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miércoles, enero 02, 2013

Finanzas éticas. Banca ética en España. Triodos Bank. Fiare. Coop 57. Cooperativas.


Documentos TV - Finanzas éticas

Producción: TVE. 2012 Guión: Marisol Soto Romero Realización: Manuel Muñoz Monterde Imagen: Xavi Pedro Sonido: Juan Baño Slide cam:  Albert Acosta Edición y operación smoke: Xavi Soler Ambientación musical: Gerard Gual Diseño gráfico: Montse Soldevila Grafismo: Sandra Mañas Sonorización: David Beltrán Fernando Pequeño Producción: Fali Álvarez Nacho Lorenzo

30 dic 2012


La economía social y solidaria se está dotando de sistemas financieros alternativos acordes con sus valores. En los últimos años, se está produciendo un aumento progresivo de personas que prefieren el beneficio social antes que el monetario y deciden confiar sus ahorros a las entidades que les dicen en qué y para qué usan su dinero. Tríodos Bank, FIARE-Banca Ética o Coop57 son una opción alternativa a la banca convencional para aquellas personas y organizaciones que buscan un uso responsable de su dinero acorde con sus valores.
Según datos del Observatorio de las Finanzas Éticas, en 2011 había unos 575 millones de euros en depósitos y unos 600 millones en préstamos. Los modelos de intermediación financiera que se ofertan en el abanico de la denominada banca ética son distintos en sus orígenes y planteamientos pero coinciden en aspectos fundamentales: en lugar de la economía especulativa promueven la economía real en el entorno más cercano, practican la transparencia, ya que publican todas las inversiones, y orientan sus operaciones hacia los beneficios sociales y medioambientales.

  • La crisis financiera ha despertado la conciencia de buena parte de la ciudadanía
  • Cada vez son más quienes buscan un uso responsable para su dinero
  • El crecimiento reciente de la banca ética en España ha sido del 1000%
  • Documentos TV retrata los diferentes modelos que se practican en nuestro país
  • Finanzas éticas se estrena el 30 de diciembre a las 23.00 h en la 2 y  RTVE.es
  • MARISOL SOTO ROMERO 
    23.12.2012
    Desde hace aproximadamente una década, Tríodos BankFIARE-Banca Ética o Coop57 son una opción alternativa a la banca convencional para aquellas personas y organizaciones que buscan un uso responsable de su dinero acorde con sus valores.
    En los últimos años, se está produciendo un aumento progresivo de personas que prefieren el beneficio social antes que el monetario y deciden confiar sus ahorros a las entidades que les dicen en qué y para qué usan su dinero.

    Un incremento del 1000%

    Según datos del Observatorio de las Finanzas Éticas, en 2011 había unos 575 millones de euros en depósitos y unos 600 millones en préstamos.
    La banca ética parece haber encontrado su momento en la crisis económica y financiera
    “En comparación al sistema financiero español es una cantidad muy pequeña pero el ritmo de crecimiento es muy alto”, valora Xavier Teis, economista y miembro de la organización FETS, quien añade que la banca ética parece haber encontrado su momento en la crisis económica y financiera que vive España puesto que el crecimiento reciente ha sido del 1000% tanto en depósitos como en crédito.
    Para Carlos de Ahumada, de la cooperativa La Olivera, el aumento de la participación en estos últimos años demuestra que “hay fórmulas alternativas de financiación que hay que ir descubriendo y poniendo sobre la mano de la gente dispuesta a ceder sus ahorros para que tengan un sentido”.

    El modelo Tríodos

    Poner conciencia en el mundo de la economía, en el mundo del dinero, pero desde la sociedad civil, desde los ciudadanos, yo creo que es una revolución de este siglo XXI.”, afirma en el documental Joan Antoni Melé, subdirector de Tríodos Bank en España, un banco de origen holandés que abrió su primera oficina en Barcelona en 2004 y que hoy ya tiene representación en doce ciudades españolas.
    Los modelos de intermediación financiera que se ofertan en el abanico de la denominada banca ética son distintos en sus orígenes y planteamientospero coinciden en aspectos fundamentales: en lugar de la economía especulativa promueven la economía real en el entorno más cercano,  practican la transparencia, ya que publican todas las inversiones, y orientan sus operaciones hacia los beneficios sociales y medioambientales.

    El modelo FIARE

    “La palabra ética va inevitablemente unida a la economía. El alejar la ética y el marco valórico de las decisiones económicas no es inocente.” asegura Peru Sasia, presidente de FIARE un proyecto impulsado desde el País Vasco que se ha extendido a varias comunidades autónomas. 
      
    FIARE no busca clientes sino una red de personas y organizaciones socias. Opera en España mediante la ficha bancaria de la Banca Popolare Ética de Italia, una cooperativa de crédito sin ánimo de lucro que es referencia en el sur de Europa por su modelo organizativo dentro del sistema financiero alternativo. 
      
    En FIARE cada socio significa un voto, independientemente del capital que haya aportado y en el 2013 también ofrecerá en España productos de banca comercial como cuentas corrientes, domicilio de nóminas y recibos o tarjetas de débito.

    El modelo Coop57

    “Hace 40 o 50 años, quién hablaba de ecología, quién hablaba de sostenibilidad, o de modos sostenibles, nadie, sectores muy pequeños y muy marginales. Yo creo que la gran semilla de un proyecto como el nuestro es eso, que es una semilla”, apunta Ramón Pascual, coordinador de Coop57 en España, una cooperativa de servicios financieros fundada en Barcelona en 1996 por iniciativa de un grupo de trabajadores de la antigua Editorial Bruguera.
    El objetivo fue y sigue siendo dotar a sus socios de un instrumento para financiarse y promover el cooperativismo. Hoy este modelo autogestionado de intermediación financiera se ha extendido a Aragón, Galicia, Andalucía y Madrid y procura ser un motor para las actividades de la economía solidaria. 
      
    “Si hemos montado empresas también podemos crear un sistema financiero acorde a nuestras necesidades y valores”, dice Marina Martínez de la cooperativa Tiebel, socia cofundadora de Coop57 en Aragón. Su testimonio junto con los de las cooperativasTrabensolPeñascalLa Veloz, o Mol-Matric manifiestan un deseo de coherencia y responsabilidad en los actos económicos

    Perspectivas para el futuro

    Francisco Álvarez, asesor financiero y ex directivo en las bolsas de Paris y Valencia, considera que la crisis financiera actual ha despertado la conciencia de un gran número de ciudadanos.
    Para él hay preguntas clave que con solo plantearse producirían efectos muy positivos: “Solamente con el hecho de que vayamos a una entidad financiera a preguntar: ¿me puedes decir, por favor, qué haces con mi dinero? ¿En qué lo utilizáis? Me interesa saber qué uso se hace de un dinero que es mío. Si eso se hiciese, tendría unas consecuencias muy interesantes porque los propios empleados dirían: “oye, que empiezo a tener clientes que me preguntan qué hacemos con el dinero.”

viernes, julio 20, 2012

¿Banca Cívica es Banca Ética? No, que no te engañen! 10 diferencias fundamentales

¿Banca Cívica es Banca Ética? No, que no te engañen! 10 diferencias fundamentales

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Limpia, ética, cívica y hasta sinfónica… ¿Tanto adjetivo en la banca y las finanzas te tienen confundido? ¿Entre tanta campaña publicitaria ya no distingues el grano de la paja? Tranquilo, despeja tus dudas “jugando” con SETEM a encontrar las 10 diferencias:
Frente a la BANCA CÍVICA…
  1. Su responsabilidad con la sociedad se limita a su Obra Social.
  2. Su objetivo estratégico empresarial es únicamente obtener beneficios.
  3. Estos beneficios se reinvierten para obtener más beneficios sin importar las empresas en las que se invierte ni sus objetivos(de ahí que nada evitaría que parte de su inversión pueda estar  ligada a negocios como el armamentísticos, que dañen el medioambiente, etc).
  4. Del total de sus beneficios sólo reinvierte una parte en la Obra Social.
  5. Los clientes sólo reciben información general sobre el fin de los créditos y de las inversiones del banco.
  6. Los clientes son los encargados de decidir a qué proyectos de la Obras Social se destina el dinero, dependiendo de afinidades o intereses.
  7. Participa en el mercado de valores, por lo que su estabilidad es fluctuante según el mercado.
  8. Cuando colaboran con una asociación, sugieren que sus comerciales se acerquen por la organización. Es decir, el concepto de Banca Cívica es una herramienta comercial más.
  9. Como toda la banca tradicional, en estos momentos requiere de apoyo económico de otras instituciones (el Gobierno, entre otros) y debido a sus prácticas, está inmersa en una situación de duda sobre su capacidad crediticia y financiera.
  10.  La Banca Cívica tiene estrategias comerciales que incluyen regalos, ofertas de crédito e interés agresivas, etc.
 … la BANCA ÉTICA
  1. Todas sus acciones están orientadas a ser responsables con la sociedad.
  2. Su objetivo estratégico empresarial es obtener beneficios, pero también aportarlos para ayudar a crear una sociedad sostenible.
  3. Estos beneficios se reinvierten (y se obtienen) en/de empresas o entidades cuyos proyectos garantizan un avance en el desarrollo sostenible, la justicia social, la equidad, el comercio justo…
  4. El total de los beneficios (a excepción de los gastos de gestión) se reinvierten en entornos socialmente responsables.
  5. Los clientes reciben información puntual y detallada de cada uno de los créditos que se conceden y pueden optar también a ellos si presentan un proyecto que responda a los criterios de la entidad.
  6. Los proyectos seleccionados para recibir la inversión han sidoanalizados y son confiables.
  7. No participa en el mercado de valores, por lo que sus fondos son más estables.
  8. La Banca Ética no sugiere intercambios comerciales con las organizaciones a las que apoya. Simplemente le reclama un cumplimiento estricto del proyecto siguiendo las pautas que se hayan establecido.
  9. A diferencia de la banca tradicional, la Banca Ética se encuentra en un periodo de crecimiento y está apostando por la ampliación de capitales, para continuar extendiéndose.
  10. La Banca Ética no regala nada ni propone ofertas comerciales con intereses por encima de la realidad del mercado.
¡No más confusiones, que no te vuelvan loco/a! Y si quieres más información visita también: http://www.finanzaseticas.org

domingo, noviembre 06, 2011

El fin de la revolución JAVIER CERCAS EL PAIS SEMANAL - 02-10-2011 La revolución conservadora ha enriquecido a ricos, bancos y grandes empresas

El fin de la revolución JAVIER CERCAS EL PAIS SEMANAL - 02-10-2011

Una de las consecuencias positivas de esta crisis económica es que muchos ignorantes nos hemos puesto a leer economía (la más positiva son desde luego los chistes: un amigo tiene una prima loquita a la que adora y a la que llama "mi prima de riesgo"). ¿Quién nos iba a decir que algún día abriríamos el periódico por las páginas de economía y leeríamos a Krugman y Stiglitz como leemos a Vargas Llosa o Enzensberger, y que Keynes acabaría convirtiéndose en lectura del verano? Por supuesto, la ignorancia no se cura en tres años, así que seguimos siendo más o menos igual de ignorantes que cuando empezó la crisis. De todos modos, algunas cosas sí hemos aprendido; por ejemplo: que la economía está casi tan cerca de las ciencias ocultas -incluida la psicología- como de las ciencias exactas; o también: que, como casi todas las disciplinas intelectuales, ésta es extraordinariamente compleja y a la vez extraordinariamente simple, de forma que cualquiera con un mínimo de ganas y sentido común debería ser capaz de entender lo esencial. Y una última cosa: aunque no haya salido de mi ignorancia, a mí este periódico me paga por decir lo que pienso, así que paso a cumplir con mi obligación.

Y lo que pienso, después de seguir con tanta perplejidad como cualquiera la reforma de la Constitución -referida a la estabilidad presupuestaria y la limitación del déficit público-, es que quizá estamos confundiendo lo esencial con lo accesorio. "Si la casa está en llamas", ha escrito Agustín Díaz Robledo en este diario, "no se le puede exigir a los bomberos que consigan un mandamiento judicial para entrar". Puede que sea verdad. Puede que la única forma de evitar la catástrofe del rescate y calmar a unos mercados que en agosto estuvieron a punto de llevársenos por delante, y en otoño intentarán rematar la faena, sea solemnizar, constitucionalizándola, la promesa de que vamos a pagar nuestras deudas. Pero mi impresión es que, entre tanto humo y tanto ruido, corremos el riesgo de olvidar que el cambio en la Constitución no es el centro del problema. El centro del problema es quién incendió la casa. Y que algunos de los que permitieron el incendio son los actuales bomberos. Y que los pirómanos siguen sueltos. Una noticia pasó bastante inadvertida a finales de agosto, justo mientras se anunciaba la reforma constitucional. Resulta que la agencia de calificación Standard & Poor's dio la máxima nota (AAA) a un bono hipotecario llamado Springleaf Mortgage Loan Trust 2011-1, respaldado por un 59% de hipotecas concedidas a clientes de dudosa solvencia; es decir: tres años después del estallido de la crisis, S&P avalaba exactamente el mismo tipo de operación financiera que provocó la crisis, inundando el mercado de hipotecas basura. Y nadie lo ha impedido. Y, lo que es peor, nadie parece dispuesto a impedirlo. A principios de julio, cuando las agencias de calificación hicieron otra de sus gamberradas -rebajar a bono basura y sin justificación la deuda soberana de Portugal-, el presidente de la Comisión Europea, Durão Barroso, amenazó con crear una agencia de calificación europea para romper el monopolio salvaje de las tres norteamericanas; el Parlamento Europeo le apoyó, y Merkel, y no sé quién más. Todos estaban muy enfadados. ¿Han vuelto a oír hablar del asunto? Yo sí: el 6 de septiembre Durão Barroso afirmó que no hay planes de crear una agencia europea de calificación. ¿Se le pasó el enfado? ¿Recibió de las agencias norteamericanas una oferta Corleone, de esas que no se pueden rechazar? No lo sé; lo que sí sé es que ése es el auténtico problema, y no una reforma de la Constitución que, aunque sea una chapuza y se haya aprobado con métodos dignos de Cantinflas, en el fondo es más simbólica que sustancial (y además su sustancia, como todo en la Constitución, dependerá de quién y cómo la interprete): el auténtico problema es que esta crisis la provocó un sistema financiero sin control apoyado a muerte por las agencias de calificación y que, cuando hace tres años lo salvamos del desastre con nuestro dinero, lo hicimos a condición de que se le impusieran unas reglas, para que la crisis no volviera a repetirse. Tres años después, nadie ha puesto reglas, la crisis sigue aquí y los pirómanos también. Ése es quizá, insisto, el auténtico problema.
Y, si lo es, la única solución son las reglas. A finales de los setenta y principios de los ochenta, cuando Thatcher y Reagan llegaron al poder, arrancó en todo el mundo una revolución conservadora cuya primera premisa económica afirmaba que un mercado sin reglas era un seguro de prosperidad para todos; ahora hemos visto que eso es una fantasía. Necesitamos recuperar las reglas. Necesitamos volver a Keynes. Los sabios, incluidos Krugman y Stiglitz, no se cansan de decirlo. Y si vuelven las reglas acabará la revolución y, quizá, volverá la paz. Y entonces los chistes pasarán a ser la segunda consecuencia más positiva de esta crisis.

lunes, febrero 21, 2011

Consumo insostenible BORJA VILASECA NEGOCIOS

Consumo insostenible BORJA VILASECA??? NEGOCIOS - 20-02-2011
"Las empresas globales no tienen futuro si el planeta Tierra no tiene futuro" (Ryuzaburo Kaku)
El denominador común de la mayoría de nosotros es que trabajamos para sobrevivir, consumiendo los productos y servicios que nos venden las organizaciones que forman parte de nuestra sociedad. De hecho, dado que nuestras vidas se asientan y se desarrollan sobre un sistema monetario, las empresas no nos ven ni nos valoran ni nos tratan como seres humanos, sino como empleados, clientes y consumidores. Es decir, como medios para lograr la que en estos momentos es su finalidad última: garantizar su "supervivencia organizacional", incrementando año tras año sus beneficios económicos.
Y es precisamente esta acción de compraventa de bienes lo que permite que el sistema monetario se perpetúe. Si bien la cantidad y la calidad de nuestras compras están condicionadas por nuestra posición y nuestro salario, para que la economía no se desmorone es necesario que todos sigamos consumiendo. En otras palabras, el fin del consumo significaría el principio del colapso del sistema.
Pero ¿de dónde salen todas las cosas que compramos? Para responder a esta pregunta es necesario comprender cómo funciona la denominada "economía de los materiales", un proceso compuesto por varias fases. La primera es la extracción, que en realidad es un eufemismo, pues consiste en explotar los recursos naturales, que a su vez es una manera elegante de referirse a la destrucción de la naturaleza. Estamos talando, minando, agujereando y destruyendo el mundo tan rápido que algunos ecologistas sostienen que la humanidad es el cáncer del planeta Tierra.
La segunda fase es la producción. Y consiste en usar diferentes fuentes de energía para mezclar los recursos naturales extraídos con una serie de componentes tóxicos, a partir de los cuales se fabrican muchos de los productos que consumimos habitualmente. Y dado que a muchas empresas les trae sin cuidado el impacto que tienen estos químicos sobre nuestra salud y sobre el medio ambiente, siguen utilizando este tipo de sustancias dañinas, que en general suelen reducir notablemente sus costes de producción. De momento, el parche que el ámbito empresarial está poniendo a este asunto es trasladar sus fábricas a países en vías de desarrollo.
La tercera fase es la distribución, cuyo objetivo es vender todos estos productos manufacturados lo más deprisa posible. Al haber deslocalizado el sistema de producción -contratando mano de obra muy barata-, la logística mercantilista actual se ha convertido en uno de los procesos más contaminantes e insostenibles de nuestra economía.
Sea como fuere, da lugar a la cuarta fase: el consumo. Sin duda alguna, se trata del corazón que bombea la sangre que mantiene con vida al sistema monetario.
Con la finalidad de incrementar sus ventas y, por tanto, sus beneficios, las empresas suelen tomar decisiones movidas por su instinto de supervivencia, marginando la ética y la responsabilidad social corporativa. De hecho, muchas organizaciones cuentan con un departamento de diseño industrial, encargado de que todos sus productos se elaboren con materiales baratos y de mala calidad, de manera que tengan un tiempo de vida determinado. La consigna es "diseñado para ser desechado". Esto es obvio si pensamos en las bolsas de plástico o los tetrabriks de cartón. Sin embargo, también ocurre con muchas de las cosas que consumimos.
En estrecha complicidad y colaboración con los fabricantes, los objetos que compramos están diseñados y elaborados de forma intencionada para que se rompan, descompongan o dejen de funcionar rápidamente, coincidiendo con la expiración del periodo de garantía. En general, el hecho de que de pronto se nos estropee el móvil, el ordenador, la cámara digital o la televisión no es un accidente. Es el resultado de una estrategia de fabricación bien pensada, que en el ámbito empresarial se denomina "obsolescencia planificada".
Esta es la razón por la que la gente que lleva más tiempo viviendo se sorprende al constatar cómo los productos de hoy, supuestamente producidos mediante procesos y mecanismos alineados con los últimos avances tecnológicos, duren muchísimo menos que los fabricados hace cincuenta años. Es frecuente escuchar la comparación que se hace entre los coches contemporáneos y los automóviles de los años cincuenta, muchos de los cuales siguen transportando a personas en países como Cuba. A diferencia de antaño, el mundo de hoy se ha convertido en un negocio, en el que las empresas se las ingenian de todas las maneras posibles para conseguir que el ciclo del consumo se perpetúe.
Sin embargo, ni siquiera a través de esta estrategia el nivel de consumo alcanza los ratios necesarios para lograr la autopreservación de las organizaciones y, en consecuencia, del sistema económico sobre el que estas operan. De ahí que las empresas, por medio del marketing y la publicidad, motiven a la sociedad a comprar, desechar y reemplazar sus bienes de consumo a un ritmo cada vez más acelerado. El objetivo es infundir en los consumidores el deseo de poseer productos más nuevos, un poco mejores y un poco antes de lo necesario. A este fenómeno psicológico se le denomina "obsolescencia percibida".
Curiosamente, la propaganda de la sociedad de consumo actual ha llegado a convencernos de que, llegado el caso, desechemos objetos que todavía son perfectamente útiles. Es decir, de que tomemos decisiones alineadas con nuestros caprichos y deseos, dejando en un segundo plano el sentido común, que es el que nos permite utilizar el dinero para saciar nuestras verdaderas necesidades humanas. La paradoja es que el deseo nos enchufa a una ficción construida sobre lo que no tenemos, impidiéndonos valorar y disfrutar lo que sí está a nuestro alcance.
La quinta y última fase de la "economía de los materiales" es la eliminación. Es decir, el proceso de destrucción de las toneladas de basura que acumulamos cada día. Actualmente, lo más común es incinerarla o enterrarla, lo que a su vez contamina y daña gravemente la salud del planeta. Aunque el reciclaje está en auge, todavía está lejos de poder solucionar este problema. Más que nada porque se estima que de todos los materiales que intervienen en el proceso de extracción, producción, distribución y consumo, tan solo el 1% sigue estando en uso seis meses después de ser vendido. Es decir, que el 99% restante se transforma en basura, provocando que el mundo esté convirtiéndose, lenta pero paulatinamente, en un gran estercolero.
Dada la ineficiencia e insostenibilidad de esta "economía de los materiales", cada vez más sociólogos y economistas están alzando la voz para afirmar una verdad incómoda: que si bien el sistema monetario -a través de la necesidad de un consumo cíclico- genera crecimiento económico, lo está consiguiendo a costa de la insatisfacción de la sociedad y la destrucción del planeta. Sorprendentemente, cuanto más infelices somos, más consumimos. Y cuanto más consumimos, más infelices somos. Esta paradoja seguirá gobernando nuestro estilo de vida mientras no cuestionemos los fundamentos del "viejo paradigma económico", que nos vende la gran mentira de que el materialismo nos conduce hacia la felicidad.
En paralelo, uno de los grandes retos que propone el "nuevo paradigma económico" es que adoptemos la filosofía del "consumo consciente". Es decir, comprar lo que verdaderamente necesitamos (y no lo que la publicidad me hace desear), al tiempo que desarrollamos una mayor conciencia ecológica, informándonos acerca de si lo que consumimos se fabrica respetando el medio ambiente. Como consumidores, lo mejor que podemos hacer es apoyar el consumo ecológico en toda la gama de productos y servicios que ofrece en la actualidad.
Y es que para que las organizaciones trasciendan su instinto de supervivencia, primero hemos de cambiar individualmente nuestra manera de consumir. Es decir, dejando de hacerlo por impulsos y comenzando a movernos por valores. Y esto es algo que forma parte de una ley económica inmutable: las corporaciones empresariales no se preocupan hasta que lo hacen primero los consumidores. Cuanto más se despierte esta consciencia en la sociedad, más rápidamente deberán cambiar y evolucionar las organizaciones para adaptarse y sobrevivir económicamente. Lo queramos ver o no, la revolución está en nuestras manos.

El mérito para el que se lo gana . TRIBUNA: MILAGROS PÉREZ OLIVA DEFENSORA DEL LECTOR.
Más de 200 fotógrafos piden que el diario firme con el nombre del autor las fotos de agencia. Un profesor descubre plagio en un artículo sobre consumo sostenible
Entre los asuntos que los lectores me han planteado en los últimos días hay dos que tienen un punto en común: la falta de respeto por el trabajo ajeno. Y uno de ellos plantea además una derivada que considero importante: cómo y a quién concede este diario autoridad. El primer asunto está muy claro. Más de 200 fotógrafos me han escrito para reclamar que EL PAÍS ponga el nombre del autor en las fotografías de agencia. En este momento se firman únicamente con el nombre de la agencia. Del mismo modo que EL PAÍS respeta la autoría de sus fotógrafos o de los colaboradores que contrata, argumentan, debe respetar el trabajo de los que trabajan para una agencia. Muchos de estos fotógrafos son colaboradores que cobran por pieza, y la ausencia de firma no solo les resta oportunidades de reconocimiento profesional, sino que dificulta el control de sus derechos de autor. No quieren dramatizar, dicen, pero "al no firmar con el nombre del fotógrafo se ignora la existencia de estos profesionales que en muchos casos se juegan su vida para informarnos con sus imágenes de lo que ocurre en los lugares más peligrosos del planeta".

Tienen toda la razón. El diario incumple en este caso claramente el Libro de estilo, que obliga a firmar con el nombre del autor, seguido de la agencia entre paréntesis. Tanto Marisa Flórez, editora gráfica de EL PAÍS, como Ricardo Gutiérrez, redactor jefe de Fotografía, habían planteado ya esta cuestión en varias ocasiones.

Después de trasladar la queja de los fotógrafos a la Dirección, me complace anunciarles que a partir del lunes las fotografías de agencia se firmarán también con el nombre del autor.

El siguiente caso está relacionado con un artículo publicado el 20 de febrero en el suplemento Negocios a página entera y en un formato reservado a las grandes aportaciones. En ese artículo, Borja Vilaseca defiende que el actual modelo de consumo es insostenible y argumenta las razones, siguiendo las cinco fases de la economía de los materiales: extracción, producción, distribución, consumo y eliminación. En el texto no aparece ni una sola cita, de modo que cualquier lector puede pensar, con lógica, que lo allí expuesto es una formulación original del autor.

Pero el autor no es una autoridad en la materia. Carlos Ballesteros, profesor de la Universidad Pontificia de Comillas y coordinador del grupo de investigación El Consumidor y su Entorno, escribe: "Ayer me topé con un artículo titulado Consumo insostenible que obviamente decidí leer con mucha atención. Estaba firmado por Borja Vilaseca, del que no venía filiación alguna ni su conexión con el mundo de consumo responsable".

"Mi sorpresa fue", prosigue, "que al leer el artículo me encontré con una transcripción resumen, en algunos casos con expresiones idénticas, del vídeo de Annie Leonard La historia de las cosas, uno de los mejores audiovisuales que yo he visto explicando este tema". El lector tenía razón. Esta defensora se quedó estupefacta al comprobar no solo que el texto sigue fielmente el esquema del vídeo, sino que, como dice Carlos Ballesteros, "hay expresiones que son literalmente una transcripción de la traducción española que hay en YouTube".

Borja Vilaseca admite que el profesor Ballesteros tiene razón y lo hace en estos términos: "Aunque intento poner en práctica lo que predico en cada artículo que escribo, no soy ningún experto en la materia. Inspirado por el fenomenal documental La historia de las cosas, creado y narrado por la experta en desarrollo sostenible Annie Leonard, decidí leer su libro con la finalidad de democratizar dicha información mediante un artículo al alcance de cualquier lector. Tal como señala acertadamente el señor Ballesteros, el artículo no indica las fuentes de donde procede la información. Por eso, propongo que se publique que las fuentes son, además del documental de Annie Leonard y el libro de la misma autora, el documental Surplus, de Erik Gandini; el documental La hora 11, de Leila y Nadia Conners; el documental Comprar, usar, comprar, de Cosima Dannoritzer, así como el libro Dinero y conciencia, de Joan Antoni Melé. Reconozco haber cometido el error de no mencionar las fuentes que cito ahora. Si alguien se merece algún tipo de reconocimiento, sin duda alguna son todos estos expertos. Yo solo soy un simple divulgador al servicio de los lectores más ávidos de conocimiento".

Agradezco el esfuerzo del autor de extender la cita a todas las obras que han podido "inspirar" su artículo, pero en este caso, creo que lo apropiado es simplemente admitir que más del 80% de su contenido es una copia resumida pero literal del documental de Annie Leonard. En el restante 20% no caben tantas y tan densas obras. En la conversación que mantuve con él, Borja Vilaseca defendió que "el conocimiento no es propiedad de nadie" y añadió que su propósito en estos artículos no es otro que "democratizar la sabiduría".

En el trasfondo de este caso se plantean dos cuestiones relevantes: qué entendemos por divulgación y a quién concede el diario autoridad, en el sentido de auctoritas. "EL PAÍS debería tener más cuidado", escribe el profesor Ballesteros, "al publicar cosas que quizás para el público en general puedan resultar interesantes, y hacer pasar al autor como una autoridad en la materia, pero que para los iniciados, que esperábamos poder profundizar y aprender con la lectura del artículo, no solo no nos aporta nada, sino que nos sonroja. Entiendo que quien se sumerge en Negocios, lo hace llevado por las ganas de profundizar en determinados temas. Le agradecería que comprobara si lo que digo es cierto y, en su caso, dieran una respuesta contundente a esta embarazosa situación".

Atendiendo a su petición, aclararé que Borja Vilaseca es periodista. Comenzó a colaborar con el diario después de realizar el máster de la Escuela de Periodismo EL PAÍS-UAM y en los últimos años se ha especializado en temas de autoayuda y superación personal, sobre los que acaba de crear una consultora. Publica temas de psicología y autoayuda en El País Semanal y hace un tiempo propuso al redactor jefe de Economía, Miguel Jiménez, colaborar también en Negocios con artículos sobre gestión, liderazgo y desarrollo personal. "Nos propuso escribir una serie de artículos que encajaban más en el formato de opinión que en el de reportaje", explica Miguel Jiménez. "Borja ha publicado dos libros sobre la materia y es codirector de un máster de la Universidad de Barcelona, con lo que consideré que estaba capacitado para escribir columnas de opinión. Dicho eso, creo que cuando se utilizan los análisis y opiniones de otros para exponer la propia deben citarse las fuentes, sin ninguna duda".

Es difícil encajar el polémico texto en el género de opinión. El propio autor lo considera de divulgación. Pero divulgar no exige menos rigor. En esta sociedad en la que, gracias a la Red, es tan fácil copiar, divulgar con rigor exige algo más que cortar y pegar: exige respetar las fuentes. En la sociedad y en periodismo, necesitamos tener referentes, maestros a los que respetar. Lo dijo el jueves Juan Luis Cebrián en la conferencia de apertura del curso del máster de Periodismo EL PAÍS-UAM: "Un mundo sin maestros es un mundo de impostores".

No es, pues, una cuestión menor a quién concede autoridad un diario de referencia. La autoridad se confiere de dos formas: eligiendo a las personas que pueden hablar con propiedad de un tema y presentando sus aportaciones con un formato que denote esa autoridad. El artículo de Vilaseca aparecía con el mismo formato con que unas páginas antes habían sido presentados los artículos del premio Nobel Paul Krugman o el profesor de la Universidad de Columbia, Jeffrey Sachs.

Si el diario concede autoridad a quien no la tiene y formalmente lo presenta como si la tuviera, quien pierde autoridad es el propio diario.

sábado, enero 22, 2011

Préstamos de carne y hueso - Coop57 Aragón

Préstamos de carne y hueso - Coop57 Aragón

La cooperativa Coop57 Aragón emerge como fórmula alternativa de servicios financieros, con créditos y ahorros con valor ético y social El límite es 120.000 euros.

[J. HERAS PASTOR - EL PERIODICO DE ARAGON] Si quiere saber qué se hace con sus ahorros y darles un uso exclusivamente social tiene alternativa. Olvidarse de la letra pequeña y los asteriscos propios de las entidades financieras es posible con Coop57 Aragón, una cooperativa de servicios financiero éticos y solidarios que lleva cinco años implantada en la comunidad.

Para hacerse socio individual solo es necesario depositar un capital mínimo de 300 euros y compartir los principios que inspiran esta organización. El rendimiento de los ahorros ronda el 2%, pero aquí los márgenes y porcentajes son lo de menos. El objetivo es financiar entidades y negocios ligados a la economía social, proyectos de carne y hueso que buscan la salida humana al dinero.

Coop57 tiene su origen en Cataluña y hoy está presente en cinco comunidades. Nada tiene que ver con la banca tradicional, pero tampoco la sustituye porque su capacidad de gestión es limitada. Se centra en la concesión de pequeños préstamos --120.000 euros como máximo-- a entidades asociadas (cooperativas, fundaciones, asociaciones), nunca a titulo individual. Hoy tiene 38 socios colectivos --el doble que cuando se fundó--, entre los que figuran conocidas firmas de la ciudad como La Veloz, Kairos, Recicleta, Tranviaser o locales de restauración como La Birosta y A Flama, y a un buen número de asociaciones.

Para que una entidad forme parte del grupo y se beneficie de sus ventajosos préstamos debe aportar un capital mínimo de 900 euros y compartir los principios de la economía social y solidaria: condiciones laborales dignan, respeto al medio ambiente, implicación social... "No importa el dinero que tienes o cuanto aportas, sino cuál es tu proyecto y cómo lo llevas a cabo", explica Macarena Fernández, coordinadora de Coop57 Aragón. En cinco años ha financiado 45 proyectos (500 en toda España).

La cooperativa ofrece facilidades y fórmulas adaptadas para la devolución de dinero prestado, realmente sin comisiones y con un interés de entre el 4% y el 7%. Y parece que la experiencia funciona. En los 15 años de vida de Coop57 no se ha dado ningún impagado. "El éxito ha sido la prudencia y el sentido común. Donde hay un euro vemos un euro, nada más. Esto es economía real, la de los bancos es ficticia y está inflada", opina Fernández.

Razonable rentabilidad

A nivel particular, ofrece la posibilidad gestionar los ahorros con una rentabilidad anual del 2%, y darles una utilidad social bajo su custodia. "Los proyectos que financian tiene un rendimiento económico, que es necesario para sostener el proyecto, pero el objetivo final es la rentabilidad social", explica. Hoy cuenta con 220 socios colaboradores (729 a nivel estatal).

Coop57 toma todas sus decisiones de forma asamblearia y no comparte el lenguaje financiero. Además, la crisis no ha dañado su actividad, más bien al contrario: "Hemos notado que vienen más personas para invertir aquí sus ahorros porque no se fían de la banca".

Pero ir contracorriente no es sencillo. De ahí que el ideal del sistema de autogestión del proyecto cojee en parte. Por razones de seguridad y obligaciones jurídicas el dinero de Coop57 está depositado en entidades financieras tradicionales. "No tenemos alternativa", reconoce Fernández. En concreto, el capital operativo está en Caja Laboral y el depósito fijo en Caja Abogados, por ser las entidades de banca convencional "más próximas" a sus principios. Pero esta limitación no quita valor a una singular iniciativa que borra la codicia del dinero y muestra su cara más humana

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