jueves, abril 14, 2011

Los titulados de FP solo tendrán que estudiar la mitad del bachillerato. Obtendrán el diploma cursando las materias comunes

Los titulados de FP solo tendrán que estudiar la mitad del bachillerato. Obtendrán el diploma cursando las materias comunes, el resto se les convalidarán. J. A. AUNIÓN - Madrid EL PAÍS - Sociedad - 14-04-2011
Los titulados de FP de grado medio (se estudia después de la ESO) que quieran sacarse el título de bachillerato solo tendrán que cursar las materias comunes de esa etapa. Así lo contempla el borrador del real decreto que prepara el Ministerio de Educación para desarrollar los cambios en la formación profesional que establece la Ley de Economía Sostenible.
Esto significa que a los titulados de FP de grado medio se les convalidarán todas las asignaturas específicas de cada una de las tres modalidades existentes (Artes, Ciencias y Tecnología, y Humanidades y Ciencias Sociales) y las optativas, que representan casi la mitad de los dos cursos de bachillerato. Las materias comunes son Ciencias para el Mundo Contemporáneo, Educación Física, Filosofía y Ciudadanía, Historia de la Filosofía, Historia de España, Lengua Castellana y Literatura -y, si la hay, lengua cooficial- y Lengua Extranjera. Unas 74.000 personas obtienen al año un título de FP de grado medio.
El principal objetivo de las reformas que introduce la Ley de Economía Sostenible en educación es flexibilizar el sistema, creando puentes entre todas las opciones (ESO, bachillerato, FP y Universidad) de tal manera que no haya vías muertas; España tiene más de un 30% de abandono escolar temprano, el doble de la media de la UE. Está previsto que los desarrollos de esa ley, al menos en lo que se refiere a la FP, entren en vigor en el curso 2012-2013, aunque si alguna comunidad lo desea, podría adelantarlo, dijo ayer el director general de Formación Profesional, Miguel Soler, en unas jornadas organizadas en Madrid por CC OO.
El decreto regula además los programas preprofesionales alternativos a la ESO para los alumnos en mayor riesgo de no terminar el instituto: los PCPI (programas de cualificación profesional inicial). Los podrán cursar estudiantes a partir de 15 años si así lo deciden todos sus profesores y el equipo de orientación, y lo acepta el alumno y su familia (hasta ahora, había que tener 16 años y haber repetido al menos una vez), explicó Soler. Constarán de dos módulos obligatorios (uno que enseña un oficio y da un certificado de profesionalidad, y otro de formación general básica) y uno voluntario para obtener el título de ESO.
La gran novedad es que el alumno que apruebe la parte obligatoria tendrá acceso directo a la FP de grado medio sin necesidad de tener ese título. Aunque en uno de los borradores del decreto se dice que los PCPI podrán tener una duración de uno a dos años, el Ministerio de Educación ha apostado por que sean dos. Así lo aseguró Miguel Soler ante la preocupación de que un solo año no sea suficiente. El problema es que ofrecerlo en dos cursos es más caro, así que habrá que ver qué opinan las comunidades en estos tiempos de crisis y recortes.
Pero hay otras preocupaciones, como que se empiece a mandar a los PCPI a alumnos conflictivos sin intentar antes otras medidas de atención a la diversidad, o que se creen puertas falsas para pasar de una etapa a otra. Soler dijo que hay suficientes "cautelas" para que sea una decisión colegiada y que las vías de acceso generales seguirán siendo las mismas (la ESO para FP de grado medio; y el bachillerato, para entrar en FP de grado superior), por lo que la solución sería establecer un porcentaje limitado de plazas para las otras vías: los PCPI, las pruebas de acceso o los cursos puente que deberán ofrecer las comunidades.
En estos últimos, con un mínimo de 500 horas, se impartirán materias sobre competencias básicas de la ESO (lengua, formación científica y matemática y social y natural), en el caso del acceso al grado medio. En los cursos para pasar de ahí al grado superior se estudiarán algunas materias de bachillerato.

lunes, abril 11, 2011

Villanueva de Sijena & Casa Natal de Miguel Servet

Instructiva y divertida visita a la casa natal de Miguel Servet.
Imprescindible no perdérsela. Entretanto, aconsejo navegar hasta la página web para entrar en materia. www.miguelservet.org
Encomiable labor de investigación y divulgación del Instituto de estudios Sijenenses en pro de Miguel Servet.
¿Que aprendí de Miguel Servet en esta visita?
1. Que era aragonés sin duda de ningún alcance, hijo y nieto de la villa de Villanueva de Sijena (se escribe con jota porque deriva de "Sixena") (es patéticamente ridícula la atribución de Tudela, ya que cualquier estudioso de su vida sabe que dentro de sus estratagemas para huir de la pena de muerte en ocasiones disfrazó su nombre o su origen en varias ocasiones alegando ser del Reyno de Navarra, para confundir a sus perseguidores...
2. Que NO negó la Santísima Trinidad sino sólo que las tres personas fueran de la misma esencia o sustancia.
3. Que NO lo procesaron y quemaron por descubrir la circulación de la sangre. Él buscaba en sus investigaciones el alma y creyó encontrarla en la sangre...
4. Que se llamaba Serveto, como el pueblo pirenaico.





sábado, abril 09, 2011

Los españoles dicen no al Gobierno y a la oposición y a la iglesia

Los españoles dicen no al Gobierno y a la oposición JOSÉ JUAN TOHARIA Y JOSÉ PABLO FERRÁNDIZ DOMINGO - 27-03-2011
En 1931, con ocasión de su toma de posesión como ministro de la República, Fernando de los Ríos pronunció una frase lapidaria: "En España, lo revolucionario es el respeto". No cabía, quizá, diagnóstico más amargamente certero para un país que solo cinco años después se despeñaría hacia un encarnizado enfrentamiento fratricida. Ahora, 80 años después, ¿se ha conseguido esa revolución del respeto? El Pulso de España 2010 (elaborado con datos de Metroscopia procedentes de una amplia muestra de 5.000 entrevistas) permite pensar que, de manera prácticamente unánime (88%), los españoles de ahora afirman que:
a) Nadie está en posesión de la verdad, ni tiene derecho a decir a los otros cómo deben pensar o cómo han de vivir.
b) Todos debemos respetar las ideas y la forma de vivir de los demás, por raras o diferentes de las nuestras que puedan parecernos (siempre, claro está, que estén dentro de la ley).
A mayor abundamiento, y por si tan rotundos pronunciamientos no bastaran para dejar las cosas claras, un masivo 98% sostiene que cada uno puede pensar lo que quiera, siempre que respete las ideas de los demás y no trate de imponer las suyas. Nuestra actual convivencia cívica -estridencias aparte de algunos sectores mediáticos, impertérritamente "instalados en el bramido", por utilizar la frase que Ortega dedicara a Joaquín Costa, y a contracorriente, por tanto, del común sentir ciudadano- se desenvuelve sobre este novedoso telón de fondo que tiene al respeto y a la tolerancia como valores supremos.
Y sobre esa actitud vital de base, nuestra sociedad lleva ya tres años encarando una crisis económica que está resultando mucho más dura y prolongada de lo esperado. Lo está haciendo con un ánimo en el que sobresalen los rasgos siguientes: profundo abatimiento, cercano quizá ya a la angustia, en relación con la situación económica; creciente inquietud ante el impacto de la misma sobre el tejido social; profunda desafección hacia los políticos, en general, por su modo de operar un sistema de gobierno que, pese a todo, sigue contando con un respaldo ciudadano masivo, y hacia una institución (la Iglesia) cuya imagen social está en caída libre. Y en acusado contraste, elevada confianza en una institución nueva (la Corona) y en otra profunda y certeramente renovada (las Fuerzas Armadas).
LA IGLESIA
La Iglesia católica española, que jugó un destacado papel en la transición a la democracia y contribuyó de forma significativa a la reconciliación nacional que -de forma más o menos explícita- supuso dicho proceso, se encuentra ahora en una situación de creciente descrédito. Uno de cada dos españoles considera que, en la actualidad, transmite más una imagen de dureza y condena que de bondad y perdón. Y tres de cada cuatro (75%) piensan que no ha sabido adaptarse a la actual realidad social. Y, significativamente, piensa esto incluso la mitad de los que se definen como católicos practicantes.
Este texto es una síntesis de datos especialmente relevantes obtenidos por el sondeo de Metroscopia que sirve de base al Pulso de España 2010, elaborado por la Fundación Ortega-Marañón, con patrocinio de Telefónica y coordinado por José Juan Toharia. Lo publica la editorial Biblioteca Nueva. José Juan Toharia y José Pablo Ferrándiz son, respectivamente, presidente y director general de Metroscopia.

lunes, abril 04, 2011

Libia, lo justo y lo injusto. Ignacio Ramonet Le Monde Diplomatique

Libia, lo justo y lo injusto. Ignacio Ramonet País: Libia Tema: Revueltas sociales "Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos." Simón Bolívar

Los insurgentes libios merecen la ayuda de todos los demócratas. El coronel Gadafi es indefendible. La coalición internacional que lo ataca carece de credibilidad. No se construye una democracia con bombas extranjeras. Por ser en parte contradictorias, estas cuatro evidencias nutren cierto malestar, en particular en el seno de las izquierdas, con respecto a la operación Amanecer de la Odisea comenzada el pasado 19 de marzo.
La insurrección de las sociedades árabes constituye el mayor acontecimiento político internacional desde el derrumbe, en Europa, del socialismo autoritario de Estado en 1989. La caída del muro del Miedo en las autocracias árabes es el equivalente contemporáneo de la caída del muro de Berlín. Un auténtico terremoto mundial. Por producirse en el área de mayores reservas de hidrocarburos del planeta, y en el epicentro del "foco perturbador" del mundo (ese "arco de todas las crisis" que va de Pakistán al Sahara Occidental, pasando por Irán, Afganistán, Irak, Líbano, Palestina, Somalia, Sudán, Darfur y Sahel), su onda de expansión modifica toda la geopolítica internacional.

Algo se rompió para siempre en el mundo árabe el pasado 14 de enero. Ese día, manifestantes tunecinos que desde hacía semanas reclamaban en las plazas libertad y democracia, consiguieron derrocar al déspota Ben Alí. Comenzaba el deshielo de las viejas tiranías árabes. Un mes después, en Egipto, corazón de la vida política árabe, un poderoso movimiento de protesta social expulsaba a su vez del poder al general Mubarak. Entonces, como si de repente descubriesen que los regímenes autoritarios, desde Marruecos hasta Bahréin, fuesen colosos con pies de arena, decenas de miles de ciudadanos árabes se lanzaron a las plazas gritando su hartazgo infinito de los ajustes sociales y de las dictaduras (1).

La fuerza espóntanea de estos vientos de libertad sorprendió a todas las cancillerías del mundo. Cuando comenzaron a soplar sobre las dictaduras aliadas de Occidente (en Túnez, Egipto, Marruecos, Jordania, Arabia Saudí, Bahréin, Irak, Yemen), las grandes capitales occidentales, empezando por Washington, Londres y París, se sumieron en un prudente mutismo, o alternaron declaraciones que revelaban su profundo malestar ante el riesgo de ver desaparecer a sus "amigos dictadores" (2).

Mucho más sorprendente fue, durante esta primera fase (de mediados de diciembre a mediados de febrero), el silencio de los gobiernos progresistas de América Latina, considerados por toda una parte de la izquierda internacional como su principal referente contemporáneo. Sorpresa tanto más grande puesto que estos Gobiernos tienen mucho en común con el movimiento insurreccional árabe: habían llegado al poder mediante las urnas, aupados por poderosos movimientos sociales (en Venezuela, Brasil, Uruguay y Paraguay) que, en varios países (Ecuador, Bolivia, Argentina), después de haber resistido a dictaduras militares, también habían derrocado pacíficamente a gobernantes corruptos. Inmediata debía de haber sido allí la solidaridad con las insurrecciones árabes, réplicas de sus propios alzamientos cívicos. No lo fue. Y eso que el carácter izquierdista del movimiento no ofrecía dudas. El conocido intelectual egipcio Samir Amin lo describe así: "Las fuerzas principales en movimiento durante los meses de enero y de febrero eran de izquierdas. Demostraron que tenían una resonancia popular gigantesca pues llegaron a movilizar a ¡más de quince millones de manifestantes en todo Egipto! Los jóvenes, los comunistas, fragmentos de las clases medias democráticas constituyeron la columna vertebral de ese movimiento" (3).
A pesar de ello, hubo que esperar al 14 de febrero -o sea tres días después de la caída del odiado Mubarak y un día antes del comienzo de la insurrección popular en Libia- para que, por fin, un líder latinoamericano calificase la rebelión árabe de "revolucionaria" en una declaración que explicaba con lucidez: "Los pueblos no desafían la represión y la muerte, ni permanecen noches enteras protestando con energía, por cuestiones simplemente formales. Lo hacen cuando sus derechos legales y materiales son sacrificados sin piedad a las exigencias insaciables de políticos corruptos y de los círculos nacionales e internacionales que saquean el país" (4).

Pero cuando, naturalmente, esa rebelión se extendió a los Estados autoritarios del mal llamado "socialismo árabe" (Argelia, Libia, Siria), cayó de nuevo un pesado mutismo en las capitales del progresismo latinoamericano. Políticamente podía aún interpretarse de dos maneras: simple prolongación del prudente silencio que hasta entonces, globalmente, habían observado esas cancillerías con respecto a acontecimientos muy alejados de sus principales centros de interés; o expresión de un malestar político frente al riesgo de perder, en su pulso con el imperialismo, a aliados estratégicos...

Ante el peligro de que triunfase esta segunda opción, varios intelectuales relevantes (5) avisaron de inmediato que ello significaría algo impensable para Gobiernos seguidores del mensaje universal del bolivarianismo. Porque sería afirmar que una relación estratégica entre Estados es más importante que la solidaridad con los pueblos en lucha. Lo cual conduciría, más tarde o más temprano, a cerrar los ojos ante cualquier eventual atrocidad contra los derechos humanos (6). Y en este caso el ideal solidario de la revolución latinoamericana naufragaría en el helado océano de la Realpolitik.
En el tablero de la política internacional, la Realpolitik (definida por Bismarck, el "canciller de hierro" prusiano, en 1862) considera que los países se reducen a sus Estados. Jamás toma en cuenta a sus sociedades. Según ella, los Estados se mueven sólo en función de sus fríos intereses y de sus alianzas estratégicas (cuya finalidad esencial es la preservación del Estado, no la protección de la sociedad). Desde la paz de Westfalia en 1648, la doctrina geopolítica establece que la soberanía de los Estados es intangible en virtud del principio de no-injerencia, y que un Gobierno, sea cual sea el modo en que llegó al poder, tiene total libertad de hacer lo que quiera en sus asuntos internos.
Semejante idea de la soberanía -que sigue siendo dominante- ha visto erosionada su legitimidad desde el final de la Guerra Fría en 1989. Y ello en nombre de los derechos de los ciudadanos, y de una concepción más ética de las relaciones internacionales. Las dictaduras, cuyo número se reduce de año en año, van resultando cada vez más ilegítimas en criterios del derecho internacional. Y moralmente inaceptables porque, entre otros graves abusos, desposeen a las personas de sus atributos de ciudadano.

Basado en este razonamiento, se desarrolló en los años 1990, el concepto de derecho de injerencia o deber de asistencia que condujo, pese a aceptables pretextos de fachada, a desastres político-humanitarios de gran envergadura en Kosovo, Somalia, Bosnia... Y finalmente, bajo la conducción de los neoconservadores estadounidenes, al desastre total de la guerra de Irak (7).
Pero tan trágicos fracasos no han interrumpido la idea de que un mundo más civilizado debe ir abandonando una concepción de la soberanía interna establecida hace casi cuatro siglos en nombre de la cual poderes no elegidos democráticamente han cometido (y cometen) incontables atrocidades contra sus propios pueblos.

En 2006, las Naciones Unidas, en su Resolución 1674, han hecho de la protección de los civiles, incluso contra su propio Gobierno cuando éste usa armas de guerra para reprimir manifestaciones pacíficas, una cuestión fundamental. Que modifica, por primera vez desde el Tratado de Westfalia, -en materia de derecho internacional- la concepción misma de la soberanía interna y del principio de no-injerencia. La Corte Penal Internacional (CPI), creada en 2002, va en idéntico sentido.

Y en ese mismo espíritu, muchos líderes latinoamericanos denunciaron con justa razón la pasividad o la complicidad de grandes potencias democráticas ante los graves crímenes cometidos contra la población civil, entre 1970 y 1990, por las dictaduras militares en Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y tantos otros países mártires de Centro y Suramérica.

Por eso sorprendió que, cuando en Libia, a partir del 15 de febrero, empezaron las protestas sociales pacíficas, inmediatamente reprimidas por las fuerzas del coronel Gadafi con desmedida violencia (233 muertos en los primeros días) (8), ningún mensaje de solidaridad con los civiles reprimidos llegase de América Latina. Ni tampoco al estallar, el 20 de febrero, el "Tripolitazo": cuando unos 40.000 manifestantes denunciaron la carestía de la vida, la degradación de los servicios públicos, las privatizaciones impuestas por el FMI, y la ausencia de libertades.

Igual que durante el "Caracazo" del 27 de febrero de 1989 en Venezuela, esa insurrección tripolitana, retransmitida por decenas de testigos oculares, se extendió como reguero de pólvora por toda la capital, se multiplicaron las barricadas, ardió la sede del Gobierno, las comisarías fueron incendiadas, los locales de la televisión oficial saqueados, el aeropuerto ocupado y el palacio presidencial asediado. El régimen libio empezó a tambalearse.

En semejantes circunstancias, cualquier otro dirigente razonable hubiese entendido que la hora de negociar y de abandonar el poder había llegado (9). No así el coronel Gadafi. A riesgo de sumir a su país en una guerra civil, el "Guía", en el poder desde hace 42 años, explicó que los manifestantes eran "jóvenes a los que Al Qaeda había drogado echándoles píldoras alucinógenas en el Nescafé"... (10). Y ordenó a las Fuerzas Armadas reprimir las protestas a cañonazos y con fuerza extrema. El canal Al Jazeera mostró los aviones militares ametrallando a los manifestantes civiles (11).

En Bengasi, para defenderse contra la brutalidad de la represión, un grupo de protestatarios asaltó un arsenal de la guarnición local y se apoderó de miles de armas ligeras. Varios destacamentos militares, enviados por Gadafi para sofocar en sangre la protesta, se sumaron, con tanques y pertrechos, a la rebelión. En condiciones muy desfavorables para los insurrectos, empezaba la guerra civil. Un conflicto impuesto por Gadafi contra un pueblo que estaba pidiendo pacíficamente el cambio.

Hasta ese momento, las capitales de la América Latina progresista siguen silenciosas. Ni una palabra de solidaridad, ni tan siquiera de compasión con los rebeldes civiles que luchan y mueren por la libertad.

Hasta que, el 21 de febrero, en un intento de alejar cualquier acusación contra ella, la diplomacia británica -cuya responsabilidad es central en la rehabilitación del coronel Gadafi a partir de 2004 en la escena internacional- por la voz del ministro de Exteriores William Hague, anuncia que el líder libio "podría haber huido de su país y estar dirigiéndose a Venezuela" (12).

Es falso. Y Caracas lo desmiente rotundamente. Pero los medios de comunicación internacionales muerden el cebo, y ponen de inmediato los focos sobre la conexión que el Foreign Office ha sugerido. Minimizando los ostentosos recibimientos del dictador libio en Roma, Londres, París o Madrid, la prensa mundial insiste en las relaciones del "Guía" con Caracas. El propio Gadafi cae en la celada y también menciona a Venezuela en su primer discurso desde el comienzo de las protestas. Lo hace para negar su huida a ese país, pero ello da pie a nuevas especulaciones sobre el "eje Trípoli-Caracas". Gadafi añade: "Los manifestantes son ratas, drogados, un complot de extranjeros, de norteamericanos, de Al Qaeda y de locos" (13).

Esta perezosa jácara del "complot norteamericano" es retomada como argumento por varios dirigentes progresistas suramericanos –Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, entre otros–, para expresar ahora, cada uno a su modo, una clara solidaridad con el dictador libio (14) bajo los sufridos pretextos de que la "situación es confusa", que los "medios de comunicación mienten" y que "nadie sabe quiénes son los rebeldes".

Ni una frase de compunción hacia un pueblo sublevado contra un tirano militar que manda disparar contra sus propios ciudadanos. Ninguna alusión tampoco a la famosa sentencia del Libertador Simón Bolívar: "Maldito sea el soldado que vuelve las armas contra su pueblo", doctrina fundamental del bolivarianismo.

La inmensidad del error político sobrecoge. Una vez más, unos gobiernos progresistas conceden prioridad, en materia de relaciones internacionales, a cínicas consideraciones estratégicas que se hallan en perfecta contradicción con su propia naturaleza política. ¿Les conducirá ese razonamiento a expresar también su apoyo a otro infrecuentable tiranillo local, Bachar El Asad, presidente de Siria, un país que vive bajo estado de alarma desde 1962 y cuyas fuerzas de represión tampoco han dudado en disparar con fuego real contra pacíficos manifestantes desarmados?

En lo que respecta a Libia, la única iniciativa latinoamericana positiva, fue la del presidente de Venezuela Hugo Chávez quien propuso, el 1 de marzo, el envío a Trípoli de una Comisión internacional de mediación constituida por representantes de países del Sur y del Norte para tratar de poner fin a las hostilidades y negociar un acuerdo político entre las partes. Rechazada por Seif el Islam, el hijo del "Guía", pero aceptada por Gadafi, esta importante tentativa de mediación será torpemente descartada por Washington, París, Londres y los propios insurgentes libios.
A partir de ahí, las cancillerías progresistas suramericanas van a insistir en su apoyo a un perfecto iluminado. Hace, en efecto, decenios que Muamar el Gadafi dejó de ser aquel capitán revolucionario que, en 1969, derrocó a la monarquía, expulsó de su país las bases militares estadounidenses y proclamó una singular "República árabe y socialista".

Desde el final de los años 1970, su errática trayectoria y sus delirios ideológicos (véase su disparatado Libro Verde) lo han convertido en un dictador imprevisible, tornadizo y jactancioso. Semejante a aquellos tiranos locos que América Latina conoció en el siglo XIX con el nombre de "caudillos bárbaros" (15). Ejemplos de sus trastornos: la expedición militar de 3.000 hombres que lanzó, en 1978, en auxilio del sanguinario Idi Amín Dadá, otro demente presidente de Uganda... O su afición a un juego erótico con chicas menores llamado "bunga bunga" que le enseñó a su socio italiano Silvio Berlusconi... (16).

Gadafi jamás se ha sometido a ninguna elección. En torno a su imagen ha establecido un culto de la personalidad que linda con el endiosamiento. En la "masocracia" (Jamahiriya) libia no existe ningún partido político, sólo hay "comités revolucionarios". Habiéndose autoproclamado "Guía" vitalicio de su país, el dictador se considera por encima de las leyes. En cambio, el vínculo familiar es, según él, fuente de Derecho. Basado en ello, por antojo, nombró a sus hijos para los puestos de mayor responsabilidad del Estado y los de mayor rentabilidad en los negocios.

Tras la (ilegal) invasión de Irak en 2003, temiendo ser el siguiente de la lista, Gadafi se arrodilló ante Washington, firmó acuerdos con la Administración de Bush, erradicó sus armas de destrucción masiva e indemnizó a las víctimas de sus atentados terroristas. Para complacer a los "neocons" estadounidenses se erigió en un perseguidor de Osama Ben Laden y de la red Al Qaeda. Estableció también acuerdos con la Unión Europea para convertirse en cancerbero retribuido de los emigrantes africanos. Pidió ingresar en el FMI (17), creó zonas especiales de libre comercio, cedió los yacimientos de hidrocarburos a las grandes transnacionales occidentales y eliminó los subsidios a los productos alimenticios de primera necesidad. Inició el proceso de privatización de la economía, lo que provocó un importante aumento del desempleo y agravó las desigualdades.

El "Guía" protestó contra el derrocamiento del dictador tunecino Ben Alí a quien consideraba como "el mejor gobernante de la historia de Túnez". En materia de inhumanidad, sus fechorías son incontables. Desde su apoyo a conocidas organizaciones terroristas hasta su demostrada participación en atentados contra aviones civiles, pasando por su encarnizamiento contra cinco inocentes enfermeras búlgaras torturadas durante años en prisión, o el fusilamiento sin juicio, en la siniestra cárcel Abú Salim de Trípoli, en 1996, de un millar de prisioneros originarios de Bengasi (18).

La actual revuelta empezó precisamente en esa ciudad cuando, el 15 de febrero, las familias de estos fusilados, animadas por las protestas en los países árabes, se echaron a la calle para exigir pacíficamente la liberación del abogado Fathy Terbil quien, desde hace quince años, defiende el derecho a recuperar los cuerpos de sus parientes ejecutados (19). Las imágenes mostrando la brutalidad de la represión de esta manifestación –difundidas por las redes sociales y el canal Al Jazeera– escandalizaron a la población. Al día siguiente, las protestas se habían ampliado masivamente y extendido a otras ciudades. Sólo en Bengasi, 35 personas fueron asesinadas por la policía y las milicias gadafistas (20).
Tan alto grado de ensañamiento contra la población civil (21) hizo legítimamente temer, a mediados de marzo, cuando las huestes gadafistas empezaron a cercar Bengasi, que se cometiese un baño de sangre. En un discurso dirigido a "las ratas" de esa ciudad, el "Guía" dejó muy claras sus intenciones: "Llegamos esta noche. Empezad a prepararos. Os iremos a sacar del fondo de vuestros armarios. No habrá piedad" (22).
En ayuda de los asediados libios, que reclamaban a gritos ayuda internacional (23), deberían haber acudido en primer lugar los pueblos recientemente liberados de Túnez y Egipto. Era su responsabilidad principal. Pero lamentablemente los Gobiernos de estos dos países no supieron estar a la altura de las circunstancias históricas.

En ese contexto de urgencia, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó, el 17 de marzo, la resolución 1973 que establece un régimen de exclusión aérea en Libia con el fin de proteger a la población civil y hacer cesar las hostilidades (24). La Liga Árabe había dado su acuerdo preliminar. Y, cosa excepcional, la resolución fue presentada por un Estado árabe: el Líbano (además de Francia y Reino Unido). Ni China, ni Rusia, que disponen de derecho de veto, se opusieron. Brasil y la India tampoco votaron en contra. Varios países africanos se pronunciaron a favor: Sudáfrica (la patria de Mandela), Nigeria y Gabón. Ningún Estado se opuso.

Se puede estar en contra de la estructura actual de Naciones Unidas, o estimar que su funcionamiento deja mucho que desear. O que las potencias occidentales dominan esa organización. Son críticas aceptables. Pero, por ahora, la ONU constituye la única fuente de derecho internacional. En ese sentido, y contrariamente a las guerras de Kosovo o de Irak que nunca tuvieron el aval de la ONU, la intervención actual en Libia es legal, según el derecho internacional; legítima, según los principios de la solidaridad entre demócratas; y deseable, para la fraternidad internacionalista que une a los pueblos en lucha por su libertad.

Se podría añadir que potencias musulmanas reticentes en un primer momento como Turquía han acabado por participar en la operación.

Se podría recordar también que si Gadafi, como era su intención, hubiese anegado en sangre la insurrección popular, habría enviado una señal de vía libre a los demás tiranos de la región. Alentándolos de ese modo a aplastar ellos también, sin miramientos, las protestas locales. Basta con observar que, en cuanto las tropas de Gadafi se aproximaron a sangre y fuego en medio de la pasividad internacional a Bengasi, los regímenes de Bahréin y de Yemen no dudaron ya en disparar con fuego real contra los manifestantes pacíficos. No lo habían hecho hasta entonces. Pero apostaron a su vez por el inmovilismo internacional.

La Unión Europea, en particular, tiene una responsabilidad específica en este asunto. No sólo militar. Es menester pensar en la próxima etapa de consolidación de las nuevas democracias que van a ir surgiendo en esta región tan vecina. Apoyar la "primavera árabe" supone asimismo el lanzamiento de un verdadero "Plan Marshall", o sea, una ayuda económica masiva "semejante a la que se ofreció a Europa del Este después de la caída del muro de Berlín" (25).

¿Significa todo esto que la operación Amanecer de la Odisea no plantea problemas? En absoluto. En primer lugar, porque los Estados u Organizaciones que la capitanean (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, OTAN) son los "sospechosos habituales" implicados en múltiples aventuras guerreras sin la mínima cobertura legal, legítima o humanitaria. Aunque esta vez los objetivos de solidaridad democrática parecen más evidentes que los nexos con la seguridad nacional de Estados Unidos, cabe preguntarse ¿desde cuándo les ha importado a estas potencias la democracia en Libia? Por ello carecen de credibilidad.

Segundo: existen otras injusticias en esta misma región -el sufrimiento palestino, la intervención militar saudí en Bahréin contra la indefensa mayoría chií, la desproporcionada brutalidad de los Gobiernos de Yemen y de Siria...- ante las cuales las mismas potencias que atacan a Gadafi hacen la vista gorda dando prueba de una doble moral.

Tercero: el objetivo debe ser el que fija la resolución 1973, y sólo ése: ni invasión terrestre, ni víctimas civiles. La ONU no ha dado licencia para derrocar a Gadafi, aunque bien parece que ese sea el objetivo final (e ilegal) de la operación. En ningún caso esta intervención debe servir de precedente para otras aventuras guerreras contra Estados situados en el punto de mira de las potencias occidentales dominantes.

Cuarto: la historia enseña (y el caso de Afganistán lo demuestra) que es más fácil entrar en una guerra que salir de ella. Y quinto: el olor a petróleo de toda esta operación apesta.

Los pueblos árabes están sin duda sopesando lo justo y lo injusto de la actual intervención militar en Libia. En su gran mayoría apoyan a los insurgentes (aunque se siga sin saber bien quiénes son y aunque se sospeche que varios elementos indeseables figuran en el actual Consejo Nacional de Transición). Por el momento, hasta finales de marzo, en ninguna capital árabe se han producido manifestaciones de rechazo a la operación. Al contrario, como estimuladas por ella, nuevas protestas contra las autocracias se intensificaron en Marruecos, Yemen, Bahréin... Y sobre todo en Siria.

Obtenida la zona de exclusión aérea y a salvo ya la población civil de Bengasi, las dos principales exigencias de la Resolución 1973 estaban cumplidas a finales de marzo. Aunque otras demandas no lo estaban aún (el cese el fuego por parte de las fuerzas gadafistas, y la garantía por éstas de acceso seguro a la ayuda humanitaria internacional), a partir de ese momento los bombardeos debieron cesar. Tanto más cuanto la OTAN, que no ha recibido mandato internacional para ello, ha asumido el 31 de marzo el liderazgo militar de la ofensiva. La Resolución tampoco autoriza a armar, entrenar y dirigir militarmente a los rebeldes. Porque ello supone un mínimo de fuerzas extranjeras ("comandos especiales") presentes en el suelo libio, lo cual está explícitamente excluido por la resolución 1973 del Consejo de Seguridad.

Es urgente que los miembros de ese Consejo de la ONU vuelvan ahora a consultarse; que se tenga en cuenta la posición de China, Rusia, la India y Brasil para imponer un alto el fuego inmediato y buscar una salida no militar al drama libio.
Una solución que tome en cuenta también la iniciativa de la Unión Africana, garantice la integridad territorial de Libia, impida toda invasión terrestre de fuerzas extranjeras, preserve las riquezas del subsuelo contra la rapacidad de algunas potencias foráneas, ponga fin a la tiranía, y reafirme la aspiración a la libertad y a la democracia de los ciudadanos. En Libia, sólo una salida política negociada por todas las partes será justa.

(1) Léase Ignacio Ramonet, “Cinco causas de la insurrección árabe”, Le Monde diplomatique en español, marzo de 2011.

(2) Léase Ignacio Ramonet, "Túnez, Egipto, Marruecos, esas dictaduras amigas", www.monde-diplomatique.es/
(3) Christophe Ventura, "Entrevista con Samir Amin", Mémoire des luttes, París, 29 de marzo de 2011.
(4) Fidel Castro, "La Rebelión Revolucionaria en Egipto", Granma, La Habana, 14 de febrero de 2011.
(5) Léase, por ejemplo, Santiago Alba y Alma Allende, "Del mundo árabe a América Latina", Rebelión, 24 de febrero de 2011; y Atilio Borón, "No abandonar a los pueblos árabes", Página 12, Buenos Aires, 7 de marzo de 2011.

(6) Error que ya cometió dos veces la revolución cubana cuando apoyó la intervención militar del Pacto de Varsovia en Praga para aplastar la insurrección popular checoslovaca en agosto de 1968, y cuando aprobó la invasión de Afganistán por la Unión Soviética en diciembre de 1979.
(7) Léase Ignacio Ramonet, Irak, historia de un desastre, Debate, Madrid, 2005.

(8) Agencia Reuters, 21 de febrero de 2011.
(9) En América Latina, ante protestas populares de gran envergadura, varios presidentes (elegidos democráticamente) se resignaron a renunciar a su cargo. Tres de ellos en Ecuador: Abdalá Bucarán, "por incapacidad mental", en 1997; Jamil Mahuad, en 2000; y Lucio Gutiérrez, en 2002. Dos en Bolivia: Gonzalo Sánchez de Lozada, en 2003; y Carlos Mesa, en 2005. Uno en Perú, Alberto Fujimori, en 2000. Y otro en Argentina, Fernando de la Rúa, en 2001.

(10) El País, Madrid, 24 de marzo de 2011.
(11) The Guardian, Londres, 21 de febrero de 2011.

(12) Agencia AFP, 21 de febrero de 2011.
(13) www.rue89.com/2011/02/22/kadhafi-je-suis-a-tripoli-pas-au-venezuela-191416

(14) El más antiimperialista de los líderes árabes, Hassan Nasrallah, secretario general del Hezbolá libanés, ha declarado que es "irracional" decir que las revoluciones árabes, y singularmente la libia (que cuenta también con el apoyo de Irán), fueron preparadas en cocinas estadounidenses. Discurso del Hassan Nasrallah, 19 de marzo de 2011. http://www.rebelion.org/mostrar.php?tipo=5&id=&inicio=0
(15) Alcides Arguedas, Los Caudillos bárbaros, editorial Vda L. Tasso, Barcelona, 1929. Léase también Max Daireaux, Melgarejo, Editorial Andina, Buenos Aires, 1966.

(16) Cf. Quentin Girard, "Toi vouloir faire bunga-bunga?", Slate, París, 12 de noviembre de 2010. http://www.slate.fr/story/30061/bunga-bunga-berlusconi

(17) Léase "Le Rapport du FMI qui félicite la Libye", in Mémoire des luttes, París, 11 de marzo de 2011. http://www.medelu.org/spip.php?article761
(18) Léase, Brian May, "Informe sobre Libia", Amnistía Internacional, Londres, 27 de mayo de 2010. http://www.amnesty.be/doc/communiques-et-publications/Les-rapports-annuels/Le-rapport-annuel-2010/Moyen-Orient-et-Afrique-du-nord,2038/article/libye-16281
(19) Cf. Evan Hill, "The day the Katiba fell", Al Jazeera English, 2 de marzo de 2011. http://english.aljazeera.net/indepth/spotlight/libya/2011/03/20113175840189620.html

(20) Ibid.

(21) Estos y otros crímenes han conducido al fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, el argentino Luis Moreno Ocampo, a abrir una investigación contra Muamar el Gadafi, acusado de "crímenes contra la humanidad" por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
(22) Agencia AFP, 17 de marzo de 2011.

(23) Léase Khaled Al-Dakhil, "Pourquoi tant d'hésitations?", Al-Hayat, Londres (reproducido por Courrier Internacional, París, 17 de marzo de 2011).
(24) http://www.un.org/spanish/docs/sc/ (25) Nouriel Roubini, "Un plan Marshall pour le printemps arabe", Les Échos, París, 21 de marzo de 2011.

domingo, abril 03, 2011

Las religiones perderán a la mujer por el patriarcado

"Si Dios es hombre, entonces el hombre es Dios y la mujer le debe sumisión y obediencia". Esta idea de la filósofa estadounidense Mary Daly le sirvió a la teóloga Margarita Pintos para lamentar la imagen patriarcal de Dios y sus consecuencias para las mujeres en prácticamente todas las religiones. Fue ayer el tema de una jornada de debates en el Centro Cultural Nicolás Salmerón con el título La mujer en las religiones. La había organizado la Asociación para el Diálogo Interreligioso de la Comunidad de Madrid (ADIM), que preside Pintos. "Las religiones nunca se han llevado bien con las mujeres, que son las grandes olvidadas y perdedoras", fue una de las conclusiones.
San Agustín afirmó que la inferioridad de la mujer pertenece al orden natural; Tomás de Aquino la define como un "varón imperfecto"; Lutero habla de las mujeres como inferiores de mente y cuerpo por haber caído en la tentación, y el actual arzobispo de Granada ha argumentado que "el hombre está hecho para el altar y las mujeres para parir". Pese a todo, "las mujeres son las más fieles seguidoras de las religiones, las mejores transmisoras de las creencias y las que muchas veces reproducen el mismo patriarcado que las somete", concluyó la teóloga Pintos.
Estas citas, en boca de algunas ponentes, dibujaron una situación, aún inamovible, en la que solo los varones pueden ser sacerdotes en la Iglesia católica, imanes en el islam y rabinos en el judaísmo ortodoxo. Pero ni los textos sagrados ni algunas tradiciones justifican esa marginación, como demostraron ayer Cristina Segura Graiño, catedrática de Historia Medieval en la Universidad Complutense, y las representantes de las confesiones bahái (María Jesús Rodríguez de la Fuente), budismo soka gakkai (Inés Vázquez) y de Brahma Kumaris (Marta Matarín), entre otras ponentes.
El teólogo Juan José Tamayo, que abrió la jornada, dibujó un panorama desolador sobre la relación mujer y religión, pero se mostró optimista porque, dijo, "ha surgido una nueva forma de pensar y de reformular las creencias y las prácticas religiosas". Se refería a la teología feminista. Según el director de la cátedra de Religiones de la Universidad Carlos III, en la teología feminista las religiones podrían encontrar una salida a una crisis que no cesa. "En el siglo XX las religiones perdieron a la clase obrera porque se colocaron del lado de los patronos y condenaron las revoluciones que luchaban por una sociedad más justa; en el siglo XX perdieron a los jóvenes y a los intelectuales por posiciones filosóficas y culturales integristas y antimodernas, y si continúan por la senda patriarcal, en este siglo XXI perderán a las mujeres", sentenció.

¿Sufrir es inevitable? MIRIAM SUBIRANA EL PAIS SEMANAL

¿Sufrir es inevitable? MIRIAM SUBIRANA EL PAIS SEMANAL - 03-04-2011
El dolor y el placer nos impulsan a la acción, al deseo y al cambio. Ambos pueden crear adicción. El dolor lo sentimos en el cuerpo. A nivel emocional y mental experimentamos sufrimiento. Un sufrir que surge en la mente por pensar negativamente de uno mismo, de los demás y de la vida misma, viviendo con rabia, en la frustración y sumergido en las quejas.
Cuando uno se vuelve adicto a estas formas de sufrir llega a identificarse con ellas. Intentar superarlas puede sentirse como una amenaza hacia su propia identidad. No se ve a sí mismo dejando de sufrir. Muchas personas no quieren o no saben cómo salir de ese estado.
Hay personas que se aíslan en su tristeza y dolor. Exclaman: "No me entiendes". Se separan de las personas que pueden ayudarle. En el fondo quieren su cariño y ayuda. Pero se encierran dificultando e incluso impidiéndose ese apoyo. Quieren ayuda, pero bloquean la posibilidad de aceptarla. Estas emociones negativas se transforman en rasgos comunes del paisaje de nuestra vida cotidiana. Rechazamos la idea de eliminarlos, con la creencia de que es natural sufrir y que eso es la realidad, y somos incapaces de imaginar la vida sin nuestra dosis diaria de negatividad y de adrenalina.

SIN MIEDO "Dile a tu corazón que el miedo a sufrir es peor que el sufrimiento mismo" (Paulo Coelho)
Impartí un curso de pensamiento positivo y meditación a un joven entusiasmado con sus aprendizajes en clase. Su madre, al verle tan satisfecho, también se apuntó. En pocas sesiones se sentía mucho más tranquila. Aun así, decidió dejar de meditar y abandonó el curso a medias porque estaba dejando de sufrir y de tener miedo por lo que les podía pasar a sus siete hijos. La meditación estaba despertando en ella un amor libre de miedos que le provocó un choque interno: creía que amar a alguien es sufrir por él.
En nombre del amor sufrimos. En vez de amar desde un espacio de libertad, intentamos ayudar desde la preocupación y el miedo, y así agobiamos, controlamos y dependemos. No dejamos ser.
Cuando hay demasiado dolor no podemos asentarnos en nuestro poder verdadero y experimentar nuestra energía de amor. El miedo al amor y a la grandeza de lo que puede conseguir con su poder le impide levantarse para recuperar su potencial. Tememos nuestra grandeza, y este miedo nos mantiene en un estado restringido y doloroso. Solo el poder del amor verdadero puede ayudarnos a sacar el sufrimiento reprimido del subconsciente a la conciencia consciente. El amor no se aferra a las cosas: libera el pasado y desbloquea la energía.

SOLO SI LO PERMITE "Nadie puede herirte sin tu consentimiento" (Eleanor Roosevelt)
Lo que nos daña, mucho más que lo que nos ocurre, es nuestro consentimiento a lo que nos sucede. Nadie le puede herir, excepto si usted lo permite. ¿Cómo lo permite? Siendo una aspiradora que hace suyo todo lo del otro, lo bueno y lo malo. Sus expectativas y su insatisfacción constante le llevan a esperar del otro. Y esto le abre a sufrir, sus deseos se multiplican y permanece el vacío interior.
Revise sus expectativas, sus deseos, sus proyecciones, y entre en su silencio interior para aprender a soltar. Abra su corazón y deje que salga el dolor. No lo necesita. No lo justifique. No acumule más sufrimientos.
Un estado emocional, mental y espiritual sano rebosa de paz, amor y bienestar. El estado normal del cuerpo es de salud. Cuando enferma, siente malestar y/o dolor. El dolor viene como una señal, para informarnos de que algo se ha desviado de la normalidad y requiere de nuestra atención. Por tanto, aunque pueda parecer que el dolor causa sufrimiento, la paradoja es que está sirviendo como una señal para prevenir complicaciones mayores y para que pueda dar tratamiento inmediato al mal.
El sufrimiento es un mensajero. Nos señala que tenemos los ojos cerrados frente a nuestra verdadera naturaleza espiritual. Lo que ocurre es que en lugar de escuchar, con frecuencia tapamos y negamos que el problema existe o lo justificamos, con lo que no permitimos que se disuelva. Lo importante es percibir que se puede convertir en un estímulo para la transformación.
Cuando sufrimos, buscamos el origen del malestar. Pero la tendencia es buscar culpables fuera de nosotros. Para sanar el dolor hemos de ir hacia el interior. Solo así nos daremos cuenta de que quizá las causas están en nuestra manera repetitiva de pensar, en nuestras actitudes defensivas o en nuestra incomprensión de nuestras relaciones y del mundo que nos rodea. Aceptar y tolerar nos sana, y una parte consiste en ver el sufrimiento como un proceso de aprendizaje. Tolerar no es aguantar, sino comprender y amar. Desde ahí crece la compasión.

LA MENTE COMO CALMANTE "El sufrimiento deriva del apego" (Julio César)
El dolor físico, emocional o mental invita a incrementar el poder interior y a desapegarte. En el dolor físico, el aprendizaje del desapego facilita soltar el "nudo" y calmar la sensación de dolor. Este entrenamiento empieza por concentrar la energía en el interior del centro de la frente, detrás de los ojos, tener pensamientos de paz y desde este punto, considerado como el tercer ojo, irradiar rayos pacíficos por todo el cuerpo. Después de enfocar la energía en el centro de la frente, te desapegas del cuerpo, te centras en crear paz. Con tu mente calmas el dolor.
La solución espiritual es impedir que aparezcan las emociones que nos llevan al sufrimiento extrayendo del núcleo de nuestra conciencia cualidades de amor y paz, empleándolas en pensamientos y actitudes con motivación de entrega dirigidas al mundo que nos rodea. Se trata de concentrarnos en nuestras cualidades positivas naturales y no obsesionarse ni dar espacio a las negativas para que estas se vayan disolviendo.
Cuando vive una situación que le está provocando dolor, estabilícese entrando en el silencio. Observe de dónde viene ese dolor para soltarlo. La respuesta suele estar relacionada con la forma en que los demás actúan con usted. Sus deseos y expectativas le atrapan en el dolor. No acepta lo que es tal como es.
En situaciones de relaciones o circunstancias difíciles, la práctica del desapego reduce e incluso termina con el dolor. Puede estar involucrado cuando las cuerdas emocionales están enredadas o en manos de otro. O bien puede ser un observador desapegado con una perspectiva clara que le ayude a dar los pasos necesarios en la dirección correcta, la que le desenreda emocionalmente y clarifica su mente. Si está atrapado emocionalmente, el sufrimiento permanece y el dolor crece, provocándole amargura y malestar. Reacciona desde la angustia en vez de la compasión.
En silencio, con desapego, verá con claridad cómo en algunos casos ha sido su ego el que se ha dolido. El ego y el apego crean ataduras e imposiciones hacia otros, le coaccionan a actuar en contra de sus valores y le quitan libertad. Es necesario darse cuenta y aceptar la causa para pasar a fortalecer su poder de transformarlo. Para disolverlo se puede involucrar en acciones elevadas, sirviendo o cuidando a otros. En vez de sentir el dolor como un martirio, veamos cómo nos invita a escuchar su llamada; a comprender con aceptación, tolerancia y compasión; a soltar y a desapegarnos; a amar con libertad dejando ser y hacer sin expectativas; a ser solidarios y a servir al prójimo.

sábado, abril 02, 2011

Se lo guisan y se lo comen. Las agencias de rating ¿son un peligro?

Se lo guisan y se lo comen. 2 Abril 2011 | Categorías: Mercados Financieros | Xavier Vidal-Folch – El País.
Las agencias de calificación (rating) ¿son un peligro? Juzguémoslas con sus propias normas. Dice el código ético de Moody’s que podrá emitir notas no solicitadas si “cuenta con suficiente información para respaldar el análisis adecuado” (art. 3.13), texto clavado al de S&P (art. 3.9).
Y sin embargo, Moody’s divulgó el 24 de marzo la rebaja de la nota a 30 bancos y cajas españolas, justo al inicio de la cumbre europea, sin esperar a que el Banco de España diese los detalles, tras multiplicar sus exigencias a los bancos: y claro, aunque la agencia tuviera datos directos ¿eran tan completos como los del regulador? ¿Era eso suficiente información? ¿Cumplió la agencia su propio código ético?
¿Son gente de fiar? Se ha insistido en que Lehman Brothers y cantidad de productos derivados lograron la máxima nota, la triple A, de las tres agencias a las que subvencionaban. Pero no se ha subrayado que también la obtuvo de S&P un delincuente como Bernard Madoff.
El presidente de Moody’s, Raymond Mc Daniel, reconocía al Senado de EE.UU. el 2 de junio pasado que “nuestro desempeño” en “calificar paquetes de títulos respaldados en hipotecas residenciales ha sido deplorable”. Parecía, el hombre, compungido. Lo que no le impidió, a los diez días, deshacerse de 100.000 acciones de la compañía justo antes de airearse una investigación por malas prácticas. ¿Era él uno de esos jefes de agencia “sabihondos imbéciles que han estudiado muchas matemáticas pero no tienen ni idea de aplicarlas”? Así les vituperaba Bill Gross, jefe de PIMCO, la primera gestora mundial de renta fija.
Se sabe que el principal accionista de Moody’s es uno de los ricos más sensatos, Warren Buffet, bueno, su compañía, Berkshire (12,3%), empatada con Capìtal World Investors. Se sabe menos que la primera gestora mundial de fondos de inversión, Blackrock (que administra 3,56 billones, con B, de dólares), ostenta un 6,6%. ¿No hay ahí abundantes focos de eventuales conflictos de interés? ¿Por qué Moody’s emite calificaciones sobre Blackrock? ¿Ellos se lo guisan, ellos se lo comen?
Peor. “Esta crisis no habría sucedido sin las agencias de calificación”, concluyen las 633 páginas del informe del Senado de EE.UU. “The financial crisis inquiry report”. “Sin su participación activa”, el mercado de las hipotecas-basura “no habría sido lo que llegó a ser”, remacha. Las agencias “usan y abusan del poder que tienen”; “tienen un impacto significativo en los costos de endeudamiento”, subraya el FMI.
¿Es exagerado concluir que son agencias-basura? Ajustan criterios “ante la continua amenaza de perder contratos”, y se dedican a “maquillar las cifras”, rezan algunos correos electrónicos intervenidos a sus empleados.
Quizá el Congreso español podría imitar a su homólogo norteamericano, en vez de estar todo el día de bronca irrelevante. De momento, la Audiencia Nacional ha admitido a trámite una querella contra las agencias, igual que en EE.UU. se han abierto varios procesos judiciales.

El buen rico deja menos herencia. Los millonarios hacen donaciones masivas por la sociedad... y para que espabilen sus hijos

Entre los muy millonarios, dejar su fortuna como herencia ya se ve como una mala idea. Esta mentalidad se extiende influida por la nueva filantropía, por la mayor esperanza de vida, por la crisis y, sobre todo, por el deseo de que los hijos se labren su propio futuro y sepan lo que cuesta conseguir la riqueza. El fenómeno choca con que "los hijos se creían con el derecho de recibir todo lo que sus padres construyeron en vida", dice María Ángeles Durán, catedrática de Sociología y profesora de Investigación del CSIC. Y lo que van a recibir es "la educación en el esfuerzo y el trabajo. La mejor herencia", asegura.

El embajador de esta tendencia y de lo que muchos consideran la nueva filantropía es Bill Gates. Junto a su esposa Melinda, lidera la fundación que lleva sus nombres, dedicada a ofrecer oportunidades en salud y educación en sociedades menos favorecidas. El pasado verano, los Gates y Warren Buffet (la segunda y tercera fortunas mundiales, según Forbes) lanzaron la campaña The Giving Pledges (promesas de donación), que pretende que las grandes fortunas se comprometan a donar en vida la mayor parte de su riqueza. Son ya 57 los miembros de este club de filántropos. La propuesta choca con la tradición cultural española, en que buena parte de los ricos lo son por familia y no porque se hicieran a sí mismos. Son pocos los magnates españoles que siguen los pasos de Gates.

El creador de Microsoft es, además, un firme defensor de elevar los impuestos a las herencias. La fiscalidad de las sucesiones es un debate agitado en EE UU que también llega a España, donde varias comunidades la han bajado hasta eliminarla en la práctica. "Hace meses se eliminó el impuesto de sucesión en comunidades como Madrid. Antes, el Gobierno podía recibir un porcentaje del 40%, ahora los herederos se llevan la totalidad", explica Salvador García-Atance, copresidente de la Fundación Lealtad. "Me gustaría que se recomendara a los herederos donar parte, por ejemplo, un 30%, a un proyecto social".

"Dejarles todo mi dinero a mis hijos sería una irresponsabilidad", recalcó Gates.

En España, las herencias han disminuido en los últimos cuatro años de 57.728 a 55.047, mientras que las renuncias han aumentado de 11.045 a 16.309 en el mismo periodo. "Creemos que se debe sobre todo a la crisis", porque los herederos rechazan asumir las deudas de sus ascendentes, informan desde el Colegio de Notariado.

En España hay pocos casos conocidos de altruismo al estilo de Gates, en parte por una cultura familiar distinta y en parte porque el adinerado español es poco amigo de dar a conocer estos detalles. Un empresario del sector textil que pide no ser identificado ya anuncia a sus 50 años: "Yo no voy a dejar nada a mis descendientes, prefiero invertirlo en vida. Estoy en mi derecho. La riqueza es del que se la trabaja", concluye.

Uno de los que sí da la cara en favor de esta nueva corriente es García-Atance, que fue el creador y luego vendedor de AB Asesores. "Estoy de acuerdo con Gates. Los hijos no merecen la totalidad de la herencia porque no se la han ganado. Si no hay esfuerzo no hay derecho", reclama. "¿Por qué poner en riesgo esa riqueza dándosela a alguien cuyo único mérito es ser hijo de? Aunque, por otro lado, mucha gente cree que cuando recibes 28.000 millones de euros [lo que se calcula que recibirían los hijos de Gates] todo es maravilloso, tengo que reconocer que a mí me asustaría enormemente".

Como señala Durán, "solo una minoría se va a permitir el lujo de decidir si deja una gran herencia". Menos de un 5% de los españoles posee un patrimonio mayor al millón de euros. Ricos por apellido o porque se han labrado su propio futuro. "Sobre todo ocurre en profesiones tecnológicas, informáticos y programadores", afirma Leo Abadía, escritor del libro Escuela de Millonarios (Espasa).

La nueva tendencia es "legar en vida como nuevo método de inversión", asegura Chris Carnie, de la Asociación Española de Fundrasing (AEF). "Lo fundamental es que la gente ya no quiere donar tan solo por caridad sino ir más allá. Quieren ver el impacto de su aportación en el mundo, en la sociedad". Esta nueva filantropía pretende copiar el modelo empresarial, de inversión y de riesgo. Para Carnie, "está de moda por dos motivos: la sociedad lo ve aceptable y hay más captadores de fondos. Cada vez son más las personas que legan un porcentaje de su patrimonio a un proyecto u organización social".

En España la herencia se divide en tres tercios: la legítima (sumas iguales para todos los herederos), la mejora (que se puede repartir desigualmente entre los mismos) y la de libre disposición, la única que puede donarse. Esto implica que dos tercios de la fortuna en España queda en manos de los hijos, a los que según la ley, salvo casos muy excepcionales, no se puede desheredar.

"Es con lo que podemos contar si decidimos legar a una ONG", explica Uría, abogado testador. Para que esto sea posible lo mejor es hacer testamento, "aunque no todo el mundo quede satisfecho".

En 2010, 587.623 testamentos se redactaron o ejecutaron en España, 11.000 menos que en 2006, explica Ignacio Domingo, portavoz de la Agencia Notarial de Certificación (Ancert). "Parece casi de chiste que solo medio millón de personas al año redacten su última voluntad", afirma. El trámite es sencillo: "Menos de 50 euros y un DNI en regla". "Conozco casos de españoles muy influyentes que están ayudando con su patrimonio a proyectos sociales. Hay filántropos a patadas", cuenta Abadía. Lo normal es que personas con grandes riquezas creen fundaciones: "No niego que legitimar una organización de este tipo tenga beneficios fiscales, pero también el fundador tiene la obligación de demostrar que ayuda en diferentes proyectos. El fundador del imperio Inditex, Amancio Ortega, ha dado un gran impulso a la economía de su pueblo, y el presidente del Santander, Emilio Botín, invierte mucho en becas y formación", concluye Abadía.

"Esta tendencia no significa dejar sin nada a los hijos sino cederles lo suficiente para vivir", aseguran desde la AEF. No hay un registro de filántropos en España, "aunque se sabe que cada día son más los que se suman a esta práctica. Pero todavía España está muy lejos de los países anglosajones, donde se puede disponer de la totalidad de la herencia".

Carnie argumenta que "la familia es lo primero en España por una razón cultural". Patricia de Roda, directora general de la Fundación Lealtad, reitera: "Somos solidarios con los nuestros, solventamos sus deudas o les ofrecemos trabajo". En 2011 se tramitaron 55.047 herencias. "Si una persona en Reino Unido carece de herederos, el Gobierno reparte su legado por distintas ONG. Aquí, en cambio, se lo queda el Estado", señala Carnie. Puntualiza que Bill Gates no ha sido el primer millonario en proponer esta idea de donar parte de su riqueza, sino un escocés hace 100 años, Andrew Carnegie, cuya fortuna se cifraba en lo que hoy serían 300.000 millones de dólares y que dedicó el final de su vida a la filantropía.

"Dejar una herencia en donación es un acto familiar. Los descendientes deben afrontar la decisión. No creo que la hija de Amancio Ortega tenga ningún problema con que su padre done parte de su patrimonio. La cantidad suele ser un porcentaje reducido de su dinero", concluye el experto.

"Vivimos en una sociedad en continuo movimiento donde los posibles legados se ven afectados por varios factores", argumenta María Ángeles Durán. En primer lugar, las personas que cuentan con capitales financieros deben saber que estos son inestables, y en segundo lugar, hay que tener en cuenta la esperanza de vida: "Cada vez es mayor. Si una persona consigue llegar a los 60, es bastante probable que todavía tenga 30 años más de vida. Realidad que se ve influenciada en la actualidad porque las personas tienen que ocuparse de sus propios cuidados tras la jubilación. Un nuevo mundo sin herencias: no porque los padres no quieran legar, sino porque no van a poder. Gastarán su patrimonio en vida". Los niños que han contado con una economía acomodada, "tienen que empezar a asumir que no siempre va a ser así. Que deben labrarse su futuro. Y los padres deben transmitir una buena educación basada en el esfuerzo y en el trabajo duro", señala la socióloga.

Hay jóvenes que viven con ilusión la riqueza de sus padres y muchos se creen con derecho a recibirla. Usan discursos del tipo: "En mi casa de la playa", "cuando el coche de mi padre sea mío" o "yo voy a trabajar en la empresa familiar estudie lo que estudie".

"Son niños acomodados que se convierten en meros consumidores", explica José Antonio Ortega, psicólogo conductual y colaborador en el programa de televisión Hijos de papá (Cuatro). Esto está generando una epidemia social que pone en peligro la salud emocional de muchos chavales. "Se denomina síndrome del niño rico". Es un trastorno que no abarca solo a los hijos de la gente acaudalada sino también a niños de clase media e incluso de pocos recursos, ya que se define como el exceso o acumulación de cosas, como por ejemplo el dinero. Las claves más importantes para poder superarlo son el tiempo y la educación en valores. "Pasar un rato con tu hijo y disfrutar con él es más importante que verle todos los días y ni siquiera hablarle" señala Ortega. Y el segundo punto es la educación en valores: "Pero vista en términos de respeto, de convivencia, de tolerancia. Si enseñamos lo que cuestan las cosas, los hijos las apreciarán". Muchos padres, señala Ortega, describen a sus descendientes como vagos, sin motivación, "por lo que creen que el mejor castigo es desheredarles".

Leopoldo Abadía trabaja a diario con estos chavales que "se sienten inútiles y viven a la sombra de sus progenitores". Es el creador de un curso exclusivo para ellos. "Hay gente que tal vez no lo entienda. Pero es muy duro para ellos. El proyecto va dirigido a personas de alto nivel adquisitivo, buenas personas, que saben leer y escribir pero que no tienen formación para llevar un negocio. Los programas son exclusivos para cada persona". En este momento cuenta con cuatro alumnos.

El padre "normalmente es el artífice de la riqueza y la mujer e hijos son los encargados de valorar su trabajo. El hombre olvida que los familiares son también son personas con inquietudes y les exigen mucho", añade Durán.

Abadía opina que otro factor para retirar la herencia es la supervivencia del negocio familiar: "Cuando alguien es el creador de un imperio no lo deja a su suerte cuando muere. Si no encuentra entre sus hijos lo que se necesita, elige a un profesional que cumpla con los objetivos. El patrimonio, en contra de lo que muchos niños ricos creen, no es de ellos, sino de sus padres".



Última voluntad

- Testar. La herencia es algo privado y transferible. Para asegurar estos términos, lo mejor es realizar testamento. No cuesta más de 50 euros y lo único que se necesita es un DNI en regla.

- Ante el notario. Se puede testar tantas veces como se quiera. El último texto será el válido.

- La ley. En España es obligatorio legar una tercera parte de la herencia a los hijos (o a los padres o al cónyuge, en su defecto) en partes iguales. Otro tercio (mejora) también va para los hijos, pero el reparto puede ser desigual. Y la última parte es de libre disposición.

- Sucesiones. El impuesto de sucesiones se ha eliminado (o reducido a un tipo simbólico) en varias comunidades.

- ONG. Algunas organizaciones asesoran sobre filantropía. La Fundación Lealtad cuenta con un registro de 140 ONG. Legado Solidario tiene acuerdos con 30.


Y aunque no sea rico...

La filantropía no es solo cosa de grandes millonarios, aunque entre la clase media no suele recibir ese nombre. La organización Legado Solidario emprendió hace cuatro años una campaña para "fomentar que los españoles se vuelvan más solidarios y donen parte de su herencia en el testamento". Tendencia que ha aumentado en los últimos cuatro años de un 0,5% a un 2,2% de la población.

Para conseguir una colaboración transparente con las ONG hay cada vez más fundraisers -captadores de fondos y difusores de información-. Y consiguen gran beneficio. Un caso emblemático es el de la Fundació Ciutat de Valls, en Tarragona. "Es una organización sin ánimo de lucro muy activa en su comunidad, con programas de becas y actividades culturales. Su patrimonio es, hoy, de unos 400.000 euros. Pero se fundó con un legado de 150.000 en 1949, como efecto directo de una herencia", señala Chris Carnie de la Asociación Española de Fundrasing.

La gente va confiando cada vez más en el tercer sector. "La Fundación Lealtad surge de dos potenciales donantes que querían hacer algo por la sociedad en el año 2000", señala Patricia de Roda, directora general de la ONG. Los fundadores, Ignacio Garralda -presidente de Mutua Madrileña- y Salvador García-Atance, crearon en los ochenta la agencia de inversión Asesores Bursátiles, luego AB Asesores, que en 1999 fue vendida a Morgan Stanley. Un año después, tomaron la bandera de la solidaridad, con el fin de promover la transparencia de las ONG. Entre ambos aportaron el año pasado el 44% del patrimonio anual de la organización.

En España dona un 11% de la población, la mayoría en forma de cuotas mensuales: "Seguimos siendo solidarios con la familia y cooperamos, con quien más, con la Iglesia. Si el donante confía en la ONG en la que va a depositar sus bienes se fomentaría el legado responsable". Fundación Lealtad se ocupa de realizar informes sobre 140 ONG, que se someten voluntariamente a su examen.

También existe gente anónima que decide legar a una causa. Julia Núñez, catalana, aclara que no tiene hijos y que seguramente su herencia la reciban sus hermanos. "He redactado mi última voluntad y he aclarado que el 30% de mi patrimonio se legue a tres ONG". Personas que creen y consideran que no "hay mejor herencia para el planeta que los proyectos con los que has colaborado en vida sigan una vez que no estás aquí".

viernes, abril 01, 2011

Montan un quirófano para la foto de inauguración de un hospital de Zaragoza y luego lo desmontan

Montaje de estreno en el Hospital Provincial de Zaragoza. Salud 'amuebla' parte del Provincial para su presentación y lo desmonta después. C. FONTENLA. Zaragoza 01/04/2011
Para la inauguración de la reforma se montaron varias ucis y un quirófano Salud dice que el material se ha retirado para protegerlo e insiste en que los servicios funcionarán a finales de mes, según estaba previsto.
fotos: Las unidades de cuidados intensivos están prácticamente vacías, solo conservan los soportes colgados en el techo..HERALDO El día de la presentación todas las unidades de cuidados intensivos estaban montadas..OLIVER DUCH
Catorce días después de su inauguración oficial, los nuevos quirófanos y la unidad de cuidados intensivos (uci) del hospital Nuestra Señora de Gracia (Provincial) de Zaragoza están totalmente desmantelados. A las pocas horas de que el presidente del Gobierno, Marcelino Iglesias, acompañado de los máximos responsables del Salud presentaran las obras del emblemático centro sanitario y se hicieran la foto, todo el mobiliario que estaba instalado para este acto fue retirado. Todo el 'atrezzo' que se utilizó para la ocasión ha desaparecido.
El pasado 18 de marzo el Gobierno de Aragón inauguró oficialmente (con ágape incluido) la reforma de este hospital, que ha estado durante los últimos cinco años en obras y que, según la DGA, entrará en funcionamiento paulatinamente a finales de este mes. Para aquel día, todo el hospital se engalanó y se invitó a los medios de comunicación a hacer un recorrido por las nuevas instalaciones. Entonces, se pudo ver perfectamente instalado parte del mobiliario: camillas, mesas de operaciones e incluso algún aparato funcionando. Nada que ver con la situación que actualmente presentan estas salas (tal y como se ve en las fotografías adjuntas).
Precisamente, según pudo saber este periódico, a los pocos minutos de terminar el acto político, una empresa comenzó el desmontaje del mobiliario, que está guardado en otra parte del hospital. Han sido muchos los médicos y personal sanitario del hospital quienes han manifestado sus dudas de que en esta situación, el hospital pueda ponerse en servicio en la fecha que ha fijado el Gobierno de Aragón. De hecho, recuerdan que el montaje y puesta en funcionamiento del material sanitario es bastante complejo, debido a la seguridad y el proceso técnico previo que requieren.
Sin embargo, el Gobierno de Aragón continúa insistiendo en que el centro sanitario, tal y como se dijo, se irá equipando progresivamente, entrará en funcionamiento poco a poco a partir de finales de mes y todo el proceso está totalmente programado desde el primer día.
Fuentes sanitarias reconocieron que en estos momentos no hay material porque se ha retirado todo aquel de electromedicina por su elevado coste. Recalcaron que este mobiliario, debido a su valía, no puede dejarse sin protección ni supervisión hasta que en las salas no haya actividad.
Aseguraron que todo el material desmontado es del propio hospital y está guardado en el centro sanitario para recolocarlo cuando empiece la actividad sanitaria en esas zonas. Sin embargo, no quisieron entrar a valorar si el mobiliario fue montado simplemente para el acto político y de inauguración oficial.
Una reforma esperada
La reforma del hospital Provincial ha sido una de las más reivindicadas y esperadas por parte del personal sanitario y de la población. De hecho, se dijo que estaría acabada en 2010. Dará servicio a 200.000 personas del sector I (margen izquierda).
En la reforma se han invertido 24 millones de euros, con los que, además de la Unidad de Cuidados Intensivos y quirófanos, se ha remodelado el servicio de Urgencias y se ha dotado al centro sanitario de una Unidad de Reanimación Post Anestésica con capacidad para 11 pacientes y una unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria, con 12 puestos de readaptación al medio. Ha pasado de tener 120 camas a 230, a las que suman otras 15 destinadas a Cirugía Ambulatoria.
No obstante, aún queda otra reivindicación pendiente por cumplir: que el hospital tenga asignada población de referencia del Centro y del Casco Histórico, tal y como han solicitado numerosos colectivos, facultativos y el Partido Popular. La consejera de Salud y Consumo del Gobierno de Aragón, Luisa María Noeno, explicó que de momento se abrirá para dar servicio al sector I (margen izquierda), aunque dejó abierta una puerta para el futuro y no descartó que más adelante pueda darse este paso y plantearse este cambio en las áreas sanitarias.

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