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lunes, julio 01, 2013

Radio Vaticano cede a las presiones de los ultracatólicos y retira una noticia sobre un libro de Joan Chittister

Foto: Captura de la noticia censurada en Radio Vaticano

Grupos ultracatólicos de España y Argentina consiguen la "censura"

Radio Vaticano cede a las presiones y retira una noticia sobre un libro de Joan Chittister

El libro de la teóloga americana cuenta con el "nihil obstat" del obispo de Santander

Redacción, 07 de septiembre de 2012 a las 11:22
 Es de esperar que Radio Vaticano explique o justifique públicamente su decisión. De lo contrario, su credibilidad sufrirá un duro golpe
Portada de Radio Vativano y News.va/>

Portada de Radio Vativano y News.va

  • Portada de Radio Vativano y News.va
Los ultracatólicos son pocos, pero están bien organizados y hacen mucho ruido y bien orquestado. Y, en Roma, temen tanto sus denuncias que les hacen caso. Y en tiempo récord. Diversos grupos ultracatólicos de España y Argentina denunciaron anteayer la noticia elogiosa de un beatífico libro de la teóloga americana, Joan Chittister y pidieron que se retirase cuando antes la reseña de la obra que aparecía en Radio Vaticano. Y Radio vaticano, en un tiempo récord, accedió a su petición.
El jesuita Guillermo Ortiz, reponsable de la edición en español de la web de Radio Vaticano, se apresuró a hacer desaparecer la noticia de la página de la radio del Papa. ¿Sabía el jesuita que el libro está editado en España por Sal Terrae, la editorial de la Compañía, y "con las debidas licencias" del obispo de Santander y presidente de la comisión episcopal para la Vida Religiosa, Vicente Jiménez Zamora?
Al libro reseñado de Chittister no se le puede hacer reproche doctrinal alguno. Luego, sólo cabe pensar que los ulgtracatólicos apuntaban a su autora más que a su libro, dado que consideran a la religiosa americana como una teóloga disidente y partidaria de la poderosa y libre Confederación de Religiosas de Estados Unidos.
Los ultracatólicos se mostrarán, una vez más, ufanos de sus logros y, en la Iglesia, se seguirá expandiendo todavía más el miedo a las denuncias (muchas veces anónimas) y al poder de los grupos de presión más conservadores. Y la inmensa mayoría del pueblo de Dios se pregunta cómo es posible que una simple denuncia de unos cuantos ultracatólicos consiga torcer el brazo nada menos que de Radio Vaticano.
Es de esperar que Radio Vaticano explique o justifique púlicamente su decisión. De lo contrario, su credibilidad sufrirá un duro golpe en todo el mundo católico y ante los ojos de la opinión pública mundial.
La secuencia de la polémica
El libro no sólo había sido elogiado por Radio Vaticano, sino también por el servicio de noticias de News.va, ambos medios oficiales de la Santa Sede, quienes se refieren a la obra como "lectura que suscita pensamientos" y calificaron de "certeros" las ideas de la autora. Al contrario de lo que hicieron en Radio vaticano, a estas horas (13:02), la noticia todavía está en la página de News.va. La pueden ver, pinchando aquí
La polémica suscitada en un blog de Infocatólica motivó la denuncia de D. Claudio Durán, de la página www.mariamadrededios.com.ar, quien se ha dirigido al jesuita P. Guillermo Ortiz, de la oficina para programas en lengua española para América Latina de RadioVaticana, para que sea retirada esa recomendación.
El P. Guillermo Ortiz, SJ ha contestado al demandante que dicha recomendación bibliográfica sería retirada de la citada página web vaticana con fecha de 7 de septiembre.
Reproducimos, por su interés, el correo electrónico del P. Guillermo Ortiz difundido por el portal infocatolica.com a través del blog de D. Bruno Moreno Ramos, del consejo editorial de la citada página, así como las imágenes de la web de Radiovaticana y de News.va donde aparece la inexplicablemente "censurada" recomendación, pues el libro editado por la también jesuítica editorial católica SalTerrae lleva el "Imprimatur" del Obispo de la diócesis de Santander, lugar donde esta prestigiosa editorial católica tiene su sede.
********
Sr. Claudio, gracias por su información.
Mañana quitaré ese material de la Web (no puedo hacerlo precisamente en este momento), e informaré a la Sra. Patricia Jauregui.
Hasta ahora los programas de profundización corrían por cuenta de los periodistas de la sección.
Desde el próximo octubre estarán bajo mi coordinación.
Le solicito que me informe en adelante sobre cualquier asunto que considere conveniente. Y comparta también con nosotros sobre aquello de nuestra programación que Ud. entiende como algo útil y bueno para la gente. Muchas Gracias! Bendición!
Jesuita Guillermo Ortiz. Programas en Española. Promoción América Latina
RADIO VATICANA

lunes, febrero 11, 2013

Los movimientos ultracatólicos ganan la partida MIGUEL MORA 11 FEB 2013

Los movimientos ultracatólicos ganan la partida

Benedicto XVI se retira a la clausura antes de ser devorado por sus enemigos. Que sea el primer caso en 600 años dice mucho sobre el nivel moral con el que ha convivido

  • El Papa anuncia su dimisión
  • DECLARACIÓN: "He de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio"
  • Dos tímidos precedentes, por LOLA GALÁN
  •  11 FEB 2013
  • El papado de Joseph Ratzinger pasará a la historia por sus intentos —tardíos pero sinceros— de limpiar la imagen de la Curia y de la Iglesia, mancillada por los miles de casos de abusos a menores ocurridos en los últimos 50 años en instituciones y colegios católicos de medio mundo, y por la sistemática tarea de ocultación que emprendió la jerarquía durante el reinado de su antecesor, Juan Pablo II. Es verdad que Ratzinger fue el brazo teológico de Wojtyla en la Congregación para la Doctrina de la Fe, pero mientras el Papa estuvo vivo la consigna fue tapar y proteger a las ovejas descarriadas, y sobre todos ellos al líder de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, elevado al altar de asesor principal de Wojtyla e inmune a toda condena pese a la tímida oposición de Benedicto XVI, que solo pudo poner orden cuando llegó al trono de San Pedro y que finalmente puso bajo tutela al movimiento entero.
    El ortodoxo cardenal alemán de alma tridentina ha sido durante su mandato un Papa solo, intelectual, débil y arrepentido por los pecados, la suciedad y los delitos —él empleó estas dos palabras por primera vez— de la Iglesia, y rodeado de lobos ávidos de riqueza, poder e inmunidad. La Curia forjada en tiempos de Wojtyla era una reunión atrabiliaria de lo peor de cada diócesis, desde evasores fiscales hasta abogados de pederastas, pasando por contrarrevolucionarios latinoamericanos y por integristas de la peor especie. Esa Curia digna de El Padrino III siempre vio con malos ojos los intentos de Ratzinger de hacer una limpieza a fondo, mientras los movimientos más pujantes y rentables, como los Legionarios, el Opus Dei y Comunión y Liberación, torpedeaban a conciencia cualquier atisbo de regeneración
    La Vaticalia eterna, esa espesa gelatina formada por cardenales y civiles que confunden los intereses de Italia y los del Vaticano y hacen negocios cruzados en los dos Estados mientras deciden las cosas importantes, se ha empleado a fondo en estos siete años para mantener sus privilegios e impedir al mismo tiempo la renovación de la Curia y la modernización de Italia, especialmente en dos sectores, las finanzas y la información, los imperios donde más poder e intereses tienen el Opus Dei y Comunión y Liberación, los movimientos ultracatólicos que más medraron, junto a los Legionarios, durante el largo papado de Wojtyla.
    Así, los asuntos turbios y los escándalos han sido moneda corriente, y a vuela pluma se pueden citar varios que demuestran cómo el poder vaticaliano en la sombra, aliado de hierro de ese gran pecador llamado Silvio Berlusconi y dirigido y protegido por su mano diestra, el andreottiano Gianni Letta, ha desafiado de forma reiterada la autoridad y las invocaciones a la honradez del Papa. El falso papel que acusó de homosexualidad a Dino Boffo, director de Avvenire, para forzar su dimisión; los manejos que acabaron con el cese fulminante del presidente del banco vaticano, el Instituto para las Obras de Religión (IOR); el ascenso de Angelo Scola, único cardenal de Comunión y Liberación, al arzobispado de Milán para sustituir al progresista Tettamanzi y preparar el relevo de Ratzinger; el caso nunca aclarado del mayordomo, cabeza de turco de un más que probable espionaje sistemático al Papa; y el escándalo de la Protección Civil que salpicó a un gentilhombre y a media administración berlusconiana son solo algunos ejemplos de esa comunión de intereses entre la política italiana y la curia vaticana.
    El papado de Ratzinger, en ese sentido, ha sido un rotundo fracaso: pese a las críticas, su honestidad intelectual es indiscutible, pero al final ha estado muy por encima de los resultados obtenidos. Los lobos han ganado la partida, pero su renuncia, meditada para evitar un segundo calvario en directo como el vivido con la interminable agonía de Wojtyla, sitúa a Joseph Ratzinger como un pastor derrotado y coherente que, harto de luchar, se retira a la clausura antes de ser devorado por los buitres. Que sea el primer caso en 600 años dice mucho sobre el nivel de la iniquidad con el que ha convivido. Que no se haya filtrado la noticia lo dice todo sobre su soledad.

El Papa anuncia su renuncia el próximo 28 de febrero por razones de salud. Fin de un papado


El Papa anuncia su renuncia el próximo 28 de febrero por razones de salud

El papa Benedicto XVI anuncia ante la curia que no se siente con fuerzas para continuar

Es la primera renuncia de un Pontífice en 600 años

Hace un año, cuando las filtraciones de los documentos privados de Benedicto XVI sacaban a la luz un día sí y otro también las miserias de los hombres de Dios, alguien recordó que, en 2010, con motivo de una larga entrevista concedida al periodista alemán Peter Seewald para el libro La luz del mundo, Joseph Ratzinger advirtió: “Cuando un Papa alcanza la clara conciencia de que ya no es física, mental y espiritualmente capaz de llevar a cabo su encargo, entonces tiene en algunas circunstancias el derecho, y hasta el deber, de dimitir”. En el verano de 2012, la detención de Paolo Gabriele, su mayordomo, acusado ser el autor material de la sustracción de la correspondencia papal, Benedicto XVI sufrió otro duro revés, que se venía a unir, en el intervalo de unas horas, al despido fulminante de Ettore Gotti Tedeschi, el presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR). Si Gabriele –el hasta entonces fiel Paoletto —era quien desde hacía seis años lo ayudaba a vestirse y a desvestirse, le servía el desayuno y lo acompañaba en sus desplazamientos, el banquero Tedeschi –eliminado sin derecho a réplica ni honor por altos miembros de la Curia— era la persona elegida personalmente por Ratzinger para intentar limpiar la banca del Vaticano. Aquel verano, Ratzinger se fue a Castel Gandolfo más solo de lo que jamás estuvo ningún Papa. El representante de Dios en la tierra era en realidad un hombre anciano y enfermo, “un pastor rodeado por lobos”, en expresión de L’Osservatore Romano.

La sala de prensa del Vaticano está a rebosar. El portavoz, el jesuita Federico Lombardi, contesta con paciencia, de buen grado, todas las preguntas de los corresponsales, y admite sin rubor: “Nos ha pillado a todos por sorpresa”. Las palabras de Papa han sido rotundas: “Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio”. Pero a nadie se le escapa que, además de la edad y de su delicado estado de salud –en 1991 sufrió un ictus, tiene problemas de hipertensión y artrosis en una rodilla--, una decisión tan trascendental tiene que estar influida por condicionantes más poderosos. Su incapacidad, por ejemplo, para inocular en el seno de la Iglesia la lucha sin cuartel contra la pederastia después de décadas protegiendo a los culpables y culpabilizando a las víctimas. Si bien durante el pontificado de Juan Pablo II, el cardenal Ratzinger –por entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el antiguo Santo Oficio—fue uno de sus más cercanos colaboradores, tras ser elegido Papa imprimió un giró copernicano en la manera de abordar el problema. Quitó la protección al mexicano Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, aquel monstruo que robaba a manos llenas y abusaba incluso de sus propios hijos. Hace un año, además, Ratzinger organizó en Roma un simposio para que 110 conferencias episcopales de todo el mundo miraran a la cara a las víctimas de los abusos. El encuentro fue inaugurado por el testimonio de Marie Collins, una mujer irlandesa que padeció de niña –sola y enferma en un hospital—los abusos de un sacerdote. ¿Ha minado la fortaleza del Papa la oposición frontal de algunos prelados al acto de pública contrición de la Iglesia?
El padre Lombardi dice que no. Que aunque Benedicto XVI aceptó ante el periodista alemán la viabilidad de una renuncia, también dejó claro entonces que “un pastor nunca huye de los lobos y deja el rebaño solo”. Que si ha renunciado ahora es porque las aguas de la Iglesia están lo suficientemente tranquilas para permitir una transición en paz. Según Lombardi, el Papa hizo su anuncio ante los cardenales “con precisión y claridad”, imprimiendo al momento la solemnidad que requería, pero que no lo notó “triste ni deprimido”. En su breve alocución, Joseph Ratzinger dejó claramente fijado el momento de su adiós: “Con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice”. Luego, el todavía Benedicto XVI pidió perdón: “Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos”. Según su hermano Georg, también clérigo, Ratzinger tenía previsto dimitir desde hace meses, versión que también avala L’Osservatore Romano, que sitúa la decisión tras el viaje que giró el pasado mes de marzo a Cuba y México.
Tras su renuncia, Ratzinger se trasladará a la residencia de Castel Gandolfo —a 18 kilómetros al sureste de Roma— hasta que sea elegido su sucesor y se terminen las obras de rehabilitación de un convento de monjas en el interior de la Ciudad del Vaticano. Ahí es donde, según Lombardi, residirá el hasta ahora Papa dedicado al estudio, la oración y, tal vez, la escritura. El portavoz del Vaticano descartó la posibilidad de que Ratzinger pueda interferir en la labor del nuevo pontífice. El cónclave se celebrará a lo largo del mes de marzo, y son 110 los cardenales con posibilidad ser elegidos —el resto, hasta 209, tienen más de 80 años y por tanto no pueden aspirar ya a la silla de Pedro—. Y, aun en medio de la sorpresa, ya circulan las primeras quinielas, destinadas posiblemente a no cumplirse. Los que más suenan son el italiano Scola, el canadiense Ouellet y el austriaco Schoenborn.
Una de las cuestiones que más animará el debate durante los próximos días –después de la lógica sorpresa, Roma volvió a ser enseguida el mentidero ideal de intrigas y conspiraciones— es si al balcón de la plaza de San Pedro volverá a asomarse, bajo la fumata blanca, un papa italiano. De hecho, no son pocos los que atribuyen parte del motivo de la fuga de documentos –el llamado caso Vatileaks— a luchas muy italianas de poder con el objetivo de ganar terreno ante el próximo cónclave. La silla pontificia lleva siendo ocupada por un extranjero desde 1978. A un Papa polaco (Juan Pablo II, desde 1978 a 2005) lo sucedió el papa alemán y, a cada año que pasa, la muy católica Italia pierde poder, aunque todavía mantiene el predominio (30 purpurados) frente a estadounidenses (11) y alemanes (6).
“De la cruz no se baja”, dijo ayer el cardenal Stanislaw Dziwisz, actual arzobispo de Cracovia y antiguo secretario de Karol Wojtyla. Es tal vez –y por el momento—la crítica más clara a la renuncia de Benedicto XVI. De hecho, en el Vaticano no se descarta que la decisión de Ratzinger haya estado influida por la memoria de los últimos años de Juan Pablo II. “El papa, que se siente anciano y enfermo, ha querido evitar a toda costa la retransmisión en directo de su agonía, tal como sucedió con Wojtyla”, confía un diplomático vaticano. El papa polaco y el alemán no se parecen en nada. Tampoco en su final. Aquel murió en loor de multitud y de santidad, este se retira por la puerta de atrás, después de perdonar al mayordomo que lo traicionó y de elevar a la dignidad de obispo al único hombre que durante los últimos años permaneció fiel a su lado, monseñor George Gänswein. El famoso padre George fue para Benedicto XVI el pararrayos de todas las traiciones. Él, que protegió al Papa de las luchas de poder de la Curia, puede dar fe de que durante los últimos años el Vaticano no fue un cielo sereno. Ni siquiera un cielo.

El Papa Benedicto XVI dimite por razones de salud

El Papa dimite por razones de salud

Benedicto XVI dejará el pontificado el próximo de 28 de febrero a las 20.00 horas, según anunció él mismo. Considera que su delicada salud no le hace la persona adecuada para continuar en el cargo: "Ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino". Su sucesor será elegido a mediados de marzo. Benedicto dedicará el resto de sus días a la oración en un monasterio de clausura dentro de El Vaticano

PÚBLICO Roma 11/02/2013 12:00 Actualizado: 11/02/2013 16:14

Conmoción en El Vaticano y en la Iglesia católica. El Papa Benedicto XVI, que el próximo mes de abril cumplirá 86 años, anunció este lunes su dimisión. Fue él mismo quien hizo pública su decisión durante el consistorio de cardenales para la canonización de los mártires de Otranto. "Siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice".
El Vaticano confirmó poco después que Benedicto XVI renunciará como máximo responsable de la Iglesia católica el 28 de febrero. El Papa, que dijo que dimitía con plena libertad, considera que su delicada salud no le hace la persona adecuada para continuar en el cargo, según el comunicado que leyó el propio pontífice. El alemán Joseph Ratzinger, de 85 años, había sido elegido Papa el 19 de abril de 2005 en el primer Cónclave del siglo XXI, tras la muerte de Juan Pablo II.
"Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino", dijo el pontífice. El Papa añadió que era "plenamente consciente de la gravedad de su gesto".

A partir de ahora Benedicto XVI se dedicará a "la plegaria". Tras dar las gracias "de corazón por todo el amor y el trabajo" a quienes han llevado junto a él el peso de su ministerio, el Papa pidió "perdón por todos sus defectos". "Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria", concluyó.
El portavoz de El Vaticano, el cardenal Federico Lombardi, reconoció en rueda de prensa que la decisión del Papa les había cogido a todos por sorpresa. El portavoz precisó que el papa aprovechó que hoy se reunía con los cardenales presentes en la Curia para aprobar varias fechas de canonizaciones para anunciar su decisión. "Lo hizo en latín, al final del consistorio de cardenales", comentó.
El portavoz de El Vaticano informó de que el nuevo Papa será elegido a mediados de marzo
El portavoz de El Vaticano aseguró que el Papa no tiene ninguna enfermedad en particular y su decisión de renunciar fue tomada sin presiones. Lombardi precisó que la decisión no se debía a una enfermedad sino a un progresivo declive de su fortaleza, algo normal en una persona de su edad. "En los últimos meses ha visto disminuir su fuerza, tanto de su cuerpo como de su espíritu", dijo Lombardi a los periodistas. "Fue una decisión personal tomada en plena libertad, que merece el máximo respeto", añadió.
Lombardi también informó de que tras hacerse efectiva la dimisión, el Papa se retirará unos días a Castel Gandolfo, su residencia de verano, y posteriormente, cuando el cónclave cardenalicio haya elegido a su sucesor, Joseph Ratzinger se recluirá en un monasterio de clausura de El Vaticano para dedicarse a la oración durante el resto de su vida. 

Lombardi apuntó que el papado permanecería vacante hasta que se elija a un sucesor, y que espera que el período sea "lo más breve posible". En concreto, afirmó que el nuevo Papa será elegido "antes de Pascua": como muy tarde a mediados de marzo. 
"La experiencia del pasado nos dice que la elección debería producirse en un plazo de 15 días a partir de que la sede quede vacante [el 28 de febrero]. En marzo deberíamos tener al nuevo Papa".
Benedicto XVI será el cuarto pontífice en renunciar al ministerio papal en la historia de la Iglesia católica 

El Papa Benedicto XVI, que antes de ser elegido, era conocido como el "rottweiler de Dios" por su estricta defensa de temas teológicos, será el cuarto pontífice en renunciar al ministerio papal en la historia de la Iglesia católica, después de anunciar que dejará el Minsiterio el próximo 28 de febero.El último Pontífice en renunciar fue Gregorio XII, el veneciano Angelo Correr, que dimitió en 1415, dos años de morir. Los otros casos de renuncia al pontificado han sido los de Benedicto IX, elegido en el 1032 y Celestino V, que renunció en 1294 al declararse carente de experiencia en el manejo de los asuntos de la Iglesia.
Benedicto XVI ya explicó en su libro Luz del mundo, publicado en 2010, que un Papa puede dimitir "en un momento de serenidad, no en el momento del peligro". En el mismo documento, ya señalaba que notaba cómo sus fuerzas iban disminuyendo y temía que el trabajo que conllevaba su misión "sea excesivo para un hombre de 83 años".

lunes, marzo 12, 2012

Rouco se enfrenta a los obreros católicos por la reforma laboral. JUAN G. BEDOYA Madrid 3 MAR 2012 - 18:17 CET

Rouco se enfrenta a los obreros católicos por la reforma laboral. JUAN G. BEDOYA Madrid 3 MAR 2012 - 18:17 CET
HOAC y JOC piden a la Iglesia que esté "al lado de los empobrecidos” y el cardenal les desautoriza
La brecha entre la jerarquía del catolicismo y sus bases se ahonda, ahora a causa de la reforma laboral del Gobierno del PP. “Es otra agresión al trabajo humano como principio de vida y rompe el débil equilibrio conquistado históricamente entre capital-trabajo, alejándose del principio defendido por la Iglesia de la prioridad del trabajo frente al capital”, dicen la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC) en un comunicado distribuido a las parroquias con un comentario del delegado de Pastoral del Trabajo del Arzobispado de Madrid, Juan Fernández de la Cueva. Poco más tarde, el cardenal Antonio María Rouco ordenó a sus vicarios que desautorizasen sendos documentos “a la mayor brevedad”.
Según HOAC y JOC, la reforma “supone un nuevo golpe al derecho laboral limitando su capacidad de frenar la creciente mercantilización y cosificación del trabajo humano. “Este Gobierno ha aprovechado el estado de quietud y miedo de la mayor parte de la ciudadanía para eliminar viejas conquistas laborales y aspiraciones conseguidas tras muchas luchas de tantas personas a lo largo de la historia”, añaden.
Las dos organizaciones de obreros católicos instan más tarde “a los partidos políticos a corregir y reorientar, en el proceso parlamentario, la reforma poniendo en el centro de la misma el trabajo decente y con derechos”. También animan “a participar en las iniciativas y movilizaciones que se convoquen por parte de las organizaciones eclesiales, sociales y sindicales”.
Las organizaciones instan a defender el "trabajo con derechos"
Entre los argumentos que esgrimen para calificar la reforma como “una vuelta de tuerca más para flexibilizar el mercado de trabajo”, destacan la “quiebra el derecho constitucional a la negociación colectiva y a la capacidad organizativa de los trabajadores”; el que “facilita y abarata la expulsión del mercado de trabajo porque quita trabas al despido por causas económicas; que rebaja la indemnización del improcedente y elimina la autorización administrativa para poder llevar a cabo los expedientes de regulación de empleo”; porque “abre el camino para ajustar los salarios a la productividad de forma que los trabajadores más débiles van a depender de la voluntad unilateral del empresario”, y porque “dificulta, cuando no impide o precariza, el empleo juvenil”.
En el comunicado, JOC y HOAC se presentan “como parte de la Iglesia en el mundo obrero y del trabajo”. Por eso no extrañó que, inmediatamente, se hiciera eco de sus criterios la delegación del Pastoral del Trabajo del arzobispado que preside Rouco, incluso con alabanzas. Así, después de subrayar “la necesidad de hacer lectura cristiana de la reforma laboral", el delegado diocesano dice que "es importante que los criterios cristianos de la Doctrina Social de la Iglesia formen parte de nuestro juicio, por encima de las ideologías económicas o políticas”.
Añade: "Esta delegación diocesana os adjunta el comunicado elaborado por la HOAC y la JOC, movimientos apostólicos de Acción Católica, porque puede ayudar a analizar un hecho social que cae dentro de la dimensión social de la fe". Firmaba el delegado de Pastoral del Trabajo, el sacerdote Juan Fernández de la Cueva, al que el cardenal también deja en evidencia. Lo hace, sobre todo, en el primer punto de la nota del arzobispado, que dice: “La Delegación Episcopal Diocesana de Pastoral del Trabajo ha enviado a todas las parroquias un comunicado elaborado por la HOAC y la JOC de ámbito nacional. Nuestra diócesis no se identifica con el contenido de dicho documento, ni se hace responsable del mismo, considerando improcedente su difusión. En las vicarías territoriales [esta nota] debe enviarse a los arciprestes a la mayor brevedad posible, a fin de que éstos la envíen a las parroquias y lugares de culto de su respectivo arciprestazgo”.

El teólogo Tamayo “apartado” de la Iglesia. Carmen Morán. Madrid 10 MAR 2012 - 21:21 CET

Los obispos se muestran contrarios a su trayectoria profesional
Avisan a los fieles que su conferencia en la capital palentina no está auspiciada por asociaciones católicas

La trayectoria del teólogo palentino Juan José Tamayo “le aparta de la comunión eclesial”. Así lo hace saber la diócesis de Palencia, quien recuerda que ya la Conferencia Episcopal le avisó en 2003 de que “sus publicaciones teológicas y manifestaciones públicas son incompatibles con la condición de teólogo católico”.
El comunicado de la Iglesia palentina sirve para recordar a sus fieles que la conferencia titulada Otra teología es posible, que pronunciará Tamayo el lunes en Palencia, “no ha sido promovida” por el obispado “ni por ninguna asociación o movimiento perteneciente a la Iglesia católica”.
El teólogo se ha mostrado indignado: “Me parece una injerencia en mi vida profesional y una coacción a los católicos. Qué impíos los que tendrían que dar ejemplo de piedad”, lamentó. Tamayo también hablará el jueves en la Universidad de Valladolid sobre su última obra: Otra teología es posible: pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo.
Tamayo, que dirige una cátedra en la Universidad Calos III de Madrid dijo ayer que la Congregación de la Fe cada día se parece más a la Santa Inquisición, con su índice de libros prohibidos. El teólogo ha lamentado especialmente que esto haya ocurrido en Palencia, su ciudad natal.

viernes, agosto 26, 2011

LA NOBLEZA NEGRA DEL VATICANO Vaticalia MIGUEL MORA El País 27-06-2010

LA NOBLEZA NEGRA DEL VATICANO Vaticalia MIGUEL MORA DOMINGO - 27-06-2010
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Personas del entorno del Papa están implicadas en los escándalos de corrupción de la Protección Civil y de Propaganda Fide. Ha nacido un sistema de poder mixto que mezcla lo laico y lo religioso, la Iglesia y el Estado, Italia y el Vaticano, la curia con la élite civil

Los Gentilhombres de su Santidad forman parte de la familia pontificia como el comandante de la Guardia Suiza o los clérigos que trabajan con el Papa. Antes se llamaban Camareros de Capa y Espada, y los había secretos o de honor. En marzo de 1968, dos meses antes de que en París se prohibiera prohibir, en Roma Pablo VI abolió la Corte vaticana y creó los Gentilhombres. Montini escribió con un deje de pena: "Tanto en la Iglesia entera, especialmente después del concilio ecuménico Vaticano II, como en la opinión pública mundial se ha abierto camino una más atenta, digamos más celosa, sensibilidad sobre la preeminencia de los valores secamente espirituales, una exigencia de verdad, orden y realismo respecto a lo eficaz, funcional y lógico, frente a lo que es solo simbólico, decorativo y exterior".

Muerto el patriciado, parecía que la modernidad había llegado por fin al Vaticano. Y el papa trataba de explicarlo motu proprio: "Nuestra antigua y benemérita Corte -que ahora será designada únicamente con su original y noble apelativo de Casa Pontificia- seguirá resplandeciendo en su prestigio auténtico, comprendiendo a eclesiásticos y laicos que, además de su particular competencia y autoridad, se distingan por sus señalados servicios en el campo del apostolado, de la cultura, de la ciencia, de las distintas profesiones, por el bien de las almas y la gloria del nombre del Señor".
Que se sepa, los Gentilhombres de su Santidad no cobran del Vaticano, aunque a veces trabajan dando pompa a los ritos. Visten de negro riguroso y llevan la pechera del frac forrada de medallas. Altivos, huidizos y misteriosos, forman parte del club más exclusivo del mundo y tienen el rango más alto al que un laico puede aspirar en el Vaticano.
Hoy, la labor secreta de esta nueva nobleza negra es muy estimada en San Pedro. Su "competencia y autoridad" y sus "señalados servicios" suponen beneméritas acciones para la Santa Sede. En algunos casos, se diría que el requisito básico para entrar en el club es ayudar a engordar las arcas del Estado pontificio, el paraíso fiscal más rico, mejor decorado y más visitado del mundo.
Algunos gentilhombres son verdaderos prodigios de las finanzas. Tomemos a Herbert Batliner, por ejemplo. Nacido en 1928 en Liechtenstein, está considerado por la policía alemana uno de los mayores expertos en crear sociedades fiscalmente opacas, un gran especialista en lavar dinero negro. Batliner es uno de los banqueros que mueven en la sombra las finanzas vaticanas. El presidente de la Fundación Peter Kaiser lleva décadas trabajando en silencio por el bien de la Europa cristiana. Al menos desde 1970. Fue nombrado gentilhombre por Juan Pablo II en 1998, y lo sigue siendo todavía.
En el año 2000, según ha revelado un reciente reportaje de La Repubblica, un empleado del estudio de Batliner entregó a la Fiscalía de Bochum (Alemania) un CD lleno de datos secretos. En ese momento fue calificado como el rey de los evasores fiscales en un informe del servicio secreto alemán, que definió el "sistema Batliner" como un mecanismo que durante años había sustraído al fisco al menos 250 millones de euros.
A pesar de lo anterior, el 9 de septiembre de 2006, Batliner se encontró con el Papa Joseph Ratzinger en Ratisbona. Batliner llegó hasta allí para donar en persona a la iglesia local un órgano valorado en 730.000 euros. Sobre él pesaba una orden de busca y captura de la policía alemana. Pero logró entrar en el país gracias a los buenos oficios de la diplomacia vaticana. Y no fue detenido. Apenas un año después, en el verano de 2007, Batliner admitió sus culpas y pactó con el Estado alemán, aceptando pagar una multa de dos millones de euros. Cinco años antes, la Corte Suprema de Liechtenstein confirmó en una sentencia que Batliner ya era en 1990 el fiduciario del ecuatoriano Hugo Reyes Torres, señalado como jefe mafioso de la droga, que mientras tanto fue condenado.
Mientras Ratzinger predica en sus homilías y encíclicas la ética de la economía y clama contra los especuladores y "los sacerdotes que tratan de hacer carrera para enriquecerse", algunos miembros de este club de caballeros parecen llevarle la contraria.

No todos, claro. En el club laico papal figuran 147 notables. Aunque el título es vitalicio, el Papa puede revocarlo cuando lo considere oportuno. A Batliner no lo ha echado todavía. Pero a Angelo Balducci, sí.
Balducci es un ingeniero que durante 25 años se encargó de ejecutar las obras públicas en la región del Lazio, donde se hallan Roma y el Vaticano. De ahí pasó al Gobierno central como responsable del Consejo Superior de Obras Públicas. Tras una vida dedicada a mejorar las infraestructuras italianas y vaticanas, Balducci, de 62 años, vive ahora en la cárcel romana de Regina Coeli.
Desde febrero, Balducci es el principal imputado en el escándalo de corrupción de la todopoderosa Protección Civil italiana, que de momento tiene a más de 50 personas imputadas o bajo investigación. Desde 2001 hasta ahora, el superministerio que depende de la Presidencia del Gobierno ha gastado fondos públicos por valor de 13.000 millones de euros, según el último informe de la Autoridad para la Vigilancia de los Contratos Públicos.
El dinero era gestionado por el jefe de la Protección Civil, el secretario de Estado Guido Bertolaso, también acusado de corrupción, y por el ejecutor de las obras, Balducci, gracias a una argucia autorizada por el primer ministro, Silvio Berlusconi, para superar la maldita burocracia y afrontar las emergencias con más rapidez: la licitación de contratas públicas se hacía sin concurso, a dedo, derogando los procedimientos ordinarios.
Ese trato especial creó un monstruo de mil cabezas. La Protección Civil de Berlusconi no solo se encarga de las calamidades. También organiza pruebas deportivas como el Mundial de natación, cumbres internacionales como la del G-8, restauraciones de museos y teatros, y todo tipo de actividades religiosas.

La investigación de los fiscales de Perugia vinculó desde el principio a la Iglesia católica con la trama corrupta. Descubrió, por ejemplo, que el cura Evaldo Biasini, de 83 años, gerente de la Congregación de los Misioneros de la Preciosísima Sangre de Jesús, guardaba grandes cantidades de dinero en efectivo para el constructor Diego Anemone, a quien los fiscales acusan de haber recibido numerosas contratas de la Protección Civil a cambio de comisiones, regalos y favores de toda condición, desde masajes en su club deportivo hasta reformas de pisos. Desde aquel día, el anciano Don Evaldo ha pasado a ser conocido como "Don Bancomat" (don cajero automático).
El "sistema gelatinoso", como lo definieron los fiscales en su escrito de acusación, "toca nombres de gran espesor institucional" y se expande por diferentes vías pías. La lista de eventos católicos organizados por la Protección Civil y pagados en estos años por el contribuyente italiano es larga, desde la Gira por Italia del Papa en el Año Paulino hasta las exequias de Juan Pablo II o las canonizaciones del Padre Pío y de San Josemaría Escrivá.
Balducci fue nombrado gentilhombre por el Papa Wojtyla en 1995. Quince años después ha caído en desgracia y el Vaticano se ha visto obligado a cancelar su nombre del Anuario Pontificio. Pero su pecado, irónicamente, no fue robar. Balducci solo fue tachado de la lista cuando se hizo público que recurría a menudo a un tenor africano de la coral suplente de San Pedro para que le organizara citas con jóvenes seminaristas y sin papeles. Las escuchas telefónicas interceptadas al corista y el gentilhombre eran de este estilo: "Tengo un bailarín de la RAI". "Tengo un negro...".

Como Balducci, los caballeros papales destacan por sus contactos, su poderío y su patrimonio. En el índice abundan los banqueros, empresarios, príncipes, políticos y diplomáticos. Italia encabeza de largo la lista, con 114 gentiluomini. Les siguen, con siete, Estados Unidos, y con cinco, Austria y España.
Pocos meses después de llegar al trono en 2005, Benedicto XVI nombró sus primeros siete gentilhombres. Aunque la doctrina y la teología son los asuntos favoritos del Papa alemán, también le preocupa la eficacia organizativa. En esa primera lista apareció el personaje central de las peligrosas amistades Iglesia-Estado. Se trata del periodista y político Gianni Letta, de 75 años, secretario de Estado de Presidencia del Gobierno y número dos de facto del Ejecutivo de Berlusconi en 1994, 2001 y 2008, mentor y protector de Guido Bertolaso, heredero del estilo y el arte para la fontanería política de Giulio Andreotti.
Curiosamente, el poderoso Letta se convirtió en gentilhombre muchos años más tarde que el anónimo técnico Balducci. Ex forense, ex director de Il Tempo y ex periodista de Mediaset, vicepresidente de Fininvest Comunicaciones, supervisor de los servicios secretos y consejero externo de Goldman Sachs para inversiones en Italia, Letta es quizá el único berlusconiano que adora negociar. Se lleva bien con todos, y se comenta que es el único político italiano capaz de contentar a la masonería y al Opus Dei. Es el gran mediador, el hombre que levanta el teléfono cuando hay problemas.
Y su referente en la Curia es Ratzinger. "Bajo su apariencia de hombre religioso, la factura que pasa Letta al Vaticano es la más discreta, pero también la más cara", afirma el sacerdote y vaticanista Filippo di Giacomo. "El doctor Letta tiene tanto poder que se permite nombrar obispos a su conveniencia, como hizo hace unos meses en L'Aquila al promover a su amigo Giovanni d'Ercole".
En el plano familiar, Letta no está solo. Su sobrino Enrico es un alto dirigente católico del Partido Demócrata. Su hija Marina está casada con el restaurador Ottaviani: suyo es el monopolio de los caterings de la Protección Civil. Hasta ahora, el nombre de Letta solo ha aparecido de forma colateral en las 410.000 llamadas telefónicas que los fiscales tienen depositadas en Perugia. Aunque en noviembre de 2008 fue imputado por abuso de poder y estafa en un asunto que parece distinto pero no lo es tanto: supuestamente, medió a favor de una cooperativa del movimiento Comunión y Liberación para la contrata de un centro de asistencia para inmigrantes.

Cuando se destapó el caso de la Protección Civil, el Papa dedicó a Letta un "pensamiento especial" durante un discurso público. Cosa infrecuente, que significa: es un amigo. ¿Cómo se explica esa condescendencia en un Papa tan estricto? Según el filósofo Paolo Flores d'Arcais, el problema de Ratzinger es que está atrapado en un dilema existencial e histórico. "Estoy convencido de que su voluntad de limpiar la Iglesia de los dos pecados capitales, sexo y dinero, es seria", dice el director de la revista Micromega. "Su línea es la del concilio de Trento: dogmatismo a ultranza y ataque a los comportamientos inmorales. Quiere acabar con los curas pederastas y los prelados corruptos. Pero hacerlo supone un imposible: sentar en el banquillo a Wojtyla. Y eso no es tan fácil como pedir perdón por la condena a Galileo. Supondría reconocer que su antecesor encubrió a Paul Marcinkus (presidente del Banco vaticano IOR entre 1971 y 1989) y a Marcial Maciel (dirigente de los Legionarios de Cristo). Limpiar de verdad le obligaría a sacar a la luz porquería a granel y a despedir a media curia. Pero si no lo hace, la Iglesia seguirá perdiendo credibilidad. Ese es su dilema".
Letta es el perno de la alianza de Berlusconi con el cardenal Camillo Ruini, ex jefe de la Conferencia Episcopal Italiana y creador del proyecto cultural que ayudó a arrebatar a la izquierda la hegemonía intelectual e informativa en Italia. Cuando la Democracia Cristiana desapareció en 1993 bajo el seísmo de Tangentópolis (el escándalo de las comisiones de los partidos), sus componentes se repartieron entre Forza Italia y la católica Margarita del centro-izquierda. Luego, el católico Romano Prodi nombró a Guido Bertolaso jefe de la Protección Civil en 1996. Y el católico Francesco Rutelli, ex alcalde de Roma, puso a trabajar juntos a Balducci y a Bertolaso en el Año Santo del Jubileo.

Allí nació el sistema gelatinoso. El cardenal Crescenzio Sepe, que acaba de ser imputado por corrupción, era el secretario general del comité organizador jubilar. El Año Santo fue una mayonesa de negocios, obras, subvenciones, regalos, silencios y favores que ligó a altos funcionarios públicos con la curia del Opus Dei y los Legionarios de Cristo.
Protegido de Wojtyla, Sepe, ahora arzobispo de Nápoles, fue entre 2001 y 2006 el responsable de Propaganda Fide, hoy llamada Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Es el ministerio vaticano que se encarga de financiar las misiones y de gestionar el patrimonio inmobiliario vaticano. Y su asesor principal era Angelo Balducci.
La acusación sostiene que el cardenal Sepe concedió gratis uno de los 2.000 apartamentos que Propaganda Fide posee en Roma al jefe de la Protección Civil, Guido Bertolaso. Y que además vendió en 2004 un lujoso palacete romano a precio de ganga (entre tres y cuatro millones de euros, cuando valía nueve o diez) al entonces ministro de Infraestructuras, Pietro Lunardi, también acusado formalmente por esa operación. La hipótesis de los fiscales es que, a cambio, Lunardi financió con dinero estatal de la sociedad Arcus obras millonarias de Propaganda Fide que nunca fueron realizadas.
El cardenal se ha defendido acusando a sus superiores: "La Administración vaticana aprobó todas las operaciones", ha dicho. E insiste en considerarse un mártir: "Trabajé siempre con transparencia y por el bien de la Iglesia, una Iglesia siempre perseguida". Según Sepe, fue Francesco Silvano, otro de sus asesores en Propaganda Fide, miembro de Comunión y Liberación y actual ecónomo del arzobispado de Nápoles, quien le recomendó prestar y malvender las propiedades.
La investigación ha revelado que los pisos son el principal objeto de intercambio de favores entre Italia y el Vaticano. Jefes de los servicios secretos, de la Policía Fiscal, de los Carabineros, magistrados, políticos, empresarios y el propio Bruno Vespa, el periodista favorito de Berlusconi y de Wojtyla, viven o han vivido en apartamentos de Propaganda Fide.
El cardenal Sepe fue apartado de Propaganda Fide por Benedicto XVI, en lo que hoy parece un intento de alejar a la curia italiana, y a Comunión y Liberación, de la gestión inmobiliaria. Tras cinco años de papado, es un secreto a voces que Ratzinger no se fía de su curia, si exceptuamos un pequeño puñado de fieles. Aunque ha ido relevando al núcleo duro de Wojtyla, el Gobierno vaticano sigue en manos de grupos como el Opus Dei -sus portavoces se empeñan en negarlo-, la citada Comunión y Liberación y los Legionarios de Cristo, aunque hoy esté a punto de desaparecer como movimiento carismático para pagar por los delitos de su fundador.
Los movimientos eclesiales han ganado peso en el Vaticano desde el último concilio. En apariencia solidarios, luchan por el control de los mejores puestos y negocios, y en la refriega olvidan lo que haga falta del Evangelio y se dedican a un ajuste de cuentas permanente, mientras los creyentes asisten atónitos al espectáculo.
Los laicos eclesiales controlan amplios sectores de la política, la información, la empresa, la caridad, la educación, la sanidad y la magistratura. En Roma ejercen una influencia cada vez mayor, en estrecha y democrática connivencia con el centro-derecha ateo-devoto, pero también con la lánguida oposición del Partido Democrático y la curia de los buenos y felices tiempos del Papa viajero.

La fragilidad de las órdenes religiosas, castigadas por la escasez de vocaciones, ha favorecido la sofocante presencia de los laicos. "En 1998, Ratzinger alentó la integración laica durante un congreso organizado por Wojtyla", recuerda Paolo Ciani, miembro de la Comunidad de San Egidio, un movimiento eclesial que cuenta con 50.000 voluntarios repartidos por el mundo y solo 25 empleados. "Ratzinger releyó la experiencia de las órdenes religiosas y monásticas junto a la de los movimientos eclesiales, y reconoció a estas, con su dinamismo y competencia, un papel en la Iglesia. El mensaje era que para sobrevivir había que fiarse del rebaño fiel".

Hoy, la Curia romana es una ingobernable y anquilosada maquinaria que cuesta anualmente al Vaticano 102,5 millones de euros. La estructura depende de la Secretaría de Estado, una suerte de consejo de administración con un presidente (el secretario de Estado) y un director general (el sustituto), las dos únicas personas que tienen acceso directo al despacho del Papa. En el Vaticano trabajan 2.748 personas. De ellas, 778 son eclesiásticos, frente a 333 religiosos y 1.637 laicos (de estos, 425 son mujeres).
Los laicos han tomado el poder cooptando a obispos y cardenales menos cristianos de lo que se supone. "La nulidad de la curia se debe a su falta de formación y a su exceso de italianidad", explica el sacerdote y canonista Filippo di Giacomo. "De las diócesis llega el personal con cuentagotas porque a los obispos les cuesta enviar a sus mejores hombres. Las órdenes, antes cantera privilegiada de inteligencia y talento, tienen cada vez menos materia gris a la que recurrir. Los buenos llegan a obispos, y a la curia solo llega lo peor de cada familia".
Así ha nacido un sistema de poder mixto que confunde lo laico y lo religioso, la Iglesia y el Estado, Italia y el Vaticano, la curia con la élite civil. El sistema se basa en un enorme poder económico, sensación de impunidad, gusto por la omertà y el encubrimiento y la capacidad de infiltración.
La ambición de ese sistema es lograr la fusión fría entre Italia y el Vaticano. En sus esquemas mentales, esta nueva curia negociante y carnal no visualiza dos Estados, sino un único país que se podría llamar, abreviando, Vaticalia. "¡Imposible fiarse de truhanes que usan a Dios para colmar su atrofiada vanidad!", dice el cura genovés Paolo Farinella.

La gran caja fuerte laica del momento se llama Comunión y Liberación (CL). Nacida en 1954 y denominada así desde 1969, está presente en 70 países; en Italia controla empresas, medios de información, diócesis, colegios, universidades, hospitales privados y públicos, e incluso un holding de cooperativas sociales, Auxilium, que gestiona varios centros de identificación y expulsión de inmigrantes para el Ministerio del Interior.
"Desde hace 20 años, CL es el brazo clerical de la ultraderecha milanesa", explica Di Giacomo. "Su estrategia es cultural y política. Sus curas pueblan los seminarios lombardos; sus prelados se movilizan lo que haga falta". Afirma también que sus jefes ideológicos dictan la ley en diferentes periódicos y que su presencia es constante en televisiones y radios: "Mandan a derecha e izquierda".
Roberto Formigoni es desde hace 15 años presidente de Lombardía, la región italiana con la renta más alta de Europa junto con la de París-Ile de France. Pertenece de pleno derecho, y no lo oculta, a Comunión y Liberación. Eso podría permitirle incluso aspirar a suceder a Berlusconi. En los últimos meses, el gobernador ha repartido entre los hombres de CL, más conocida como I cielini (los cielitos), los puestos fundamentales de la organización de la Expo de Milán 2015. Un paraíso de contratos públicos, privados y mixtos en el que la magistratura ha detectado ya la penetración de las mafias.
Casi cada día salen a la luz nuevas amistades peligrosas. Hace unas semanas, los jueces enviaron una comisión rogatoria al Vaticano porque sospechan que el tesoro oculto de la cricca (la banda) gelatinosa puede estar depositado en el IOR (Instituto para las Obras Religiosas). Y esta semana han reclamado por vía oficial los documentos de Propaganda Fide, la inmobiliaria de la Santa Sede.
Aunque el trabajo de los fiscales es exhaustivo, en Vaticalia se sabe que no lo tendrán fácil para apurar la verdad. El Vaticano sigue siendo un paraíso fiscal, el concordato le concede amplias cuotas de inmunidad y las cuentas secretas que prosperan a la sombra del IOR, la APSA (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica), la vieja Propaganda Fide y un largo número de sociedades participadas son el secreto mejor custodiado.
Pese a las apelaciones a la limpieza de Raztinger, las cosas no parecen haber cambiado mucho. Aquí los misterios se resuelven con tiempo. Con mucho tiempo. Balducci es de momento el gran chivo expiatorio. Durante 15 años, nadie vio nada ni sospechó nada: era un gentilhombre y las campanas tocaban a omertà. Hoy se habla de él, pero pronto todo volverá a su ser y la gelatina seguirá extendiéndose. A día de hoy, junio de 2010, los italianos todavía no tienen una ley de parejas de hecho; los inmigrantes sin papeles son considerados delincuentes y no se respeta el derecho de asilo; los homosexuales son agredidos cada día por la calle, y las mujeres que quieren someterse a inseminación artificial deben emigrar.

Un manual para pensar en libertad. JUAN GOYTISOLO EPS. ¡Para creerse la doctrina católica hay que tener mucha fe y poca memoria histórica!

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