Las medidas del ministro Wert están cargadas de neoliberalismo y neoconservadurismo
JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS La Nueva españa. 30/09/2012
El neoliberalismo educativo considera la educación como un negocio y, como tal, la gestión de la educación pública debe responder a criterios mercantiles introduciendo la competitividad y los procedimientos de gestión privada en los centros educativos. Del mismo modo que el sistema educativo público, más que tener como finalidad la formación integral de los alumnos, busca para esa ideología prioritariamente como objetivo último su formación para el mercado de trabajo, que en el capitalismo actual debe ser la formación para una mano de obra barata y flexible, apta para adaptarse a cualquier clase de tarea o trabajo. Basta simplemente echar una ojeada al contenido del anteproyecto presentado por el ministro Wert para percibir el tufo neoliberal que desprende todo su texto. Mencionemos algunos detalles. El currículo escolar se centra y da prioridad a las disciplinas instrumentales básicas en la formación de la mano de obra flexible y barata que requiere el nuevo capitalismo. Las disciplinas de carácter humanístico quedan minusvaloradas en el currículo oficial propuesto; el adelantamiento al tercer curso de la opción de elección entre Formación Profesional o Bachillerato busca la desviación hacia esta última de una gran parte del alumnado como fuente de formación de mano de obra flexible y barata. Por otro lado, los centros educativos tendrán una autonomía que les permita alcanzar un perfil singular buscando que se establezca la competitividad entre ellos...
La otra fuente ideológica de la que se nutre la propuesta reforma educativa es el neoconservadurismo. Esta ideología considera la escuela pública gratuita como una red subsidiaria de la red de colegios concertados y privados. Esto es, la existencia de una doble red. Una red pública para la formación de las clases populares y medias, bajas, y la red privada para las élites y las clases altas. A la red pública se le atribuye la doble función de cubrir las necesidades de formación de mano de obra de escasa cualificación y la de contribuir a reproducir los valores y la cultura conservadores que permitan mantener la hegemonía ideológica neoconservadora sobre el conjunto de la sociedad. Concibe, además, el sistema educativo público como un filtro o un sistema selectivo que trata que la mayoría, los de abajo, sólo recorra los peldaños inferiores del sistema público y sólo las minorías, miembros de las clases altas, cubran, en el sistema privado preferentemente, todas sus etapas y alcancen así los títulos más elevados y hasta los niveles de excelencia académica.
No sé si el señor Wert es o no -dicen- el peor ministro de Educación de la democracia española, aunque deméritos para ello no le faltan. Pero sí es claro que ha sido un excelente gestor en la implantación de esas ideologías neoliberal y neoconservadora que impregnan su «wertgonzosa» contrarreforma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario