jueves, diciembre 09, 2010

España recupera en PISA el bajón de 2006, pero sigue a 12 puntos de la media de la OCDE.

España recupera en PISA el bajón de 2006, pero sigue a 12 puntos de la media de la OCDE. JUAN A. AUNIÓN | ANTONIO JIMÉNEZ BARCA - Madrid | París ELPAIS.com - Sociedad - 07-12-2010
Un 36% de repetidores lastra las puntuaciones medias.- Solo el 3% de los alumnos está en los niveles más altos de resultados.- Corea del Sur y Finlandia, los mejores; Shanghai, la sorpresa
- Consulta el informe PISA 2009 (en español) - Preguntas y respuestas sobre este examen a la educación en el mundo - Informe PISA 2006 | 2003 | 2000
El informe PISA 2009 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que mide cómo manejan los chicos de 15 años de 65 países sus conocimientos en lectura, matemáticas y ciencias, vuelve a dejar en evidencia que España no consigue alcanzar la media de los países desarrollados, a pesar de haber recuperado el bajón de 20 puntos que registró en el informe anterior. Los alumnos españoles de 15 años han tenido en lectura (destreza en la que se centra esta vez el examen) de media 481 puntos (en 2006, fueron 461), frente a los 493 de la media de la OCDE. Con respecto a la media en 2000, año en que esta prueba internacional que se celebra cada tres años también se centró en la lectura, España baja 12 puntos, mientras que la media de la OCDE ha descendido 7.
Quizá, según distintos expertos y el Ministerio de Educación, la distancia que separa a España de la media de la OCDE y de países como EE UU o Francia es estadísticamente muy pequeña, pero el hecho es que el sistema español lleva estancado a esa distancia al menos una década, desde que se publicó el primer informe PISA en 2000 (hubo otros dos en 2003 y 2007).
Los resultados en ciencias y matemáticas también han sido similares a los de años anteriores. Los alumnos españoles mejoran en tres puntos los 480 que se alcanzaron en 2006 -pero aún inferiores a los 485 del año 2003- y en ciencias igualan la puntuación de hace cuatro años (488, frente a l
os 487 de hace siete años). En matemáticas, la media de la OCDE es de 496 y, en ciencias, de 501. Desde Educación, en cualquier caso, hablan de estabilidad del sistema español dentro de una leve mejora general de los países desarrollados.
El elevado número de repetidores puede estar lastrando los resultados españoles en PISA, ya que hacen el examen los alumnos de 15 años, estén o no estén en el curso que les corresponde, 4º de la ESO. Así, en España, el 36% de los chavales que hicieron el examen eran repetidores -uno de los porcentajes más altos de la OCDE; en Finlandia es del 5%- y estos tienen unas puntuaciones muchísimo más bajas en lectura: 371 puntos los que están aún en 2º de ESO; 435 lo de 3º y 522 los que sí están en el curso que les corresponde.
Aparte de la situación comparativa en la lista (lectura que desaconsejan distintos especialistas), España sigue contando con muy pocos alumnos en los niveles más altos de resultados (divididos en seis): un 3% de los estudiantes comparado con el 8% de media de la OCDE. Sin embargo, en los niveles más bajos, lo que se podría considerar un suspenso, el porcentaje del 20% de alumnos es similar al de la media de la OCDE.
En cuanto a los resultados por Comunidades Autónomas, en la parte alta de mejores resultados están Madrid, Castilla y León y Cataluña, y en la más baja, Andalucía, Baleares y Canarias.
En el lado positivo, el informe refleja un sistema muy homogéneo, en el que las diferencias de resultados entre alumnos dependen en un 4% de la comunidad autónoma donde se viva y en un 20% del centro en el que se estudie. Es decir, que las mayores diferencias de resultados, un 70%, se dan dentro del mismo centro.
Corea del Sur y Finlandia, a la cabeza
El país que mejor resultado ha obtenido es Corea del Sur. Hace años, en 2000, ya se encontraba entre los países destacados. Hoy por hoy, simplemente, es el mejor, superando a Finlandia, considerado hasta ahora el país modelo. El informe de la OCDE dedica un capítulo al milagro coreano y afirma que el Gobierno coreano, hace unos años, "consideraba que las aptitudes de los estudiantes debían ir aún más allá para afrontar los cambios que reclamaba un mercado de trabajo competitivo". Una de las características del sistema educativo coreano, puesto de manifiesto por los expertos de la OCDE, es su apuesta por la excelencia, esto es, por los alumnos muy brillantes, a los que se intenta reconducir de manera que exploten toda su capacidad. También hay que tener en cuenta que Corea es uno de los países en los que los estudiantes más trabajan fuera de clase. Dos de cada tres alumnos coreanos acuden a clases de refuerzo. "Un estudiante coreano trabaja 10 horas al día", ha resumido hoy en París, ciudad en la que se ha presentado el informe, Rafael Bonete, consejero de Educación de la Embajada española ante la OCDE.
Finlandia aún mantiene unos resultados altísimos, consecuencia, según los expertos, de la autonomía de sus escuelas y de que los profesores, simplemente, se eligen entre los mejores estudiantes universitarios.
De cualquier forma, la sorpresa de este informe PISA ha sido el altísimo resultado de la provincia de Shanghai, que por primera vez entraba en este tipo de prueba. Sus alumnos, literalmente, han roto las clasificaciones en matemáticas, superando los 600 puntos de media, algo nunca visto. La OCDE resalta un dato: el 25% de los alumnos de Shangai han sido capaces de resolver un tipo de problema matemático complejo. El mismo problema solo fue resuelto por un 3% de los estudiantes de la OCDE.

El informe PISA como arma contra el sistema educativo. TOMÁS RECIO

El informe PISA como arma contra el sistema educativo. TOMÁS RECIO ELPAIS.com - Sociedad - 03-12-2010
En unos días los medios de comunicación difundirán el avance del Informe PISA 2009, de evaluación internacional del rendimiento de los alumnos de 15 años de 65 países, entre los cuales está España. Este nuevo informe PISA 2009 recogerá, además, datos representativos de 14 comunidades autónomas (todas excepto Extremadura, Castilla-La Mancha y Valencia) y de las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
En esta ocasión PISA 2009 evaluará especialmente la comprensión lectora de los alumnos, y, secundariamente, su competencia matemática y científica. También aportará datos sobre la motivación de los alumnos y sobre su propia percepción del proceso de aprendizaje en el que se encuentran inmersos.
Seguramente la difusión del Informe PISA 2009 suscitará un sinfín de interpretaciones y algunos debates. Se realzará que no aparecemos tan arriba en el listado como deberíamos estar o que no hemos progresado adecuadamente respecto a pasadas ediciones de PISA. Cada cual arrimará el ascua a su sardina y buscará las causas del supuesto fracaso en su catálogo favorito de problemas, entre los que, a buen seguro, estarán la ausencia de pacto escolar, el peso de la enseñanza en las lenguas propias de las CCAA, la escasa valoración del esfuerzo, la falta de reconocimiento social del profesorado, la indisciplina en el aula, el exceso de inclusividad...
Es importante salir al paso de estas previsibles reacciones, para no reducir la información proporcionada por PISA 2009 en una nueva oportunidad para vapulear al sistema educativo. Y, de paso, a tales o cuales políticos o políticas.
En efecto, es conveniente observar que la mayor parte de los problemas que se suelen relacionar, interesadamente, con los resultados de PISA se distribuyen de manera más o menos regular por las distintas comunidades autónomas. Las diferencias entre los sistemas educativos autonómicos son, en la práctica del aula, muy pequeñas. Por ejemplo, en lo que se refiere al currículo de matemáticas, a la metodología para impartirlo, a la formación del profesorado en esta materia, etc.
Sin embargo, algunos resultados (por ejemplo, en competencia científica) del último Informe PISA -y, seguramente, también del PISA 2009? son muy diferentes según de qué Comunidad Autónoma se trate. En algunaS comunidades -como La Rioja, Castilla y León, Aragón, Asturias, Galicia o Cantabria, gobernadas por partidos de muy distinto signo político- son mejores que los obtenidos por el Reino Unido, Francia o Alemania. En otras -como Cataluña o Pais Vasco? los resultados son un poco peores que los de estos países de referencia científica. Y, por último, resulta que la media española se queda más de treinta puntos por debajo de Castilla y León, aunque, eso sí, pareja a la de Estados Unidos y por encima de Italia o Rusia.
Ante este panorama variopinto no parece fácil llegar a conclusiones uniformes y genéricas sobre los males de nuestro sistema educativo y sobre las soluciones. Como ha señalado muchas veces el profesor Julio Carabaña "los estudios PISA son buenos en lo descriptivo, deficientes en lo explicativo y básicamente irrelevantes como guías para la acción... las evaluaciones PISA tienen una utilidad eminentemente preventiva".
PISA 2009 pondrá de manifiesto, de nuevo, que algunos de nuestros alumnos tienen tal o cual carencia o excelencia en tal o cual parámetro. Será un aviso de que algo va bien o va mal, válido en determinadas Comunidades y no en otras. Nada más, nada menos. Deberemos, entonces, estudiar cuidadosamente de qué parámetro se trata -interpretarlo correctamente es esencial, porque el marco teórico de PISA no es, exactamente próximo a nuestra tradición cultural- decidir si es importante hacer algo al respecto... y, sobre todo, qué hacer. No es evidente y dependerá mucho de cada contexto. En todo caso, justo lo contrario de tirarnos mutuamente los trastos a la cabeza, con ocasión de PISA.
Una última reflexión. El que la sociedad conceda a las evaluaciones, por su impacto mediático, una importancia desmedida puede significar, a la larga, un cambio sutil, pero importante, en los objetivos de la escuela. Como ha señalado ya hace una decena de años M. W. Apple al analizar el creciente papel de la economía de mercado en el sistema educativo, uno de los peligros que acechan cada tres años, con la llegada de los informes PISA, es poner el acento en la evaluación antes que en la educación. En medir el rendimiento del estudiante más que en atender las necesidades del mismo. En lo que el estudiante pueda hacer para prestigiar la escuela, más que en lo que la escuela pueda hacer para mejorar al estudiante.
Y no es eso.

miércoles, diciembre 08, 2010

El Banco Central Europeo frente a la deuda: se necesita algo más que comprar bonos. Juan Torres – Consejo Científico de ATTAC España

El Banco Central Europeo frente a la deuda: se necesita algo más que comprar bonos. 8 Diciembre 2010 | Categorías: Unión Europea | Juan Torres – Consejo Científico de ATTAC España

Por fin parece que el Banco Central Europeo (BCE) ha actuado lo que muchos economistas críticos veníamos proponiendo desde hace meses y últimamente incluso personalidades como Felipe González o el portavoz del grupo socialista en el Congreso de los Diputados.
En realidad, el BCE ha hecho una simple “advertencia” a los especuladores fácil de entender: comprando bonos de los estados les señala que sus operaciones podrían salirles caras porque la autoridad monetaria está dispuesta a jugar a la contra de sus movimientos y quitarles el objeto de sus operaciones.
De momento ha quitado presión y la situación se ha aliviado algo pero de ninguna manera se puede decir que de esa forma se resuelva el problema.
Hay que tener en cuenta que la especulación contra la deuda de los estados (la que se ha generado, no lo olvidemos, por causa de la quiebra irresponsable de los bancos y de las consecuencias de que éstos hayan cerrado el crédito a la economía) genera varios problemas: encarecimiento de la deuda, porque eleva artificialmente los tipos a los que ha de venderse, extorsión a los gobiernos soberanos, escasez de capital para la actividad productiva y nuevas burbujas y desestabilización financiera. En suma, que se siga sin poder salir de la crisis.
Para que desaparecieran por completo estos problemas harían falta más cosas que un simple amago de intervención por parte del Banco Central Europeo.
En primer lugar una compra de deuda mucho más grande, decidida y constante hasta ahuyentar por completo a los especuladores.
En segundo lugar, que esa financiación a los estados no sea vergonzante ni encubierta. Hasta ahora es así porque al hacerla, como se está haciendo en realidad desde hace meses, se están violando las normas constitucionales europeas que impiden que el Banco Central Europeo financie a los gobiernos. Una soberana estupidez establecida en su día con el solo propósito de dejar a los bancos privados el negocio de la financiación, muy rentable para ellos pero con las consecuencias que ahora estamos sufriendo.

Dada la magnitud de las operaciones contra el euro y la deuda de los diferentes países, el BCE debería mostrarse como una auténtica autoridad pública y frenar en seco a los especuladores afirmando su posición central en el sistema y no actuar solamente como un mero apagafuegos.
En tercer lugar, el Banco Central Europeo no puede financiar a los gobiernos echando sobre sus economías una losa igual de pesada que la que supone la financiación privada. Debería rembolsar los intereses a los estados para aliviar el peso de esta deuda que, como comentaré enseguida, se puede convertir -si no se actúa como digo con urgencia- en una bomba de relojería para el conjunto de la economía europea.
En cuarto lugar, no se puede tratar solo de hacer frente a la deuda, y ni siquiera de financiarla en las condiciones ventajosas que acabo de señalar. Hay que evitar que la “solución” a la deuda consista simplemente en salvar una vez más a los bancos hundiendo a las economías, es decir, en conceder como en Irlanda nueva financiación (incluso aunque fuese en condiciones más benévolas) para que se salde el agujero o la deuda de los bancos privados a costa de imponer condiciones que van a lastrar la actividad económica durante años.
Para evitar esto el Banco Central Europeo debería financiar al mismo tiempo planes de recuperación económica y tirar ya de una vez por la borda los principios de austeridad que van a condenar a las pequeñas y medianas empresas y los ciudadanos europeos a años de quiebras, de desempleo y deterioro económico.
Esta sería la única solución sensata y realista al problema gigantesco que ha ocasionado la crisis financiera en Europa. La buena noticia es que eso podría evitar los males mayores que se van a dar si se sigue permitiendo que los financieros sigan acosando a los gobiernos, subiendo artificialmente la factura de la deuda y logrando mediante la extorsión que cada dos por tres se tengan que sacar de la manga medidas de recortes de derechos sociales, como viene ocurriendo en España.
Pero la mala noticia es que incluso si se pudiera actuar así, violentando las normas de la Unión Europea y del propio banco central, este tipo de actuaciones sería insuficiente y deberíamos de pensar, como está de moda decir ahora, en un Plan B.
La mayor parte de la deuda que hoy día soportan los estados es una auténtica deuda odiosa (sobre el concepto de deuda odiosa: http://es.wikipedia.org/wiki/Deuda_externa). Es verdad que este concepto nació para referirse a la deuda que impusieron a los pueblos gobiernos dictatoriales y que la que ahora pesa sobre los países se ha generado con gobiernos legítimamente elegidos por la ciudadanía. Pero ¿realmente se puede decir que se haya producido como resultado de una decisión libre y deseada de estos gobiernos? ¿No es más cierto que se ha generado obligadamente para hacer frente a comportamientos que han sido realmente criminales por parte de muchos bancos y grandes empresas, como las agencia de calificación? ¿Por qué tienen que soportar su peso los pueblos mientras que los grandes poderes financieros se están beneficiando de ella?
Repudiar la deuda odiosa es siempre un imperativo moral, la expresión de una justificada condena del tipo de actividades que la han producido. También es la única forma de hacerle frente económicamente y de evitar que provoque un estallido continuado de perturbaciones financieras en el futuro inmediato.
Aunque es muy difícil de calcular, se estima que la deuda pública mundial en estos momentos es de casi 41 billones de dólares (hay un “reloj” donde se puede ver cómo evoluciona constantemente en http://www.economist.com/content/global_debt_clock) que representa un 65% del PIB mundial, que es de unos 63 billones de dólares. Pero a ella hay que añadir la deuda privada, que es muchísimo mayor en casi todos los países: mientras que la pública prevista en España para 2010 es del 62,5% del PIB (será más), la privada estaba en el 310% en una de las estimaciones más aceptadas (McKinsey & Company. “Debt and Deleveraging: The Global Credit Bubble and its Economic Consequences,” En http://www.mckinsey.com/mgi/publications/debt_and_deleveraging/index.asp).
A mi juicio, y como he analizado en mi último libro (La crisis de las hipotecas basura. ¿Por qué se cayó todo y no se ha hundido nada?), es completamente imposible que la economía mundial digiera o metabolice esta deuda ingente sin problemas, sobre todo, cuando en su mayor parte es la contraparte de operaciones puramente financieras que no han llevado consigo creación de riqueza alguna. Solo de podría hacer mediante una inflación tremenda y terrible o a través de una operación de gasto capaz de absorber tan ingentes cantidades de recursos, algo que solo podría ocurrir con una guerra que debería tener unas dimensiones y llevar a cabo una destrucción inimaginables. Y ambas vías llevarían consigo conflictos sociales quizá más graves que el problema de base que pudieran “resolver”.
La única solución, por tanto, es ir hacia una quita mundial de la deuda (la “quita” es el acuerdo entre deudor y acreedor en cuya virtud éste renuncia a una parte de las deuda) y que un tribunal internacional determine, al mismo tiempo, cuál de ella es verdaderamente odiosa para repudiarla para siempre. Es decir, hacer que quienes han provocado el daño asuman al menos en parte el costo de su reparación.
Soy plenamente consciente de que mi propuesta es irreal hoy día. Tan irreal o ideal como pueda serlo el pensar en establecer en nuestro planeta una economía y un modo de vida justos, respetuosos con el medio ambiente y acordes con la naturaleza humana. Pero es justamente por eso la defiendo.

No a los mercados financieros VICENÇ NAVARRO

No a los mercados financieros VICENÇ NAVARRO 02 Dic 2010 Blogs Público
El debate existente en la Eurozona sobre cómo responder a los mercados financieros se limita a dos alternativas, y las dos aceptan que sean los mercados financieros los que determinen el valor de la deuda soberana. Las dos asumen que el problema que los estados tienen para conseguir dinero se debe a la dificultad que experimentan en vender sus bonos a estos mercados, los cuales exigen intereses cada vez más elevados que pueden llegar a ser insostenibles.
Ante esta situación, la alternativa liderada por la canciller Angela Merkel y el presidente Nicolas Sarkozy considera que tales mercados financieros debieran actuar como auténticos mercados, es decir, que aceptaran la existencia de riesgos. Los bancos y hedge funds que compran deuda pública deberían absorber los costes que puedan derivarse de la imposibilidad de que los estados puedan pagar los intereses y entren en bancarrota. Si un inversor se arriesga, tiene que aceptar que las pérdidas son parte de la lógica del mercado, una lógica impecable y, además, popular. La gran mayoría de la población considera justo que, si hay pérdidas, los bancos acepten absorber parte de estas pérdidas.
La otra alternativa, defendida por el presidente Zapatero en España y el primer ministro Papandreu en Grecia, está en contra, pues indica que si los bancos ven un riesgo de perder dinero en su compra de bonos van a exigir unos intereses incluso más altos de los que están exigiendo a fin de compensar el riesgo al que la primera alternativa les somete. Ambos mandatarios temen que vayan a tener que pagar intereses a los bancos incluso más elevados que hasta ahora, haciendo la venta de su deuda incluso más costosa. Su postura, pues, es también lógica.
El problema con ambas alternativas es que las dos excluyen la solución que históricamente ha sido más exitosa y que consiste en dar mayor protagonismo al Estado y a las instituciones públicas a nivel de la Unión Europea. En lugar de que sean los mercados financieros los mayores compradores (y especuladores) de la deuda soberana, deberían ser las propias autoridades públicas las que la compren. Un banco central digno de su nombre, lo que debe hacer, además de controlar la inflación de su país, es facilitar el crecimiento económico, sobre todo en momentos de recesión, como el actual. Esto lo hace, entre otras medidas, a base de crear dinero. Un banco central tiene una imprenta donde se imprime dinero; puede imprimir tanto como quiera y, con ello, comprar al Estado la deuda pública al interés que defina, revirtiendo los intereses al propio Estado. Esto es lo que hace la Federal Reserve Board (FRB, el Banco Central Estadounidense). El FRB acaba de imprimir 600.000 millones de dólares para comprar deuda pública y permitir mayor gasto público, y así estimular la economía estadounidense.
Es cierto que hay riesgos de que un banco central imprima demasiado dinero. Uno es que al haber tanto dinero el precio de la moneda baje y se devalúe. Pero esto, más que un problema, ahora sería una ventaja, pues no le iría mal a EEUU o a la Eurozona que el valor del dólar o del euro descendiera, pues con ello podrían facilitar las exportaciones de sus productos. El otro riesgo de imprimir mucho dinero es que al existir tanta moneda en el mercado aumente la inflación. Pero, en este momento, el problema existente en EEUU y en la Unión Europea es precisamente el opuesto, es decir, el de la deflación.
La pregunta que se hará el lector es: ¿por qué no hace lo mismo el Banco Central Europeo (BCE)? La causa es que la banca alemana tiene mucho poder y, como condición de permitir que el marco fuera substituido por el euro, puso una serie de condiciones. Una de ellas es que el BCE tendría como objetivo primordial controlar la inflación. De ahí que no fuera muy favorable a tener un elevado crecimiento económico que pudiera generar inflación. La inflación es siempre el enemigo número uno de los bancos, pues el valor del dinero desciende si la inflación aumenta. Ello explica que la banca alemana pusiera como condición el requisito de que a los países de la Eurozona no se les permitiera tener un déficit del Estado mayor que el 3% del PIB. Esto ralentizó el crecimiento económico. A partir de entonces, la tasa de crecimiento económico de la UE ha sido menor que la de EEUU, que no tiene tal requisito. En realidad, EEUU no hubiera sido aceptado en la UE porque el promedio de su déficit históricamente ha sido mayor que el 3% del PIB.
Y otra condición que puso la banca alemana es que el BCE no pudiera comprar deuda pública a los estados. Sometía así a los estados a una austeridad continua en la que ninguno de ellos podía imprimir moneda ni tener asegurada una venta de su deuda a su banco central, ni siquiera a unos intereses fijos. Lo tenía que conseguir en el mercado, y ahí está la raíz del problema. Los estados se tenían que someter a la disciplina de los mercados en lugar de, como debiera haber sido, que fueran los mercados los que estuvieran sometidos a la disciplina de las autoridades públicas. Por un momento pareció que algo iba a cambiar al entrar la Eurozona en profunda crisis a partir de 2007. Y el BCE comenzó incluso a comprar deuda pública de Grecia (nunca ha comprado deuda española), pero la banca alemana protestó, por lo que ahora lo hace con cuentagotas. No ha asumido un rol como el de la FRB. Y ahí está el problema.
El dinero que utiliza el BCE es público. Este dinero se utiliza para ayudar a los bancos, prestando además dinero a los estados para que puedan pagar sus deudas a los bancos. Si en lugar de ello este dinero se hubiera utilizado en garantizar el crédito a través del establecimiento de bancas públicas, exigiendo además que el BCE comprara deuda de los estados, la Eurozona no tendría el problema que tiene.
Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University.

Otras políticas financieras son posibles Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Otras políticas financieras son posibles 8 Diciembre 2010 | Categorías: Unión Europea | Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España

Un mensaje que se reproduce constantemente en los mayores círculos económicos y mediáticos del país es que no hay otras políticas alternativas a las de austeridad que se están imponiendo a las clases populares de los países de la Eurozona. La salvación del euro (y ahora se añade la propia existencia de la Eurozona), dependen de las políticas que, en mayor o menor grado, se están llevando a cabo en la mayoría de países de la Unión Europea. Estas políticas incluyen recortes sustanciales del gasto y empleo público, desregulación de los mercados de trabajo, descenso de los salarios, aumento de la regresividad en los impuestos y disminución de la protección social. La necesidad de llevar a cabo tales políticas es el dogma imperante en el establishment europeo y en el Fondo Monetario Internacional. Estas recetas se están ahora imponiendo con toda dureza en Irlanda, el país, por cierto, que había llevado a cabo con mayor intensidad las políticas neoliberales promovidas por aquellas instituciones durante estos últimos años. El modelo irlandés era, para los mayores propagandistas del modelo neoliberal (tales como The Economist, y los partidos conservadores-liberales, como el PP y CiU, en España y en Catalunya) el punto de referencia.
En realidad, tales políticas llevaron a Irlanda al desastre. Triplicó su desempleo, alcanzando la cifra del 14%, consecuencia de las medidas de austeridad. Y lo que es más extraordinario, y por desgracia previsible, es que la Unión Europea y el FMI, frente al desastre, están ahora imponiendo lo mismo como condición de que se le “ayude”. Esta ayuda será muy perjudicial para las clases populares de Irlanda, y por cierto, también de la Unión Europea.
Veamos los datos. El crecimiento del déficit del estado se debe, en gran medida, a las políticas neoliberales que han ido forzando la Unión Europea y el FMI en aquel país. El escaso crecimiento económico desde 2007 (resultado del impacto que las políticas de austeridad han tenido sobre la demanda doméstica), la reducción de los impuestos, el elevado coste de pagar los intereses de la deuda y el pago del estado a los bancos irlandeses (en crisis, como consecuencia de su actividad especulativa que, como la española, generó una burbuja inmobiliaria) para salvarlos, han sido las causas más importantes del crecimiento del déficit.
El Banco Central Europeo no detectó ni la burbuja inmobiliaria (resultado del comportamiento especulativo de la banca irlandesa), ni las consecuencias que su estallido tendría para la economía. Su fracaso como institución supervisora de la salud del sistema bancario irlandés fue mayúsculo. Como también fue mayúsculo el fracaso del Banco de España en su función supervisora de la banca española. La arrogancia e incompetencia del BCE (y del Banco de España) alcanzó niveles exuberantes. Como bien ha escrito recientemente el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, “no sólo los banqueros, sino también sus reguladores debieran haber terminado en la cárcel”. Y mientras, tenemos que soportar al Sr. Trichet, del BCE, y al Sr. Fernández Ordóñez, del Banco de España, pontificando acerca de cómo resolver la crisis que ellos provocaron, a base de proponer políticas de austeridad que están dañando a las clases populares, con la intención de salvar a los bancos. El elevado desempleo en Irlanda y en España se debe, en parte, al comportamiento de la banca y de sus supuestos supervisores.
Pero estas instituciones y el sistema financiero que sostienen están destruyendo las democracias, imponiendo tales medidas, enormemente impopulares, bajo el argumento de que no hay otra manera de responder a los famosos mercados financieros, que con estas medidas de austeridad que supuestamente garantizaran la confianza de los mercados. Pero hay otra manera y otras alternativas para responder a esta situación, las cuales pasan, entre otras medidas, por una redefinición de las funciones del BCE (y del Banco de España). A los mercados financieros se les puede vencer. Y sino, que miren a EEUU. El Banco Central Estadounidense (Federal Reserve Board), tiene como función, no sólo controlar la inflación (el objetivo más deseado por la Banca), sino también estimular la economía. Y un banco central nunca tiene escasez de dinero, pues tiene la imprenta donde se imprime. Con este dinero compra la deuda pública del estado federal y puesto que los intereses se los queda el propio estado, la deuda disminuye. Pero un banco central puede hacer incluso más, tal como garantizar el crédito. El éxito de los países escandinavos se debe, en gran manera, a que, durante muchos años el crédito era un derecho garantizado por el Banco Central de cada país. Hay que recordar que durante la “época dorada del capitalismo”, 1945-1970, la mayoría de países tenían bancas públicas que garantizaron la existencia de crédito. E incluso ahora, en EEUU, los estados de aquel país que han tenido menos problemas en la provisión del crédito, han sido aquellos estados que han tenido un banco público. Fíjense el ahorro que hubiera supuesto para el gobierno de la Generalitat de Catalunya si se hubiera ahorrado el 3% de comisión a los bancos para vender sus bonos, si hubiera tenido una banca pública. De ahí el enorme error del gobierno Zapatero de estimular la privatización de las cajas (medidas apoyadas por el PP y CiU), en lugar de convertirlas en bancas públicas, tal como ATTAC ha propuesto.
Si el Banco Central Europeo fuera un banco central (que hoy no es), podría prevenir fácilmente la especulación de los mercados financieros, comprando deuda pública a los estados, revirtiendo los intereses a los mismos estados. Esta medida sería equivalente a proveer liquidez a los estados para evitar la especulación. Que ello no se haga se debe al excesivo poder que la banca (y muy en especial la alemana) tiene sobre las instituciones europeas. En otras palabras, el problema que tenemos no es financiero, sino político. Es este enorme poder de la banca lo que explica que sean los mercados financieros los que decidan lo que tienen que hacer los estados, y no al revés, que sean los estados los que limiten, regulen y controlen (y desincentiven a que especulen) a los mercados financieros (ver mi artículo “No a los mercados financieros”, Público, 02.12.10)
Como bien decía mi maestro Gunnar Myrdal, detrás de cada problema económico y financiero hay un problema político. El discurso neoliberal es dominante porque ha sido exitoso en reducir temas políticos a temas meramente técnicos y económicos. Debiera ser tarea de las fuerzas progresistas revertir este hecho.
Artículo publicado en la revista digital SISTEMA: http://www.vnavarro.es/

jueves, diciembre 02, 2010

Cuanto gana un funcionario docente en Aragón después de los recortes de Zapatero


Profesor de ESO con unos 22 años de antigüedad en el Cuerpo de PES

Nuevos recortes de Zapatero a los funcionarios públicos: extinción de Muface y Clases Pasivas

La medida afectará a los nuevos funcionarios Zapatero anuncia la extinción de las clases pasivas y da un paso más para eliminar Muface 01.12.2010 . Marga Castillo Grijota 21

EL presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha adelantado este martes en el Congreso de los Diputados que los nuevos funcionarios se integrarán en el Régimen General de la Seguridad Social con el fin de simplificar el sistema de clases pasivas, que quedará a extinguir": el aldabonazo definitivo a la subvención de las pensiones públicas y, a medio plazo, el mutualismo administrativo.

En este régimen están encuadrados los funcionarios de carrera de la Administración Civil y Militar del Estado, Justicia, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y Cortes Generales, además de cargos públicos como expresidentes del Gobierno, vicepresidentes y ministros, mediante la que se cubre la protección frente a los riesgos de la vejez, incapacidad y muerte y supervivencia con pensiones de jubilación o retiro, viudedad, orfandad y familiares. Asegura, por ejemplo, que un funcionario pueda cobrar la totalidad de su pensión jubilándose anticipadamente a los 60 años si ha acumulado 35 años de servicio, algo que no contempla el Régimen de Pensiones de la Seguridad Social.

La "simplificación" anunciada hoy por el Presidente del Gobierno de la Ley de Clases Pasivas del Estado supone una reducción significativa de determinadas prestaciones a cargo del Estado que perciben los funcionarios que fallecen o han tenido que dejar el servicio activo y acogerse a la jubilación por enfermedad o incapacidad definitiva para desarrollar su actividad laboral.

La medida, defendida tiempo atrás por la vicepresidenta Elena Salgado, sigue la línea de recortes a los que estaban sometidas estas pensiones de clases pasivas. Este año, la Administración ha rebajado su aportación a los fondos de pensiones. Durante los últimos seis años los Presupuestos Generales del Estado destinaban una partida a la Administración equivalente al 0,5% de la masa salarial de su plantilla para complementar las pensiones públicas, pero los Presupuestos Generales del Estado de 2011 rebajan dos décimas esta aportación y conlleva un recorte del 20% a las pensiones de clases pasivas. Esta reducción estaba ya contemplada como parte del "recortazo" de los sueldos de las plantillas públicas, con lo que no supondrá una nueva merma en su nómina.

Pero el anuncio hecho hoy por Zapatero no supone sólo que los nuevos funcionarios no tendrán siquiera esta opción de complementar su pensión, sino que se da un paso más para hacer desaparecer de facto su seguro sanitario privado. Los mecanismos de cobertura de la legislación de Clases Pasivas del Estado son el Régimen de Clases Pasivas del Estado y el Régimen de Mutualismo Administrativo, con lo que a corto plazo la eliminación de las clases pasivas puede terminar siendo el aldabonazo definitivo al el cuestionado Modelo Muface, Isfas y Mugeju mediante el que los funcionarios pueden elegir entre la cobertura sanitaria pública y la privada...

La posible desaparición de Muface afectaría a más de dos millones de beneficiarios

Los funcionarios temen quedarse sin el privilegio de tener seguro privado

Los funcionarios cotizarán como todos

Es imposible efectuar una reducción significativa de los déficit venideros del sistema de pensiones sin elevar la edad de jubilación. JOSÉ LUIS FEITO

El aumento de la edad legal de jubilación. JOSÉ LUIS FEITO EL PAÍS - Opinión - 02-12-2010
Tras el fiasco de la reforma laboral, esta variable es quizá la única que puede impedir el derrumbe de la credibilidad de la política de ajuste del Gobierno. Las objeciones a esta medida son difícilmente justificables
Es imposible efectuar una reducción significativa de los déficit venideros de nuestro sistema de pensiones sin elevar cuanto antes la edad legal de jubilación. Esto es así, en primer lugar, porque esta variable afecta automáticamente tanto a los ingresos (aumentando el número de activos) como a los gastos (reduciendo el número de años de percepción de la pensión). En segundo lugar, porque una vez que se decrete dicho aumento su instrumentación se ha de hacer gradualmente, a fin de suavizar todo lo posible el impacto de esta medida sobre las personas de edades más cercanas a la jubilación legal. En tercer lugar, porque las imprescindibles modificaciones de los determinantes de la cuantía de la pensión para reducir el enorme déficit latente de la Seguridad Social han de ser también sustanciales y, por ende, se deben instrumentar también gradualmente, y sólo si se combinan con el gradual aumento de la edad legal de jubilación se conseguirá que dicha reducción sea suficientemente significativa. Por último, y más decisivo hoy que todo lo anterior, el aumento de la edad legal de jubilación es urgente e ineludible porque, tras el fiasco de la reforma laboral, tanto las instituciones internacionales como los mercados financieros consideran que este movimiento es quizá el único que puede impedir el derrumbe irremediable de la credibilidad de la política de ajuste del Gobierno.
Las objeciones al aumento de la edad legal de jubilación son difícilmente justificables. Así, por ejemplo, para cuestionar la eficacia de dicha medida se señala que la tasa de empleo en nuestro país de los trabajadores en el entorno de la edad de jubilación es mucho más baja que la de otros países (la tasa de empleo de las personas entre 50 y 64 años en España es algo superior al 30%, mientras que en la UE supera el 50% y en Estados Unidos se acerca al 70%). Esta baja tasa es, en parte, atribuible a los incentivos a la jubilación anticipada y, en parte, a la concentración de muchos ajustes de plantilla en trabajadores cercanos a la edad de jubilación, de manera que puedan combinar las indemnizaciones por despido con el subsidio de paro hasta alcanzar dicha edad. Pero sea cual sea la tasa de empleo y actividad en el entorno de la edad actual de jubilación, sigue siendo cierto que el aumento de dicha edad supone automáticamente aumentar los ingresos y reducir los gastos del sistema frente a los resultantes de mantener la situación vigente.
Los múltiples incentivos a la jubilación anticipada y otras distorsiones del mercado de trabajo son la causa fundamental de que la edad de jubilación efectiva se sitúe en España alrededor de tres años por debajo de la edad legal. Este hecho sirve de apoyo a otra objeción a la subida de la edad legal de jubilación: que antes de adoptar dicha medida habría que concentrarse en igualar la edad efectiva a la edad legal actual. Desafortunadamente, dada la magnitud de los desequilibrios de nuestro sistema de pensiones, ambas medidas, la eliminación de los incentivos a la prejubilación y el aumento de la edad legal, son necesarias. Otro pseudoargumento relacionado con el anterior es que dichas medidas afectarían negativamente al empleo de los trabajadores de menos edad. Las estadísticas laborales, sin embargo, muestran contundentemente que las variaciones de la tasa de empleo de los trabajadores de entre 16 y 49 años están positiva y altamente correlacionadas con la tasa de empleo de los trabajadores entre 60 y 64 años de manera que los aumentos (disminuciones) de esta última están sistemáticamente asociados con aumentos (disminuciones) de la primera.
Otra objeción que se aduce para no subir la edad legal de jubilación es que la modificación de los determinantes de la cuantía de la pensión, estableciendo una mayor proporcionalidad de la que hoy existe entre la pensión percibida y las cotizaciones efectuadas a lo largo de toda la vida laboral llevará de por sí a un aumento voluntario de la edad de jubilación por encima de la actual edad legal. Si esto es cierto, y si se modifican adecuadamente los citados determinantes de la cuantía de la pensión lo es, entonces, ¿por qué oponerse a subir la edad de jubilación si al final coincidiría con el aumento voluntario de dicha edad? Además, si como consecuencia de dicha modificación la jubilación efectiva de la mayoría de los trabajadores termina siendo superior a la edad legal de jubilación, sería una fuente de frustración mantener el referente de una edad a la que casi nadie se podrá jubilar. En cualquier caso, se ha de consignar de nuevo que la cuantía de los déficit venideros de las cuentas de nuestra Seguridad Social exige tanto el aumento de la contributividad del sistema como el de la edad legal de jubilación.
Otra medida que se propone para evadir el aumento de la edad legal de jubilación es permitir la coexistencia de la percepción de la pensión con seguir en activo. Esta medida no sólo no es una alternativa a subir la edad legal de jubilación, sino que puede incluso ser contraproducente para el sistema si al mismo tiempo no se aumenta sustancialmente dicha edad legal. En ausencia de dicho aumento, dicha medida no reduciría, de hecho podría incluso aumentar, el número de años de percepción de la pensión, con lo que se anularía el aumento de ingresos conseguidos con el incremento del número de activos. Esto es así porque incentivaría a que se acogieran a la jubilación a los 65 años un mayor número de personas que en la actualidad, ya que podrían compatibilizar la percepción de la pensión con seguir en activo.
Más estrambótico aún que los argumentos anteriores contra la subida de la edad legal de la jubilación es considerar que dicha medida sería injusta para los trabajadores. ¿Para qué trabajadores? Ciertamente no para los que tienen menos de 55 años, porque para todos ellos, tanto más cuanto más jóvenes sean, la cuantía de sus pensiones será tanto menor cuanto más tímida sea la reforma del sistema y más se tarde en instrumentarla. En cuanto a los trabajadores más cercanos a la edad de jubilación, tiene tanto sentido decir que la subida de la edad legal es una medida injusta para ellos como decir que es injusto que se jubilen en condiciones mucho más generosas que los trabajadores que lo harán en el futuro. Dicho esto, en ausencia de una reforma profunda del sistema de pensiones que reduzca sustancialmente los déficit latentes del mismo, todos los pensionistas están inexorablemente condenados a sufrir antes o después, como mínimo, un recorte real de sus pensiones, esto es, a periodos de congelación o de subida de las mismas por debajo de la inflación registrada en dichos periodos.
Quizá más importante que todo lo anterior, la edad legal de jubilación debe subir porque opera como una suerte de cronómetro que fragua las expectativas de vida laboral que albergan los trabajadores. Desgraciadamente, el recorrido de este reloj que debería actualizarse con los cambios biológicos de la esperanza de vida se ha parado marcando los tiempos de una edad pasada en la que la mayoría de los individuos empezaban a trabajar entre los 15 y los 20 años y fallecían con poco más de 65 años. Las vidas laborales de los que se están ya jubilando hoy y, sobre todo, las de los que se jubilarán en los próximos años, han empezado más tarde que las de quienes se jubilaron ayer. Además, la esperanza de vida después de los 65 años ha registrado un aumento descomunal sobre los promedios existentes cuando se creó el sistema y aumentará aún mucho más en los años venideros. No tiene sentido seguir enviando el mensaje a las personas por debajo de los 45 años, cuya esperanza de vida está cerca de los 90 años y previsiblemente será aún mayor cuando alcancen los 65 años, de que se jubilarán a una edad en la que tendrán por delante casi tantos años de vida como han trabajado.
Es la combinación de esta realidad biológica con la evolución pasada de la tasa de natalidad, y no las buenas intenciones del legislador de turno, lo que en un sistema de reparto determina en última instancia el montante de la renta que se puede extraer de quienes trabajan para cubrir las necesidades de quienes dejan de contribuir a la producción de bienes y servicios de la sociedad.
Las pensiones en diez claves. Ignacio Escolar. Hay alternativa a rebajar las pensiones: que la diferencia se pague de los Presupuestos Generales...

miércoles, diciembre 01, 2010

Educación crea una conexión a Internet subvencionada (con Moviestar) para hacer los deberes

Educación crea una conexión a internet para hacer los deberes 01/12/2010 ANTONIO M. YAGÜE
El 40% de los escolares menores de 14 años no tienen todavía acceso a internet en España fuera del horario escolar, en sus hogares. Para paliar esta situación, el secretario de Estado de Educación, Mario Bedera, y el presidente de Movistar, Guillermo Ansaldo, hicieron ayer público un acuerdo por el que se crea la denominada tarifa plana Movistar ADSL Deberes, con cuota de alta gratuita y a un precio de 16,90 euros al mes para navegar de lunes a domingo entre las 17.00 y las 21.00 horas. El acuerdo también incluye una oferta para el móvil de 9,5 euros mensuales.
La oferta forma parte del programa Escuela 2.0 para la informatización de las aulas, al que ya se han adherido centros de todas las comunidades autónomas, excepto la valenciana y la de Madrid. A ella se han acogido hasta el momento unos 500.000 escolares. Las tarifas pactadas con el ministerio suponen un ahorro de alrededor el 50% con respecto a las disponibles para el resto de los usuarios, según datos facilitados por la compañía. Están especialmente dirigidas a los padres de los alumnos escolarizados en los niveles de 5° y 6° de educación primaria y 1° y 2° de la ESO.
Las nuevas tarifas escolares incorporarán servicios gratuitos adicionales como Canguro Net, un servicio de filtrado de contenidos que protege a los usuarios de contenidos inadecuados en internet, y Aula365.

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