en enero
2. • Los especialistas piden que no se suba a alta montaña sin un telelocalizador ARVA
Tareas de rescate de dos excursionistas uertos en un alud en Comapedrosa (Andorra) en marzo del 2009. Foto: TONY LARA M. J. I. BARCELONA
No hay dos operaciones iguales, porque las condiciones de la montaña jamás son las mismas. Pese a eso, existen algunas estimaciones sobre cuál sería el coste de un rescate. El último cálculo se hizo el pasado enero, cuando tres esquiadores que se encontraban fuera de pistas en Masella (Cerdanya) se vieron atrapados por un alud. La operación de rescate, que obligó a movilizar a 24 bomberos, tres dotaciones de los Mossos d’Esquadra y a activar un helicóptero tuvo un coste no inferior a los 9.000 euros.
No hay importe exacto de qué pueden suponer estas operaciones de salvamento –que muchas veces se realizan bajo condiciones climatológicas muy difíciles–, pero sí está establecido el montante que supone movilizar todo el equipo humano y material para una de estas actuaciones. Cada miembro de la patrulla de rescate vale 30 euros por hora. Un vehículo terrestre, 39 euros. Y un medio aéreo, 2.271 euros por hora.
Pese a las advertencias que viene lanzando desde hace años la Generalitat –el decreto que regula la práctica de actividades deportivas en el medio natural está vigente desde marzo del 2003– y el ultimátum dado el pasado octubre, lo cierto es que no se ha aplicado ninguna sanción a esquiadores o excursionistas por su comportamiento, confirmaba el pasado viernes Joan Borràs, sargento de los Grups de Recolzaments d’Activitats Especiales (GRAE) de los bomberos de la Generalitat.
Según la normativa, quienes hayan tenido un comportamiento irresponsable en la montaña tendrán que hacer frente a los gastos del rescate, que pueden ir desde los 300 euros hasta los 70.000.
OPERACIÓN COMPLICADA / El rescate de una persona sepultada bajo la nieve no es labor sencilla. Es fundamental que esta vaya correctamente equipada para que los efectivos de seguridad puedan localizarla «lo antes posible, ya que existe un riesgo de asfixia, además de las contusiones producidas por los golpes», señaló Borràs. La función que antiguamente desempañaban algunos perros (los afamados sanbernardos) la realiza ahora un dispositivo, el ARVA (del francés Appareil de Recherche de Victimes d’Avalanches), que emite una señal de radio que facilita el rescate en caso de quedar cubierto totalmente por la nieve. «También hay que ir con una pala y una sonda, dos herramientas de autoprotección muy útiles», dijo el bombero.
Pero como lo mejor es no llegar a estos extremos, «lo importante es formarse e informarse bien», concluye el nivólogo Jordi Gavaldà.

1 comentario:

Manuel dijo...

Al hilo de este articulo sobre el cobro de rescate en montaña, quiero dejar constancia sobre un caso concreto que paso a relatar muy brevemente:
Un domingo del mes de Diciembre del año 2009, dicidimos unos amigos ir desde Córdoba a la Sierra de Mágina (Jaén), para coronar su cumbre más alta, Pico Mágina con 2.165 mts de altitud. Se consigue hacer cumbre, con la mala fortuna que ya de vuelta hacia el inicio de ruta, unos de los componentes del grupo resbala cayendo todo el peso de su cuerpo sobre unas de sus piernas y se la fractura.
Ante la imposibilidad de transportarlo los que componiámos el grupo, se opta por llamar al 112. En el lugar y tras ser conducido por uno de los senderista hasta el lugar en que se encontraba el accidentado se persona la guardia civil, quién determina que tiene que ser sacado en camilla hasta una pista donde se encontraban los vehículos. Estos a su vez se ponen en contacto con los bomberos de Jaén quienes al cabo de un tiempo y ya entrada la noche se personan en el lugar. Y para no extenderme mas, al final los bomberos lo transportan en camilla con ayuda de los miembros del grupo y guardia civil hasta los vehículos.
Todos nosotros estamos agradecidos a los equipos de rescate que intervinieron y hoy nuestro amigo y compañero se encuentra bién.
A finales de Marzo del 2010, nuestro amigo recibe una carta certificada del Ayuntamiento de Jaén, la que contiene una abultada factura de casi 3.000 euros, por haber intervinido los bomberos de esa localidad en el rescate de un montañero.
Se ha presentado un recurso de roposición el cual ha venido denegado. Y ya sólo nos queda presentar un contencioso administrativo.
Al que éste interesado le mando la factura .
Saludos a todos. Papelin

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