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lunes, agosto 02, 2010

La belleza cabe en la talla 48 Modelos con curvas salen a las pasarelas y las portadas

La belleza cabe en la talla 48 Modelos con curvas salen a las pasarelas y las portadas - ¿El fin del imperio de la delgadez? EUGENIA DE LA TORRIENTE EL PAÍS - Sociedad - 16-02-2010
Ignorados durante largo tiempo por la industria de la moda, los cuerpos con sustancia se abren paso en desfiles, revistas y publicidades. Pertenecen a mujeres guapas y saludables que transmiten a clientes y lectores una reconfortante sensación de realidad con sus curvas de talla 44, 46 y hasta 48. Y, aunque se trata de iniciativas aisladas, son ampliamente publicitadas ya que sirven para que el sector se lave la cara en su sospechosa promoción de un canon de belleza de imposible delgadez. El número de enero de la revista estadounidense de culto V Magazine estaba dedicado a las tallas. Rubicundas mujeres aparecían fotografiadas con provocativos bañadores y ajustados vaqueros o, incluso, en toda su lozana desnudez.
"La idea surgió en Barcelona hace más de un año", explica el editor de la revista, Stephen Gan, por teléfono desde su redacción de Nueva York. "Me contaron que Cibeles exigía un índice de masa corporal mínimo para desfilar. Me pareció sorprendente: en el mundo de la moda todo el mundo lucha por estar más y más delgado. Luego, en septiembre, conocí a Crystal Renn. Me habló de cómo estuvo a punto de morir en su esfuerzo por estar delgada y tener éxito como modelo. Me impresionó esta chica cuyo sueño era ser aceptada por la industria. Es ridículo cuán obsesionados estamos con el peso. Puse a mi equipo a trabajar para sacar el número después de Navidad. En esa fecha, la mayoría de la población se hace el propósito de mejorar su cuerpo. Era el momento de mandar nuestro mensaje: la belleza no es cuestión de medidas".
Aunque en la revista aparecían también chicas afiladas como agujas, la inspiración y la estrella era Crystal Renn. Se trata de la líder espiritual y carnal de una oleada de modelos que exhiben como carta de presentación un código numérico distinto de aquel mítico 90-60-90. Hoy, el dígito de moda es el 12. El equivalente, en la industria americana, a la talla 44 española. La improbable top model de 23 años ha aparecido en varias ediciones de Vogue (incluyendo las más prestigiosas: la estadounidense, la italiana y la francesa), en publicidades de firmas como Dolce&Gabbana y hasta en el desfile de alta costura de Jean Paul Gaultier en 2005. El pasado otoño publicó una biografía -Hungry, hambrienta- en la que cuenta cómo una animadora quinceañera de carrillos llenos de Mississippi se convirtió en un fantasmal esqueleto, al perder el 42% de su masa corporal. "Es delirante que lo 'normal' se haya convertido en el nuevo sobrepeso", escribe. "Las mujeres superdelgadas pueden ser tan infelices como la más gorda de las gordas. Sabemos lo horrible que es obsesionarse por cada caloría. Hemos optado por no enloquecer".
Su lucha con la anorexia y su rebeldía ante la imposición de elegir entre comer o trabajar en la primera división de la moda la han convertido en una solicitada oradora. En los últimos meses ha aparecido en toda clase de programas de televisión de su país y hasta da charlas a las Girl Scouts. "Su carrera está en un ascenso increíble", asegura Gary Dakin, director de la división de modelos de tallas grandes de la agencia Ford, a la que pertenece. "En los próximos meses aparecerá en editoriales de moda alucinantes. En un par de años, con suerte, en campañas de cosméticos. Lo suyo no es una mera anécdota. La industria la ha aceptado y ella ha cambiado la mentalidad de muchos. Además, ha abierto el camino para otras. Ahora tengo que rechazar muchas propuestas para las chicas que represento. Por ejemplo, me niego a que anuncien productos para adelgazar. No están a dieta ni quieren estarlo. Son chicas que se cuidan, hacen ejercicio y comen saludablemente. Cuerpos armónicos, sanos y bellos que utilizan una talla 44 o una 48".
Estas cifras estaban hasta ahora circunscritas al llamado mercado de tallas especiales, que produce ropa a partir de la 46. "No existe una talla más o menos normal o más o menos real", matiza la socióloga Carmen Bañuelos. "Cada persona tiene la suya, que puede estar o no en boga. Ahora se busca la normalidad haciendo visibles a mujeres que antes no tenían cabida en la moda. Tiene que haber imágenes mediáticas transgresoras que rompan los moldes impuestos".
El vanguardista diseñador Mark Fast sabía que conseguiría un impacto cuando, el pasado septiembre, eligió a tres chicas con tallas 44 y 46 para exhibir sus ajustadísimos vestidos para esta primavera en la semana de la moda de Londres. Algo más ingenua parece la publicación en el número de septiembre de la revista Glamour de una fotografía de la modelo Lizzie Miller, semidesnuda, sonriendo mientras exhibía relajadamente el pliegue de su abdomen al sentarse. La imagen apenas ocupaba media página de la edición estadounidense de la revista, pero desató una marejada de reacciones.
"Esa foto ha recibido más atención que casi cualquier otra de la historia de la moda", exagera Jon Ilani, director de W Curve, la división de la agencia Wilhelmina que representa a Miller. "Lizzie recibió miles de cartas de todo el mundo agradeciéndole su valentía. Lo que la convierte en algo especial es que esté tan cómoda con su cuerpo. Las mujeres la han colgado como un recordatorio de que es normal tener imperfecciones. Lizzie lleva una vida muy saludable. Su cuerpo es el que es y no se obsesiona para encajar en una talla 0 o 2".
También en la compañía de Ilani han notado un auge en la demanda de sus modelos más allá de los clientes habituales del mercado de tallas grandes. "Estamos trabajando con clientes editoriales de prestigio. Por ejemplo, la directora de Glamour USA quiere que su cabecera tenga un efecto positivo en la sociedad y está utilizando a nuestras modelos para toda clase de reportajes de moda y belleza. Realmente, ella ha asfaltado el camino para todo este movimiento. Lo que saldrá en los próximos meses es muy excitante".
El hecho de que la talla 0 -imposible equivalente estadounidense a una 32- sea el ideal de belleza en una sociedad que, por otra parte, está cada vez más gorda, es una paradoja difícil de obviar. Además de las medidas acometidas por la pasarela madrileña, el Ministerio de Sanidad inició en 2007 un proyecto para unificar las tallas de los fabricantes españoles. De aquel polémico estudio surgieron los discutidos diábolos, campanas y cilindros para etiquetar a la morfología femenina, pero también un dato pasmoso: aunque el 86,1% de las españolas tiene una relación entre estatura y peso saludable, más del 40% tiene problemas para encontrar ropa de su talla. Durante la inminente Semana de la Moda de Londres, Sarah Brown -esposa del primer ministro- organizará un debate con el título de Size me up (que podría traducirse como "Auméntame la talla") para fomentar la contratación de chicas más voluptuosas.
Bajo el críptico y a menudo incomprensible código del tallaje contemporáneo se esconde una palmaria realidad: la sociedad ha perdido los parámetros básicos de pequeño y grande. De regular y de extraordinario. El dislate de referencias es innegable. Las modelos normales utilizan una talla 34 o inferior; las de tallas especiales, una por encima de la 44. ¿Y la media de las mujeres estadounidenses? La 46.
"Hay chicas que no tienen que incurrir en desórdenes alimenticios para mantener una talla 34", argumenta Gary Dakin. "Todos conocemos a mujeres naturalmente muy delgadas. Pero son anomalías genéticas. Criaturas bellas, pero inimitables". ¿Quién es responsable de que una "anomalía genética" se convierta en un objeto de deseo? Los agentes culpan a los diseñadores de producir muestras demasiado pequeñas de la ropa; éstos, señalan a revistas y fotógrafos como artífices de una estética angulosa, afilada a golpe de Photoshop. Alexandra Shulman, la directora de la edición británica de Vogue, dio en junio un paso al frente para tratar de romper este círculo vicioso. Pidió a las marcas que sus prototipos fueran más generosos. Afirmaba que, de otra forma, se veían obligados a utilizar modelos muy delgadas y luego retocarlas para que parecieran más mullidas en su esfuerzo por promover una imagen más saludable de la mujer.
"Todo el mundo es responsable de la imposición de un canon tan delgado", asegura Stephen Gan. "Fotógrafos, editores, diseñadores, estilistas. Yo lo soy. Cualquiera que trabaje en la moda lo es. Ahora nuestro ojo está acostumbrado a chicas muy flacas. Pero en los ochenta y noventa eran mucho más grandes. La moda es cuestión de silueta. Cuando vemos fotos de los ochenta nos parecen grotescas las proporciones que dibujan las enormes hombreras. Pero en ese momento parecía armónico y deseable. Tal vez lo mismo nos ocurrirá dentro de unos años con las modelos tan esqueléticas. Además, todo esto es terriblemente relativo. Lara Stone es la modelo del momento. Objetivamente es una chica flaca, pero cuando la ves en una pasarela con otras 30 modelos es claramente más grande".
El caso de Stone, una holandesa de 26 años, se señala como otro indicador de que algo está cambiando. En realidad, la relación inversamente proporcional entre lo leve de este quiebro y lo magnificada que está su repercusión evidencia la culpabilidad que arrastra la industria. Se hacen grandes aspavientos sobre que el suyo es el triunfo de la mujer con curvas y, en efecto, su cuerpo muestra ondulaciones inauditas en las ninfas adolescentes que pueblan las pasarelas. Pero se trata de cambio tan sutil que hay algo perverso en aplaudirlo como una gran revolución. Y aún ese mínimo avance ha tenido su coste. Sí, la modelo sustituye a Madonna en la publicidad de Louis Vuitton, pero ella misma acaba de revelar que la frustración de escuchar la palabra gorda entre cuchicheos o de enfrentarse una y otra vez a ropa que no le cerraba le llevó al alcoholismo. "Hay una generación que se está matando por conseguir un cuerpo 10 porque cree que equivale a alcanzar el éxito social", explica Bañuelos. "Y la conquista de esa irrealidad lleva a todo tipo de trastornos".
La apertura del canon de belleza imperante y la inclusión en él de cuerpos no estrictamente filiformes no equivale, en todo caso, a una apología de la obesidad, sino de la diversidad. "Michelle Obama es un ejemplo perfecto de este nuevo modelo estético", dice Monica de Bellis, de Marina Rinaldi. "No se trata de defender el hecho de engordar por engordar. Ella hace deporte, come saludablemente y está contenta con su cuerpo y su vida. Se gusta". De Bellis observa un cambio en la actitud de sus clientas. Cada vez son más y más exigentes. "Las tallas son mucho más pequeñas que hace 10 años. Incluso, si la sociedad no fuera más voluminosa, necesitaría una talla mayor. Por otra parte, es cierto que la moda debe ser aspiracional, pero hay que plantearse que ese sueño no puede ser una niña de 14 años anoréxica. Si el deseo se aleja de la realidad hasta convertirlo en un imposible se daña al consumidor. Y las consumidoras de la talla 48 ya no se esconden".
De las publicitadas incursiones de modelos más rotundas en el circuito de la moda internacional queda por ver cuánto hay de pose para limpiar conciencias. "Esta clase de acciones especiales tienen su valor, pero lo que estas chicas quieren es la integración cotidiana", argumenta Gary Dakin. Por lo pronto, el movimiento ya tiene su propio reality show. Estos días, tal vez lo más cercano a la ratificación definitiva de que algo existe. Presentado por Tyra Banks, The fiercely real teen model search, busca a modelos adolescentes "curvilíneas".
En España, pasada la controversia inicial, la exigencia de que las modelos de la Cibeles Madrid Fashion Week cumplieran con un índice de masa corporal mínimo se lleva con normalidad. Esther García, responsable de casting de la pasarela desde hace 21 años, vuelve a esta labor tras un paréntesis de dos años con la edición que empieza este jueves. "Imágenes como aquella publicidad de Dove gustan mucho. La gente se siente muy identificada", reflexiona. "Una parte de la sociedad demanda una mayor naturalidad y se revela contra la presión constante para adelgazar". Sólo el tiempo dirá si el cambio es real. Duradero ya es mucho pedir, porque lo único seguro en la moda es que nada dura demasiado.

La misteriosa balada de Gemma Ward
Una buena evidencia de que hay que gestionar con cautela los ampulosos gestos de la moda para probar su defensa de un canon de belleza más diverso está en el misterioso caso de Gemma Ward. Esta australiana saltó a la fama siete años atrás, cuando se convirtió en una de las modelos más cotizadas del planeta. Campañas publicitarias para firmas como Prada, más de 20 portadas de la revista 'Vogue' y 3 millones de dólares de ingresos en 2007 (según Forbes) prueban la relevancia que alcanzó.
Sin embargo, y aunque no se ha retirado oficialmente, desde finales de ese año no ha vuelto a trabajar. Nadie aclara si ella no quiere o si no la quieren. Lo cierto es que una de sus últimas apariciones -en el desfile de Chanel de primavera 2008, ataviada con un escueto biquini vaquero- suscitó multitud de comentarios. Su cuerpo había cambiado. Se había redondeado. Donde antes había cláviculas y pómulos, ahora había curvas. Era una diferencia tan sutil como innegable. Desde ese momento, las únicas imágenes que se han visto de ella son fotos robadas en las que pasea por la calle o por la playa. Incluso tan poco favorecedoras instantáneas muestran a una espléndida veinteañera que, eso sí, ha ganado al menos una docena de kilos.

Un dato relevante es que Ward ha sufrido una transición fundamental: crecer. Tenía 15 años cuando todo el mundo quería trabajar con ella y 20 cuando desapareció de la luz pública. En su adolescencia, sus gigantescos ojos y su escuálido cuerpo formaban una combinación extraña, vagamente extraterrestre. De hecho, se convirtió en la más demandada de una generación de modelos llamadas "alienígenas". El paréntesis laboral de Ward se explicó inicialmente por su intención de labrarse una carrera como actriz, pero los proyectos cinematográficos de momento no han cuajado. Es perfectamente posible que Ward no quiera volver, que no tenga intención alguna de la que el sistema acepte los cambios de su cuerpo a medida que madura. Pero en la entronización de su físico adolescente como un ideal para mujeres adultas hay materia para la reflexión.

domingo, abril 26, 2009

Flaca Anoréxica en Miss Universo Escándalo: permiten Miss con IMG 15,1

La delgadez de una aspirante a Miss Universo reabre el debate sobre la masa corporal de las modelos. Stephanie Naumoska, de 19 años, mide 1,80 y pesa 49 kilos. REUTERS - Sidney ELPAIS.com - Sociedad - 23-04-2009
La controversia ha saltado al concurso que ha elegido a la representante australiana en el certamen de belleza de Miss Universo. La modelo Stephanie Naumoska, de 19 años, una de las principales finalistas de un concurso que, según sus organizadores, promueve los "cuerpos saludables y proporcionados", mide 1,80 metros, pesa 49 kilos y tiene un índice de masa corporal de 15.1, muy por debajo del límite de 18. Para algunos, Naumoska es "piel y huesos"; para otros, ejemplo de la fisionomía típica de su país natal, Macedonia.
"Debería considerarse que Naumoska está por debajo de su peso y, ciertamente,
debería hacérsele un análisis de sangre y examinar su dieta para determinar si sufre algún tipo de trastorno alimentario", ha dicho la dietista Melanie McGrice a un periódico local. La directora del desfile, Deborah Miller, ha señalado que Naumoska, quien fue derrotada en la final por la presentadora de televisión y modelo Rachael Finch, procede de Macedonia, lo que explicaría su extrema delgadez. "La gente de este país es alta, ágil y con huesos pequeños. Es su tipo de cuerpo, igual que las chicas asiáticas tienden a ser pequeñas", ha apuntado Miller.
La presidenta de la Asociación Médica Australiana, Rosanna Capolingua, ha manifestado que el concurso debería establecer un índice mínimo de masa corporal del 20. "Lo más lamentable de toda esta polémica es la imagen que se está trasladando a las jóvenes, que pueden ver esto como algo normal, cuando evidentemente no lo es", según Capolingua.
La ganadora en Australia Finch competirá por el título de la más guapa del mundo en el concurso de Miss Universo que se celebrará en las Bahamas el próximo agosto.

jueves, abril 23, 2009

Ana y Mia, princesas de Internet. Internet se ha convertido en el refugio de miles de jóvenes con trastorno de la conducta alimentaria (TCA)

Ana y Mia, princesas de Internet. GUILLERMO ABRIL ELPAIS.com - Sociedad - 04-04-2009

Bienvenidas. Éste es un blog para aquellas que buscan un sueño y que se sienten incomprendidas, que están cansadas de que todos vengan a decirles "no hagas eso, te estás matando, la felicidad no reside en el físico" y semejantes bobadas. Decidir luchar por un sueño es mucho más que pesar X kilos, es el esfuerzo, es la superación día a día, es la ilusión porque sabes lo que quieres, y sobre todo es conseguirlo :-). Espero que este blog no sea sólo un monólogo mío, porque creo que tenemos que estar unidas en esto, ayudarnos y darnos muchos ánimos. Porque nadie dijo que fuera fácil ser princesa".
Alejandra expresa su estado de ánimo a través de un fotolog, un espacio de Internet en el que los usuarios cuelgan una foto diaria y añaden un texto breve debajo. El anterior era su mensaje de bienvenida. A los 17 años, su felicidad es una ecuación inane que mide en función de su ingesta. Por eso ha sido un "finde perfecto", porque nadie más que ella ha controlado lo que comía. En tres días no ha sumado ni 500 calorías.
Lo cuenta a través de una conversación en línea. Ella es una princesa, una prin de Valencia. Cursa segundo de bachillerato. Quiere ser arquitecta. Estudia mucho. Se exige todo lo que puede. Desgrana su "buen" fin de semana empezando por el sábado: "Quedamos las princesas de aquí para pasar la mañana juntas y comer por el centro. Comer = no comer nada". Fueron cuatro chicas a la cita, todas se habían conocido a través de distintas redes sociales de Internet. Y se explica: "Una princesa es aquella persona que tiene anorexia, bulimia u otro trastorno alimentario. Nos distinguimos por pulseras. Todas llevamos pulseras en nuestra muñeca izquierda y según el color tienes un trastorno o tienes otro. Es como para reconocernos". Cuentas rojas si eres Ana (anoréxica). Cuentas moradas si eres Mia (bulímica). "Ser princesa significa dejar de compadecerse y empezar a luchar por lo que te propones". Alejandra tiene una meta. Un final feliz para su cuento de hadas expresado en kilos: 50. Y ahí sigue, "luchando por un sueño". Nadie dijo que fuera fácil ser princesa.

Internet se ha convertido en el refugio de miles de jóvenes con trastorno de la conducta alimentaria (TCA); han creado un universo propio con sus símbolos y su imaginario, sus códigos, su lenguaje. Actualizan casi a diario un blog o un fotolog en el que desmenuzan la parte de su existencia que gira en torno a su cuerpo, a lo que comen, dejan de comer o "purgan". Todos interconectados. Lo adornan con fotos de sus thinspirations (del inglés, inspiración de delgadez), como la modelo Kate Moss o la actriz Keira Knightley; e imágenes de mariposas, libélulas y otros seres etéreos. Vestidos vaporosos, mujeres escuálidas con coronas y diademas. La belleza de aspecto frágil es el primer mandamiento de su iconografía.
Las chicas participan en foros, cuelgan vídeos en Youtube, se dan consejos y se apoyan. Se desahogan. "Ser princesa", comentaba a través del Messenger una chica de 17 años, "es más que una imagen. Es una forma de vida de cuento de hadas. Como el de las modelos y las actrices". Su blog tenía el nombre "48*", en referencia a su "meta", y en el subtítulo se podía leer: "Quod me nutrit me destruit [lo que me nutre me destruye, en latín]", una frase que la actriz Angelina Jolie se hizo tatuar en el abdomen.
Las comunidades pro-Ana y pro-Mia pasaron relativamente inadvertidas en sus orígenes. Eran webs de difícil acceso para no iniciados. Pero saltaron a los titulares y se disparó el estado de alerta. La primera en poner el grito en el cielo fue la influyente presentadora estadounidense Oprah Winfrey, que dedicó en 2004 uno de sus programas al fenómeno y dijo: "Estos sitios de Internet son como poner una pistola en manos de alguien que está deseando suicidarse". Comenzaron a cerrarse páginas pro-Ana y Mia. Ningún proveedor de servicios quería verse relacionado con estas ideas.
"Desde entonces, el fenómeno no ha dejado de crecer y consolidarse como una realidad", escribía José Miguel Campos en la revista Frenia, de historia de la psiquiatría (Vol. VII, año 2007). Después de cuatro años de estudio de las redes sociales de estas chicas, Campos, sociólogo de la comunicación, está convencido de que perseguir y cerrar páginas va contra la lógica de Internet. El número de webs pro-Ana y Mia creció un 470% entre 2006 y 2007, según la empresa de seguridad informática Optenet. Un crecimiento mayor que el de las páginas de redes sociales. "Nos creemos que cerrarlas es la solución. Mejor eso que nada, se suele decir. Pero puede que sea lo contrario: lo ocultas, lo estigmatizas, ellas se esconden, se crecen y radicalizan", explicaba Campos.
Muchas de estas chicas suelen incluir en un lateral de su diario digital el siguiente mensaje: "Este blog apoya la libertad de expresión". A Alejandra, la chica que sueña con pesar 50 kilos, le desactivaron el suyo poco antes de acceder a ser entrevistada. Al día siguiente abrió una nueva cuenta en www.fotolog.com, añadiendo a su antiguo nombre de usuaria un 2. Y dejó un comentario a sus amigas: "Si lo vuelven a cerrar será igual, pero con un 3, y así sucesivamente".
La apología de la anorexia y la bulimia no es un delito. Aun así, la Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía (BIT) elaboró en 2008, por encargo de la Fiscalía de Madrid, un informe interno sobre el fenómeno pro-Ana y Mia en Internet. En él se aseguraba que existe "un número indeterminado" de páginas de este estilo en español, abiertas y accesibles a todo el público. El estudio perfilaba al usuario medio: mujer en un 95%; de entre 14 y 21 años; el 60% se está iniciando y no ha llamado la atención de su entorno familiar y social; el 23% se encuentra ya en una fase de desarrollo del trastorno y reconoce haber despertado la preocupación de ese entorno; el 17% dice encontrarse bajo tratamiento médico y psicológico. Enrique Rodríguez, inspector jefe de la BIT y director del informe, defiende el cierre de estas páginas, pero reconoce sus efectos adversos: "Hay que cerrarlas porque son perjudiciales. Pero tampoco es seguro que sirva de algo: las chicas enseguida abren otras y, además, se las encierra en un gueto, se queda en algo secreto. Y eso tampoco es bueno".

Maia vive en ese gueto. Escribe un blog al que sólo pueden acceder los usuarios que ella decida. No todos pueden ver su entrada del 1 de noviembre de 2008, en la que se ha borrado la cara de las fotografías. Otros días se ha dejado ver gritando desesperada a las tres de la mañana. Insomne. Fumando. Con lágrimas corriéndole el maquillaje. O vestida a la última, coqueta y alegre, lista para salir de casa. La ciclotimia está ligada a los TCA. Subidas y bajadas. Euforia y depresión. Por eso en noviembre la cara de Maia es una mancha pixelada. Ha colgado dos imágenes suyas de cuerpo entero, sólo cubierta con bragas y sujetador. El pie de foto dice: "Ésta soy yo a mis 42,6 kilos". Maia de frente y de espaldas. Su tripa parece un cuenco. Los omóplatos asoman como el muñón de unas alas que pelean por salir. Al lado ha colocado las mismas fotos, retocadas. El pie añade: "Y ésta soy yo adelgazada con Photoshop". Se ha reducido a la nada los muslos. Los brazos son dos alfileres. Maia no sólo se ha borrado la cara. Casi se ha borrado a ella misma.
Sobre la cabecera del blog de esta madrileña hay un divertido muñequito que se pasea por una cuerda. En un extremo del cabo se lee "56 kilos", su peso de hace un año. En el otro, la "meta", 40 kilos. El muñequito se posa con gracia sobre el peso actual de la autora. Maia tiene 21 años. Mide 1,56. La última vez que actualizó su blog, a finales de marzo, la cuerda marcaba 41 kilos.
El día que accedió a hablar para este reportaje, a mediados de septiembre, su estado de ánimo era: "A 5,5 kilos de mi meta, 9 asignaturas, 20 años y 11 meses de una vida por recuperar [...]. Me ha venido la regla (si puede llamarse así)". El discurso de Maia sorprende por sus incoherencias. Ella es consciente, es parte del trastorno. Se acababa de apuntar, contó, a una "carrera de kilos", en la que varias Anas y Mias se retan a perder peso. Cada acción tiene premio: el ayuno total son 10 puntos; el semiayuno (infusiones, té, una fruta al día), 9. Mirar thinspos, esas imágenes de bellas famélicas, 2 puntos más. Maia justificaba su comportamiento: "La carrera empieza mañana y es absurdo porque quiero salir, me voy a tratar y, sin embargo, quiero controlarme, restringirme comidas. A esta última me apunté porque estoy volviendo a vomitar, y creo que si me controlo seré capaz de mantener lo poco que coma dentro".
A las dos semanas se presentó en una de las charlas informativas de la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y Bulimia (www.adaner.org ). Fue allí acompañada de una amiga anoréxica que conoció en Internet. Y decía: "Me van a ver como una foca. ¿Anoréxica yo? Se creerán que voy por algún familiar enfermo". Este reportero aprovechó la oportunidad de conocerla en persona. La reconoció por las fotos de su blog. Ella balbuceó unas palabras y dijo que no se veía capaz de hablar cara a cara de su enfermedad. Ya lo intentó hace un tiempo con psiquiatras y psicólogos. Pero o callaba o mentía de forma compulsiva. "Es innato, una reacción de autodefensa...", dijo. Otra cosa era su blog o la correspondencia electrónica. Allí se sentía libre. Y lo necesitaba: "A veces me obligo a escribir para no dejar que esas pequeñas cosas queden dentro de mí, para no alimentar el monstruo que tengo dentro". Internet, dijo, es su válvula de escape.

La psiquiatra Carmen Ponce de León, jefa de la unidad de trastornos de la conducta alimentaria en el hospital Quirón (Madrid), se muestra escéptica con el cierre sistemático de estas páginas. "No se puede combatir con armas feudales un fenómeno de esta complejidad. Creo en la expresión escrita. Es mucho más poderosa que la oral. Internet podría dar lugar a una comunicación mejor de la que disponemos. Es una oportunidad para los terapeutas". Otra cuestión, matiza, son las referencias a las autolesiones y el suicidio. Muchas chicas se cortan en brazos y piernas con la creencia de que quemarán calorías o porque lo encuentran "liberador". La apología de esta conducta sí es un delito. "Se deberían desactivar las páginas en las que se incita a ello", subraya la doctora Ponce de León. "Los intentos de suicidio y las autolesiones son característicos de la enfermedad. Siempre han existido. Pero ahora se están dando en estadios más precoces".
Lo que no queda demostrado, asegura, es que el aumento de webs pro-Ana y Mia haya dado lugar a un incremento de enfermas. La ausencia de investigaciones recientes sobre desórdenes alimenticios en España hace imposible saber si existe mayor prevalencia que hace cinco años (el último estudio epidemiológico, de 2003, los situaba en el 4,7% de las mujeres). Un experimento sociológico de 2006 sí logró indicar cierta relación entre la visualización de páginas pro-Ana y Mia y la reducción de la autoestima: los visitantes se percibían a sí mismos "más pesados" después de entrar en ellas.

Hace un mes, Maia contaba en su válvula de escape su inexorable deterioro físico. Había perdido un 10% de su escaso peso en cinco meses: "Tengo la garganta inflamadísima, parece que tengo anginas o algo así; los labios llenos de heridas por la acidez de los vómitos, y boqueras en los extremos que rajan mi boca haciéndola sangrar cuando la abro lo más mínimo... tengo la piel seca con dermatitis, un diente roto, el pelo se me cae a puñados, mi mano izquierda está marcada con el emblema de mi dentadura, los dientes corroídos, y desconozco el estado de mis órganos internos, pero a ratos tengo reflujo, diarrea, temblores, un frío insoportable o un cansancio horrible... Y de momento ando con retraso de la regla". Una semana después empezaba con la medicación, tras ser acogida y diagnosticada en un centro especializado del que le informó Adaner. En su blog colgaba una foto de una joven con alas dibujadas y un texto: "Voy a recoger mis alitas rotas y las pegaré trocito a trozo y volaré...".
Maia comenzó a jugar con sus hábitos alimentarios a los 15 años. Internet no fue la causa, pero cuenta que sintió la necesidad de entrar en contacto con otra gente. La mayor parte de las chicas suele mencionar el "autocontrol" y no la Red como uno de los detonantes. Alejandra, la prin de Valencia, comentó lo siguiente: "Empecé con bulimia hace dos años. Es como que no tenía el control sobre nada. Mi padre me controla en todo. Y era una forma de controlar algo yo misma: mi peso, lo que como, lo que no. Mi cuerpo. Así que seguí haciéndolo". Las causas de la anorexia y bulimia nerviosas son una incógnita para la ciencia, aunque se sabe que tiene algún componente genético relacionado con el perfeccionismo.
A los 16 años, en su camino hacia la perfección, Maia empezó a visitar el foro Pro Ana y Mia en español, alojado en Hispavista. En él, cuenta, había gente "realmente loca" que disfrutaba haciendo creer a las niñas que Ana y Mia eran sus amigas y nunca las abandonarían, que eran especiales por llevar ese estilo de vida. "En aquella época, para mí una anoréxica era una persona delgada y con fuerza de voluntad. Ahora lo veo diferente. El mundo de Ana y Mia es irreal, una enorme mentira. Ser princesa consiste en adornar todo lo que resulta desagradable de la enfermedad. Es mucho más bonito decir: 'Ayer llamé a Mia dos veces' que 'Ayer estuve dos veces en el baño vomitando hasta marearme o sangrar". Maia también cuenta que en estas páginas ha conocido a personas maravillosas que le han ayudado. "Te sientes muy sola e incomprendida. Nadie sabe nada, y ellas te entienden, conocen tu dolor y sufren como tú. Cuando he estado realmente mal, han intentado sacarme a flote. Igual que he aprendido de ellas otras maneras de hacerme daño, siempre me han ayudado".

Algunos psicólogos reconocen que Internet ha limitado una parte clave de su terapia, el grupo, porque las chicas ya encuentran ese refuerzo en la Red. Para Protégeles (www.protegeles.com ), asociación en defensa de los derechos de la infancia, el gran problema se encuentra en que un 17% de los menores que navegan por Internet visita páginas en las que se hace apología de la anorexia. El 70% de ellos, según esta asociación, no ha desarrollado aún un trastorno. "Y eso hace importante la intervención de las autoridades. Los menores están en un periodo crítico en el que se mueven por modas", dice Guillermo Cánovas, presidente de Protégeles. Gracias a acuerdos con los principales proveedores de servicio de Internet, como Yahoo o Microsoft, la asociación ha logrado que se cierren más de 500 páginas de este estilo en los últimos dos años. En la mayoría de casos, sin orden judicial. "Desactivar las webs es una forma de decirles a estas chicas que no es bueno lo que hacen", concluye Cánovas. "Conseguimos romper el vínculo entre ellas. Se dispersan y dificultamos que niñas nuevas encuentren el contenido".
En esta misma dirección, el parlamento francés aprobó el año pasado una ley por la que el autor de una de estas webs podría arriesgarse a tres años de cárcel y una multa de hasta 30.000 euros. Pero quizá la censura no sea el camino, como demuestra un recientísimo estudio de la Universidad de Maastricht (Holanda) aparecido en el Internacional Journal of Eating Disorders. Los investigadores colocaron un mensaje de advertencia sobre el contenido de 150 webs que hacían apología de los TCA. El aviso, presente durante un año, logró disuadir a un tercio de los visitantes primerizos. "Se trata de una estrategia prometedora", concluye el estudio, porque el cierre de estas páginas "sólo tiene un efecto temporal; pronto reaparecen con otro nombre".

El caso del foro Pro Ana y Mia en español, apodado "Eliforum" por sus usuarios, es significativo. Cuando se abrió, en 2003, era un rincón libre en el que las princesas intercambiaban opiniones, consejos o tips para adelgazar. Registraba cientos de mensajes diarios. Con el tiempo, fue mutando hacia un espacio de crítica consciente sobre los TCA. El Eliforum evolucionó con sus usuarios. "Esto no es un foro pro-Ana y Mia", solían repetir los foreros en verano de 2008. "Somos enfermas. Queremos salir de esto. Si vienes a buscar consejo para adelgazar, lárgate a otro sitio". Los usuarios tenían una lucha personal contra las llamadas wannabes (del inglés wanna be, quiere ser), término con que se apoda a las primerizas.
El 8 de septiembre de 2008, Hispavista desactivó el foro, a requerimiento de la Fiscalía de Guipúzcoa (la empresa se encuentra en San Sebastián). Esta compañía, al igual que Google, sigue la política de no cerrar sus páginas sin que exista una orden judicial. Tres meses antes, el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid había solicitado el cierre a los directivos de Hispavista, al considerar que el foro alojaba "contenidos inconvenientes o nocivos, que son aquellos que, si bien no infringen norma alguna, su recepción y asimilación por parte de menores de edad puede suponer menoscabo de su correcto desarrollo". También trasladó su queja a la Fiscalía. Y finalmente se logró cerrar la página.
Tan sólo unos minutos más tarde, los usuarios abrieron un nuevo Eliforum. Pero esta vez mucho más escondido, a salvo de miradas. Allí se vuelven a dejar cientos de mensajes diarios y se pueden leer conversaciones como ésta:
-Llevo un tiempo con atracones... Sintiéndome mierda, pero al menos conseguía no vomitar. El domingo lo hice y me sentí patética. Ocurrió fuera de casa antes de entrar a trabajar. Y hoy otra vez. Sé que no puedo quejarme. He pasado de vomitar cinco veces diarias (como hace dos años) a vomitar una vez a la semana. Sé que es un logro, pero últimamente no paro de pensar en lo mucho que he engordado. Y esto termina en atracón tras atracón. Estoy muy cansada. No paro de tener sueños que me hacen despertarme en la noche... Sólo quería escribir... Lo siento.
-Mi vida, ¿tú ves cómo has evolucionado? ¿Ves lo bien que vas? Estás mucho más positiva que unos meses atrás. Estoy muy orgullosa de ti. Te quiero.

miércoles, marzo 26, 2008

Una web anima a niñas de 9 años a operarse el pecho y tomar píldoras adelgazantes

Una web anima a niñas de 9 años a operarse el pecho y tomar píldoras adelgazantes. 20MINUTOS.ES. 25.03.2008 - 18:49h
* Se trata de missbimbo.com, que ha logrado 200.000 seguidoras.
* Propone un juego virtual en el que gana la concursante que se convierta en la chica más guapa, famosa y rica.
* Varios colectivos de padres han expresado su rechazo.
Con sólo un mes de existencia, ya ha logrado 200.000 seguidoras. Se trata missbimbo.com, una web que, a través de un juego virtual, anima a niñas de entre nueve y 16 años a someterse a operaciones de cirugía estética y seguir dietas extremas con el fin de encontrar un novio millonario.
Así, cada usuaria tiene que elegir un personaje virtual al que debe alimentar, vestir y cuidar de manera que se convierta en la chica más guapa, famosa y rica del concurso. Para ello, previo envío de mensajes de texto que cuestan poco más de dos euros, las concursantes conseguirán "bimbo dollars", el dinero virtual con el que podrán pagar píldoras para adelgazar, trajes de noche y operaciones de aumento de pecho.
"El verdadero peligro está en que después del juego algunas realmente aspiren a operarse el pecho y tomar píldoras adelgazantes", afirma Bill Hibberd, portavoz de un grupo de padres, al diario británico The Times. "Las chicas son demasiado jóvenes para apreciar la ironía y creen que se trata de un modelo a seguir", añade.
En Reino Unido, varios colectivos de padres han expresado su rechazo a este juego virtual que, según ellos, es peligrosos y difunde valores superficiales entre las jóvenes.
"Letal para la anorexia"
"Es una página letal a favor de la anorexia. Muchos menores van a ser captados mediante mensajes extremadamente dañinos", declara Dee Dawson, director médico de la clínica Rhodes Farm, que trata a niñas de entre 8 y 18 años que sufren desórdenes alimenticios.
La página ha sido creada por el empresario francés Nicholas Jacquart junto con un hombre de negocios de 30 años llamado Chris Evans. Frente a las críticas, Jacquart asegura que el juego enseña a las niñas "el mundo real" y que es sólo una diversión inofensiva. Cuando la web fue lanzada en Francia, atrajo a 1,2 millones de jugadoras.

miércoles, octubre 03, 2007

"Mi secta era la anorexia" La modelo de la polémica foto de Toscani describe su calvario en un 'blog'

SALUD "Mi secta era la anorexia" La modelo de la polémica foto de Toscani describe su calvario en un 'blog' LOLA GALÁN DOMINGO - 30-09-2007
Esperaba con impaciencia a que llegaran las cinco de la madrugada, hora a la que me concedía el derecho a beber por fin unos tragos de coca-cola light y mis dos tacitas de té, que degustaba en una suerte de ritual eufórico, con la ayuda de la cucharilla más pequeña que pude encontrar en el mercado". Un poco de líquido, algo de chocolate y dos pastelillos de fresa constituían la dieta diaria de Isabelle Caro, obsesionada siempre con la báscula. Nada sorprendente en una joven anoréxica atrapada en el laberinto de una enfermedad terrible y de difícil control médico. Una enfermedad "que responde a una voluntad activa de restringir la propia alimentación y de perder peso, aunque se sea ya delgada", cuenta ella misma en su blog. La autora tiene una visión clara de lo que significa vivir con ese mal. "Era como la prisionera de una secta de la que yo misma era el gurú. Rechazaba todo deseo, todo placer; nociones prohibidas en mi vida, que iba en busca de la perfección de un ideal de pureza".
Isabelle Caro, parisiense, de 27 años, residente en Marsella, aspirante a actriz, exhibicionista supuestamente en aras de una buena causa -la lucha contra la anorexia-, ha dejado de ser esa "prisionera" de la anorexia, como ella misma se describe, gracias a una fotografía. Aunque todavía no haya logrado vencer la enfermedad, se siente ya capaz de combatirla con éxito. Y todo gracias a una foto.
Su desnudo esquelético, escogido como reclamo publicitario de una marca de ropa durante la semana de la moda de Milán, ha dado la vuelta al mundo. ¿Objetivo declarado? Llamar la atención sobre el drama de la anorexia, una enfermedad que atrapa a decenas de miles de adolescentes en el mundo desarrollado, incapaces de adaptarse a la configuración física y mental que exige la vida de adulto. Pero la imagen de Isabelle ha alcanzado un segundo objetivo más lucrativo, el escándalo ha ampliado el efecto publicitario que buscaba la marca de moda -y el fotógrafo Oliviero Toscani, maestro del escándalo-, y la fama ha tocado con su varita mágica también a la chica.
Pero ¿quién es realmente Isabelle Caro, esa desconocida aupada al estrellato seguramente efímero gracias a un escándalo mediático? Ella misma se explica en dos blogs repletos de fotografías suyas. Isabelle, en biquini a la vuelta de sus vacaciones en la Costa Azul. Isabelle, posando con vestido transparente de un rojo brillante para las cámaras de una fotógrafa de prensa. Isabelle, con sus vecinas de Marsella. Isabelle, con su gato Satín. Isabelle por todas partes. Siempre sonriente. En cualquiera de sus dos blogs. Uno dedicado a sus aficiones y sus señas de identidad más externas, por así decir: edad, currículo artístico, pasiones vitales. El otro, monopolizado por el relato de su infancia, poco convencional; su adolescencia, en las garras de la anorexia ya, y su paso por los hospitales, a los que dedica las mayores críticas. Isabelle anuncia, además, un libro en el que dará cuenta con todo detalle de estos episodios. Por ejemplo, el de su paso por un hospital de la región de Hauts-de-Seine en el que la trataron como a una anoréxica más. "Querían aislarme del mundo exterior, era el tratamiento de las anoréxicas", cuenta. "No se daban cuenta de que cada caso es diferente. Ése es el problema, me humillaron durante cuatro meses con un control de peso para dejarme salir... ¡Era simplemente el horror!".
Isabelle tenía entonces 23 años y pesaba 26 kilos. Su cuerpo era poco más que un montón de huesos, teniendo en cuenta sus 163 centímetros de estatura. Vivía con su madre, y estaba ya segura de los orígenes de su enfermedad: una infancia anómala. La anorexia era la consecuencia directa de una vida de reclusión casi total entre los 4 y los 11 años, cuando su madre, obsesionada con el paso del tiempo, decidió protegerla de esa contingencia encerrándola en el pequeño chalé que compartían las dos con su padrastro, a las afueras de París. El amor desbordante y obsesivo de la mujer que lo era todo para ella acabó por arrojarla en brazos de la enfermedad.
Un nuevo tratamiento médico y una psicoterapia adecuada han permitido a Caro afrontar la vida con nuevo optimismo. Ella misma lo confiesa encantada, junto a los detalles de su colaboración fotográfica con Oliviero Toscani y de las múltiples apariciones mediáticas que ha tenido en las últimas semanas. Isabelle parece más segura de sí misma, aunque no lo tiene todo claro. A los 27 años, otra cosa sería sorprendente. Pero a la luz de las decisiones que ha sido capaz de tomar y del pulso firme con el que parece manejar su carrera profesional, parecen totalmente desfasados algunos de los comentarios que figuran en su blog. "¿Quién soy? La verdad es que no lo sé. Una artista, una actriz, una apasionada del teatro y, sobre todo y ante todo, una enamorada de la vida, de su belleza y de la riqueza del universo terrestre que nos ofrece la naturaleza... Sin embargo, cada día se me presenta como una lucha permanente contra la anorexia... Anna, esta Anna, esta enfermedad a la que yo llamo Anna: la anorexia, que vive en mí desde que cumplí los 13 años".
Ahora se abre ante ella un nuevo horizonte. Su cuerpo esquelético, que ha provocado disgusto y admiración a partes iguales, ha dejado de ser su enemigo. Pero sería terrible que Isabelle Caro -y con ella las decenas de miles de chicas presas en el laberinto de la anorexia- hubiera llegado a la conclusión, a sus 27 años, de que en este mundo todo es susceptible de explotación mediática. Lo bueno y lo malo. Lo sano y lo enfermo. Y que la lección de todo esto fuera que después de todo le debe la fama a ese cuerpo esquelético, a la anorexia.

Actrices y cantantes sin maquillaje no son tan bellas



Eva Longoria, Ines Sastre, Charlize Theron, Britney Spears, Arancha y Guti, Jennifer López, Carla Goyanes, Amy Winehouse, Jennifer Love Hewitt.

miércoles, junio 27, 2007

El 65% de las mujeres que hace dieta tiene un peso correcto

El 73% hace régimen por estética
El 65% de las mujeres que hace dieta tiene un peso correcto 27/06/2007 EFE

Del total de mujeres que han hecho dietas de adelgazamiento en algún momento de su vida el 65 por ciento tiene el peso correcto, según un estudio presentado hoy que pone de manifiesto que el 73 por ciento de la población hace régimen por estética frente al 40 por ciento que lo sigue por motivos de salud. El informe, elaborado por la catedrática de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, Rosa Ortega, fue presentado hoy por Juan Manuel Ballesteros, coordinador de la estrategia NAOS del Ministerio de Sanidad, y refleja también que las mujeres citan como alimentos peligrosos en una dieta los cereales cuando no lo son.
En este sentido la también catedrática de Nutrición de la Universidad Complutense Ana Requejo presentó los resultados de un una experiencia llevada a cabo con 31 mujeres a las que se sometió a dietas hipocalóricas de 1.600 calorías que incluían un aumento de cereales y de verduras mediante las cuales bajaron cuatro kilos en seis semanas.
El informe elaborado por Rosa Ortega refleja que un 66 por ciento de la población quiere perder peso, de la que el 56 por ciento son varones y el 69 por ciento mujeres, un 6 por ciento quiere ganar kilos y un 28 por ciento mantenerse. De las que hacían dieta en el momento de ser entrevistadas, el 70 por ciento tenía el peso correcto y el 1,5 por ciento bajo peso.

Adelgazar por estética
Al explicar el deseo de hacer dieta, el 70 por ciento de las mujeres argumentó razones estéticas, mientras en los varones prevalecen las razones de salud. Las motivaciones de salud adquieren importancia respecto a las estéticas a medida que avanza la edad y son las principales esgrimidas por las personas con obesidad, señaló Ortega. El estudio refleja también que las mujeres son más constantes con las dietas, ya que solo un 30 por ciento de ellas las abandonan frente al 40 por ciento de los varones.
Los motivos aludidos son el cansancio (43 por ciento) y la falta de voluntad (26 por ciento). Entre las fuentes de información nutricional, el 50 por ciento de las mujeres y el 40 por ciento de los hombres señalaron los médicos, y casi el 40 por ciento de las mujeres y el 20 por ciento de los hombres se citaron a sí mismos. Ortega destacó que entre los errores más comunes detectados en el análisis figura el tipo de alimentos que deben restringirse en un dieta.
Así, un 25 por ciento señala los dulces, un 14 por ciento la grasa y un 13 por ciento el pan, un porcentaje este último por encima de los que señalan los bollos (10 por ciento) o el alcohol (6 por ciento). Como compensación a un exceso, el 51 por ciento de los encuestados cita que come menos y solo el 21 por ciento que hace más ejercicio.
En este sentido, entre las pautas erróneas detectadas figura que un tercio de los encuestados no aumenta su actividad física cuando sigue dietas de control de peso. Un 21 por ciento de las mujeres y un 13 por ciento de los hombres declaran haber seguido una dieta milagro y el 51 por ciento de los que han hecho una dieta aseguran que se saltan una comida. De ellos, el 53 por ciento se salta el desayuno, cuando los estudios constatan que es la comida más importante del día y obviarlo es un factor de riesgo.
La catedrática Ana Requejo explicó que para llevar a cabo la experiencia de dieta equilibrada pero hipocalórica, en un grupo de mujeres se aumentó la ingesta de vegetales y en otro la de cereales. Tras seis semanas, ambos grupos redujeron unos cuatro kilos de peso y además disminuyeron los niveles de presión arterial, colesterol, y aumentaron del ácido fólico.

miércoles, enero 17, 2007

miércoles, marzo 01, 2006

Elena Miró presenta en Milán a la "mujer real"

Una modelo de 21 años que pesa 75 kilos triunfa en la Semana de la Moda

Está noticia está  entre las más visitadas de los últimos 7 días en 'Lo más' ROGER SALAS - MILÁN EL PAÍS - Gente - 27-02-2006
Crystel Renn durante el desfile de Elena Miró. (UGO CAMERA)
En Milán, la polémica de la anorexia estuvo también en la pasarela. Tras el deslumbrante sábado milanés con
Missoni (los minivestidos de lana con legs a juego) y Roberto Cavalli (pieles con brocados orientalistas a lo Mariano Fortuny), la Semana de la Moda de Milán acabó ayer por segunda temporada consecutiva con el desfile de la diseñadora Elena Miró Glió para tallas grandes y lo abrió una de las modelos del momento, la norteamericana Crystel Renn: 21 años, 75 kilos de peso rotundo y ya triunfadora en París del desfile de Jean-Paul Gaultier hace apenas unos días. A su piel rosada y su melena negra une simpatía y un eslogan propio: "Mis curvas no son un problema".

Esta semana, el asunto de la anorexia también ha sobrevolado Milán. Asociaciones de afectados y gente de la moda han opinado sobre ello, la polémica del tallaje ha dado pie a muchos titulares. Mauro Davico di Miroglio defiende las tallas normales y grandes: "la 46 en pasarela: una belleza, una realidad; desfiles con la 48 en tendencia, otro logro que nos pone los pies en la tierra". Crystel Renn opina que la publicidad es la responsable de "tantos excesos en falsear la silueta de la mujer". La propia Elena Miró, que mostró una potente colección basada en el negro, los encajes asociados a lo tecnológico y las lanas texturadas, lo dijo al acabar el desfile: "El gusto medio está en la rotundidad. Esto no es una fantasía ni un dibujo: es la mujer real".

Mientras, la modelo Mireia Verdú señalaba a Efe que cree que desde el mundo de la moda "se podría hacer mucho" para solucionar el problema de la anorexia. Y para Remedios Cervantes, actriz y ex Miss España, la anorexia es una enfermedad que le produce "miedo" y opina que las modelos son las primeras que deberían negarse a llevar tallas inferiores a la 38, según señaló a dicha agencia: "No hay que tener miedo ni hay que callarse. Más duro que esto es irse al hoyo", dice Cervantes, que, "afortunadamente", nunca ha padecido anorexia, aunque reconoce que, con su 1,80 de estatura, llegó a pesar 55 kilogramos cuando estaba "en pleno auge" como modelo.

Verdú, quien fuera primera dama de honor en el concurso de Miss España de 2005, contó también a Efe que intentó participar "en un desfile en Madrid de un diseñador bastante importante". "Como no me cabía la ropa, la organizadora del desfile me encerró en una habitación -continúa Verdú-, empezó a medirme con una cinta métrica como una loca y me reprochó que tenía dos centímetros más de lo que ponía en mi tarjeta". "Desde el mundo de la moda se podría hacer muchísimo para solucionar el problema y, sobre todo, desde la alta costura y los desfiles", añade Verdú, que era una de las caras habituales de la Pasarela Gaudí de Barcelona, pero desde que ganó un poco de peso ya no la quieren para ese tipo de desfiles.-

http://www.elpais.es/articulo/elpporgen/20060227elpepiage_1/Tes/agenda/Elena/Miro/presenta/Milan/mujer/real

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