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sábado, diciembre 20, 2014

Líder neonazi húngaro descubre que es judío y pide que lo perdonen por su antisemitismo




Csanád Szegedi

CSANÁD SZEGEDI

Credito: Agencias


22-10-13.-Un líder neonazi de Hungría descubrió que tiene raíces judías y pidió excusas por televisión por su pasado político. Ya ha entablado contactos con la comunidad judía del país centroeuropeo.

El autor de este increíble descubrimiento sobre su propio pasado fue Csanád Szegedi, el número dos del partido ultranacionalista y antisemita Por una Hungría Mejor (Jobbik), la tercera fuerza política del país, dice un artículo del periódico italiano 'La Repubblica'.

En el seno de la formación política, solo el líder del partido, Gábor Vona, tenía más carisma y habilidades retóricas que Szegedi, que atacaba cualquier aspecto de la vida y la cultura judía. Y lo hizo hasta que por casualidad descubrió que en su árbol genealógico había presencia judía.

El hallazgo le causó tal conmoción que Szegedi acudió a la televisión para confesar públicamente: "Yo era una persona que causaba dolor a los demás y, lo que es peor, incitaba al odio contra los judíos y los gitanos".

Szegedi se puso en contacto con el rabino Shlomo Koeves y le transmitió su arrepentimiento a través de un mensaje de texto en el que escribió: "Me puede gustar o no, pero el árbol genealógico lo dice claramente: soy judío".

Hitler tenía raíces judías y africanas según los test de ADN practicados a su familia


Adolf Hitler durante su visita a París en 1940

ALEMANIA | Se han tomado muestras de 39 familiares del líder nazi

Hitler tenía raíces judías y africanas según los test de ADN practicados a su familia

Las muestras de saliva tomadas a 39 familiares del líder nazi Adolf Hitler parecen demostrar que pudo haber tenido lazos biológicos con las razas que él consideraba inferiores y que trató de exterminar durante el Holocausto, según publica este martes el diario británico 'The Daily Telegraph'.
Adolf Hitler durante su visita a París en 1940
El periodista belga Jean-Paul Mulders y el historiador Marc Vermeeren han encontrado a familiares del líder nacionalsocialista, incluyendo a uno de sus primos, un campesino austriaco.
Los análisis de ADN a los que se han sometido demuestran que tienen un cromosoma muy poco frecuente en Europa Occidental y que, sin embargo, sí se encuentra mucho más fácilmente en los habitantes originarios de Marruecos, Argelia y Túnez, así como en los judíos. "A partir de este supuesto se puede concluir que Hitler estaba relacionado con personas a las que él despreciaba", ha escrito Mulders en la revista belga 'Knack', que ha publicado los resultados de esta investigación.
"Se trata de un resultado sorprendente", ha comentado Ronny Decorte, especialista en genética de la Universidad de Lovaina. "Los resultados son increíbles, si se tiene en cuenta la concepción del mundo de los nazis, en los que la raza y la sangre tenían un papel fundamental". "La preocupación de Hitler por sus orígenes estaba justificada. Los análisis demuestran que él tampoco era un ario puro".
No es la primera vez que los historiadores sugieren que Hitler tenía ascendencia judía. Se cree que su padre, Alois, era hijo ilegítimo de una relación entre María Schickelgruber y Frankenberger, un muchacho judío de 19 años.

lunes, septiembre 10, 2012

Una teoría de la clase política española Los partidos políticos españoles han generado burbujas compulsivamente


LAS ÉLITES “EXTRACTIVAS”

Una teoría de la clase política española

Los partidos han generado burbujas compulsivamente

EVA VÁZQUEZ
En este artículo propongo una teoría de la clase política española para argumentar la necesidad imperiosa y urgente de cambiar nuestro sistema electoral para adoptar un sistema mayoritario. La teoría se refiere al comportamiento de un colectivo y, por tanto, no admite interpretaciones en términos de comportamientos individuales. ¿Por qué una teoría? Por dos razones. En primer lugar porque una teoría, si es buena, permite conectar sucesos aparentemente inconexos y explicar sucesos aparentemente inexplicables. Es decir, dar sentido a cosas que antes no lo tenían. Y, en segundo lugar, porque de una buena teoría pueden extraerse predicciones útiles sobre lo que ocurrirá en el futuro. Empezando por lo primero, una buena teoría de la clase política española debería explicar, por lo menos, los siguientes puntos:
1. ¿Cómo es posible que, tras cinco años de iniciada la crisis, ningún partido político tenga un diagnóstico coherente de lo que le está pasando a España?
2. ¿Cómo es posible que ningún partido político tenga una estrategia o un plan a largo plazo creíble para sacar a España de la crisis? ¿Cómo es posible que la clase política española parezca genéticamente incapaz de planificar?
3. ¿Cómo es posible que la clase política española sea incapaz de ser ejemplar? ¿Cómo es posible que nadie-salvo el Rey y por motivos propios- haya pedido disculpas?
4. ¿Cómo es posible que la estrategia de futuro más obvia para España -la mejora de la educación, el fomento de la innovación, el desarrollo y el emprendimiento y el apoyo a la investigación- sea no ya ignorada, sino masacrada con recortes por los partidos políticos mayoritarios?
En lo que sigue, argumento que la clase política española ha desarrollado en las últimas décadas un interés particular, sostenido por un sistema de captura de rentas, que se sitúa por encima del interés general de la nación. En este sentido forma una élite extractiva, según la terminología popularizada por Acemoglu y Robinson. Los políticos españoles son los principales responsables de la burbuja inmobiliaria, del colapso de las cajas de ahorro, de la burbuja de las energías renovables y de la burbuja de las infraestructuras innecesarias. Estos procesos han llevado a España a los rescates europeos, resistidos de forma numantina por nuestra clase política porque obligan a hacer reformas que erosionan su interés particular. Una reforma legal que implantase un sistema electoral mayoritario provocaría que los cargos electos fuesen responsables ante sus votantes en vez de serlo ante la cúpula de su partido, daría un vuelco muy positivo a la democracia española y facilitaría el proceso de reforma estructural. Empezaré haciendo una breve historia de nuestra clase política. A continuación la caracterizaré como una generadora compulsiva de burbujas. En tercer lugar explicitaré una teoría de la clase política española. En cuarto lugar usaré esta teoría para predecir que nuestros políticos pueden preferir salir del euro antes que hacer las reformas necesarias para permanecer en él. Por último propondré cambiar nuestro sistema electoral proporcional por uno mayoritario, del tipo first-past-the-post, como medio de cambiar nuestra clase política.

La historia

Los políticos de la Transición tenían procedencias muy diversas: unos venían del franquismo, otros del exilio y otros estaban en la oposición ilegal del interior. No tenían ni espíritu de gremio ni un interés particular como colectivo. Muchos de ellos no se veían a sí mismos como políticos profesionales y, de hecho, muchos no lo fueron nunca. Estos políticos tomaron dos decisiones trascendentales que dieron forma a la clase política que les sucedió. La primera fue adoptar un sistema electoral proporcional corregido, con listas electorales cerradas y bloqueadas. El objetivo era consolidar el sistema de partidos políticos fortaleciendo el poder interno de sus dirigentes, algo que entonces, en el marco de una democracia incipiente y dubitativa, parecía razonable. La segunda decisión, cuyo éxito se condicionaba al de la primera, fue descentralizar fuertemente el Estado, adoptando la versión café para todos del Estado de las autonomías. Los peligros de una descentralización excesiva, que eran evidentes, se debían conjurar a partir del papel vertebrador que tendrían los grandes partidos políticos nacionales, cohesionados por el fuerte poder de sus cúpulas. El plan, por aquel entonces, parecía sensato.
Pero, tal y como le ocurrió al Dr. Frankenstein, lo que creó al monstruo no fue el plan, que no era malo, sino su implementación. Por una serie de infortunios, a la criatura de Frankenstein se le acabó implantando el cerebro equivocado. Por una serie de imponderables, a la joven democracia española se le acabó implantando una clase política profesional que rápidamente devino disfuncional y monstruosa. Matt Taibbi, en su célebre artículo de 2009 en Rolling Stone sobre Goldman Sachs “La gran máquina americana de hacer burbujas” comparaba al banco de inversión con un gran calamar vampiro abrazado a la cara de la humanidad que va creando una burbuja tras otra para succionar de ellas todo el dinero posible. Más adelante propondré un símil parecido para la actual clase política española, pero antes conviene analizar cuáles han sido los cuatro imponderables que han acabado generando a nuestro monstruo.
En primer lugar, el sistema electoral proporcional, con listas cerradas y bloqueadas, ha creado una clase política profesional muy distinta de la que protagonizó la Transición. Desde hace ya tiempo, los cachorros de las juventudes de los diversos partidos políticos acceden a las listas electorales y a otras prebendas por el exclusivo mérito de fidelidad a las cúpulas. Este sistema ha terminado por convertir a los partidos en estancias cerradas llenas de gente en las que, a pesar de lo cargado de la atmósfera, nadie se atreve a abrir las ventanas. No pasa el aire, no fluyen las ideas, y casi nadie en la habitación tiene un conocimiento personal directo de la sociedad civil o de la economía real. La política y sus aledaños se han convertido en un modus vivendi que alterna cargos oficiales con enchufes en empresas, fundaciones y organismos públicos y, también, con canonjías en empresas privadas reguladas que dependen del BOE para prosperar.
En segundo lugar, la descentralización del Estado, que comenzó a principios de los 80, fue mucho más allá de lo que era imaginable cuando se aprobó la Constitución. Como señala Enric Juliana en su reciente libro Modesta España, el Estado de las autonomías inicialmente previsto, que presumía una descentralización controlada de “arriba a abajo”, se vio rápidamente desbordado por un movimiento de “abajo a arriba” liderado por élites locales que, al grito de “¡no vamos a ser menos!”, acabó imponiendo la versión de café para todos del Estado autonómico. ¿Quiénes eran y qué querían estas élites locales? A pesar de ser muy lampedusiano, Juliana se limita a señalar a “un democratismo pequeñoburgués que surge desde abajo”. Eso es, sin duda, verdad. Pero, adicionalmente, es fácil imaginar que los beneficiarios de los sistemas clientelares y caciquiles implantados en la España de provincias desde 1833, miraban al nuevo régimen democrático con preocupación e incertidumbre, lo que les pudo llevar, en muchos casos, a apuntarse a “cambiarlo todo para que todo siga igual” y a ponerse en cabeza de la manifestación descentralizadora. Como resultante de estas fuerzas, se produjo un crecimiento vertiginoso de las Administraciones Públicas: 17 administraciones y gobiernos autonómicos, 17 parlamentos y miles -literalmente miles- de nuevas empresas y organismos públicos territoriales cuyo objetivo último en muchos casos, era generar nóminas y dietas. En ausencia de procedimientos establecidos para seleccionar plantillas, los políticos colocaron en las nuevas administraciones y organismos a deudos, familiares, nepotes y camaradas, lo que llevó a una estructura clientelar y politizada de las administraciones territoriales que era inimaginable cuando se diseñó la Constitución. A partir de una Administración hipertrofiada, la nueva clase política se había asegurado un sistema de captura de rentas -es decir un sistema que no crea riqueza nueva, sino que se apodera de la ya creada por otros- por cuyas alcantarillas circulaba la financiación de los partidos.
En tercer lugar, llegó la gran sorpresa. El poder dentro de los partidos políticos se descentralizó a un ritmo todavía más rápido que las Administraciones Públicas. La idea de que la España autonómica podía ser vertebrada por los dos grandes partidos mayoritarios saltó hecha añicos cuando los llamados barones territoriales adquirieron bases de poder de “abajo a arriba” y se convirtieron, en la mejor tradición del conde de Warwick, en los hacedores de reyes de sus respectivos partidos. En este imprevisto contexto, se aceleró la descentralización del control y la supervisión de las Cajas de Ahorro. Las comunidades autónomas se apresuraron a aprobar sus propias leyes de Cajas y, una vez asegurado su control, poblaron los consejos de administración y cargos directivos con políticos, sindicalistas, amigos y compinches. Por si esto fuera poco, las Cajas tuteladas por los gobiernos autonómicos hicieron proliferar empresas, organismos y fundaciones filiales, en muchas ocasiones sin objetivos claros aparte del de generar más dietas y más nóminas.
Y en cuarto lugar, aunque la lista podría prolongarse, la clase política española se ha dedicado a colonizar ámbitos que no son propios de la política como, por ejemplo y sin ánimo de ser exhaustivo, el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Banco de España, la CNMV, los reguladores sectoriales de energía y telecomunicaciones, la Comisión de la Competencia… El sistema democrático y el Estado de derecho necesitan que estos organismos, que son los encargados de aplicar la Ley, sean independientes. La politización a la que han sido sometidos ha terminado con su independencia, provocando una profunda deslegitimación de estas instituciones y un severo deterioro de nuestro sistema político. Pero es que hay más. Al tiempo que invadía ámbitos ajenos, la política española abandonaba el ámbito que le es propio: el Parlamento. El Congreso de los Diputados no es solo el lugar donde se elaboran las leyes; es también la institución que debe exigir la rendición de cuentas. Esta función del Parlamento, esencial en cualquier democracia, ha desaparecido por completo de la vida política española desde hace muchos años. La quiebra de Bankia, escenificada en la pantomima grotesca de las comparecencias parlamentarias del pasado mes de julio, es sólo el último de una larga serie de casos que el Congreso de los Diputados ha decidido tratar como si fuesen catástrofes naturales, como un terremoto, por ejemplo, en el que aunque haya víctimas no hay responsables. No debería sorprender, desde esta perspectiva, que los diputados no frecuenten la Carrera de San Jerónimo: hay allí muy poco que hacer.

Las burbujas

Los cuatro procesos descritos en los párrafos anteriores han conformado un sistema político en el que las instituciones están, en el mal sentido de la palabra, excesivamente politizadas y en el que nadie acaba siendo responsable de sus actos porque nunca se exige en serio rendición de cuentas. Nadie dentro del sistema pone en cuestión los mecanismos de capturas de rentas que constituyen el interés particular de la clase política española. Este es el contexto en el que se desarrollaron no sólo la burbuja inmobiliaria y el saqueo y quiebra de la gran mayoría de las Cajas de Ahorro, sino también otras “catástrofes naturales”, otros “actos de Dios”, a cuya generación tan adictos son nuestros políticos. Porque, como el gran calamar de Taibbi, la clase política española genera burbujas de manera compulsiva. Y lo hace no tanto por ignorancia o por incompetencia como porque en todas ellas captura rentas. Hagamos, sin pretensión alguna de exhaustividad, un brevísimo repaso de las principales tropelías impunes de las últimas dos décadas: la burbuja inmobiliaria, las Cajas de Ahorro, las energías renovables y las nuevas autopistas de peaje.
La burbuja inmobiliaria española fue, en términos relativos, la mayor de las tres que estuvieron en el origen de la actual crisis global, siendo las otras dos la estadounidense y la irlandesa. No hay duda de que, como las demás, estuvo alimentada por los bajos tipos de interés y por los desequilibrios macroeconómicos a escala mundial. Pero, dicho esto, al contrario de lo que sucede en EE UU, las decisiones sobre qué se construye y dónde se construye en España se toman en el ámbito político. Aquí no se puede hablar de pecados por omisión, de olvido del principio de que los gestores públicos deben gestionar como diligentes padres de familia. No. En España la clase política ha inflado la burbuja inmobiliaria por acción directa, no por omisión ni por olvido. Los planes urbanísticos se fraguan en complejas y opacas negociaciones de las que, además de nuevas construcciones, surgen la financiación de los partidos políticos y numerosas fortunas personales, tanto entre los recalificados como entre los recalificadores. Por si el poder de los políticos –decidir el qué y el dónde- no fuese suficiente, la transmisión del control de las Cajas de Ahorro a las comunidades autónomas añadió a los dos anteriores el poder de decisión sobre el quién, es decir, el poder de decisión sobre quién tenía financiación de la Caja de turno para ponerse a construir. Esto supuso un salto cualitativo en la capacidad de captura de rentas de la clase política española, acercándola todavía más a la estrategia del calamar vampiro de Taibbi. Primero se infla la burbuja, a continuación se capturan todas las rentas posibles y, por último, a la que la burbuja pincha… ¡ahí queda eso! El panorama, cinco años después del pinchazo de la burbuja, no puede ser más desolador. La economía española no crecerá durante muchos años más. Y las Cajas de Ahorro han desaparecido, la gran mayoría por insolvencia o quiebra técnica. ¡Ahí queda eso!
Las otras dos burbujas que mencionaré son resultado de la peculiar simbiosis de nuestra clase política con el “capitalismo castizo”, es decir, con el capitalismo español que vive del favor del Boletín Oficial del Estado. En una reunión reciente, un conocido inversor extranjero lo llamó “relación incestuosa”; otro, nacional, habló de “colusión contra consumidores y contribuyentes”. Sea lo que sea, recordemos en primer lugar la burbuja de las energías renovables. España representa un 2% del PIB mundial y está pagando el 15% del total global de las primas a las energías renovables. Este dislate, presentado en su día como una apuesta por situarse en la vanguardia de la lucha contra el cambio climático, es un sinsentido que España no se puede permitir. Pero estas primas generan muchas rentas y prebendas capturadas por la clase política y, también hay que decirlo, mucho fraude y mucha corrupción a todos los niveles de la política y de la Administración. Para financiar las primas, las empresas y familias españolas pagan la electricidad más cara de Europa, lo que supone una grave merma de competitividad para nuestra economía. A pesar de esos precios exagerados, y de que la generación eléctrica tiene un exceso de capacidad de más del 30%, el sistema eléctrico español ostenta un déficit tarifario de varios miles de millones de euros al año y más de 24.000 millones de deuda acumulada que nadie sabe cómo pagar. La burbuja de las renovables ha pinchado y… ¡ahí queda eso!
La última burbuja que traeré a colación, aunque la lista es más larga (fútbol, televisiones…), es la formada por las innumerables infraestructuras innecesarias construidas en las últimas dos décadas a costes astronómicos para beneficio de constructores y perjuicio de contribuyentes. Uno de los casos más chirriantes es el de las autopistas radiales de Madrid, pero hay muchísimos más. Las radiales, que pretendían descongestionar los accesos a Madrid, se diseñaron y construyeron haciendo dejación de principios muy importantes de prudencia y buena administración. Para empezar, se hicieron unas previsiones temerarias del tráfico que dichas autopistas iban a tener. En la actualidad el tráfico no supera el 30% de lo previsto. Y no es por la crisis: en los años del boom tampoco había tráfico. A continuación ¿incomprensiblemente? el Gobierno permitió que los constructores y los concesionarios fuesen, esencialmente, los mismos. Esto es un disparate, porque al disfrazarse los constructores de concesionarios mediante unas sociedades con muy poco capital y mucha deuda, se facilitaba que pasara lo que acabó pasando: los constructores cobraron de las concesionarias por construir las autopistas y, al constatarse que no había tráfico, amenazaron con dejarlas quebrar. Los principales acreedores eran ¡oh sorpresa! las Cajas de Ahorro. Los más de 3.000 millones de deuda nadie sabe cómo pagarlos y acabarán recayendo sobre el contribuyente pero, en cualquier caso, ¡ahí queda eso!

La teoría

Termino aquí la parte descriptiva de este artículo en la que he resumido unos pocos “hechos estilizados” que considero representativos del comportamiento colectivo, no necesariamente individual, y esto es importante recordarlo, de los políticos españoles. Paso ahora a formular una teoría de la clase política española como grupo de interés.
El enunciado de la teoría es muy simple. La clase política española no sólo se ha constituido en un grupo de interés particular, como los controladores aéreos, por poner un ejemplo, sino que ha dado un paso más, consolidándose como una élite extractiva, en el sentido que dan a este término Acemoglu y Robinson en su reciente y ya célebre libro Por qué fracasan las naciones. Una élite extractiva se caracteriza por:
"Tener un sistema de captura de rentas que permite, sin crear riqueza nueva, detraer rentas de la mayoría de la población en beneficio propio".
"Tener el poder suficiente para impedir un sistema institucional inclusivo, es decir, un sistema que distribuya el poder político y económico de manera amplia, que respete el Estado de derecho y las reglas del mercado libre. Dicho de otro modo, tener el poder suficiente para condicionar el funcionamiento de una sociedad abierta -en el sentido de Popper- u optimista -en el sentido de Deutsch".
"Abominar la 'destrucción creativa', que caracteriza al capitalismo más dinámico. En palabras de Schumpeter "la destrucción creativa es la revolución incesante de la estructura económica desde dentro, continuamente destruyendo lo antiguo y creando lo nuevo".  Este proceso de destrucción creativa es el rasgo esencial del capitalismo.”Una élite extractiva abomina, además, cualquier proceso innovador lo suficientemente amplio como para acabar creando nuevos núcleos de poder económico, social o político".
Con la navaja de Occam en la mano, si esta sencilla teoría tiene poder explicativo, será imbatible. ¿Qué tiene que decir sobre las cuatro preguntas que se le han planteado al principio del artículo? Veamos:
  1. La clase política española, como élite extractiva, no puede tener un diagnóstico razonable de la crisis. Han sido sus mecanismos de captura de rentas los que la han provocado y eso, claro está, no lo pueden decir. Cierto, hay una crisis económica y financiera global, pero eso no explica seis millones de parados, un sistema financiero parcialmente quebrado y un sector público que no puede hacer frente a sus compromisos de pago. La clase política española tiene que defender, como está haciendo de manera unánime, que la crisis es un acto de Dios, algo que viene de fuera, imprevisible por naturaleza y ante lo cual sólo cabe la resignación.
  2. La clase política española, como élite extractiva, no puede tener otra estrategia de salida de la crisis distinta a la de esperar que escampe la tormenta. Cualquier plan a largo plazo, para ser creíble, tiene que incluir el desmantelamiento, por lo menos en parte, de los mecanismos de captura de rentas de los que se beneficia. Y eso, por supuesto, no se plantea.
  3. ¿Pidieron perdón los controladores aéreos por sus desmanes? No, porque consideran que defendían su interés particular. ¿Alguien ha oído alguna disculpa de algún político por la situación en la que está España? No, ni la oirá, por la misma razón que los controladores. ¿Cómo es que, como medida ejemplarizante, no se ha planteado en serio la abolición del Senado, de las diputaciones, la reducción del número de ayuntamientos…? Pues porque, caídas las Cajas de Ahorro -y ante las dificultades presentes para generar nuevas burbujas- la defensa de las rentas capturadas restantes se lleva a ultranza.
  4. Tal y como establece la teoría de las élites extractivas, los partidos políticos españoles comparten un gran desprecio por la educación, una fuerte animadversión por la innovación y el emprendimiento y una hostilidad total hacia la ciencia y la investigación. De la educación sólo parece interesarles el adoctrinamiento: las estridentes peleas sobre la Educación para la Ciudadanía contrastan con el silencio espeso que envuelve las cuestiones verdaderamente relevantes como, por ejemplo, el elevadísimo fracaso escolar o los lamentables resultados en los informes PISA. La innovación y el emprendimiento languidecen en el marco de regulaciones disuasorias y fiscalidades punitivas sin que ningún partido se tome en serio la necesidad de cambiarlas. Y el gasto en investigación científica, concebido como suntuario de manera casi unánime, se ha recortado con especial saña sin que ni un solo político relevante haya protestado por un disparate que compromete más que ningún otro el futuro de los españoles.
La teoría de las élites extractivas, por lo visto hasta aquí, parece dar sentido a bastantes rasgos llamativos del comportamiento de la clase política española. Veamos qué nos dice sobre el futuro.

La predicción

La crisis ha acentuado el conflicto entre el interés particular de la clase política española y el interés general de España. Las reformas necesarias para permanecer en el euro chocan frontalmente con los mecanismos de captura de rentas que sostienen dicho interés particular. Por una parte, la estabilidad presupuestaria va a requerir una reducción estructural del gasto de las Administraciones públicas superior a los 50 millardos de euros, un 5% del PIB. Esto no puede conseguirse con más recortes coyunturales: hacen falta reformas en profundidad que, de momento, están inéditas. Se tiene que reducir drásticamente el sector público empresarial, esa zona gris entre la Administración y el sector privado, que, con sus muchos miles de empresas, organismos y fundaciones, constituye una de las principales fuentes de rentas capturadas por la clase política. Por otra parte, para volver a crecer, la economía española tiene que ganar competitividad. Para eso hacen falta muchas más reformas para abrir más sectores a la competencia, especialmente en el mencionado sector público empresarial y en sectores regulados. Esto debería hacer más difícil seguir creando burbujas en la economía española.
La infinita desgana con la que nuestra clase política está abordando el proceso reformista ilustra bien que, colectivamente al menos, barrunta las consecuencias que las reformas pueden tener sobre su interés particular. La única reforma llevada a término por iniciativa propia, la del mercado de trabajo, no afecta directamente a los mecanismos de captura de rentas. Las que sí lo hacen, exigidas por la UE como, por ejemplo, la consolidación fiscal, no se han aplicado. Deliberadamente, el Gobierno confunde reformas con recortes y subidas de impuestos y ofrece los segundos en vez de las primeras, con la esperanza de que la tempestad amaine por sí misma y, al final, no haya que cambiar nada esencial. Como eso no va a ocurrir, en algún momento la clase política española se tendrá que plantear el dilema de aplicar las reformas en serio o abandonar el euro. Y esto, creo yo, ocurrirá más pronto que tarde.
La teoría de las élites extractivas predice que el interés particular tenderá a prevalecer sobre el interés general. Yo veo probable que en los dos partidos mayoritarios españoles crezca muy deprisa el sentimiento “pro peseta”. De hecho, ya hay en ambos partidos cabezas de fila visibles de esta corriente. La confusión inducida entre recortes y reformas tiene la consecuencia perversa de que la población no percibe las ventajas a largo plazo de las reformas y sí experimenta el dolor a corto plazo de los recortes que, invariablemente, se presentan como una imposición extranjera. De este modo se crea el caldo de cultivo necesario para, cuando las circunstancias sean propicias, presentar una salida del euro como una defensa de la soberanía nacional ante la agresión exterior que impone recortes insufribles al Estado de bienestar. También, por poner un ejemplo, los controladores aéreos presentaban la defensa de su interés particular como una defensa de la seguridad del tráfico aéreo. La situación actual recuerda mucho a lo ocurrido hace casi dos siglos cuando, en 1814, Fernando VII – El Deseado- aplastó la posibilidad de modernización de España surgida de la Constitución de 1812 mientras el pueblo español le jaleaba al grito de ¡vivan las “caenas”! Por supuesto que al Deseado actual –llámese Mariano, Alfredo u otra cosa- habría que jalearle incorporando la vigente sensibilidad autonómica, utilizando gritos del tipo ¡viva Gürtel! ¡vivan los ERE de Andalucía! ¡visca el Palau de la Música Catalana! Pero, en cualquier caso, las diferencias serían más de forma que de fondo.
Una salida del euro, tanto si es por iniciativa propia como si es porque los países del norte se hartan de convivir con los del sur, sería desastrosa para España. Implicaría, como acertadamente señalaron Jesús Fernández-Villaverde, Luis Garicano y Tano Santos en EL PAÍS el pasado mes de junio, no sólo una vuelta a la España de los 50 en lo económico, sino un retorno al caciquismo y a la corrupción en lo político y en lo social que llevaría a fechas muy anteriores y que superaría con mucho a la situación actual, que ya es muy mala. El calamar vampiro, reducido a chipirón, sería cabeza de ratón en vez de cola de león, pero eso nuestra clase política lo ve como un mal menor frente a la alternativa del harakiri que suponen las reformas. Los liberales, como en 1814, serían masacrados –de hecho, en los dos partidos mayoritarios, ya se observan movimientos en esa dirección.
El peligro de que todo esto acabe ocurriendo en un plazo relativamente corto es, en mi opinión, muy significativo. ¿Se puede hacer algo por evitarlo? Lamentablemente, no mucho, aparte de seguir publicando artículos como éste. Como muestran todos los sondeos, el desprestigio de la clase política española es inmenso, pero no tiene alternativa a corto plazo. A más largo plazo, como explico a continuación, sí la tiene.

Cambiar el sistema electoral

La clase política española, como hemos visto en este artículo, es producto de varios factores entre los que destaca el sistema electoral proporcional, con listas cerradas y bloqueadas confeccionadas por las cúpulas de los partidos políticos. Este sistema da un poder inmenso a los dirigentes de los partidos y ha acabado produciendo una clase política disfuncional. No existe un sistema electoral perfecto -todos tienen ventajas e inconvenientes- pero, por todo lo expuesto hasta aquí, en España se tendría que cambiar de sistema con el objetivo de conseguir una clase política más funcional. Los sistemas mayoritarios producen cargos electos que responden ante sus electores, en vez de hacerlo de manera exclusiva ante sus dirigentes partidarios. Como consecuencia, las cúpulas de los partidos tienen menos poder que las que surgen de un sistema proporcional y la representatividad que dan de las urnas está menos mediatizada. Hasta aquí todo son ventajas. También hay inconvenientes. Un sistema proporcional acaba dando escaños a partidos minoritarios que podrían no obtener ninguno con un sistema mayoritario. Esto perjudicaría a partidos minoritarios de base estatal, pero beneficiaría a partidos minoritarios de base regional. En cualquier caso, el rasgo relevante de un sistema mayoritario es que el electorado tiene poder de decisión no solo sobre los partidos sino también sobre las personas que salen elegidas y eso, en España, es ahora una necesidad perentoria que compensa con creces los inconvenientes que el sistema pueda tener.
Un sistema mayoritario no es bálsamo de Fierabrás que cure al instante cualquier herida. Pero es muy probable que generase una clase política diferente, más adecuada a las necesidades de España. En Italia es inminente una propuesta de ley para cambiar el actual sistema proporcional por uno mayoritario corregido: dos tercios de los escaños se votarían en colegios uninominales y el tercio restante en listas cerradas en las que los escaños se distribuirían proporcionalmente a los votos obtenidos. Parece ser que el Gobierno “técnico” de Monti ha llegado a conclusiones similares a las que defiendo yo aquí: sin cambiar a una clase política disfuncional no puede abordarse un programa reformista ambicioso. Y es que, como le oí decir una vez a Carlos Solchaga, un “técnico” es un político que, además, sabe de algo. ¿Para cuándo una reforma electoral en España? ¿Habrá que esperar a que lleguen los “técnicos”?
César Molinas publicará en 2013 un libro titulado “¿Qué hacer con España?”. Este artículo corresponde a uno de sus capítulos.

lunes, julio 18, 2011

Venezuela, el gran 'balneario' de ETA. JOSÉ MARÍA IRUJO (ENVIADO ESPECIAL) - Caracas EL PAÍS

El cerco policial y judicial al terrorismo. Venezuela, el gran 'balneario' de ETA. JOSÉ MARÍA IRUJO (ENVIADO ESPECIAL) - Caracas EL PAÍS - España - 21-03-2010
El Gobierno de Hugo Chávez no controla a la colonia terrorista desde hace 10 años - Activistas deportados a México se trasladan a Caracas - El etarra Cubillas Fontán tiene estrechas relaciones con jefes de la Guardia Nacional y el espionaje venezolano


El teatro Teresa Carreño, en Caracas, estaba abarrotado el pasado día 13. Hugo Chávez convocó a los delegados del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en un acto en el que se mezclaron partido, Gobierno y Estado. Entre las 2.500 personas que vitorearon al presidente se encontraba Xabier Arruti Imaz, de 55 años, delegado chavista en Chichiribiche y ex director general de la alcaldía del municipio de Monseñor Iturriza en el Estado de Falcón, uno de los primeros vascos vinculados al entorno de ETA que recaló en este país. Ahora, Arruti, dueño del restaurante playero Txalupa, se ha convertido en uno de los activistas políticos más fieles a Chávez. "Soy militante de base, me ha elegido la base desde el primer congreso constituyente", asegura orgulloso.
El descubrimiento de que miembros de ETA han dado cursos de explosivos hasta 2008 a terroristas colombianos de las FARC en, al menos, seis campos venezolanos ha puesto el foco en un país que acoge a etarras desde los años ochenta, pero que, según señalan varios informes reservados de inteligencia dirigidos al Gobierno español, se ha convertido desde que gobierna Hugo Chávez en la mayor reserva de refugiados y huidos etarras de Suramérica. Según estos informes, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, la mayoría de los 60 miembros de ETA que residen en Venezuela están alejados de la organización terrorista; otros siguen activos en la clandestinidad desde que la justicia española pidió su extradición por un largo rosario de asesinatos. Y los miembros de un tercer grupo no se ocultan, pero llevan a cabo labores encubiertas que abarcan financiación, la acogida a nuevos fugados y el entrenamiento armado. En este último grupo se encuentra Arturo Cubillas, de 46 años, supuesto responsable de ETA en Venezuela, presunto organizador de los cursos de explosivos en la selva venezolana y funcionario de seguridad en el Gobierno de Hugo Chávez.
La colaboración de los servicios secretos venezolanos en el control y seguimiento de la comunidad etarra es nula desde hace una década. "Estamos casi ciegos", se queja un mando de la lucha contra ETA en el exterior. "Trabajamos como podemos, conocemos algunas cosas de esta gente, pero sabemos mucho menos de lo que deberíamos saber. La aparición en Francia de José Lorenzo Ayestarán -uno de los que tienen delitos de sangre- ha sido una sorpresa. Nadie nos avisó de su fuga. Se pierde la pista de gente de la que necesitaríamos una información constante. Parecerá que están dormidos, pero no podemos olvidar que algunos son auténticos killers (asesinos)", añade la misma fuente. Ayestarán, de 52 años, colgó su delantal y cuchillo de pescadero en Sucre para volver a las armas. "Su caso es una excepción", alega Xabier Arruti, el delegado chavista.
Marino Alvarado, de 50 años, abogado venezolano de Sebastián Etxaniz y Juan Víctor Galarza, los dos únicos etarras junto a José Ramón Foruria que entregó Chávez a España sin proceso de extradición, explica el hostigamiento y control al que estaba sometida la comunidad etarra antes del chavismo: "Había un acoso policial constante. Les detenían y vigilaban a todos".
Un miembro de la comunidad vasca en Venezuela que atendió a varios detenidos en estos controles rutinarios y pide el anonimato apostilla: "Les obligaban a ir constantemente a la sede de la Disip [policía política]. Tenían que hacer presentaciones periódicas, les interrogaban sobre sus actividades y cuando venía de visita alguna personalidad política española les detenían durante varios días. Luego les soltaban. Yo les asistí muchas veces. Con Chávez se relajó mucho, se acabó el control, eso es una evidencia que no se puede negar".
El caso del etarra Arturo Cubillas Fontán, cuyo nombre aparece en el ordenador intervenido a Raúl Reyes, dirigente de las FARC muerto en un bombardeo del Ejército colombiano, es un ejemplo inquietante del trato que el Gobierno de Hugo Chávez da a los etarras residentes en Venezuela. Cubillas pasó de manejar los pucheros de la Casa Vasca, donde celebraba el Gudari Eguna [día del soldado vasco], y los fogones de su restaurante Oker, el nombre de su comando, a dirigir la Oficina de Administración y Servicios del Ministerio de Agricultura y Tierras en 2005; y desde 2007 es jefe de Seguridad del Instituto Nacional de Tierras (Inte), un organismo que ha confiscado 40.000 fincas supuestamente improductivas.
El auto del juez Eloy Velasco de la Audiencia Nacional y la orden de detención que ha dictado contra Cubillas y otros miembros de ETA y las FARC no ha sorprendido a personas próximas a la colonia etarra. "Arturo no ha sido bien visto aquí, entre la comunidad vasca. Es un tipo muy peleón, de los que dice en público cosas que no se deben decir y que nos incomodaban. Es una persona imprudente. Éste es un caso de individualidad, un hombre mal encajado. Cuando se llega aquí se firma un documento en el que te comprometes a no hacer ningún tipo de actividad política o relacionada con tu pasado", señala una persona que ha tratado de cerca al etarra.
Los puestos de Cubillas en el Gobierno de Chávez sorprendieron hasta a sus más allegados. "Un cargo tan público, de cierta importancia, de los que sale publicado en la Gaceta Oficial es algo muy frontal y descarado porque al mismo tiempo no se esconde", comenta uno de sus amigos vascos. Goizeder Odriozola, la mujer venezolana de Cubillas, dejó también los fogones cuando Chávez llegó al poder y ha ocupado seis altos cargos en la Administración. En la actualidad es directora de la Oficina de Información y Relaciones Públicas del Ministerio de Agricultura y Tierras. Además, es asesora personal de Elías Jaua, el vicepresidente ejecutivo de la República. "Ella tiene todo el derecho a ocupar esos cargos, pero él es un imprudente. No le he visto voluntad alguna de pasar desapercibido. De lo único que se ha cuidado hasta ahora es de que no haya otra foto de él, además de esa policial en la que parece tener 16 años. Ahora puede perjudicar a otros", critica otro de sus conocidos.
El pasado lunes, antes de que se hiciera pública la orden de detención dictada por la Audiencia Nacional, Cubillas seguía en su despacho del Inte en Caracas. Un miembro de la Guardia Nacional acompañó al periodista hasta la Oficina de Atención al Campesino y un agente de seguridad confirmó su presencia. "El señor Cubillas está en camino y le recibirá ahora mismo, por favor escriba aquí sus datos". Al comprobar que el visitante era periodista, Cubillas dejó de existir para el Inte. "Hermano, el jefe de seguridad es otra persona. No conocemos al señor Cubillas", comunicó al visitante otro agente diferente.
Una larga cola de personas aguardaba en la recepción del instituto agrario. Entre ellos, Orlando Licon, de 65 años, un hombre delgado y enjuto que sostenía con firmeza una carpeta repleta de documentos. "Me han confiscado 3.000 hectáreas de tierras productivas en el Estado de Cojedes. No me han pagado nada. Van con brigadas de choque, ponen una bandera y una foto de Chávez y dicen que la tierra es suya. Lo hacen por la fuerza y con el apoyo de la Guardia Nacional. Tengo documentos que acreditan la propiedad de mi familia desde 1715". Rodeado de hombres armados de la Guardia Nacional, el etarra Arturo Cubillas acude a confiscar tierras en los Estados llaneros de Guárico y Barinas, según señalan testigos presenciales. Los pucheros y la venta de libros de la editorial Txalaparta son historia en la vida venezolana de Cubillas desde que llegó Chávez, el presidente que esta semana reconoció haber recibido en el palacio de Miraflores "en secreto y por la puerta de atrás" a Raúl Reyes, el fallecido jefe de la guerrilla colombiana de las FARC.
Dos personas vinculadas a las fuerzas de seguridad venezolanas que piden el anonimato aseguran que Cubillas mantiene una relación estrecha por razón de su cargo con mandos de la Guardia Nacional y de la Dirección de Inteligencia Militar (DIM). "Les he visto muchas veces echar tragos juntos. Ha asistido a reuniones de seguridad. No le puedo decir más, me juego mucho", asegura uno de ellos. Un chófer de las FARC interrogado por policías españoles en Bogotá (Colombia), identificado en su declaración con el apodo de Patxo, declaró lo siguiente: "Recibieron (los dos etarras que acaban de dar un curso de explosivos en Venezuela) una llamada de un tal Fontán. Los dos bajaron del coche y saludaron efusivamente a Arturo Cubillas. También aguardaba un varón con vestimenta civil que llevaba un chaleco con el escudo de la DIM y un grupo de personas armadas que, a juzgar por su conversación, parecían militares venezolanos que prestaban escolta y seguridad al resto del grupo".
Venezuela se ha convertido en un imán para etarras en apuros. La última evidencia la protagonizó Andoni Zengotitabengoa, detenido en Lisboa (Portugal) cuando pretendía volar a Caracas. Los informes policiales alertan del trasvase de etarras desde México, donde llegaron a residir 80, a Venezuela. La fiscalía de la Audiencia Nacional que dirige Javier Zaragoza impulsó en 2006 la extradición de varios refugiados que dirigían la trama financiera y muchos huyeron hacia el cálido y seguro refugio venezolano. "El amparo de Chávez y la determinación de México les empujaron hacia Venezuela", afirma una fuente diplomática española. De pronto, y como por arte de magia, aparecieron en Francia los veteranos José Luis Eziolaza, Dienteputo, y Juan Cruz Maiztegui. Venían huyendo de México y recalaron en el comité ejecutivo de ETA, una organización diezmada y compuesta de alevines inexpertos que rompen hasta la regla más sagrada en la historia criminal de la banda: no matar en Francia. Lo hicieron en París la pasada semana.
Los veteranos de ETA en Venezuela, la mayoría con edades comprendidas entre los 45 y 55 años, preocupan a los servicios de inteligencia españoles. De los siete etarras cuya extradición pidió España y denegó Chávez, cinco están desaparecidos, aunque viven en Venezuela, según señalan fuentes policiales españolas; Uno, José Lorenzo Ayestarán, de 52 años, acaba de ser detenido en Francia cuando se había reintegrado en la banda y preparaba un secuestro; el último, Luis María Olalde Quintela, fue el único que se presentó ante la fiscalía venezolana, enfermo y arrastrando su cuerpo en una silla de ruedas. Entre los siete suman 40 asesinatos, según la documentación aportada por la Justicia española, unos historiales escalofriantes que no impresionaron a los jueces venezolanos. Desde que gobierna Chávez (1999), España ha solicitado a Venezuela la extradición de 21 personas, siete de ellas miembros de ETA, pero ninguna ha sido detenida ni entregada, según asegura un portavoz del Ministerio de Justicia español.
¿Detendrá la policía venezolana a Cubillas como solicita el juez Velasco? Iris Varela, diputada del PSUV por Táchira, en la frontera en Colombia, contesta así: "ETA no es una organización terrorista, son luchadores de un pueblo que luchan por su independencia". ¿Y los 1.000 asesinatos que han cometido?, le pregunta el periodista en los jardines de la Asamblea Nacional. "A mí no me constan", responde. "El que se siente comprometido por un ideal tiene derecho a utilizar las armas. ¿Cómo se ha conseguido la independencia de muchos países? Yo se lo digo: luchando. La Constitución de Venezuela prohíbe la extradición de venezolanos y estas personas lo son", arguye mientras exhibe un ejemplar de la carta de derechos de Venezuela.
La Coordinadora Simón Bolivar representa a los sectores más duros del chavismo, acoge en sus actos a representantes del colectivo etarra y ha invitado a Caracas a centenares de miembros de la izquierda radical abertzale, encabezados por el dirigente de Askapena Iñaki Gil de San Vicente, cuya imagen apareció en el ordenador de Raúl Reyes en una fotografía en la que acompañaba al fallecido jefe de las FARC. San Vicente, que forma parte de varias asociaciones radicales chavistas, no ha respondido a este periódico sobre sus relaciones con las FARC. Ahora, la coordinadora chavista prepara actos de apoyo a Cubillas. Juan Contreras, su director y amigo del enlace de ETA, es claro: "No permitiremos que se entregue a nadie"
Xabier Arruti, el delegado chavista en Chichiribiche, esgrime que los primeros etarras llegaron en los ochenta gracias a un acuerdo entre Felipe González y Carlos Andrés Pérez y afirma que ahora no hay apoyo a los terroristas. "Yo no soy militante de ETA, tengo el estatuto de refugiado de ACNUR y un documento de 1986 del Ministerio de Justicia en el que se dice que no tengo causas pendientes". En 1980 una nota oficial del Gobierno Civil de Vizcaya le vinculó con el comando Amaya de ETA.
El etarra Sebastián Etxaniz trabajaba como camarero en su restaurante playero de Tucacas hasta que fue detenido. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitó el pasado diciembre a Venezuela que abone a Etxaniz y a Galarza la indemnización de 325.000 euros que el Gobierno de Chávez les concedió en 2002 y más tarde retiró cuando los entregó a España. "Siguen reclamando el cumplimiento del acuerdo", asegura su abogado Marino Alvarado, director de la ONG venezolana Provea.
Los canales de televisión del Gobierno inauguraron esta semana un nuevo anuncio propagandístico. Se titula: "Contra la manipulación informativa" y en pantalla aparece una foto fija de la fachada de la Audiencia Nacional en Madrid.

viernes, marzo 04, 2011

Txelis busca el perdón de Yoyes. MÓNICA CEBERIO BELAZA / MANUEL ALTOZANO - Madrid EL PAÍS

Txelis busca el perdón de Yoyes. MÓNICA CEBERIO BELAZA / MANUEL ALTOZANO - Madrid EL PAÍS - España - 27-02-2011
El exideólogo de ETA, ahora disidente, plantea un encuentro con los familiares de la dirigente asesinada en 1986 por regresar a Euskadi tras abandonar la banda
-¿Eres Yoyes?
-Sí.
-¿Sabes quién soy yo?
-No.
-Soy miembro de ETA y vengo a ejecutarte.
Después resonaron tres tiros. Uno de ellos atravesó la sien de María Dolores González Cataraín, Yoyes. Cayó al s
uelo, muerta, ante los ojos de su hijo de tres años. El niño estaba subido en un tractor. Su madre lo había llevado a media tarde a pasear por la feria de Ordizia. Era el pueblo natal de Yoyes, al que había regresado tras seis años de exilio voluntario después de abandonar la banda terrorista ETA. Volvió la mujer, y con ella, el mito, el icono, la primera dirigente de la organización. Trató de pasar inadvertida, pero fue imposible. Para el Gobierno era una medalla, el trofeo de la reinserción. Para ETA y la izquierda abertzale, una traidora, una chivata. Nunca fue una arrepentida; tan solo alguien que había decidido cambiar de rumbo y abandonar las armas. José Luis Álvarez Santacristina, Txelis, recorrió el mismo camino. Fue incluso más allá. Pero una década más tarde. Aquel 10 de septiembre de 1986 él formaba parte de la cúpula terrorista que ordenó la "ejecución" de Yoyes. Veinticinco años después quiere pedir perdón a sus familiares por su muerte, según fuentes de la Audiencia Nacional. Personalmente. Pero estos lo ven con recelo.
El asesinato de Yoyes conmocionó Euskadi de tal forma que los simpatizantes de la banda se resistieron a aceptar su autoría. Algunos prefirieron pensar en un grupo de ultraderecha, pero las dudas duraron poco. Un día después del crimen, ETA reivindicó el atentado para prevenir futuras deserciones. Habían matado a Yoyes por "abrir fisuras en los sectores más vulnerables del movimiento de liberación nacional"; por haberse traicionado a sí misma y al pueblo vasco; por colaborar "con los planes genocidas de las fuerzas de ocupación del Estado opresor español". Se puede entrar en ETA pero no salir de ella, fue el mensaje que la organización quiso grabar con la sangre de su antigua heroína. El que escribía entonces los comunicados de la banda era Txelis, según las crónicas de la época.

Yoyes no había sido la única en volver a su tierra. Ni la primera. Desde principios de los ochenta dos centenares de terroristas se habían acogido a la reinserción que ofrecía el Gobierno para desmembrar y debilitar a la organización. Regresaron del exilio polimilis (exmiembros de la autodisuelta ETA político-militar) y también algunos milis (de la rama militar) gracias a medidas individuales e indultos parciales. Yoyes no los necesitó. Tras la Ley de Amnistía de 1977, no tenía causas pendientes en España. Para volver al País Vasco solo necesitaba dos cosas: saber que las autoridades no iban a hurgar en su pasado para buscar alguna manera de llevarla ante los tribunales y que ETA no atentaría contra ella. Logró que ambas partes se comprometieran a dejarla en paz.
Pero el regreso fue complicado. No era un miembro de ETA cualquiera. Era Yoyes. Con todo lo que ese nombre significaba. "Pisar esta tierra, pisar la tierra en que nací, lo he soñado tanto durante años y ahora estoy aquí, este es mi pueblo, mi país, y se ha armado tal revuelo; es como si un volcán o un terremoto hubiera levantado y removido montones de capas", escribió en su diario cinco días antes de su asesinato. Meses antes había aparecido su rostro en Cambio 16, en una amplia noticia de portada titulada El regreso de la etarra. A partir de ese momento, "el revuelo", como ella lo definió, fue imparable. Al igual que la inquina de ETA. No importaba ya su discreción, que se hubiera mantenido en silencio desde su retorno. Para la banda, la publicidad que tuvo el caso -no buscada ni querida por Yoyes- supuso una doble traición.
Ya no te
nía, además, quien la protegiera. Antes de volver a Euskadi Txomin Iturbe, entonces máximo dirigente de ETA, le había garantizado que no la matarían. Pero fue detenido en abril de 1986 en Francia. A partir de ese momento, el viejo pacto quedó roto. La nueva cúpula, más dura, formada por Francisco Mújica Garmendia, Pakito; José Luis Álvarez de Santacristina, Txelis, y José María Arregi Erostarbe, Fitipaldi, decidió que Yoyes merecía morir. Los ejecutores fueron José Antonio López Ruiz, Kubati, y José Miguel Latasa Guetaria, Fermín. Mataron para evitar deserciones. Cuatro de los cinco son ahora disidentes de ETA.
Txelis fue de los primeros en abjurar de la violencia en los noventa. Tenía varios puntos en común con Yoyes. Pertenecían a la misma generación -Yoyes nació en 1954, Txelis un año antes-. Compartían una férrea fe religiosa infantil y un amor infinito por los libros, el estudio, y la docencia. Yoyes se trasladó con 18 años a San Sebastián para iniciar unos estudios de Magisterio que no terminó por su actividad en la organización. Por aquel entonces, Txelis acababa de abandonar el seminario, obtuvo el título de profesor de euskera e inició sus estudios de Teología y Filosofía. Se doctoró años después en la Universidad de la Sorbona de París -con una tesis sobre Ludwig Wittgenstein-, tras pasar a Francia (y a la clandestinidad) en 1976. Yoyes, en su exilio mexicano tras distanciarse de la banda en 1979, se licenció en Sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana de Ciudad de México.
Con perfil académico similar, ambos ocuparon posiciones parecidas en ETA. Lo suyo era el mensaje, lo político. Discutir sobre los objetivos y los medios y acciones para alcanzarlos. En 1976 Yoyes actuó como portavoz de ETA militar
en la recién creada Koordinadora Abertzale Socialista (KAS) junto al desaparecido y posibilista Eduardo Moreno Bergaretxe, Pertur, que hablaba en nombre de los polimilis. Tras el asesinato de José Miguel Beñarán, Argala, a manos del Batallón Vasco Español en 1978, Yoyes ocupó su lugar en el aparato político, aunque lo dejó poco después, decepcionada por el militarismo de sus miembros. Eugenio Etxebeste, Antxon, estaba entre ellos. Cuando fue deportado a República Dominicana, en 1986, Txelis lo sustituyó como ideólogo de la banda.
La carrera de José Luis Álvarez Santacristina en ETA acabó de golpe el 29 de marzo de 1992. La policía francesa lo detuvo junto a Pakito y Fiti en Bidart, en uno de los golpes más importantes a la estructura de la banda en sus 50 años de historia. Entre rejas, Txelis volvió a sus orígenes. A sus reflexiones místicas y religiosas. Se convirtió en el etarra que más veces ha pedido perdón. Año y medio después de su arresto, envió una carta a ETA pidiendo el fin de la violencia. Mandó otras dos en 1997, una de ellas repudiando el asesinato del concejal de Ermua Miguel Ángel Blanco. Así, hasta que en septiembre de 1998 fue expulsado de la banda por "intento de escisión". Un castigo mucho menos grave que el que ETA -y el propio Txelis- había aplicado a Yoyes 12 años antes.
La reinserción ha seguido caminos diferentes durante los últimos 30 años. Ni en los ochenta ni en los noventa fue necesario pedir perdón a las víctimas ni condenar el terrorismo ni arrepentirse públicamente del pasado y reconocer que la sangre derramada carecía de sentido. Yoyes nunca lo hizo. Pero ahora sí hace falta. El Código Penal exige desde 2003 unos requisitos muy concretos para que los presos por terrorismo puedan acogerse a beneficios penitenciarios.

Txelis ha cumplido con todas las exigencias legales. Ha condenado la violencia y ha pedido perdón por escrito y de forma genérica a las víctimas, que no han tenido acceso a sus cartas porque están depositadas en el juzgado. El ex dirigente etarra está saliendo cada día de prisión para trabajar gracias a un régimen de cumplimiento personalizado y aprobado para él por el Ministerio del Interior.
Ahora está dispuesto a encontrarse con sus familiares para pedirles perdón cara a cara. Así lo ha hecho saber en la Audiencia Nacional, el tribunal que lo condenó -por ordenar el asesinato del profesor Manuel Broseta y por su participación en el cobro del impuesto revolucionario- y cuyo juzgado de vigilancia penitenciaria controla su internamiento. No sabe si la familia querría, y entendería que no lo hiciera. El encuentro, en todo caso, no le otorgaría ninguna ventaja penitenciaria adicional.
Pero no hay ningún cauce adecuado para informar a las víctimas de la intención de un preso de pedir perdón de forma individualizada, bien sea en persona o por escrito. Hasta el momento, la información sobre los procesos y la situación penite
nciaria de estas personas la han proporcionado, sin estar obligados a ello, los jueces. La futura ley de protección de víctimas, que se tramita actualmente en el Congreso, establece que esta labor pase a la Oficina de Víctimas de la Audiencia Nacional. El presidente de este tribunal, Ángel Juanes, y el juez de vigilancia, José Luis de Castro, creen que "sería una buena idea" que esa oficina se ocupara de las reclamaciones de los damnificados para conocer de primera mano el arrepentimiento y también de casos como el de Txelis, por si alguna víctima pudiera tener interés en recibir un perdón directo.
En el País Vasco se ha llevado a cabo un encuentro de este tipo entre un homicida y el hijo de la persona a la que mató no se trataba de un crimen terrorista, un caso en el que participó la Audiencia de Guipúzcoa. No llegaron a verse, pero el hombre escribió una carta al chico y le hizo llegar su petición de perdón a través de intermediarios.
Pero es difícil que las familias acepten encontrarse con aquel que asesinó a su padre, a su hermano, a su madre. A la hermana de Yoyes, Gloria, le resulta extraño el arrepentimiento tantos años después. "Es algo que ni me planteo, y que tendría que hablar con el resto de la familia, pero nadie nos ha informado de que quiera pedir perdón. En todo caso, yo le preguntaría por qué no lo ha hecho antes. Aquí todo el mundo nos conoce. Nos han llegado cartas cuyo destinatario era solo 'madre de Yoyes, Ordizia'. Txelis no es cualquiera para nosotros. Antes del asesinato le dijo a una amiga de mi hermana: 'Dile a Yoyes que se ande con mucho ojito'. Eso fue cuando nosotros todavía pensábamos que ETA era incapaz de hacer algo así".
Gloria le invita a pedir perdón más allá del ámbito privado. "Yo no le voy a recibir personalmente, pero puede hacerlo. De forma pública la mataron, y de forma pública debería él arrepentirse de su asesinato".

"Queremos ver las cartas de arrepentimiento de los presos terroristas", piden las víctimas

Algunas víctimas del terrorismo que reaccionaron con recelo a los permisos y salidas que se vienen concediendo a los disidentes de ETA han reclamado un arrepentimiento individualizado. "Las víctimas de los presos beneficiados aseguran que nadie les ha pedido perdón", afirmó la presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Ángeles Pedraza, al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en la reunión que mantuvieron en julio del año pasado.
Esto significa que las víctimas piden, al menos, tener acceso a las cartas de perdón de los presos, algo que en este momento no es posible y que quizá lo sea con la futura Oficina de Víctimas de la Audiencia Nacional, que también informará de la situación penitenciaria de cada preso. "Cuando solicitamos los escritos nos dijeron que no los podíamos ver en virtud de la Ley de Protección de Datos, pero seguimos luchando por ello", afirma Pedraza. "El perdón es algo importantísimo, y no vale que se haga de forma genérica. Luego ya veremos si cada víctima en concreto quiere leer la carta o no, o si puede haber otras fórmulas de manifestar el arrepentimiento, pero al menos los escritos que haya deben estar a nuestro alcance".
"Cuando asesinaron a mi padre se enteró toda España. Que ahora se entere toda España de que piden perdón", opina por su parte Daniel Portero, de Dignidad y Justicia, que exige al Gobierno que dé publicidad al perdón. "Por mucho que me lo pidan, yo ni olvido ni perdono a los asesinos, pero no hacer público el arrepentimiento es proteger a los terroristas en lugar de a las víctimas", añade Portero. Para el portavoz de Dignidad y Justicia, la oficina de víctimas sería un buen lugar para tener acceso a esas cartas, que, asegura, "deben incluir una condena expresa de toda la historia del terror de ETA".
El documento conjunto que consensuó una veintena de asociaciones de víctimas del terrorismo en noviembre de 2010 -la totalidad de las asociaciones autonómicas, Dignidad y Justicia, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y la Fundación de Víctimas del Terrorismo (FVT) y las de Miguel Ángel Blanco, Gregorio Ordóñez o Fernando Buesa, entre otras- hablaba de la importancia de que la reinserción implique "un trabajo de asunción subjetiva de la responsabilidad con respecto al daño causado". "Lo que ha roto el delito terrorista de los miembros de ETA, además de la vida de familias enteras, son las reglas fundamentales de la convivencia", proseguía el texto, que incidía en la importancia de la denuncia pública de la violencia y en la necesidad de que mejore la información que se ofrece a las víctimas por parte del Gobierno y la justicia. La futura Oficina de Víctimas de la Audiencia Nacional, aunque aún no tiene fecha de apertura, tiene ya adjudicados por parte del Ministerio de Justicia dos funcionarios a los que se añadirá personal enviado por el Gobierno vasco.
No se habla en el texto del posible perdón pedido personalmente. Probablemente la mayoría de las víctimas no lo aceptarían por doloroso. Es el caso de la familia de Manuel Broseta, el catedrático de Derecho mercantil y ex consejero de Estado asesinado por ETA en 1992. Txelis, que fue condenado en 1992 como inductor del crimen, también ha planteado la posibilidad de pedir perdón a esta familia personalmente. "Sin duda es mejor que alguien que ha cometido atrocidades se arrepienta a que no se arrepienta", dice Pablo Broseta, hijo de la víctima mortal de la banda terrorista. "Pero a mí ya me vale de bien poco. Nuestros hijos han tenido que vivir sin abuelo. Lo que a mí me interesa ahora es que ETA deje de matar, que no haya más víctimas. Que salga Txelis públicamente a convencerles de que abandonen las armas. Pero el perdón personal... no me va a tranquilizar. No hablo desde el odio. Pero por economía de tiempo, y, sobre todo emocional, creo que no tendría sentido encontrarme con él. Todo esto te hace revivir momentos muy dolorosos".

domingo, enero 16, 2011

UPyD propone que las Comunidades Autónomas devuelvan competencias al Estado

UPyD propone que las Comunidades Autónomas devuelvan competencias al Estado ElPeriodicoDeAquí.Com [Rafa Soriano. FOTO EPDA]
Soriano: “Es necesario modificar la financiación autonómica para acabar con los privilegios y egoísmos entre regiones”
Unión Progreso y Democracia en la Comunidad Valenciana considera que la reforma del Estatuto de Autonomía que propone el Partido Popular es una ‘farsa’ ya que no busca solucionar de raíz los principales problemas estructurales de la sociedad valenciana. En este sentido, el anteproyecto de ley que ha elaborado el Consell ''copia la fórmula andaluza que garantiza las inversiones estatales en relación con el peso de la población durante siete años. Da la casualidad de que el PP había considerado inconstitucional esta fórmula, hasta ahora''.
Para el candidato de UPyD a la presidencia de la Generalitat, Rafael Soriano, “las reformas estatutarias deberían partir del consenso del conjunto de los españoles, de manera que todas las comunidades autónomas tengan las mismas competencias, sin privilegios de unas sobre las otras, como, desgraciadamente, ocurre con el modelo de Estado actual”. Soriano añade que “el concierto económico vasco y el convenio navarro son anomalías que no cabrían en un sistema federal como el estadounidense o el alemán”.
UPyD exige devolver al Estado las competencias en materia de educación, medioambiente, una parte de las de sanidad y todas aquellas que garanticen la igualdad entre los contribuyentes, más allá del lugar en el que residan. Además, la formación política propone reformar la financiación autonómica para que los estatutos denominados de ‘segunda generación’ no puedan modificarla arbitrariamente. Soriano afirma que “una financiación justa y solidaria para todos evitaría la mayoría de las actuaciones políticas irresponsables que sufrimos y que se acentúan, más si cabe, con las políticas excluyentes que llevan a cabo los nacionalismos”.
El partido asegura que populares y socialistas se enzarzan sobre si debe primar el criterio poblacional o el del producto interior bruto para calcular las inversiones que corresponden a los valencianos. Así, Soriano recuerda que “el modelo actual, agotado, ha llevado a nuestra autonomía a ser la segunda región más endeudada de España”.
* UPyD propone devolver al Estado las competencias del Govern en educación

martes, junio 15, 2010

"Dan ganas de irse a la lista del Inem"

"Dan ganas de irse a la lista del Inem" Díez Usabiaga se queja de la 'guerra sucia' de ETA contra los políticos históricos - Dirigentes batasunos trataron de desactivar a la banda para ir a las urnas en 2012. JOSÉ LUIS BARBERÍA - San Sebastián. EL PAÍS - España - 13-12-2009

"También en nuestra casa tenemos mala gente, gente que en lugar de utilizar argumentos, se dedica al permanente cojonímetro liquidando debates a golpe de simplismos y jo ta ke irabazi arte (dale que te pego, hasta ganar) (...) Ventilan las cosas diciendo que obedecen al cansancio de fulano y mengano, batzuek borrokarako griña galdu dute (algunos han perdido las ganas de lucha) (...) Nos están marcando para evitar entrar al fondo de la situación". "Es una guerra sucia que, a veces, te dan ganas de marcharte a casa y ponerte en la lista del INEM", se lamentaba, en la primavera pasada, el dirigente de Batasuna y ex secretario general del sindicato LAB Rafael Díez Usabiaga, en una de sus cartas intervenidas que obran en sede judicial.
La lucha de líneas atraviesa las estructuras de ETA-Batasuna y las escaramuzas internas se suceden sin que la "vanguardia armada" haya logrado embridar completamente a su brazo político. En noviembre pasado, los dirigentes de Ekin, la denominada bizkar hezurra (columna vertebral), cuadros de doble militancia que velan por la correcta aplicación de las consignas de ETA en el entramado civil, aprovecharon las detenciones de Arnaldo Otegi y Rafael Díez para tratar de impedir que se difundiera entre las bases militantes la propuesta Aclaración de la estrategia y la fase política, elaborada por los arrestados. Aunque la maniobra fue desbaratada desde la cárcel -Otegi y Díez consiguieron que el diario Gara reprodujera en sus páginas la versión destinada al exterior-, el sector ortodoxo pretende ahogar el debate con el argumento de que el texto invade competencias propias de ETA en la medida en que caracteriza por su cuenta el papel asignado a la "lucha armada" (terrorismo) en el "nuevo ciclo político".

De acuerdo con los documentos incautados en los últimos tiempos, el elemento clave que separa a ambas líneas reside en que el sector dominante en ETA sólo acepta iniciar un eventual proceso de "desactivación progresiva de la lucha armada" en el caso de que se abra la negociación política con los partidos y el Gobierno central y en función de los logros sobre la autodeterminación y reconocimiento de la "territorialidad" (Euskadi + Navarra + País Vasco Francés)... que se fueran obteniendo. "El Proceso Democrático (así califican su proyecto de chantaje encaminado a quebrar la voluntad ciudadana mayoritaria y a torcer la mano de los gobiernos) no es un proceso de paz" indican. "La paz será consecuencia de los pasos políticos que se han de dar en el proceso", subrayan. Como dan por supuesto que la excarcelación de sus presos coronaría el hipotético acuerdo, no se molestan en dedicar al asunto el menor comentario.

Frente a ese planteamiento, la propuesta de Batasuna vincula la "desactivación progresiva" de la violencia a la creación de una "alianza popular independentista", de vocación institucional, que abarcaría a "sectores del PNV, bases sociales de EA, sindicalismo abertzale, independientes, sectores de izquierda..." De acuerdo con el programa establecido, la alianza debería participar en las elecciones municipales de mayo de 2011 y antes, durante el otoño próximo, convocar una mesa de partidos dispuestos a comprometerse por la paz y la desmilitarización de ETA en un clima de diálogo propiciado por la "decisión unilateral de ETA de abrir un alto el fuego indefinido".

Fuentes que están al corriente de la pelea interna sugieren que el punto de fricción principal ha sido, precisamente, la elaboración, por Batasuna, de un calendario de desmilitarización y desactivación de la "lucha armada", que habría irritado sobremanera a la dirección de la organización terrorista. Según esas fuentes, el calendario establecía que el inicio de la desmilitarización debía producirse en otoño de 2011 para que el bloque independentista participara en las elecciones generales de 2012 completamente liberado del estigma del terrorismo.

Lo que está fuera de toda duda es que, lejos de asumir la progresiva pérdida de protagonismo que se le asigna en la perspectiva dibujada por Otegi, Díaz y otros -también Antxon Etxebeste, representante de la organización terrorista en las negociaciones de Argel de 1989, trabaja en la misma longitud de onda-, el sector dominante en ETA trata de frenar en seco la tentación autonomista surgida en su brazo político y restablecer su proverbial dominio dirigente. "Los diseños profundos y concretos del Proceso Democrático los concreta ETA con la responsabilidad de la Izquierda Abertzale, todos los demás pueden ser diseños de los Procesos Democráticos sin ETA, no los de ETA" (...) "Hay que cortar de cuajo ya a los amigos que tienen la costumbre de hablar de la refundación de la Izquierda Abertzale", sentenció la organización terrorista en una comunicación que fue enviada, en junio pasado, a Bateragune (la comisión política que coordina las distintas estructuras del entramado civil: Batasuna, LAB, Segi, Askatasuna) y que se encuentra incorporada a uno de los procesos penales que se tramitan en la Audiencia Nacional.

Una advertencia similar reaparece en la ponencia de Ekin, "Mugarri" (mojón, límite fronterizo) escrita en octubre último. "En la fase política en que nos encontramos también es fundamental el papel que juega la lucha armada", se enfatiza como respuesta a quienes cuestionan la utilidad del terrorismo en ese nuevo proceso "sin violencias, ni injerencias internas" que dice propugnar el sector mayoritario en Batasuna.

En el fondo de la discusión, anida la vieja pugna entre lo militar y lo político que reaparece puntualmente en los momentos de mayor debilidad y crisis interna, pese a que el conglomerado de ETA-Batasuna, nació y se desarrolló estructural e ideológicamente bajo la dependencia y servidumbre de la organización terrorista.

"Nada nuevo bajo las capuchas", podría decirse -recuerden las resoluciones del congreso del partido HASI anuladas por el diktat de la "vanguardia" armada y las protestas internas por el atentado de Hipercor ahogadas en el silencio disciplinado-; si no fuera porque el intento de priorizar la actividad política tiene ahora amplio asiento en su base social batasuna, alarmada por las consecuencias de la ilegalización y defenestración institucional. Al cansancio por tanta sangría estéril, se suma la percepción de que el tiempo político se les acaba si no logran adaptarse a los cambios profundos que vienen operándose en la sociedad vasca y que, como indican los autores de la propuesta "Aclaración de la fase política y la estrategia", discurren a un ritmo superior al del "proceso de liberación nacional".

Seguros de contar con el respaldo de la mayoría de los cuadros y de su base electoral -113 veteranos militantes asistieron el 14 de noviembre a la presentación en Alsasua (Navarra) del documento complementario a la propuesta-, los dirigentes de Batasuna han echado un pulso a sus socios armados, fiados al ascendente de su veteranía y a su propia representatividad. "Hay que seguir adelante porque los otros, y no todos, son 220", indicó Otegi en una comunicación intervenida por la policía. En sus conversaciones y encuentros en Francia, se han encontrado con una dirección de ETA inestable y obligada a renovarse continuamente por las frecuentes detenciones.

Aunque sin llegar a los escandalosos episodios de la expulsión recíproca que protagonizaron en enero de 2008 los entonces máximos responsables del aparato político (Francisco Javier López Peña, Thierry) y militar (Garikoitz Aspiazu, Txeroki), actualmente encarcelados, las diferencias internas, presentes ya antes del inicio de las conversaciones de 2006 con el Gobierno, están lejos de desaparecer. Hasta el punto de que no es gratuito sospechar que el asesinato el 14 de diciembre del pasado año en Azpeitia (Guipúzcoa) del empresario nacionalista Inaxio Uría obedeció, en realidad, al propósito de abortar el proyecto de alianza electoral de Batasuna con EA y deshacer los compromisos -una tregua temporal no declarada-, contraídos en la operación. En una de sus cartas, el propio ex secretario general de LAB afirma: "Lo de EA estaba muy encarrilado, pero con las sacudidas de diciembre (asesinato del empresario azpeitiarra) era muy difícil".

Otegi, Díez Usabiaga y Antxon Etxebeste, entre otros, promovieron la alianza con EA al abrigo de la decisión de ETA, adoptada en diciembre de 2008, de crear la "Alianza Popular Nacional" o "Bloque Soberanista" (IBEE). Según consta en los documentos intervenidos por la policía francesa, ETA decidió, asimismo en esas fechas, "ajustar la estrategia de la lucha armada al nivel de lucha que el pueblo requiere: por un lado, aumentando el nivel de compromiso para la lucha popular, y por otro, empleando la lucha armada como método de enseñanza".

Para facilitar los contactos con los distintos colectivos llamados a formar parte de esa "Alianza Popular Nacional", ETA se mostró dispuesta a "ofrecer interrupciones" no declaradas de su actividad y establecer plazos de hasta 6 meses para ver los efectos que su gesto provocaba en las formaciones o colectivos políticos convocados.

"Los altos el fuego que se produzcan tienen validez únicamente de cara a Euskal Herria; podríamos realizar acciones en España, puntuales, pero no ofensivas (sin muertos)", aclaraba. En la práctica, los terroristas aplicaron únicamente una tregua relativa (puso una bomba contra un repetidor de telecomunicaciones en Guriezo (Cantabria) de un mes de duración: del 7 de mayo al 7 de junio. El 19 de ese mes, asesinó en Bilbao al inspector Eduardo Puelles.

"Según movamos fichas, no hay que descartar que ellos también sacudan para condicionar y agujerear o debilitar la situación", había escrito con anterioridad el ex secretario general de LAB en una de sus cartas enviadas a una amiga encarcelada. Bien presente en los colectivos de reclusos y de huidos, pero sin gran incidencia en el aparato militar, siempre determinante, la línea mayoritaria en Batasuna choca con la resistencia que ofrecen los activistas recién llegados a la dirección. Es el caso de los hermanos Ibon y Eneko Gogeaskoetxea, artífices, por lo visto, de la última reestructuración organizativa encaminada a compartimentar todavía más las diferentes áreas.

La línea de los líderes de Batasuna tropieza con las posturas de muchos jóvenes captados en la kale borroka y de los aventureros amigos de las emociones fuertes y de las ideas simples, pero también con los fanáticos de larga data que, como los viejos heroinómanos, no parecen capaces de desengancharse de la violencia. En otra de sus cartas intervenidas, Díez Usabiaga, alude a ETA como "una empresa que se renueva con la represión y, donde parece que la historia empieza desde que los que entran asumen tal o cual responsabilidad".
Supeditados a las órdenes del terror

Las conexiones de ETA en América Florencio Domínguez 13-06-2010


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