miércoles, junio 29, 2011

Neutralizar la agresividad FERRAN RAMON-CORTÉS EL PAIS SEMANAL - 12-06-2011

Neutralizar la agresividad FERRAN RAMON-CORTÉS EL PAIS SEMANAL - 12-06-2011

Vivimos con un alto nivel de crispación: en la política, en el trabajo, en la calle... ¿Qué hay detrás de esta comunicación tan agresiva? ¿Cómo podemos combatirla?

Voy a buscar a mis hijos a la escuela. En un paso de cebra cercano a la entrada, por el que han de cruzar cada día los niños, me encuentro a un padre estacionado con su flamante Mercedes. Con absoluta serenidad, le hago notar que está bloqueando el paso justo en el punto por el que pedimos a diario a nuestros hijos que crucen para hacerlo con seguridad. Su respuesta no me atrevo a reproducirla. Lo más cariñoso que me dijo fue: "Métete en tus asuntos, y si te aburres, monta una ONG...", a lo cual seguía un grosero insulto.
Estoy en la panadería del barrio. Dos chicas entran con un perro. Un cliente les llama la atención avisándoles de que está prohibido entrar en el local con animales. Entre ellas, pero alzando la voz para que el hombre las oiga, comentan: "Ya estamos. Otro [insulto] que se aburre en casa y tiene que venir a dar lecciones a la gente...".Estas son solo dos anécdotas recientes. Pero lo cierto es que muchas veces uno tiene la sensación de que hoy día la agresividad flota en el ambiente. Una agresividad gratuita, innecesaria y que en ocasiones raya la violencia. Una agresividad que hace de la relación casual con los demás una experiencia nada agradable, y que pone en jaque la convivencia. Y cada vez que nos enfrentamos a ella surge la misma pregunta: ¿qué le pasa a esta persona?, ¿por qué tanta irritación?

Detrás de la agresividad "La violencia es el miedo a los ideales de los demás" (Mahatma Gandhi)
Ante un estímulo externo tenemos dos comportamientos posibles: responder o reaccionar. En el primer caso controlamos de forma consciente nuestro comportamiento. En el segundo actuamos sin control. En este contexto, la agresividad no es nunca una forma de respuesta, sino de pura reacción.La reacción es un impulso automático del ser humano, que procede del instinto de supervivencia, y que tiene lugar cuando percibe un peligro o se siente atacado. Así pues, la agresividad es en esencia una reacción defensiva de alguien que en un momento dado se siente provocado.
Al margen de la agresividad patológica, que no es objeto del presente artículo, hay distintos orígenes para los comportamientos agresivos ocasionales con los que nos obsequia la gente en nuestro día a día:
- Hay agresividad que procede de nuestra inseguridad: cuando nos sentimos inseguros ante algo o alguien, cuando no dominamos algo y alguien nos cuestiona o nos pone en duda, la reacción por defecto será con toda probabilidad agresiva. Solo desde una gran dosis de seguridad personal podemos responder serenamente si alguien nos cuestiona.
- Hay agresividad que procede de nuestra falta de valor para decir lo que tenemos que decir: cuando tenemos que dar malas noticias, o hacer alguna observación negativa, y somos de los que nos cuesta hacerlo, nunca encontramos el momento adecuado. Y cuando finalmente hacemos acopio de valor, y lo decimos, nos vamos directamente y sin darnos cuenta al otro extremo, pasando de callarnos a decirlo con agresividad.- Hay agresividad que simplemente procede de nuestra inquietud, de nuestros nervios: cuando algo nos inquieta, sea porque estamos ante una persona importante, porque hemos trabajado mucho en el tema o por cualquier otro motivo, es difícil responder ante cualquier observación sin alterarnos, manteniendo un tono constructivo.
- Y hay también agresividad que procede de nuestro sentimiento de culpa. Este sería a mi entender el caso de los ejemplos descritos al inicio. Cuando el sujeto se siente culpable y sabe que ha hecho mal las cosas, vive el comentario que le hagan como una agresión que le induce al ataque. En este caso, lo que hace es proyectar su enfado en los demás, cuando en realidad con quien está enfadado es consigo mismo.En todos los casos la raíz es común, y se trata del miedo en cualquiera de sus formas o matices. Como afirma el Dalai Lama, "la ira nace del temor", y ciertamente, cuando alguien o algo nos da miedo, la reacción colérica o fuera de tono no se hace esperar.

¿Cómo responder? "El buen juicio no necesita de la violencia" (León Tolstói)
A menudo, ante los ataques de alguien, no sabemos reaccionar. Aguantamos estoicamente su brote de ira, y nos quedamos por el camino con la sensación de que es esa persona la que en el fondo se sale con la suya y consigue sus fines (es evidente que el padre del flamante Mercedes no movió ni un centímetro su coche, y que yo desistí de hacer nada más al respecto).
Pero probablemente esto sea lo mejor que podemos hacer. La recomendación fundamental ante una persona irritada es por encima de todo no reaccionar nosotros, y en muchos casos ni tan siquiera la respuesta serena merece la pena, puesto que si el otro está fuera de sí, no va a procesar nada de lo que le intentemos decir.Lo que es seguro es que ante una persona agresiva no lleva a ninguna parte dejarla en evidencia, afearle su conducta o intentar discutir. Porque caeremos inevitablemente en una espiral de reacciones y contrarreacciones que muy pronto nos hará perder el control a nosotros y nos encontraremos comportándonos a merced del otro.Es importante vivir la agresividad ajena con la prevención de no caer nunca en su terreno de juego, no caer en la provocación y reaccionar, para mantener así y en todo momento nuestro juicio. Como afirmó Viktor Frankl, "no podemos controlar los acontecimientos, pero sí nuestra reacción a ellos", y, como nos recuerda Stephen Covey, "nuestra conducta es una función de nuestras decisiones, no de nuestras condiciones".

¿Qué se puede hacer? "El medio para hacer cambiar de opinión es el afecto, no la ira" (Dalai Lama)
Si tenemos en nuestro entorno una persona que se muestra reiteradamente colérica (dejando al margen siempre casos no patológicos), hemos de considerar en primer lugar los posibles motivos: estamos ante una persona a la que la inseguridad y/o alguna manifestación del miedo la está colapsando.No ayudará, por tanto, censurar su comportamiento ni mientras lo muestra (no está en condiciones de aceptarlo) ni en algún momento posterior (aunque lo acepte, su seguridad se verá inevitablemente minada). Tampoco funcionará dejarlo públicamente en evidencia. Todo ello no hará más que reforzar su inseguridad y, por tanto, la directa manifestación de esta: su reactividad y su agresividad.Hay un camino que sí ayudará, aunque será lento en algunos casos y exigirá una gran dosis de empatía y generosidad: aceptar a la persona, comprenderla y, una vez comprendida la raíz de sus miedos, darle seguridad.Con aquellas personas de nuestro entorno a las que queremos ayudar tenemos una posible estrategia a seguir: en lugar de enfadarnos con ellas cada vez que se muestran agresivas, podemos llevar a cabo un trabajo de fondo, que consistirá en ir dándoles mensajes positivos cada día. Esta estrategia no trata de tapar sus comportamientos agresivos. Trata de compensar y superar el mal de base, el origen de la agresividad, que es su falta de seguridad. La persona que muestra actitudes agresivas sabe perfectamente que no lo está haciendo bien, y no necesita que se lo recordemos. Lo que le ocurre es que no sabe de dónde proceden estas actitudes, y en esto es en lo que nuestra ayuda a través del refuerzo de su seguridad puede ser fundamental.En los encuentros accidentales con gente que se muestra puntualmente agresiva, y a la que quizá ni conocemos, podemos responder con una pauta fija: serenidad y la mejor de las sonrisas.Y cuando somos nosotros los que nos comportamos agresivamente, será bueno que analicemos qué tipo de situación ha desencadenado nuestra reacción: porque aquello ante lo que reaccionamos con irritación es precisamente aquello sobre lo que nos sentimos inseguros, aquello que no tenemos resuelto en nuestras vidas. Identificar lo que no tenemos resuelto y trabajarlo será la solución definitiva, más que intentar que un disciplinado autocontrol nos haga evitar un brote de cólera.Agresividad, una palabra que rima con soledad. Está científicamente demostrado que tenemos mayor propensión por relacionarnos con aquella gente que nos muestra una actitud amable. No hace falta que hablemos con ellos; la sola expresión afable ya nos invita a la relación. Y siguiendo el razonamiento, parece lógico pensar que tendremos de forma natural una especial prevención a relacionarnos con gente que nos muestra una expresión hostil.La agresividad con los demás levanta altos muros de aislamiento y lleva con el tiempo a la soledad. La gente se distancia hasta cortar todo vínculo de relación. A nadie nos gusta pasar un mal rato en nuestra interacción con los otros. Y ya no es una cuestión de tenerle miedo al agresivo. Es el simple y humano deseo de sentirnos bien en compañía de los demás.

MIEDOS Y FALTA DE SEGURIDAD
Libros
- La trilogía 'Millenium', del desaparecido Stieg Larsson. Muestra un extenso catálogo de comportamientos agresivos derivados de miedos, inseguridades y atrocidades sufridas. Agresividades que se sitúan en la categoría patológica en algunos casos, pero que son la mayoría de las veces conductas puramente reactivas.

- En su reciente novela 'Sunset Park', (Anagrama, 2010), Paul Auster nos describe con maestría los comportamientos de varios personajes que van de la pasividad a la agresividad, siempre como reacción a miedos y falta de seguridad.
- Una historia de superación de la agresividad: en su libro 'Re-Ser', (Integral, 2007), Santi López Villa narra con el título de 'El gesto de Manuel' una historia de superación de la agresividad en condiciones emocionales extremas. Un relato inspirador que induce a la profunda reflexión.

José Luis Sampedro entrevistado por Iñaki Gabilondo



ENTREVISTA a José Luis Sampedro. "Somos naturaleza. Poner al dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe". LUZ SÁNCHEZ-MELLADO EL PAIS SEMANAL - 12-06-2011

Azuzó a los jóvenes a indignarse y reaccionar. Ahora les pasa el relevo. El economista, literato y pensador, de 94 años, cree que el capitalismo se acaba y la actual "barbarie" del mundo dará paso a un nuevo sistema.

No nos oye llegar. Está de espaldas frente al ventanal. Es mediodía, la luz entra a chorro y su figura se recorta contra el azul intenso del mar al otro lado del cristal. Un claroscuro perfecto: los pelos de punta, las orejas despegadas, la espalda recta, la diestra arañando un folio con un bolígrafo. La viva imagen de la introspección. José Luis Sampedro no es un hombre de acción. Al menos en sentido estricto. El pensamiento, la reflexión y la contemplación han sido a la vez su alimento y su legado. A sus 94 años, sordo y aquejado, que no quejoso, de diversos males de su edad, escribe todos los días. Así, a mano, con el papel apoyado sobre una tabla, compuso el prólogo del célebre Indignaos -de Stéphane Hessel y un capítulo de Reacciona, los ensayos que han espoleado el Movimiento 15-M.
Nos encontramos en su apartamento alquilado en la misma arena de la playa de Mijas (Málaga) días antes de que los indignados tomaran la Puerta del Sol. Se le veía frágil. Un gigante de metro noventa todo piel y huesos y ojos transparentes clavándose en los del prójimo. Un místico. Pero un místico lúcido. Y enamorado. Su esposa, la escritora Olga Lucas, 30 años menor, le sostiene en todos los sentidos. Ella es sus oídos, sus ojos y sus antenas. Pero el que piensa -y el que actúa pensando- es él. Juntos firman Cuarteto para un solista (Plaza y Janés), la "novela de ideas o ensayo novelado" que publica ahora y que constituye su testamento intelectual. Quisimos verle de nuevo para saber cómo saludaba, por fin, la reacción de los jóvenes. No fue posible. El celo de Olga le protege del mundo. Quizá de más. Pero gracias a ella está vivo, o eso dice él.

¿Cómo ve el mundo desde aquí?
Nuestro tiempo es para mí, esencialmente, un tiempo de barbarie. Y no me refiero solo a violencia, sino a una civilización que ha degradado los valores que integraban su naturaleza. Un valor era la justicia. Dígame si Guantánamo o lo que pasa en China es justicia. Se juzga a la gente en virtud de la presunción de culpabilidad. Todo eso del ataque preventivo, un nombre eufónico para hablar de la ley de la selva. En 2000 años, la humanidad ha progresado técnicamente de forma fabulosa, pero nos seguimos matando con una codicia y una falta de solidaridad escandalosas. No hemos aprendido a vivir juntos y en paz.


En su libro, los cuatro elementos: tierra, fuego, agua y aire, se reúnen para lograr la supervivencia de los humanos.
Sí, porque el hombre los está olvidando. Los cuatro se preocupan porque, al alejarse de ellos, se aleja de su naturaleza. Se ha creído más de lo que es, se piensa por encima del cosmos. Los cuatro dicen: mientras crean en nosotros, serán humanos. Si no, peligran.

Dice que el hombre es al universo lo que la neurona al hombre: una célula pensante, pero una más.
Dentro de mí hay millones de células como dentro del cosmos hay millones de seres. El hombre tiene dos peculiaridades: la palabra, y con ella el pensamiento, las ideologías y las creencias. Y la sensación de superioridad, pensar que es inmortal. Eso es lo que los cuatro no reconocen. Una cosa es la vida espiritual, incluso el sentimiento de que hay más allá, y otra las religiones con funcionarios que las explotan. Cuando el hombre se cree por encima de la naturaleza, piensa que puede transformarla, iluso.

¿Qué le sugiere que en el siglo XXI se declare santo a Juan Pablo II, fallecido hace cinco años?
Hay una gran diferencia entre verdad y creencia. La verdad es la que podemos comprobar, y las creencias pertenecen a la zona imaginaria.

Pero esa creencia articula la vida de millones de personas.
Y conduce a la idea de que hace falta una administración para entretener las almas, repararlas si se deforman, asegurarles si hacen todo bien un asiento en el paraíso. Para determinar nuestra conducta, las creencias son más importantes que la verdad. Y los que creen en esa inmortalidad hacen bien en comportarse según ella. Lo que hacen mal es exigir que los demás lo hagan.

Obviamente, no es creyente.
Yo no puedo decir si hay Dios o no. Creo que no, pero no tengo seguridad. Ahora, tengo la seguridad de que el Dios que nos vende el Vaticano es falso, y lo compruebo leyendo la Biblia con la razón y no con la fe. Cuando creemos lo que no vemos, acabamos por no ver lo que tenemos delante.

En su vida habrá habido gozo y sufrimiento. ¿No envidia la paz de los creyentes?
Esa es una de las razones por las que existen religiones, hay quien se cree a los dioses porque se ve inseguro ante el mundo. Además, todos tenemos necesidad de afecto, y pensar que hay alguien que nos protege es consolador. Pero mi actitud de no usar ese consuelo también. Mire, yo estoy a punto de morirme y estoy tan tranquilo. Gracias a ella [mira a su esposa], que me da una enorme tranquilidad y a la que le debo la vida. Si no fuera por ella, yo estaba muerto hace tiempo.

¿El amor es el consuelo del agnóstico?
La gente suele identificar el amor con el hecho de hacer el amor, y piensa que a mi edad no tiene sentido. Claro que lo tiene. La compenetración, el afecto, el saberse sin hablar. Para mí, eso es más que siete Nobel. El goce de la vida no es cuestión de cantidad, sino de sensibilidad, intensidad, compenetración. La ternura da una intensidad profundísima. Y para eso no necesito el alma, tengo la mente. El cerebro, a base de combinar ideas como hace, peor, un ordenador, construye un mundo mental que da las sensaciones que se atribuyen al alma. Yo tengo memoria, algún entendimiento y voluntad. El mundo es energía. Todos tenemos una chispa. A lo que llaman alma, yo lo llamo mente.

¿Y frente al miedo a la muerte?
Frente al exterior que no podemos conocer del todo hay una actitud de inquietud e indefensión. Eso nos lleva a decir: voy a transformar el mundo, como dicen ahora. Yo no pretendo cambiarlo, sino estar en armonía con él, y eso supone una vida que cursa como un río. El río trisca montaña abajo, luego se remansa, y llega un punto, como estoy yo, en que acaba. Mi ambición es morir como un río, ya noto la sal. Piense en lo bonito de esa muerte. El río es agua dulce y ve que cambia. Pero lo acepta y muere feliz porque cuando se da cuenta ya es mar. Ese es un consuelo. No necesito la esperanza de un personaje que me acoja. Admito que haya más allá, pero no un señor pendiente de José Luis.

Y que lo mande al cielo o al infierno.
O que diga, a este lo pongo en coma y lo tengo así seis meses. Eso no es vida humana, eso es ser una coliflor. Pero hay quien dice: Dios es el dueño de la vida, y hay que agradecerle y dedicarle mi sufrimiento. Pero, bueno, ¿qué creencia tiene quien piensa que Dios se regocija con el sufrimiento? Esas ideas me parecen monstruosas. Estar contra la eutanasia, con garantías, me parece de una irracionalidad propia de una mentalidad primitiva.

¿Ha hecho testamento vital?
No, pero ella [su esposa] sabe que, llegado el momento, quiero que me dé el potingue. [Interviene ella: "Sí, pero tienes que hacerlo, no quiero ir a la cárcel"]. Lo haremos. Hay que aceptar que acabamos. A mí me han dado la vida, quien fuera, y he procurado hacer lo que debemos hacer todos, vivir. Pero vivir siendo quienes somos, solo así alcanzaremos el máximo nivel. Para mí, el desarrollo de un país no es que se ponga a la altura de Estados Unidos. Es que desarrolle sus posibilidades al máximo. Yo fui una semilla, y he tratado de ser yo al máximo. No sé si mi obra es buena o mala, lo que digo es que la hice lo mejor que pude. Como neurona, he tratado de incorporar la mía a los demás, porque somos todos juntos y un hombre solo no es nada.

Dicen que China está a punto de superar a Estados Unidos en desarrollo.
El desarrollo está pensando en la rentabilidad. Lo importante no son esas tres palabras que ahora todo lo mandan: productividad, competitividad e innovación. En vez de productividad, propongo vitalidad; en vez de competitividad, cooperación, y frente a esa innovación que consiste en inventar cosas para venderlas, creación. Esa es otra. El arte es mercancía. Esos artistas como Hirst, que cogen una cabeza de vaca, le ponen un diamante y se forran. Perdonen, pero eso no me parece desarrollo. El desarrollo humano sería el que condujera a que cesaran las luchas y supiéramos tolerarnos. Y ser libres, pero todos, porque la libertad es de todos o no es.

Decía usted: "¿Libertad? Vaya a un supermercado sin dinero y verá lo libre que es".
El mercado no da la libertad. La libertad es como una cometa. Vuela porque está atada a la responsabilidad del que maneja. Lo sabían los revolucionarios franceses: libertad, igualdad, fraternidad. Hay que tener el pensamiento libre y crítico. Para ser yo, la poca cosa, la neurona que sea, necesito pensar con libertad. Con la libertad de la cometa. Mire las elecciones. Hay unas campañas fabulosas para inculcar a la gente lo que tiene que votar. Y como el poder tiene unos medios extraordinarios de difusión, que son de persuasión, logra que se vote a quien se vota y pase lo que pasa.

¿Y qué pasa?: ganan unas veces unos y otras otros.
Pues mire, usted perdone que me extrañe de que la gente vote a un señor como Berlusconi.

¿Eso es porque la gente no piensa?
Porque la gente no hace crítica, porque acepta la creencia que le proponen a base de bombardearle con los medios. Los titulares de los periódicos son efímeros, tienen muy poca importancia frente a cosas como Guantánamo, un insulto a la justicia y a la inteligencia. ¿Y de Japón? ¿Y de Haití? Del sida en África, o de la falta de educación, no habla nadie porque no interesa al poder, que es el que dispone de los medios, que dicen lo que al poder le interesa. Contra eso hay que indignarse, reaccionar y decir no.

¿Me está diciendo que los periodistas trabajamos a las órdenes del poder y el mercado?
No todos. Los hay que se resisten y reaccionan. Pero incluso los que siguen la corriente lo hacen inconscientemente: eso que llaman la información es una parte de lo que pasa, ocultando todo lo demás. Como cuando en una biblioteca hay libros delante y no dejan ver lo de atrás. Lo hacen inconscientemente porque saben que eso es lo que vende.

Ahora se sabe la audiencia exacta de cada noticia y existe la tentación de ofrecer lo que se pide.
Claro, a mí me hacen muchas veces el elogio del ordenador. Estoy de acuerdo, pero si usted se acostumbra a consultar el ordenador en vez de pensar, acabará pensando lo que le diga el ordenador. Esto es parecido. El periodista sabe que o hace lo que conviene o se arriesga, y se lo piensa.

Su protagonista es un viejo profesor internado en un sanatorio. Su psiquiatra dice que antes sus pacientes eran los deprimidos, y ahora, los ansiosos. ¿Eso tiene que ver con el progreso que nos arrolla?
Eso me lo dijo mi amigo el doctor Valentín Fuster. Algo de eso hay. Fíjese en que cada vez dependemos más de las creaciones mecánicas y científicas. Piense cuánto tiempo dedicamos a usar máquinas. Yo no sé ni hablar por el móvil, no me interesa. Gracias a mi mujer, que se entera de lo que hay y me lo cuenta.

Pero el mundo es el que es. ¿La alternativa es volver al pasado?
Otra cosa que decía Fuster: vamos a parar y hablar del asunto. Pero no son capaces. Los que tienen poder quieren más poder; los que tienen dinero, más dinero; los banqueros que están forrados quieren sueldos más altos, y a la vez le dicen al obrero que hay que trabajar más y cobrar menos, ¡pero bueno! ¿Por qué no se para un rato la rueda y se reflexiona? Porque a los que mandan no les conviene, por eso no favorecen el pensamiento crítico, sino el transmitido por sus medios y por la educación, porque eso empieza en la niñez. Ahora lo de Bolonia es entregar la Universidad a los financieros e industriales. Y se estudiará lo que convenga para producir más.

Algunos piensan que hay que estudiar lo que se precisa. Que de la pasión no se vive.
Yo aconsejo que el chico haga lo que le guste, porque rendirá más y vivirá más feliz, aunque gane menos. Una razón por la que hay tanto paro es que nuestro boom estaba montado en esto [señala las torres de la playa]. Era especulación. Además se atrajo a una mano de obra que no está capacitada para nada más. Ahora cómo la trasladas. Fíjese que la productividad se consigue con máquinas, todo elimina mano de obra. El músculo no encuentra trabajo. Yo mismo ahora no sería capaz de dar clases porque no manejo el ordenador. Si hubiera sensatez, si nos educaran para ello, reaccionaríamos y diríamos: alto, paremos a pensar. Racionalicemos el crecimiento demográfico.

En España somos los menos prolíficos del mundo.
La reflexión la ha de hacer el mundo entero. Vamos a redistribuir la producción. El poder no quiere reflexionar porque no le interesa cambiar. Mientras, se corrompe todo, el sistema se hunde, entramos en esta barbarie. Como pasó al final de Roma. Ahora viene otra sociedad. El sistema capitalista se ha terminado: ya no funciona.

¿Cuánto de vida le da? ¿Llegará a verlo?
No se lo puedo decir, pero estoy seguro de que en este siglo se empezará a notar la imposibilidad de mantener el desarrollo y las políticas autoritarias de esta manera, que encuentran cada vez más resistencia, y habrá cambios profundos. Quizá la primera reacción del poder sea el autoritarismo y entraremos en un despotismo científico. En el siglo XVIII hubo un despotismo ilustrado, ahora habrá una situación en la que unos ricos selectos dispongan de todo el progreso mientras en África y Asia hay lo que hay.

¿La brecha científica separará a ricos y pobres?
La ciencia está en manos del dinero. Pero las creaciones científicas se hacen con un propósito y luego tienen otras consecuencias. Internet ha permitido lo que llaman globalización: pasar el poder de los políticos a los financieros. Pero la globalización, al tiempo que ha permitido a los ricos dominar más el mercado, ha creado los foros sociales que pueden minarles.

En el sistema está el germen de la disidencia.
Claro, crea armas para otros, son consecuencias no deseadas de la técnica creada a demanda del poder. Ocurrirán cosas que no puedo prever, pero que conducirán a una situación distinta.

En su libro parece que tenía previsto el terremoto, el tsunami y el desastre nuclear de Japón.
Hombre, es que tiene que pasar. Lo que me sorprende del tsunami es que una técnica como la nuclear, avanzadísima y todo lo que quiera, sabe poner en marcha una central, pero no sabe pararla. Y pasa no solo en la técnica. El Gobierno americano es capaz de montar Guantánamo, y resulta que no es capaz de desmantelarlo. Que no se les suban tanto las campanillas a los líderes científicos y políticos. Tienen puntos débiles.

¿Qué le pareció la reacción del pueblo japonés ante la catástrofe, o los islandeses que han emplumado a los financieros?
En Islandia ha ocurrido esto porque es un país pequeño donde hay la posibilidad de unirse, aquí no. Estamos divididos deliberadamente para que seamos menos eficaces. La civilización moderna trata de individualizarnos y decirnos: usted es un individuo, usted es el rey de la creación, usted elija, usted tiene derecho, usted tiene libertad. Si aquí se reunieran todos los jóvenes, pero todos, podrían hacerse grandes cambios. Pero no se harán, porque los del PP harán lo que les dicen, y los del PSOE harán lo mismo.

¿No hay también apatía y conformismo de la mayoría?
Sí, porque al mismo tiempo que nos dividen y nos mantienen en la ignorancia, nos ofrecen otros alicientes: el espectáculo, los festivales, el fútbol, y se desahogan por ese lado. Está todo montado también para ocultar lo que pasa detrás de la cortina. En cambio, nadie parece darse cuenta de que el señor Rajoy es el primer aliado de los que nos causan los problemas de crédito, porque dice en todos los foros que España está muy mal. La gente no reflexiona sobre eso, porque esa es una razón para no votar a esas personas que denigran a su país solo porque no son ellos los que gobiernan.

Llevamos ocho años de Gobierno socialista. ¿No han estado a la altura?
No, por una razón muy sencilla: no son socialistas. Es un Gobierno capitalista que pasa por socialdemócrata. El socialismo no habría privatizado Telefónica. Ahora anuncia que va a despedir a 8.000 obreros; si fuera del Estado, no lo haría. Y dirán: la empresa pública es menos rentable. Pero ¿para quién? Las empresas privadas dan más dinero para el director, no para los obreros. Y si viene otro Gobierno, será más capitalista aún. Los Gobiernos no evitaron la crisis financiera y los pueblos siguen votando a quien ha hecho las cosas mal. ¿Quiénes provocaron la crisis?: los banqueros. ¿Quiénes salieron antes?: los banqueros. ¿Quiénes siguen ganando mientras el resto está parado?: los banqueros. ¿Quiénes les manda?: el capital.

Hablando de los trabajadores que 'sobran', la gente tendrá que trabajar para sobrevivir.
Claro, pero si trabajan todos, tendría que ser en producciones de más baja rentabilidad. Y al poder, eso le tiene sin cuidado. Mientras mande el capital, esto no tiene arreglo, pero entretanto se está erosionando el sistema por dentro. Habrá una gran reacción si sigue la cosa así, esto no puede continuar.

¿Esto va a explotar?
Sí, esto se acaba. No le puedo decir cómo, pero lo estoy viendo, y además por degradación ética y moral, porque se han olvidado de la solidaridad, de la justicia, de la dignidad. La corrupción es que los hombres que han de gobernar se ofrecen en venta. El capitalismo lo convierte todo en mercancía. Somos naturaleza, y poner al dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe.

¿Este libro es una especie de testamento intelectual?
Bueno, aún estoy aquí y escribo cada día. Ahora estoy tomando notas pensando en hacer una cosa breve, porque no puedo hacer planes para una novela. Quisiera hacer un librito sobre mi visión del mundo originado en el vacío, y en el vacío surge la energía.

Siempre tiene las mismas obsesiones.
Sí, sobre todo desde que empecé a despejar cosas que me habían enseñado y a ver al hombre como especie biológica, como un ser privilegiado, pero natural.

¿Cómo ve su vida desde sus 94 años?
Yo me considero un inmigrante en esta España. La manera de ser se construye en la adolescencia. Yo me construí en la España de los años treinta. En el 36 tenía 19 años, empezaba a vivir. Y entonces vino la catástrofe. Soy un inmigrante que no puede volver a su país porque ha desaparecido. En la Guerra Civil estuve en los dos campos, pero la dictadura fue una monstruosidad, aún hay quien dice que se vivía con placidez, serían ellos. La Universidad fue decisiva, dar clase es para mí tan importante como la literatura y la economía. Luego vino la etapa de padre de familia. Tuve la desgracia de perder a mi mujer, y no pensaba casarme, pero quién se resiste [mira a su esposa]. Nos encontramos en el balneario de Alhama. Yo iba cada año porque tenía lumbago. Ella se fue a su sitio, yo al mío, nos escribimos y hasta hoy.

¿Uno se enamora de forma distinta a los 80 años que a los 30?
En el fondo se enamora uno igual, los dioses cambian de ropa, pero así son los dioses. Y las diosas. Tuve esa suerte, y aquí estoy, feliz.

¿Cuáles han sido los placeres de su vida?
Placeres sencillos: la lectura ha sido extraordinario. Con la música he disfrutado muchísimo, he tocado un poco el piano y el violín, pero sobre todo he escuchado, y ahora la sordera me priva de esto. La contemplación ha sido importante. Hablo muchísimo conmigo, me trato mucho.

¿Y discuten?
A veces. La felicidad en gran parte es llevarse bien con uno, y luego con los que están cerca.

Dice que esta casa frente al mar es su sanatorio de reposo mental. ¿Qué encuentra aquí?
He comprado todo lo que se ve desde la terraza, sí, es mío. Usted se ríe, pero imagine que soy archimillonario y he adquirido ese trozo de mar, ¿qué haría con él? Pues lo mismo que ahora, porque no tengo la obsesión de ser propietario, que es lo que hace que los ricos compren la vaca de Hirst. Lo contemplaría, pasearía y dejaría que la gente se moje, porque no me perjudica. Pero la gente quiere ser propietaria, porque quiere mandar, y quien posee una cosa quiere otra. Hace falta menos para vivir bien.

¿Qué es lo imprescindible?
El afecto. Y quien no lo tenga, afecto hacia sí mismo, hacia la naturaleza, hacia un perro. Fuster, a los estresados les decía: cómprese un animal de compañía, aunque sea un loro, y hable con él. No se precisa mucho más.

En este siglo de tantos inventos, ¿de cuál disfruta más?
De los libros y la música.

Me refería a algo de la modernidad.
El ascensor es un gran invento.

Si no tiene propiedades, ¿cuál es su patrimonio?
Mis ideas, mi memoria, lo que tengo en la cabeza, lo que soy. Aprendiz de mí mismo, eso he sido toda mi vida.

En el libro dice: "Me pueden apartar, me pueden jubilar, pero no me pueden jubilar de mí mismo".
Mientras me rija la cabeza y pueda ir al baño solo, estoy aquí tan campante. Ya lo he dicho: mi única ambición es morirme sin molestar.

Pero no le veo triste.
Por qué voy a estarlo, no puedo estar mejor para mi edad.

Me refiero a ese Apocalipsis del que habla.
Hasta hace poco pensaba que esta barbarie era una tragedia. Ahora creo que es una crisis de evolución de un sistema a otro. El cosmos no para de cambiar. Y lo mismo que ha inventado la vida y la cultura humana, inventará lo nuevo, el sistema que sustituirá al capitalismo. Yo tengo mi consuelo en mi manera de pensar, y acepto lo que se me viene encima. Por qué voy a estar triste, si estamos rodeados de milagros. Piense en un huevo. Un gran invento sin técnicos, sin científicos, sin nada. El huevo es una maravilla.

Eterno aprendiz de sí mismo
José Luis Sampedro (Barcelona, 1917) siempre aspiró a ser él mismo "al máximo". Hijo de un médico militar, creció en Tánger (arriba, con cuatro años) y otras plazas a las que su padre fue destinado. La Guerra Civil le sorprendió en Santander con 19 años, cuando acababa de aprobar una oposición a funcionario de aduanas. "Hombre de orden", fue movilizado por el Ejército de la República, aunque después se pasó al bando nacional.
La Universidad, a la que acudió de mayor y donde es catedrático de Estructura Económica, fue el germen de su disidencia intelectual y moral con la dictadura. Economía humanista es su obra más conocida en este campo.
Escritor y académico, sus novelas El río que nos lleva, La sonrisa etrusca- han tenido éxito de público y se han llevado al cine y al teatro. En 2011 ha recibido la Orden de las Artes y las Letras.

domingo, junio 26, 2011

Dejad que los ricos se alejen de mí. Curas de izquierdas rechazan que el Papa venga financiado por las empresas

Dejad que los ricos se alejen de mí EL PAÍS - Sociedad - 26-06-2011 Curas de izquierdas rechazan que el Papa venga financiado por las empresas
-"Pero entonces, ¿no hay misa del Corpus Christi hoy?" No es la primera feligresa que le plantea la pregunta al párroco de Santa Adela, Rafael Rojo. Él explica, algo irritado, que el Corpus se celebra el domingo [por hoy], y que todo el lío es culpa de que la Comunidad de Madrid trasladó su fiesta, que cayó en domingo, al jueves 23.
Rafael, de pelo blanco, burgalés de 70 años, lleva once al frente de este templo del barrio de Canillejas, en el este de Madrid. Un barrio obrero donde la crisis hace estragos. Y la crisis es el telón de fondo del documento que sostiene en la mano, redactado por el Foro de curas de Madrid, al que pertenece. Los Mecenas de Rouco, se titula, y contiene una brutal crítica a las empresas españolas que han creado la Fundación Madrid Vivo, para patrocinar la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2011, que se celebrará el mes de agosto en la capital con asistencia del Papa.

"Tenemos una forma de plantearnos los temas de la Iglesia menos seguidista que la mayoría", dice Rojo. Se refiere al Foro de curas de Madrid, que engloba a 120 sacerdotes, críticos con las jornadas de la juventud, con el arzobispo, con la Iglesia "monolítica", y con la fórmula elegida para financiar al menos un 30% de los 50 millones de euros que costará el evento. "Estas jornadas no le gustan ni al Papa", dice Rojo. "Tendría que llamarse Jornada Mundial de los Jóvenes Católicos Conservadores". No precisamente los que a él le gustan. Menos mal que la erupción del Movimiento 15-M les ha levantado la moral.Ven en los indignados la levadura de una nueva concienciación social.
¿Les inspiró el 15-M el documento? "No, llevábamos mucho tiempo preparándolo", precisa. Otra cosa es que el foro de curas, -surgido en 2007 como respuesta al intento de cierre por parte del arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, de la iglesia de San Carlos Borromeo, en el humilde barrio de Entrevías -, mantenga una sintonía considerable con los indignados. Para comprobarlo, basta abrir la página web del foro, (con un único enlace por cierto, al Foro Gaspar García Laviana, sacerdote asturiano que se incorporó a la guerrilla sandinista muerto en 1978).

Los mecenas de Rouco podría ser obra de los indignados. En él se dicen cosas como ésta: "Las grandes entidades financieras, y el poder político que actúa a sus dictados, están obligando a que los recortes de gastos que llevan a cabo los gobiernos se centren en derechos sociales, en inversión pública productiva, en contracción de salarios, etc., pero no en recortes de lo que les benefician a ellos, como son las ayudas a los bancos o a la gran empresa, los gastos militares". Es poco probable que reciba muchos apoyos entre los eclesiásticos madrileños. "Hay mucho miedo entre los curas", dice Javier Baeza, 43 años, párroco de San Carlos Borromeo, que echa una mano cuando se tercia en la parroquia de la Cañada Real, una de las zonas más pobres y problemáticas de la periferia de Madrid. "Nos parece un dislate organizar esta visita, con estos fastos, en la situación de crisis actual", añade.

Lo que movilizó a estos curas fueron las imágenes de la audiencia que concedió Benedicto XVI, en julio de 2010, a los miembros de Madrid Vivo, acompañados del cardenal Rouco. Ahí estaban los directivos de la fundación, creada por Telefónica, Abengoa, FCC, Sacyr Vallehermoso, Iberdrola, banco Santander y el BBVA, entre otras.
"¿Servirá su escrito para algo? "El programa de la JMJ no se va a modificar en nada, pero la repercusión ha sido grande. Hay mucha gente que asocia Iglesia al poder. El documento muestra que hay una voz crítica dentro de esa Iglesia". Lo dice Evaristo Villar, profesor de Teología, de casi 70 años. También anima el foro Eubilio Rodríguez, sacerdote de 67 años, semijubilado. "El documento pone de relieve, que la práctica de estas empresas es contradictoria con este patrocinio", dice. Y repite la frase del Evangelio: "No podéis servir a Dios y al dinero". El mundo hace tiempo que eligió.

Niños que leen ELVIRA LINDO 26-06-2011 Gran avance: Los niños ya no tienen que besar a sus abuelos como antes

Niños que leen ELVIRA LINDO DOMINGO - 26-06-2011
Hay teóricos que han convertido la negativa de los niños a dar un beso a la visita en un derecho innegociable

...Ah, los padres. Los padres han convertido la feria del libro en una especie de rueda de prensa: mientras el autor estampa su autógrafo, hay una nube de padres con la cámara del móvil certificando el momento. Más que escribiendo una dedicatoria, se diría que estás firmando un tratado de la Unión Europea. No es fácil sentirse observada, pero si una respira hondo y se toma un lexatín, todo va sobre ruedas.

Además, se siente como una especie de comprensión hacia la naturaleza humana: a pesar de tantos manuales, consejos y teóric
as de cómo ser padres, los padres siguen teniendo su lado desastroso. Los psicólogos deberían agradecerlo. Tal vez ahí resida el éxito en Estados Unidos de ese libro llamado Go the fuck to sleep (Vete a la cama de una puta vez) que escribió Adam Mansbach inspirado en el persistente insomnio de su hija. En un país donde las relaciones entre padres e hijos están tan asediadas por la corrección política, de pronto, un autor decide escribir unos versos cómicos, no ya sobre lo que se les dice a los hijos, sino sobre lo que a uno les gustaría decirles si no se contuviera. Ese reconocimiento explícito de la pérdida de paciencia y de la imperfección está sirviendo de vía de escape en un mundo en el que prima la falta de naturalidad y la desconfianza permanente hacia la actuación del adulto. Está claro que un padre que compra ese libro no es un maltratador, sino alguien que sabe reírse de ese papel que te pone a prueba más que ningún otro. Pero esto es una excepción: no hay nada tan en boga como la desconfianza.

Cuando leí que hay un libro llamado Ni un besito a la fuerza, entendí que los teóricos han convertido la antipática negati
va de los niños a dar un beso a la visita en un derecho innegociable. Con la excusa de protegerles del abuso sexual, ya no tienen ni por qué dar un beso a sus abuelos. Será por estas cosas que cuando una mira la vida desde la caseta y ve cómo los padres meten la pata como la metieron siempre, la sonrisa gana al estupor. La realidad siempre se escapa de la moralina conservadora. O de la de izquierdas. Tanto da.

sábado, junio 25, 2011

12 fogonazos de bella agonía LUIS MIGUEL ARIZA EL PAIS SEMANAL - 12-06-2011 El orgasmo en imágenes faciales

12 fogonazos de bella agonía LUIS MIGUEL ARIZA EL PAIS SEMANAL - 12-06-2011
Es un día lluvioso y gris en 1890, en Chelsea, y el ama de llaves abre la puerta de la lujosa mansión londinense para recibir al médico. Su señora está en el dormitorio, aquejada de su habitual ataque de histeria: no puede dormir, discute con su esposo, está nerviosa, tiene "fantasías eróticas" y pesadez en el abdomen. El doctor trae a su ayudante, quien carga con un artefacto de sesenta kilos, que consta de un eje, una pesada batería, brazos especiales y extremos vibratorios. Ella espera sentada como una criatura victoriana pura y virtuosa, y se tumba en el sofá. El médico aplica los electrodos a su sexo. Los gemidos de placer dan fe de que el tratamiento es fantástico, mejor aún que los masajes que el propio galeno le venía propinando con sus manos.
"Los médicos pensaban que la histeria era una enfermedad nerviosa causada por el útero y que había que prestarle atención mediante masaje", dice a El País Semanal la investigadora Rachel Maines, de la Escuela de Ingeniería y Computación de la Universidad de Cornell, en Nueva York. "De esta forma, ellos provocaban en ellas el paroxismo histérico, pero no pensaban que fuera un orgasmo, sino como si tuvieras la fiebre: rompes a sudar y te sientes mejor". Maines ha investigado en su obra La tecnología del orgasmo (editorial Milrazones) el uso de los primeros vibradores. "El masaje continuaba hasta lograr que el rostro se iluminase. Los médicos creían que era el mal haciendo crisis, algo nada sexual. Con los vibradores eléctricos realizaban el masaje más rápido. Se quejaban de que si usaban las manos untadas de aceite y perfume, los masajes duraban una hora. No puedes atender a muchos pacientes de esta forma. Pero con el vibrador puedes hacer el trabajo en cuatro minutos. Y por el mismo precio".
El orgasmo humano es universal, pero la percepción del placer es cultural. Las esposas victorianas, idealizadas por el poeta inglés Coventry Patmore en El ángel del hogar, eran castas y angelicales. Los médicos tomaron entonces el poder sexual femenino, y recetaban quizá sin saberlo bien un orgasmo como medicina. Cobraban entre dos y cinco dólares -una cantidad accesible a las clases altas- para evocar un placer inalcanzable. Sus maridos, en cambio, estaban autorizados para disfrutar con prostitutas. Ellas les demandaban algo que no obtenían en la cama, en tiempos en los que se pensaba que la penetración era lo único que definía un acto sexual con una mujer.
"Hoy día no sería posible convencer a una mujer de que un tratamiento así no tiene nada que ver con el sexo", dice Maines. La electricidad traería una revolución sexual -los primeros vibradores costaban el equivalente a doscientos dólares, como una casa pequeña en la época- que luego tendría su explosión en los años sesenta del pasado siglo.
El orgasmo ha sido casi siempre sinónimo de prohibición. Pero, en una breve ojeada a las culturas y la forma en la que se han enfrentado al placer, hay recomendaciones sorprendentes, dicen los investigadores Beverly Whipple y Sara Nasserzdeh en una obra conjunta con otros expertos, The orgasm answer guide (John Hopkins University Press). Martin Lutero, el fundador del protestantismo, recomendaba dos orgasmos a la semana. El Corán, uno. Zaratustra, líder religioso de Persia, uno cada nueve días. El hinduismo, entre tres y seis veces al mes. Y el Talmud rabínico, entre una vez al día y una vez por semana, dependiendo de la ocupación del hombre (si uno es marinero o mercader, o si viene a casa después del trabajo). Con una salvedad importante: las recomendaciones estaban dirigidas siempre a los hombres, no a las mujeres. En su obra, Whipple y compañía destruyen mitos que aún hoy nos rondan: como que en las mujeres el orgasmo es mucho más prolongado que en los hombres. Los estudios más recientes dicen que la media en las mujeres es de 18 segundos (en casos extremos, quizá dos minutos), y en los hombres, de 22 segundos. Y no hay consenso. Un ensayo clásico de los sexólogos Master y Johnson publicado en 1966 dice que el orgasmo femenino oscila entre tres y quince segundos, y que los orgasmos masculinos son aún más cortos.
Aparte del tiempo, ¿que tipo de sensaciones experimentan unas y otros? En otro ensayo realizado en 1976, los investigadores Ellen Vance y Nathaniel Wagner, de la Universidad de Washington, en Seattle, comprobaron que un grupo imparcial de ginecólogos y ginecólogas no distinguían el sexo de los participantes en base a la descripción de sus orgasmos.
Hay aproximadamente un millón de webs que tratan sobre el orgasmo. Un océano caótico de desinformación. Los bulos se hinchan, sobre todo por culpa de la pornografía. Por ejemplo, es falso que la longitud del pene facilite el orgasmo femenino, algo que los estudios científicos no han demostrado (aunque algunos sugieren que la circunferencia del pene sí podría ejercer alguna influencia). O que el orgasmo es una manera efectiva de quemar calorías, cuando el momento del coito supone dos o tres calorías quemadas, y el acto de hacer el amor, no más de cincuenta.
Hay, en cambio, otras asociaciones estadísticas chocantes. Parece que existe un cierto efecto protector del semen en la mujer en relación al riesgo de sufrir un cáncer de mama -un tema no aclarado-, y otro estudio, según afirma el equipo de Whipple en su obra, sugiere que cuanto mayor sea el número de compañeros sexuales de ella, menor sería ese riesgo, algo que ningún oncólogo recomendaría.
En otros casos, el riesgo de sufrir un ataque al corazón durante el coito resulta más bajo de lo que se piensa, de uno entre un millón de individuos sanos. En cualquiera de los casos, los orgasmos resultan muy saludables. En un estudio de 918 individuos de entre cuarenta y cincuenta años, presentado en una reunión de la Federación de Paternidad Americana, se hizo un seguimiento durante una década: aquellos que tenían más de ocho orgasmos mensuales tenían una probabilidad doble de estar vivos con respecto a los que solo tenían uno al mes. Y otro realizado en mujeres hospitalizadas mostró que la frecuencia de problemas cardiacos era mayor en aquellas que no disfrutaban de sus relaciones sexuales.
En pleno siglo XXI, el orgasmo sigue siendo un misterio. Los investigadores están usando los mejores escáneres para observar qué se enciende o se apaga en el cerebro de uno cuando es masturbado por su pareja. Hay una zona, llamada núcleo accumbens, en la parte más frontal del sistema límbico -el cerebro del mamífero- que se enciende en ellos y en ellas durante el coito. Las zonas productoras del miedo se apagan en esos intensos segundos.
Se dice que el orgasmo es una cuestión más cerebral que genital, pero la geografía del placer es aún un mapa tan inexplorado y misterioso como complejo. Como ejemplo, mire las imágenes de este reportaje. ¿Qué tienen en común todas las expresiones faciales, tanto de ellos como de ellas, durante el coito? En el momento más intenso, las caras se iluminan, las bocas se abren, los ojos se cierran, el ceño se arruga, se aprietan los dientes. Ellos y ellas adoptan una expresión que en muchos casos es calcada al dolor. ¿Por qué? Una expresión muy similar quedó inmortalizada en una maravillosa estatua de Santa Teresa del genio Giovanni Lorenzo Bernini llamada El éxtasis de Santa Teresa, en la que la santa entra en un trance que algunos han querido ver como un estado orgásmico. Según el equipo de Whipple, el orgasmo y el dolor están comandados por estructuras nerviosas que se superponen. Las mujeres, durante un orgasmo por estimulación de la vagina, se hacen más insensibles al dolor.
En otros casos, los médicos han comprobado que en los pacientes de dolor crónico a los que se les han bloqueado mediante fármacos ciertas rutas neuronales a lo largo de la médula espinal son incapaces de experimentar orgasmos. ¿Cómo se relacionan ambas cosas? "Los científicos no lo saben", dice Rachel Maines. "Uno de los aspectos más interesantes de la excitación sexual es que inhibe muchos de los receptores del dolor real que se apagan en cualquier parte del cuerpo". El orgasmo también es algo que ahora está bien visto, es aceptado. Incluso se nos empuja a creer, de forma equivocada, que una vida sin orgasmos nos hará infelices. La parte positiva, según esta experta, es que ahora no hay impedimentos para animar a las parejas de todas las edades a que hablen y compartan entre sí y de forma abierta su sexualidad. "Una de las partes más destructivas de la sexualidad del pasado milenio fue que se daba por supuesto que las mujeres no podían mostrar a los hombres cómo provocarles un orgasmo. Se creía que ellos nacían con ese conocimiento".

ESA 'PEQUEÑA MUERTE', A TRAVÉS DE INTERNET
Beautiful Agony es la suma de cientos de orgasmos anónimos, de personas que han compartido su petit mort o pequeña muerte en Internet. Este proyecto web tiene como particularidad que simplemente enseña las caras, "donde la gente realmente queda desnuda", y no el resto de los cuerpos. Richard Lawrence y Lauren Olney son los dos ideólogos de beautifulagony.com, un trabajo que forma parte de la exposición colectiva Face Contact, inaugurada el pasado 1 de junio con motivo de PHotoEspaña 2011 en el teatro Fernán Gómez de Madrid y que se prolongará hasta el próximo 24 de julio.

Los países más "felices" del mundo son ecológicos. España logra el puesto 76 en el Índice de Felicidad del Planeta

Los países más "felices" del mundo son ecológicos. España logra el puesto 76 en el Índice de Felicidad del Planeta, que destaca la importancia del medio ambiente para el desarrollo humano. ENVIADO POR: ECOTICIAS.COM / RED / AGENCIAS, 10/06/2011

Costa Rica es el país más "rico" del mundo, España ocupa el puesto 76 en este ranking y Estados Unidos, el 114. Al menos, según el denominado Índice de Felicidad del Planeta (HPI). Sus responsables, una ONG de economistas británicos, quieren demostrar que el modelo de desarrollo actual basado en la sobreexplotación de los recursos naturales es insostenible y, además, no hace más felices a los ciudadanos. El HPI, basado la esperanza de vida, el índice de felicidad de sus habitantes y la huella ecológica, señala que ningún país logra resultados del todo satisfactorios y, por tanto, reclama un cambio económico basado en el respeto al medio ambiente y la felicidad de los seres humanos.

Qué es el Índice de Felicidad del Planeta
Un alto nivel de consumo de recursos no favorece un alto nivel de bienestar humano.
El Índice de Felicidad del Planeta (HPI) refleja que un alto nivel de consumo de recursos, y por tanto de impacto ambiental, no favorece un alto nivel de bienestar humano. Así al menos lo señalan sus responsables, la New Economics Foundation (NEF), una ONG de un grupo de economistas de Reino Unido.
Su objetivo es proponer una alternativa a indicadores convencionales de la riqueza de un país, como el Producto Interior Bruto (PIB), y priorizar el elemento ambiental y el desarrollo sostenible para garantizar el bienestar de un país y sus ciudadanos. La NEF explica que el modelo actual de progreso es un mito que el planeta y sus habitantes no pueden mantener. Este hecho, según estos expertos, queda más en evidencia durante la crisis económica, que debe enfocarse como una oportunidad de cambio.

Costa Rica es el más "feliz" del mundo, España el 76º
El HPI evalua a 143 países de todo el mundo y un ranking y un mapa con colores muestran las diferencias entre ellos. El color verde señala los indicadores positivos, con una gama decreciente que pasa por el amarillo y el naranja hasta llegar al rojo (los peores datos).

Ningún país alcanza el objetivo idóneo en el que sus ciudadanos tienen una vida feliz y larga sin sobreexplotar los recursos naturales, pero algunos están más cerca que otros de lograrlo. En el top diez se encuentran Costa Rica, con un HPI de 76,1 sobre 100, República Dominicana (71,8), Jamaica (70,1), Guatemala (68,4), Vietnam (66,5), Colombia (66,1), Cuba (65,7), El Salvador (61,5), Brasil (61) y Honduras (61).
Los países considerados de forma convencional más desarrollados del mundo aparecen bastante más abajo. Holanda logra el puesto 43 con 50,6, Alemania el puesto 51 con 48,1, al igual que Suiza (puesto 52) y Suecia, un puesto más abajo, con 48 puntos. Estados Unidos, con 30,7, cae al puesto 114.
España alcanza el puesto 76 con 43,2 puntos. Este mal resultado se obtiene por su alta huella ecológica, ya que los demás valores (esperanza de vida, con 80,5 años, y satisfacción personal, con 7,6) son satisfactorios (color verde).

Cómo se calcula el HPI y otros indicadores de felicidad y medio ambiente
El HPI se basa en varios indicadores: la esperanza de vida, el índice de satisfacción personal y la huella ecológica. Sus resultados enseñan la eficiencia relativa con que los países convierten los finitos recursos naturales en vidas largas y felices para sus ciudadanos.
Sus responsables reconocen que el concepto de felicidad es complejo e incluye aspectos como sentirse bien con uno mismo y con los demás, sentirse parte de un grupo familiar y social, tener recursos suficientes para vivir, un determinado nivel educativo y cultural, etc. La NEF se basa en varios indicadores de otras instituciones, como la Gallup World Poll, la World Values Survey, la Global Footprint Network o los Informes de Desarollo Humano de Naciones Unidas.
El HPI ha influido en el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (Defra) del Gobierno del Reino Unido en sus indicadores de desarrollo sostenible, o en el Índice de sostenibilidad Caerphilly del Condado de Borough (Gales).
Fuente: consumer.es - http://www.analitica.com/

viernes, junio 24, 2011

Los obispos tomarán las llaves de los colegios de Madrid el 1 de agosto

JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
Los obispos tomarán las llaves de los colegios de Madrid el 1 de agosto. Un responsable nombrado por Rouco coordinará a los encargados de la transformación de las aulas públicas en albergues de peregrinos. Gobierno, comunidad y Ayuntamiento firmaron la cesión gratuita. DIEGO BARCALA MADRID 23/06/2011 07:45 foto: Un cartel en la catedral de La Almudena, en Madrid, anuncia la próxima visita de Benedicto XVI a la capital, el próximo mes de agosto. - MIGUEL G. CASTRO

"El centro que usted dirige ha sido seleccionado para que sirva de albergue de los peregrinos". Con esta frase, y por carta, han sido avisados los directores de los centros escolares madrileños sostenidos con fondos públicos de que van a ser ocupados por personal del obispado durante el mes de agosto para albergar a los fieles que acudan a Madrid a la visita del papa durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).Los 800 centros escolares necesarios para acoger a parte de los 1,5 millones de personas que la organización de la JMJ espera reunir entre el 16 y el 21 de agosto deberán poner a disposición de los obispos a "un auxiliar de control". "La entrega y recogida de las llaves se hará en una visita que el RDA (responsable del alojamiento designado por el obispado) hará al IES (Instituto de Enseñanza Secundaria) del 1 al 7 de agosto", señala una de las cartas enviadas a un instituto por una de las direcciones del Área Territorial de la Consejería de Educación a la que ha tenido acceso Público.

"Incluso se prevé el desfile de la Legión", critican desde Europa Laica
Sin vacaciones
La cesión gratuita de los colegios y del personal necesario obedece a un convenio firmado por el Gobierno, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid. Los principales afectados por este convenio son los conserjes de los centros, que no podrán tener vacaciones durante los días en los que los peregrinos ocupen las aulas. "Sabemos que hay que hacerlo porque ha sido firmado en un convenio, existe un concordato y además nos adaptamos a las necesidades del servicio, pero advertimos de que hoy se está cediendo a una confesión religiosa que nada tiene que ver con las funciones para las que las instalaciones dan servicio", advierten fuentes del sindicato CCOO."La Consejería de Educación, a través de la Dirección de Área Territorial y por medio del director, designará a un auxiliar de control como responsable del centro, estableciendo el turno de vacaciones, garantizando que, durante el mes de agosto, permanezca en el centro", dice una de las órdenes que los directores han recibido. La ocupación del centro finalizará entre el 24 y el 30 de agosto con la visita del responsable del alojamiento al centro, en el que se llevará a cabo la siguiente instrucción: "Entrega de las llaves al responsable del centro designado por el director del IES".

Críticas de los laicos
Las organizaciones laicas critican que la visita del papa es exclusivamente de carácter espiritual y no de Estado. "El papa no viene en representación de los escasos habitantes del Vaticano", protesta un manifiesto firmado por más de 30 asociaciones laicas y ateas en oposición a que "el Gobierno contribuya con 25 millones de euros es decir, con dinero de los impuestos de todos a la visita del papa y a la celebración de un acto confesional".La Consejería de Educación de Madrid sostiene que la cesión de los colegios "no supone coste alguno" y que la búsqueda de los alojamientos de los participantes y su transporte han sido llevados a cabo "en virtud del convenio firmado" entre todas las instituciones afectadas y que han actuado "tal y como le ha solicitado el Ejecutivo central". Junto a los 25 millones de gasto directo, otra cantidad similar será aportada por las empresas patrocinadoras que gozarán de exención fiscal.

Más de 30 colectivos laicos y ateos se manifestarán el 17 de agosto
El nuevo consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, Antonio Beteta, avanzó ayer que el Gobierno de Esperanza Aguirre pondrá a disposición de los visitantes dos modalidades de abonos especiales a precio reducido. El secretario general de Juventudes Socialistas de Madrid, Daniel Méndez, criticó en un comunicado de respuesta que la Comunidad de Madrid se está convirtiendo en "una región confesional poniendo sus recursos al servicio de la Iglesia"."Nos parece una aberración que en un momento de crisis económica, donde todo el mundo se está apretando el cinturón, se gasten 50 millones de euros en recibir al papa. De hecho 25 de esos millones serán aportados por multinacionales que tienen mucho que ocultar", denuncia el presidente de Redes Cristianas, Evaristo Villar.El colectivo de Villar junto con otras 31 asociaciones laicas y ateas consensuó ayer la convocatoria de una manifestación el próximo 17 de agosto que acabará en la Puerta del Sol. "Somos muy respetuosos y no la hemos convocado durante la visita. Denunciaremos el apoyo institucional que el Gobierno ha puesto a disposición de este evento, en que se implicarán ocho ministerios y que incluso prevé un desfile de la Legión", denuncia el presidente de Europa Laica, Francisco Delgado.

Dispendio
Desde el Arzobispado de Madrid, dirigido por el cardenal Antonio María Rouco Varela, las críticas por el dispendio han sido escuchadas y respondidas. "La Jornada tiene un coste cero para el contribuyente español, tanto si es católico como si no. No le va a costar nada a las arcas públicas", sostuvo el pasado 7 de junio el responsable financiero de la organización Fernando Giménez Barriocanal. En opinión de los organizadores, el impacto económico de la visita de Benedicto XVI será de cien millones de euros.

Madrid ha puesto abonos de transporte de precio reducido
Los cristianos de base adheridos al colectivo Curas de Madrid han ido más lejos en la protestas y discuten el verdadero objetivo de la jerarquía de la Iglesia española. "Nos tememos que la JMJ será un bluf para quien pueda buscar notoriedad, éxito, números, triunfalismo, negocio o validación de su postura eclesial", destacaron en un comunicado.Este colectivo considera que algunos principios cristianos "irrenunciables" están siendo obviados por Rouco Varela, como por ejemplo "la humildad o sencillez de medios, pues el evangelio está reñido con la ostentación, la arrogancia, la riqueza y el poder".

Las ocho órdenes de los centros al servicio del papa
1 Responsables Habrá un responsable de alojamiento (RDA) designado por el obispado y un conserje designado por el director.
2 Entrega de llaves Se hará la semana del 1 al 7 de agosto al RDA junto con una explicación del edificio.
3 Preparación La semana siguiente a la entrega de llaves servirá para preparar las instalaciones para los peregrinos.
4 Calendario La acogida será el 15 de agosto y el desalojo el 22.
5 Horario Los centros estarán cerrados por el día. Abrirán sus puertas para la pernoctación entre las 22.30 y la medianoche.
6 Limpieza El 22 y 23 de agosto se limpiarán los restos de los visitantes.
7 Devolución A final de mes se rellenará la ficha con los desperfectos y se entregarán las llaves.
8 Conserje El conserje no podrá tener vacaciones en agosto.

¿Quieres saber lo que es EQUO? Juantxo lo explica en La Sexta

http://www.lasextanoticias.com/videos/ver/lopez_uralde___compartimos_mucho_con_el_15m/443763

I love her but I hate she can't stop moving. Nuevo LP de Russian red Lourdes Hernández with kazoo da caccia


Lourdes María Ciccone León

Occidente y su estrategia en Libia. IÑAKI GUTIÉRREZ DE TERÁN

EL INTERÉS ECONÓMICO Y ESTRATÉGICO PRIMA SOBRE CUALQUIER OTRA CONSIDERACIÓN. Occidente y su estrategia en Libia
El interés privado de los países occidentales en la guerra de Libia se antepone a cualquier tipo de reparos humanistas o democráticos.
IÑAKI GUTIÉRREZ DE TERÁN JUEVES 23 DE JUNIO DE 2011. NÚMERO 152. Diagonal web.

Aparece el “filósofo” Bernard-Henri Lévy por Libia para soltar arengas bélicas y nos echamos a temblar. Pasen sus palabras de admiración hacia los habitantes de las ciudades que resisten al cerco militar impuesto por Muammar Gadafi, o la denuncia de las barbaridades cometidas por éste desde hace más de 40 años; pero el tono cínico, oportunista y mendaz del discurso resulta insoportable.
Que un sionista de pro, que justifica sin reparo los crímenes del régimen de Tel Aviv en Palestina, los asesinatos, las demoliciones, el arrasamiento de olivares y huertos, hable del “urbicidio” sufrido por localidades como Misrata basta para hacerse una idea de la concepción general que estos supuestos partidarios de la “primavera árabe” tienen sobre la libertad.
Cuando los de su grey hablan de “apoyar las reclamaciones de democracia de los árabes” y niegan el “pueblicidio” sistemático y sostenido de los palestinos, su cultura, su tierra y su memoria, dejan en evidencia, una vez más, la repugnante calidad moral, hipócrita y selectiva, de Occidente. La lucha contra la injusticia es universal y no debería depender de los intereses “civilizacionales” ni las falacias ideológicas.
Las acciones de la OTAN, alentadas por una pléyade de “neoorientalistas” de ocasión, vienen a reforzar la impresión de que los europeos y estadounidenses no pretenden una verdadera democracia en Libia sino un Gobierno comprensivo y colaborador. Por supuesto, son cosas distintas.
Como carecían de garantías y certezas al respecto, los occidentales estuvieron deshojando la margarita hasta el 19 de marzo, inicio de los ataques aéreos. Entonces, el ejército de Gadafi se hallaba a las puertas de Bengasi. Hoy en día, aunque la decisión parece firme, siguen sin deshojarla del todo.
El desarrollo de las acciones militares refleja sobre el terreno lo que muchos diplomáticos comentan de forma oficiosa: mientras no estemos seguros de las intenciones de “éstos” (los rebeldes) conviene que no gane ninguno. Mejor: a más tiempo invertido en provocar el desgaste del país –y debilitar a los dos bandos– más réditos en reconstrucción, proyectos de prospección petrolífera y contratas exclusivas. Un guion ya muy visto.
En 2003, cuando los soldados estadounidenses desembarcaron en Bagdad, lo primero que hicieron fue correr a proteger el Ministerio de Petróleo. Mientras, “grupos incontrolados” saqueaban el Museo Nacional, edificios públicos y comercios. Una premonición del Iraq ocupado: corrupción, violencia y una democracia sui generis.
En la Libia presente asistimos a un espectáculo desastroso para quienes apoyamos la lucha de las gentes árabes contra sus odiosas dictaduras, desde Marruecos a Arabia Saudí pasando por Siria, Bahréin, Argelia, Yemen, etc.: empresas de seguridad privada asesorando a los rebeldes a cambio de emolumentos de financiación indefinida; mercenarios de toda laya deambulando por doquier con cometidos irrevelables; personajes libios adheridos al Consejo Nacional de Transición (NTC) con sospechosos vínculos profesionales con multinacionales y agencias gubernamentales europeas; excolaboradores de Gadafi y su clan criminal reconvertidos en demócratas entusiastas, ansiosos de cargos de poder en la “nueva Libia”; emires del Golfo haciendo consideraciones varias sobre el proceso democrático, y emisarios europeos poniendo el énfasis en la estabilidad, esto es, el control migratorio, la salvaguarda de las exportaciones petrolíferas y la lucha contra eso que llaman el terrorismo internacional. ¿Y un plan concreto para asegurar unas futuras elecciones libres y pluripartidistas y una constitución fiable?
A todo esto, los aviones aliados y su peculiar agenda. Una semana sin hacer una sola incursión, para desesperación de los insurrectos y para, de paso, arrancarles más concesiones, y a la siguiente bombardeando objetivos que no se hallan precisamente en el frente. Ni siquiera han disimulado su interpretación particular de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, que establecía el uso de la fuerza para proteger a la población civil sin convertirse en parte implicada en el conflicto.
Al final, no han sabido proteger a cientos de miles de libios asediados, o lo han hecho tarde y mal. Porque, en esencia, no han ido a hacer el bien al pueblo libio –de lo contrario no habrían sustentado con anterioridad al régimen de Gadafi como hicieron también con el tunecino y el egipcio– sino a controlar la situación. Eso, también, son cosas distintas.





“La precisión del ataque fue alta, aunque hubo 70 víctimas civiles”. Pocas horas después de esa masacre, en la madrugada del 20 de abril de 1986, la TVE de un gobierno que precipitó la entrada de España en la OTAN otorgaba manga ancha a una potencia de fuego imperial que descargaba su frustración contra una Libia incomodamente soberanista.

Esos mismos servicios informativos, que mostraron la mayor de las indiferencias tras la matanza perpetrada por la Alianza Atlántica, hablarían, días más tarde, “del terror” sufrido por los residentes de Lampedusa (Italia) al escuchar el estruendo que produjo un contraataque libio ―sin víctimas de ningún tipo― dirigido a los radares estadounidenses que operaban en la isla. Es por tanto el de Libia un caso, en el que la autoprolamada “opinión pública” ha hecho un uso torticero de la ética y se ha aplicado, con enorme cinismo, un doble rasero.

Hoy, frente a Libia, la prensa occidental no ha cambiado. Los titulares de los medios corporativos afirman sin sonrojo que “la OTAN lanza ataques contra Gadafi”, no contra las casas, barrios o familias como inexorablemente hacen los misiles, sino directamente en la tupida melena del dictador libio. Por el contrario, según ellos, la OTAN salva vidas y los rebeldes tan solo se defienden.

Pareciera que no bombardean indiscriminadamente ―como los he visto bombardear― sino que combaten al ejército uno a uno, sin causar ningún tipo de daño colateral ni romper un plato. Prueba de ello ha sido el asalto a Trípoli, del que en las primeras 72 horas no hemos visto apenas un muerto. ¿Es una guerra limpia o nos la han limpiado?

Esta prensa desplegada en el terreno para articular el discurso del Poder hace lo que el presidente peruano, Manuel de Prado, sugería: “Darles a los amigos la justicia, y a los enemigos todo el peso de la ley". Por ejemplo, la loada cadena de televisión qatarí, Al Jazeera, quien consiguió meterse al mundo islámico en el bolsillo por divulgar a escala masiva los horrores cometidos primero en Palestina, más tarde en Afganistán e Iraq, es hoy ―particularmente en su versión árabe― una burda maquina de propaganda a favor de los rebeldes libios.

Dejando de lado la significativa imagen de sus unidades móviles circulando por Bengasi con banderas rebeldes, nos bastarán unos instantes frente al televisor para ver clips de cinco minutos con música patriótica y vibrantes secuencias de rebeldes idealizados a cámara lenta, es decir, publicidad pro CNT (Consejo Nacional de Transición).

Sin embargo, los periodistas que dicen no creerse nada que venga del lado de Gadafi o TeleSur, utilizan Al Jazeera como fuente incuestionable de información. Esta misma semana ha sido descubierto un montaje de los rebeldes alentado por la cadena propiedad del jeque Hamad bin Thamer Al Thani. Haciendo un sucio uso de la semántica, la emisora publicó una imagen de archivo con un Saif Al Islam aparentemente disgustado, mientras aseguraban, falsamente, que llevaba un día arrestado.

¿Será casualidad que el primo del dueño de Al Jazeera sea el emir de Qatar, ese que está negociando el petróleo y repartiendo armas en el lado rebelde? Puede que si, puede que no, en cualquier caso, tras este montaje desinformativo los rebeldes del CNT han afirmado: “la difusión de la noticia falsa nos facilitó enormemente la entrada en Tripoli”

La guerra psicológica

Para los espectadores occidentales, la psicológica es el tipo de guerra que desde el Pentágono se nos ha reservado. Han conseguido golpear en el sentimiento más angustioso del ser humano: el de la culpa. Esta artillería ideológica y emocional vertida ad nauseam por los medios, todos a una, termina alterando nuestras conciencias, y nos viene a recordar que "si no apoyamos su justa guerra somos malas personas o permitiremos que ocurra una masacre". Y funciona, sobre todo cuando te ocultan que existen alternativas a su doctrina de “el bolso o la vida”.

Cuando los medios bombardean masivamente a las sociedades con dramáticas imágenes de individuos agredidos, ¿que clase de ciudadano podrá oponerse a aceptar cualquier término para detener esa insoportable violencia? Este poder mediático nos hace vulnerables a lo que ellos quieren. Somos el rebaño hecho rehén de sus chantajes éticos. Interiorizamos un patrón para aceptar ese discurso que nos vende a los rebeldes libios (sea verdad o no) como “combatientes por la libertad” y a los guerrilleros del FPLP, el ELN o el PKK como “terroristas”.

La historia reciente está llena de ejemplos. Nos dijeron que debíamos salvar a los kurdos (en Iraq, no en Turquía) que debíamos salvar a las mujeres musulmanas (en Afganistán si, pero no en Arabia Saudí) y también que defendiésemos a la minorías étnicas (a las de Kosovo si y a las de Timor Oriental o Sri Lanka no). Hoy, dicen, que debemos de salvar a los libios, pero solo a los de Bengasi y Misrata. Es una suerte de internacionalismo perverso, por el cual la soberanía de los pueblos es subvertida al deseo de quien más los niega.

Vista la reacción de personajes que decían estar comprometidos con los pueblos y el pensamiento crítico, ha quedado demostrado, que la estrategia de la intervención en nombre de los derechos humanos es la herramienta perfecta para destruir los movimientos posibilistas, pacifistas y antiimperialistas.

Periodistas "rebeldes"

A esta fabricación del consenso para hacer la guerra en Libia se ha sumado un elemento inesperado, el del reportero ansioso por realizarse humana y profesionalmente en una rebelión tolerada por quien le domina. El Poder ha otorgado a estos periodistas permiso para sentirse y ser “rebeldes”, para soñar y estar a favor de “lo rebelde”, e incluso para poder apoyar una “lucha de liberación” como en prácticamente ningún otro contexto de guerra insurgente les sería permitido.

Es esta una ilusión revolucionaria “made in usa” que les permite emocionarse legalmente con las gestas épicas vividas en los corredores de las más desesperadas trincheras. En cualquier otra guerra irregular tendrían miedo de expresar su simpatía hacia el civil armado, dudarían de los límites en la estrategia militar o saldrían con el artículo del derecho a la vida, la no violencia y el activismo en pos del diálogo y la utopía como antes lo hicieron en otros conflictos, pero en Libia no, contando, como cuentan, con el beneplácito del “Big Brother” no hace falta esconder la simpatía por quien el sistema te dice que has de sentirla.

Los periodistas se sienten legitimados para hacer lo que en Gaza o Bagdad nunca tuvieron el coraje de hacer

Para ellos, reporteros abiertamente pro bombardeo, que consecuentemente significa pro OTAN, ha de ser una guerra de exterminio, sin concesiones ni dudas. Como declaraba esta semana el portavoz de la OTAN Anders Rasmussen: “hay que estar en lado correcto de la historia” y si se lo repiten quienes mandan, ellos no faltan. De Facebook a Twitter, pasando por las columnas de los diarios, los programas de televisión y los directos de radio, periodistas de todo tipo se sienten legitimados para hacer lo que en Gaza o Bagdad nunca tuvieron el coraje de hacer, es decir, mostrar simpatía abierta por un grupo ilegal armado.

El apoyo explícito a organizaciones igual o mucho más legítimas y necesarias, como podrían ser las de Palestina, Colombia o Kurdistán serían penadas con cárcel por (cuanto menos) apología del terrorismo, sin embargo, el periodista “rebelde” y pro guerra OTAN se siente cómodo en la seguridad que brinda estar amparado por el mayor Imperio que haya conocido la humanidad. Finalmente, como incentivo determinante se suma todo el beneficio económico que renta contar la guerra como el poderoso sistema de medios te dice que la debes contar, es decir, pro intervención imperial.

¿Un dilema?

Pero por encima del oportunismo y la cobardía de una clase periodística tradicionalmente apegada al Poder, Libia ha tenido un gran problema que ha alentado la guerra. Este problema ha girado sobre la aceptación de que nos encontramos ante un dilema. ¿Y que es un dilema? Un dilema es un problema que solo puede ser resuelto por medio de dos opciones, mas ninguna de las cuales es satisfactoria.

Se debió, y aún hoy debe, romper esta versión del dilema. Se esté de un lado, del otro, o de todos los nuevos que emergerán, sería beneficioso, por el bien común, salir de esta imprevisible espiral, pues visto lo sucedido primero en Afganistán y luego en Iraq, sería mejor formar, desde ya, un gobierno inclusivo y plural. Las partes, sin límites, tienen que hablar y por ende, pactar antes de que muera más gente en una nueva fase de guerra asimétrica o irregular.

Si el siglo XX fue el de las luchas de liberación contra el colonialismo, el siglo XXI será el de las luchas contra el neocolonialismo y todos sus nuevos rostros. Frente al predecible laberinto libio, algunos estados lo comprendieron así y de forma discreta, aportaron más posibilidades de paz que ninguna bomba OTAN. Sí, Brasil, Sudáfrica, Venezuela, Rusia y Turquía han intentado tender puentes para encontrar soluciones. Es mentira que se ha llegado a esto de forma ineludible y es mentira que sea imposible alcanzar hoy un acuerdo.

Un histórico ejemplo del posicionamiento de los grandes medios a favor del exterminio ha sido un reciente artículo de ABC criminalizando los esfuerzos de unas naciones por buscar una salida negociada al conflicto. Esta autentica oda al fraticidio libio terminaba con una aviso que quita el hipo: “Los promotores de la paz pueden hacer su agosto”.

La Izquierda, dividida

En el otro extremo, el de la lógica crítica al intervencionismo falsamente humanitario, un sector de la izquierda europea y americana ha querido adaptar la realidad a su forma de comprender el mundo, y no adaptar su forma de comprender el mundo a la realidad. Ha sido un error. La realidad pide imaginación, y como diría Danton ―más tarde el Ché― “audacia, audacia y más audacia”.

Sin embargo su discurso se ha empequeñecido por una crítica feroz a todo lo que esté en desacuerdo con Gadafi y su privilegiada saga. Una izquierda eurocentrista no tolera al africano liberarse de los tiranos a su forma y sin su permiso

Este sector de una izquierda mil veces agredida, es demasiado miope al acusar a esa parte del pueblo libio levantado en armas contra un tirano que lleva 42 años haciendo de su capa un sayo. Dicen que son traidores, cipayos, cobardes, mentirosos, agentes de la CIA y terroristas. Pero si asaltar a sangre y fuego los cuarteles desde los cuales un régimen les disparaba no es rebeldía, tendríamos que revisar la propia historia.

Es una izquierda eurocentrista o simplemente, demasiado alejada, que no tolera al africano liberarse de los tiranos a su forma y sin su permiso. Si un grupúsculo de cierta elite izquierdista de Europa (o la emergente Latinoamericana) no da el visto bueno, el muchacho abatido por lanzar una piedra contra la comisaria donde se torturaba no es un mártir, sino un vendido. No es justo, no es coherente y tiene muy poco recorrido. Esa visión es contradictoria con la necesidad de los pueblos a rebelarse, y bien fácil se podría volver en su ―nuestra― contra.

El CNT y sus contradicciones

Respecto a la amalgama circunstancial que representa el CNT, es decir, un indescifrable colectivo de empresarios y abogados apoyado en gadafistas recién arrepentidos y fundamentalistas islámicos, poco se puede decir que resulte claro. Carecen de programa y no han pronunciado ni una sola palabra sobre temas relativos a la justicia social, columna vertebral de cualquier discurso revolucionario que se precie, especialmente en el marco africano. Su forma de vender “la liberación” se reduce a la simple desaparición de Gadafi y la forma en la que para ello se han constituido carece de sentido participativo. Para culminar este plan de asalto y expolio, se han bebido la sed de justicia del propio pueblo libio.

Aunque los más experimentados reporteros no lo dijesen en sus crónicas, bastaba una breve entrevista con ellos en un hotel de Bengasi o Tobruk para reconocer los mismos gestos y tics que la “oposición” llegada del extranjero mostraba en Bagdad y Kabul. Se repiten aquellos patrones de “abogado” de Londres retornado, “empresario” de Washington retornado y así muchos, pero nunca maestros o sindicalistas. También los hay que cabalgaban entre Trípoli y los inversionistas europeos, hasta que, por Gadafi no querer abrir más los mercados, se autoexiliaron desencantados.

Esta auténtica mafia, que ya ha dicho que reconoce a Israel y cortará la ayuda “rebelde” a Gaza, encontró en el 17 de febrero la oportunidad perfecta para proyectar el casus belli y aprovecharse de los amplios sectores desconcertados. Con más insistencia que vergüenza, estos políticos recién llegados acusaban a Gadafi de lo que ellos mismos eran, es decir, lideres jamás votados.

Pero de entre todas las abundantes contradicciones que este conflicto ha generado cabria destacar el romance entre la OTAN y los islamistas radicales. Si Darna (ciudad del este de Libia) estuviese en Gaza, Yemen o Kandahar, poco tardarían en ser bombardeadas militarmente y criminalizadas mediáticamente. Pero en Libia no ha sido así, y sobre ella ha quedado desnuda la esquizofrenia del sistema. Los islamistas han pasado ―literalmente― de Guantánamo a recibir armas de sus antiguos carceleros. Particularmente interesante fue ver al reportero Ben Wedeman, de la corresponsalía de CNN en Israel, siendo acompañado por militantes islamistas mientras le filmaban sus fantásticos directos. ¿Es este el mismo señor con el que coincidí en Palestina hace una década y advertía sobre la presunta amenaza islamista si israel se desconectaba de Gaza? ¿Es este el mismo señor de CNN que cuando estábamos en Bagdad jamás llamó rebeldes a los iraquíes que luchaban contra la ocupación de los Estados Unidos? De locura.

Un nuevo colonialismo

Según el juicio de Nuremberg, el primer crimen cometido por Alemania fue el envío de tropas a otro país (Polonia) y fue considerado por los jueces como el más grave pues “hizo posibles todos los demás crímenes”. Hoy en día, de Panamá a Libia, por tierra, mar o aire, nos hemos acostumbrado a tolerar las invasiones e intervenciones como un hecho inevitable, preocupantemente normal. Es un insulto a la humanidad presentar a los ejércitos que arrasaron Iraq y Afganistán como los que vayan a traer la paz a Libia. Es de una inmoralidad infinita.

Las justas ganas de cambio que derrochaba el pueblo libio hayan sido encauzadas hacia la división y violencia
Que el Este de Libia, escenario de un siglo de masacres inenarrables perpetradas por italianos, franceses, británicos y estadounidenses, sea hoy considerada por estas mismas potencias como una zona donde la ética les exige “proteger a la población” es de una perversidad monstruosa. La prensa e intelectualidad, que ha fabricado este consenso bélico de una forma no muy diferente a como lo hizo en Iraq, ni siquiera ha exigido a los políticos que sean honestos y presenten sus motivaciones como lo que son, una oportunidad para instalar un nuevo mercado abierto, es decir, vulnerable al servicio de “nuestras” multinacionales.

La resolución de Naciones Unidas (organización fundada por estas mismas potencias en 1948) ordenaba utilizar la fuerza aérea de manera defensiva (para proteger a la población sublevada) jamás les daba derecho a utilizar el espacio aéreo de forma ofensiva para implantar un colonialismo vertical. El precedente que sienta para cuando los poderosos quien, es estremecedor.

La guerra, al menos en esta primera etapa, ha sido ya prácticamente ganada por la OTAN (que jamás por el pueblo libio). Sin embargo, por largo tiempo, será difícil hablar de paz. La destrucción del que, según Naciones Unidas, fue el país más prospero de África, no será la parte más difícil de solucionar, sino el reto de la reconciliación ―permanentemente bloqueado― con el que toda guerra civil debería terminar.

El hecho de que las justas ganas de cambio que derrochaba el pueblo libio hayan sido encauzadas hacia dinámicas de división y violencia, poco bueno nos puede augurar. Veremos cual es la cruel dependencia, económica, política o militar, que les han preparado los artífices de este nuevo divide et impera neocolonial. En la conciencia de todos esos periodistas, medios y gobiernos quedarán las consecuencias de su boicot al dialogo y su permanente llamada a la guerra.

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