jueves, febrero 08, 2007

Paul Auster: "Somos testigos del hundimiento del imperio americano"

El escritor norteamericano y premio Príncipe de Asturias, critica duramente al gobierno de Estados Unidos, en la presentación de su último libro, "Travels in the Scriptorium".

EFE. Nueva York |El escritor norteamericano Paul Auster criticó de nuevo al gobierno de su país, y en esta ocasión en su propia ciudad, Nueva York, donde le acusó de buscarse "enemigos externos". "Las Grandes Potencias siempre necesitan crearse enemigos para conservar su poder", dijo en la presentación de su último libro, "Travels in the Scriptorium", en la que habló ampliamente de literatura pero también de política.
"¿Se puede aplicar eso a los tiempos actuales?", le preguntó tras su afirmación la coordinadora del acto, la periodista Katherine Lanpher, ante lo que el autor respondió: "Ha ocurrido en el pasado, ocurre en el presente". Y añadió: "Lo cierto es que América lleva desde la Segunda Guerra Mundial buscando activamente enemigos externos".
La crítica de Auster -que puso como ejemplo de esa búsqueda "el encarcelamiento de gente en países extranjeros"-, se suma a las que ha vertido últimamente en la prensa europea y que asimismo ha centrado en la administración de Washington.
"Estoy convencido de que en las dos últimas elecciones presidenciales hubo fraude" y "somos testigos del hundimiento de un imperio", son algunas de las declaraciones que hizo la semana pasada al semanario alemán "Die Zeit" con motivo de su sesenta cumpleaños.
Un aniversario que también le merece más de una reflexión. "Trata de la confusión que se produce en la vejez", dijo el martes sobre su última novela, de la que leyó una parte en la que el protagonista, Mr. Blank, expresa perplejidad por lo vasto de esa edad, "que incluye a quienes tienen entre sesenta y cien años".
La primera frase del relato..."Travels in the Scriptorium", de 145 páginas, supone el regreso de Paul Auster a la literatura de corte metafísico que le consagró en su obra más conocida, "La Trilogía de Nueva York". Tras "Brooklyn Foolies", su anterior narración y más liviana, el nuevo libro surgió "de una imagen que me asaltó y que era la de un hombre sentado en el borde de una cama, las palmas de las manos sobre las rodillas, la cabeza baja, mirando el suelo", explicó.
Esa es, precisamente, la primera frase del relato, que se desarrolla en el ambiente claustofóbico de una habitación en la que el protagonista, que padece amnesia, se siente cautivo.
Y en la que se reproducen las constantes del Auster más existencialista, como el descubrimiento progresivo de la identidad y una trama en clave de detective y próxima a la novela negra. "¿Se siente influido por Dashiel Hammett?", le preguntó Laphner en alusión al paralelismo que varios críticos han establecido entre su obra y la de ese maestro del género. "Me gusta más Raymond Chandler", respondió Auster, quien también negó la influencia de Samuel Beckett, cuyo estilo asimismo se ha relacionado con el suyo y de quien se declaró admirador, "aunque no pienso en él -precisó-, a la hora de escribir".

Diversión y drama
Acompañado por su hija, la cantante Sophie Auster -que levantó tantos aplausos como su padre al interpretar algunas canciones en la presentación, multitudinaria y celebrada en la librería que la firma "Barnes&Noble" tiene en Union Square, en el Bajo Manhattan-, Paul Auster si que reconoció la influencia de otros autores.
"Me gustan los escritores que mezclan en una misma narración lo más divertido con el mayor drama", apuntó. "Shakespeare lo hizo así, Kakfa lo hizo así, Dickens lo hizo así, Cervantes lo hizo así", enumeró a continuación el autor de origen judío, que nació en Nueva Jersey pero vive en Brooklyn, y que sitúa El Quijote a la cabeza de sus lecturas favoritas y recibió en su última edición el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

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