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viernes, junio 29, 2012

Educación del perro Pequeños vicios caninos Perro mal educado = perro infeliz y familia infeliz. Es necesario adiestrar a los perros


Educación del perro: Pequeños vicios caninos




Suena el timbre y tu perro ladra como si se acabara el mundo. Dejas tus zapatos en cualquier lugar y, cuando vuelves han sido víctima de una particular remodelación a fuerza de mordiscos. Pero aquí no acaban las anécdotas: cuando hay visita tu perro sale a recibir a tus amigos y se les echa encima, y si te sientas a la mesa a cenar, tu perro pondrá cara de no haber comido en una semana y, conmovido, le darás trozos de un menú que no le corresponde.
A veces convivir con un perro nos coloca en situaciones ciertamente incómodas. Partiendo de la base de que estamos tratando con un ser que no pertenece a nuestra especie, hay que asumir ciertos comportamientos extraños bajo nuestro punto de vista, pero perfectamente normales para nuestro mejor amigo. Lo que nosotros calificamos erróneamente como pequeños vicios o manías, no son más que "necesidades instintivas", tal y como señala el responsable técnico la escuela de adiestramiento Frajamo, Jesús Moreno. Igualmente, Rafael Casado, director de la escuela canina ADPE- Pradohondo, admite que "es algo normal y, aunque resulta molesto, el perro hace lo que debe".

Asesoramiento profesional

Para que estas costumbres desaparezcan, el apoyo experto es fundamental. En este sentido, Casado es tajante: "ante la duda, lo mejor es buscar asesoramiento. Hace falta tiempo, si no es mejor no tener un perro". Según Moreno, "el profesional es una ayuda para erradicarlos, incluso para el tratamiento de patologías". A la hora de considerar esta opción, no puedes dejarlo todo en manos del especialista, ya que "es un asunto que exige trabajo en equipo". Así pues, debes asumir tu responsabilidad como mediador en las acciones que lleva a cabo tu can. Cuanto más te impliques, más se acercará tu mascota a lo que realmente deseas que sea: un compañero inseparable que obedece y responde a unos hábitos intachables.

¿Qué propietario no ha sufrido alguna vez una trastada canina? Una prenda convertida en jirones, un cojín destartalado, papeles hechos trizas¿ Muchos amos se quejan del antojo con el que sus cachorros seleccionan objetos prohibidos para ellos y la emprenden a bocado limpio. Moreno explica que "la satisfacción que encuentran en ello" es la razón esencial. Según el adiestrador y juez internacional, esta fijación responde a la ley del efecto: "el perro logra un aliciente y tratará de repetirlo", añadiendo que "es una salida al estrés, producido por varias causas". Por su parte, Casado admite que "hasta los dos años vamos a tener este problema", por lo que "lo mejor es que esté controlado y confinado en una zona donde no tenga acceso a muebles y otros objetos que se puedan romper".

No siempre hay tiempo para jugar

Es importante que el can tenga desde el primer momento su sitio y sus pertenencias. Para evitar que nuestro animal de compañía haga de esta experiencia destructiva una conducta crónica, debemos actuar desde un principioofreciendo alternativas. Tal y como afirma el responsable de ADPE- Pradohondo, "podemos darle un hueso para que se entretenga¿. En el mercado existen juguetes con garantías y realizados con materiales seguros que podemos ofrecerle a nuestro animal de compañía como sustituto, pero cuidado con el momento del cambio: "el gran disfrute del perro es que se lo intentes quitar y juegues con él, porque se activa el instinto de presa", comenta Moreno, añadiendo que "así le haces un favor". Por tanto, el trueque debe hacerse sin tirar y transmitiendo un refuerzo negativo. Al final, la clave del adiestramiento ideal estará en fijar el concepto de autocontrol en el perro, ya que "aunque tú le digas que no muerda objetos, lo hará sin que le veas", concluye.

Otro de los comportamientos no deseados tiene que ver con el ladrido con el que responden los canes al timbre o el teléfono. El ruido les afecta y ladrar ante sonidos agudos entra dentro del ámbito territorial y de defensa: "el dueño debe enseñarle y mostrar autoridad, lo que quiere y lo que no quiere, los medios de represión ya son particulares", declara Casado, añadiendo que "se debe tener una buena relación, pero hace falta educarle para que no derive en una falta de respeto", ya que ser dueño lleva implícito "el saber decir que no". Ahora bien, si la situación se hace insostenible podemos optar por collares de impulsos. Moreno nos cuenta que su efectividad es relativa y que existe una gran variedad de calidades y precios.
¡No molestes que estamos comiendo!
Llega la hora de la comida y tu perro se apunta a la pitanza sin estar invitado. El rol de pedigüeño debe soportarse sin ceder ante el chantaje emocional, pero "si crees que no vas a tener el suficiente rigor para controlar el no, lo mejor es alejarle, o dárselo al final", aconseja Moreno. La disciplina nos recuerda que el perro no puede conseguir su objetivo. "Igual que un niño no juega en la iglesia, el perro debe saber diferenciar", admite Casado, señalando que debe comer sólo en el lugar que previamente le hemos asignado. Moreno es de la misma opinión, por eso te sugiere que le lleves a su sitio y le ofrezcas una alternativa que le dure un buen rato.

Subirse al sofá es otra de las actividades favoritas de nuestro mejor amigo. "Existen normas fijas que debemos imponer desde un primer momento", nos dice Casado, así que si no queremos que ocurra, hay que dejárselo claro. Moreno nos vuelve a hablar de los refuerzos: primero negativo al obligarle a bajar, y luego positivo al hacerle ver que "abajo puede encontrarse con lo maravilloso: comida, caricias, buenas palabras, etc.". También es posible romperle el esquema, ya que los canes son "rutinarios y protocolarios". Sírvete de plásticos de burbujas, cajones o cualquier cosa que le confunda.

Demasiado cariño

En cuanto a la costumbre de echarse encima, desde ADPE- Pradohondo, su director nos deja claro que "el dueño no debe permitirlo, ni a él mismo, y mucho menos a gente a la que no conoce". Moreno aclara que su intención es transmitir cariño, pero hay que enseñarle que es una acción incómoda dándoles un tirón seco, "como un shock", ya que si se lucha le volvemos a hacer un favor porque lo toma como un juego. Por último, hay amos que están cansados de que sus mascotas les desvelen a horas intempestivas. "Hay que reprimirle fuertemente por despertarnos y encerrarle. Hasta que no esté un tiempo callado, no hay que sacarle", recomienda Casado.

Igualmente, Moreno recuerda que "el perro debe entender que no puede hacer lo quiera", por lo que hay queresponder con dureza, sin claudicar. En realidad, se trata de temas de debate complicados ante los que no valen los trucos universales, ya que "los consejos y recetas pueden tener un efecto boomerang", tal y como indica Casado. Sin embargo, debes recordar que el proceso correcto es que tu perro se adapte a ti: si ocurre al revés, te será muy difícil invertirlo.

Esterilizar a los perros evita problemas de celo, embarazos y tumores. Pero y gato castrado = feliz


Adiestramiento canino en Zaragoza. Perro educado = perro feliz

domingo, octubre 11, 2009

Los mil rostros del erotismo. JULIA LUZÁN

Los mil rostros del erotismo. JULIA LUZÁN EL PAIS SEMANAL - 04-10-2009

Un tesoro de mujeres excepcionales nos ha legado la cultura griega. El dolor, la fidelidad, la justicia, la alegría, la belleza, la amistad, la bondad, llenan las páginas de la épica o
la tragedia y a las que “no muerde el diente envidioso del tiempo”. Esos sentimientos ideales los encarnan personajes femeninos que han llegado vivos hasta nuestros días como Ifigenia, Helena, Creusa, Calipso, Fedra, Danae, Antígona, Penélope, Electra, Nausicaa, Dafne, Casandra.
Pero entre estas maravillosas mujeres aparece una genial desconocida de la que sólo sabemos su existencia por El banquete, de Platón, esa obra maestra sobre el amor. Su nombre es Diotima, “la extranjera de Mantinea”, que destaca entre todos los personajes femeninos que pueblan este fabuloso universo, este Partenón ideal. De Antígona, Naus
icaa, Helena, sabemos sus historias, lo que hicieron y padecieron. A Diotima la cerca un gran silencio. Sólo muchos siglos después aparece una Diotima luminosa y amorosa en el Hiperion de Hölderlin. Ninguna otra referencia encontramos en la literatura griega, y se supone que, como la Dulcinea cervantina, fue ese nombre “músico y peregrino” también un invento de Platón.

Es sorprendente que en boca de esa misteriosa mujer aparezca la primera interpretación y teoría del Eros. El dios del amor llena con sus hazañas toda la literatura griega, pero es precisamente en El banquete, en el que varios hombres intentan definir el origen y sentido del Eros, donde brilla el discurso y la interpretación de la clarividente mujer.

En el diálogo platónico hay, como es sabido, varios discursos explicando el fenómeno amoroso. Por ejemplo, el de Aristófanes donde se cuenta la historia de una naturaleza humana hecha de extraños seres con cuatro brazos, cuatro piernas, dos órganos sexuales y dos rostros. A esos seres redondos de extraordinaria fuerza e inteligencia, los dioses, por temor a su poder, los partieron en dos. Tal fractura es la razón de que esos seres rotos anden continuamente buscando la mitad perdida. La característica esencial de la vida será, pues, esa sustancial insuficiencia. No somos autárquicos: necesitamos del mundo que nos rodea y de los otros seres que nos acompañan en el camino. Una necesidad que se manifiesta en el amor como expresión de la natural pobreza. Lo mismo que las palabras nos hacen animales distintos de los otros mamíferos y nos posibilitan la mutua comunicación y comprensión a través del universo ideal del lenguaje, el amor nos empuja a otra forma de identificación a través de los múltiples reclamos del bien y la belleza en el cálido universo afectivo de los sentimientos.

diotima, “que me enseñó las cosas del eros”, según recuerda Sócrates, añade varios matices fundamentales a todo lo que han dicho quienes hablaron antes que ella. La extranjera de Mantinea cuenta, además, el origen de este dios o daimon que “no es ni bello ni feo, ni bueno ni malo”, sino algo intermedio –metaxy– entre los dioses y los humanos. Y precisamente en ese carácter de mediador radica la fuerza de Eros, que levanta en los mortales un impulso hacia la hermosura, hacia el bien, hacia la sabiduría. Los dioses no filosofan, “porque ya tienen el saber”. Tampoco, refiere Diotima, filosofan los ignorantes, porque la ignorancia en la que están sumidos les impide añorar el saber que se hace presente como filosofía, como forma incesante de amor, de tendencia y apego al verdadero conocimiento de la naturaleza que somos, de la naturaleza en la que estamos. La ignorancia es el castigo supremo de los hombres, y su reino es el de la oscuridad. Sólo el Eros, como divinidad mediadora, como comunicador de ideas, como alumbrador de miradas y sentimientos, quiere salir de la ignorancia levantando esa inagotable fuente de deseo que embellece e ilumina, a pesar de tantas limitaciones, nuestra siempre admirable condición carnal.

El carácter de mediador lo debe Eros a su propio origen: cuando nació Afrodita, los dioses celebraron también un banquete. Allí llegó a mendigar Penía, la pobreza. Poros, el hijo de Metis, diosa de la prudencia, del saber y de la astucia, “entró embriagado en el jardín de Zeus y se durmió”. Penía, ansiosa por salir de su miseria, se acostó junto a Poros y engendró a Eros con él.

esta tensión continua, esta búsqueda de unión y de compañía, esta lucha entre la pobreza y la riqueza, entre la muerte y la pervivencia, arranca del supuesto desequilibrio en el nacimiento de Eros. Como hijo de la pobreza, está lleno de necesidades, “vive al borde de los caminos” y anda siempre, en su desamparo, buscando cobijo; mas por parte de su padre “está al acecho de lo bello y de lo bueno y es ávido de sabiduría”. Un seguidor eterno de aquello a lo que aspira. Esa búsqueda es, precisamente, lo que da sentido al vivir. La tensión amorosa engaña a los seres humanos haciéndoles creer que va a ser definitivamente suyo aquello a lo que aspiran. Un engaño que, paradójicamente, da aliento y felicidad, porque aunque la indigencia se mantenga a lo largo de cada tiempo, esa insistencia del deseo en el pervivir es una forma memoriosa de dicha.

El Eros nos hace salir de nosotros mismos, nos arranca de la soledad y nos inserta en un mundo distinto y perenne donde la efímera individualidad se alza hasta la verdad y la belleza “con lo que todo bueno está emparentado”. Ese ascenso es una muestra de cómo en el desvelo amoroso, sometido a la propia estructura corporal, brota la esperanza que es, en el río del amor y la memoria, la forma humana de eternidad. Todo lo otro que ha montado el gran engaño de la ignorancia es pura miseria y, en el peor de los casos, pura perversión lastimosa del inabarcable territorio del amor. “En él sí que merece la pena vivir”, dijo la mujer de Mantinea. P

uando Picasso se apeó del tren en la estación D’Orsay, en París, un 25 de octubre de 1900, el “ángel y demonio”, como lo describía su madre, ni se imaginaba lo que llegaría a escandalizar al mundo con sus obras francamente sexuales, sin tapujos. Exploraba la mentalidad primitiva y pintaba como hacía el amor, sin freno. “Un cuadro es una suma de destrucciones”, diría. Cuando los años frenaron su vigor, hizo del Minotauro el objetivo sexual de su obra. Se convirtió en un voyeur que dibujaba vaginas en primer plano, mosqueteros a un lado, y a él, el lascivo pintor, mirando con placer aquellos éxtasis sexuales. Como Picasso, otros muchos artistas han reflejado las inquietudes eróticas en sus obras, las realidades ocultas que dominaban los “inframundos”, según Freud. Porque no se trataba de “esculpir cadáveres”, como decía Brancusi. Y esa carnalidad fue lo que reflejó Manet en un gran óleo, Olympia (1865), una mujer de la vida alardeando de su poderío. El siglo XIX se despedía en Francia con algo parecido a la fiebre del destape que barrió España en los ochenta, tras la muerte del general Franco.

Georges Bataille, el escritor que se codeaba con Sartre, Malraux o Beauvoir, canalizó más tarde, en los años en que París se lamía las heridas de la II Guerra Mundial, aquellos sentimientos en un libro, Las lágrimas de Eros, una digresión acerca del amor y la muerte: “Un primer paso de abrir la conciencia a la identidad del orgasmo –la petite mort (la pequeña muerte)– y de la muerte definitiva”.

Guillermo Solana (Madrid, 1960), director artístico del Thyssen-Bornemisza, ha tirado de ese pequeño hilo que separa el placer del dolor –“un tema que me interesaba desde hace años”– y ha comisariado la exposición que inaugura la temporada en el museo. Ha tomado prestado el título de Bataille para mostrar, a través de 120 obras, entre pinturas, esculturas, fotografías y vídeos, todas las perversiones, fetichismos y transgresiones sexuales que idean nuestras mentes. Solana celebra su cuarto año al frente del Thyssen “con algo más innovador que lo que he hecho hasta ahora. También más arriesgado, porque puede no gustarle nada a la gente, pero me interesa provocar un debate”.

Las lágrimas de Eros será una de las grandes exposiciones de la temporada. Desde su anuncio, el blog del museo se ha ido llenando de comentarios expectantes. “Será una muestra imaginativa, muy posmoderna, en el sentido de que todo va a convivir con todo, pintura antigua, del XIX, fotografía contemporánea, escultura, vídeo. Teníamos una deuda pendiente con la creación contemporánea, y ésta es una manera de dialogar con el pasado”.

El pintor Antonio Saura (Huesca, 1930-Cuenca, 1998) hablaba a finales de los años noventa, en su ensayo La belleza obscena, de cómo en las artes plásticas ha existido siempre el desnudo, pero, al contrario que en las pinturas orientales, en Occidente nunca se reflejaba la copulación ni el deseo. Los pretextos mitológicos y religiosos mantuvieron apartada la contemplación libidinosa de obras con fuerte carga erótica. Estaban ahí, pero nadie se daba por enterado. Las obras se colgaban en los museos muy altas o se escondían en salas oscuras. Por ejemplo, de 1827 a 1838, las salas del Prado donde se exhibían figuras de desnudos tenían el acceso restringido. En Londres, una sufragista inglesa acuchilló la Venus del espejo, de Velázquez, incapaz de soportar tanta belleza, y no hace mucho, en marzo de 2008, el cartel de una exposición sobre Cranach en la Royal Academy de Londres que mostraba una Venus cubierta sólo por un velo transparente fue vetado en el metro de Londres por impúdico.

Guillermo Solana ha dividido Las lágrimas de Eros en 12 apartados que van desde la tentación hasta el sacrificio, la aniquilación y la muerte. “He tratado de construir una docena de historias, unas de origen pagano clásico, otras de origen bíblico. Construir una especie de itinerario casi narrativo, desde la tentación, la idea del pecado o de culpa a través de la transgresión. No es sólo una muestra de desnudos y no es una exposición muy explícita por varias razones. Porque ésta es una casa conservadora y he ido todo lo lejos que se podía ir, y porque aunque el Patronato del Thyssen no lo viera mal, el público podría quedarse noqueado”.

Asegura Solana que su intención no ha sido la de epatar, sino hacer una exposición amable, apta para menores y personas sensibles. La perversidad que sugieren a veces las imágenes necesita una reflexión que sólo puede captar una mente adulta. Las fotografías de niñas de Lewis Carroll, el autor de Alicia en el país de las maravillas, hoy habrían sido consideradas como surgidas de una mente enferma. “La muestra pueden venir a verla los padres con sus niños, no se van a sentir escandalizados . Ya hay suficiente grado de erotización en los medios visuales. Los anuncios de Dolce & Gabbana o de Calvin Klein, por ejemplo, son mucho más audaces que lo que nosotros expondremos”.

En la muestra se expondrán obras de Bronzino, Reni, Ribera, Giordano, Rubens, Toulouse-Lautrec, Cézanne, Gauguin, Rousseau, Moreau, Corot, Courbet, Munch, Man Ray, Dalí, Magritte, Warhol, Saura; fotógrafos como James White, Mapplethorpe, Nam Goldin o Avedon, entre otros, además de dos importantes grabados de una de las últimas series de Picasso que muestran el tema del voyeurismo que cultivó el artista malagueño en su senilidad sexual.

La Olympia de Manet despertó el erotismo en Francia, levantó la veda. Reinterpretó un mito clásico, el de Venus convertida en una mujer con el oficio más viejo del mundo. Dice Solana que esa audacia que tuvo Manet de poner el mito erótico al alcance de todos está en el fondo de Las lágrimas de Eros. “El XIX es, en cierto modo, la base de la exposición. En este siglo, el arte interpretó los mitos con perversión, quizá porque las costumbres, los usos sociales, estaban más reprimidos. Las interpretaciones homo-eróticas y sado-masoquistas más fuertes de la figura de San Sebastián proceden del periodo victoriano, y las representaciones de la figura de Andrómeda encadenada en las que se muestra como una figura de bondage [dominación y sado-masoquismo] son igualmente de ese mismo periodo”.

Cada capítulo de la exposición está dedicado a un mito: el nacimiento de Venus, por ejemplo, abre la primera sala con una imagen bellísima pintada por Amaury-Duval en 1862. Es el mito de Afrodita nacida cuando Cronos, el padre de Urano, cortó a su hijo los genitales, que cayeron al mar, y de aquel esperma, la espuma del mar, nació Venus. Están también presentes los temas de Eva y la serpiente, las esfinges y sirenas, las tentaciones de San Antonio, el martirio de San Sebastián, Andrómeda encadenada, el beso, Apolo y Jacinto, el sueño de Endimión, Cleopatra o la agonía voluptuosa, Magdalena penitente y cazadores de cabezas. “Aparte hay un hilo conductor, no explícito, que unifica visualmente la exposición. Las olas, el agua, son un símbolo erótico que recorre todo, desde el principio hasta el fin. El erotismo viene del agua y vuelve al agua”.

El montaje de Las lágrimas de Eros es arriesgado. Solana ha querido que en cada sala se expongan juntas obras barrocas o renacentistas con otras contemporáneas. “Deseo que la gente vea a los artistas de ahora poniéndolos en un contexto clásico. Porque Eros y Tánatos siempre vuelven al arte. Será una exposición transparente para que el público, de una ojeada, se dé cuenta inmediatamente de q
ué va. Es una exposición popular, no erudita, sino de cosas que todo el mundo conoce aunque sea intuitivamente”.

La imagen del jugador de fútbol David Beckham es un ejemplo de los que afirma el comisario de la muestra, el contacto entre el mundo real y el clásico. Beckham aparece dormido en un vídeo de la artista británica Sam Taylor-Wood. “Me sedujo la idea de una mirada de mujer, como la de Diana que le pide a Zeus que le dé el sueño eterno a Endimión para poder contemplarlo siempre. Ese voyeurismo femenino me pareció que entroncaba perfectamente con lo que yo quería. Hay varias celebrities en la exposición, y no es por el deseo de atraer a la gente, sino porque creo que los famosos actúan como los mitos clásicos. Los grandes sex symbols tienen para nosotros el poder que para los antiguos tenía la figura de Afrodita, y no es casualidad que artistas contemporáneos, como el escultor británico Marc Quinn, realice una Venus con los rasgos de Kate Moss. En esa línea están las Evas de James Wait y Avedon que eligen cuerpos reconocibles, como el de Rachel Weisz o Nastassja Kinski”.

Las imágenes de Andrómeda o de san Sebastián aparecen en el arte desde la antigüedad, pero en el Renacimiento se transforman, desprenden pasión, erotismo. La Contrarreforma intentó reprimir la voluptuosidad que desprendían las figuras de los santos sin éxito. Vasari, el historiador del arte del Renacimiento, cuenta cómo un san Sebastián pintado por Fra Bartolomeo para el convento de San Marcos, en Florencia, turbaba tanto a las señoras con pensamientos impuros que los monjes cortaron por lo sano y descolgaron la obra. Idéntica inquietud sexual recorría las Magdalenas de Tiziano, o de Lucas Giordano, o la de santa Teresa esculpida por Bernini, de la que Des Brosses, un noble francés del siglo XVII, afirmó: “Si esto es el amor divino, yo lo conozco bien”. “En la exposición. dice Solana, mostramos un san Sebastián de Bernini muy voluptuoso. Es una pieza que estuvo en el Thyssen durante años y que pertenece a uno de los hijos del barón. Hemos conseguido que regrese y se quedará en depósito en el museo”.

Fetichismo, exhibicionismo y una cierta dosis de provocación conviven en la exposición, aunque, como señala Solana, “a estas alturas ya no provoca nada el hecho de combinar en términos de igualdad la mirada heterosexual y homosexual. Todo está en el gran Arte, no me lo he inventado yo. Por ejemplo, muchos se asombran cuando explico a los visitantes de la colección del Thyssen que el Jacinto de Tiépolo que tenemos es una pintura gay hecha en el siglo XVIII. Todo está en la mitología primero y luego en la pintura clásica. Pero nos hemos acostumbrado a apartar la vista, a no darnos cuenta”. Y cuenta algo sorprendente: “En el vestíbulo del museo hay un mármol de Rodin que representa a una Magdalena desnuda abrazando a Cristo crucificado. Es una de las primeras piezas de la colección encargada por el barón August Thyssen, el patriarca de la familia, al propio Rodin. Esa obra no se exhibió en ninguna parte por su contenido blasfemo. Y nadie de los millones de visitantes del museo ha protestado ni hecho la más mínima observación. ¿Por qué? Porque es de Rodin. Si mostráramos una foto con esas mismas características, sería irreverente. El gran Arte ha disfrutado del privilegio de hacer que la violencia más monstruosa o el erotismo más explícito fuera admisible”.

Y por si alguien no quiere ver en una exposición lo que su imaginación desea, en otras salas del Thyssen se expondrá al mismo tiempo la obra de Fantin Latour, “así que a quien no le guste Eros se puede refugiar en la otra”, dice Solana.

viernes, agosto 28, 2009

El sexo en tiempos revueltos. Los pobres al menos tienen tiempo para hacer el amor y bailar. GUILLERMO ABRIL

El sexo en tiempos revueltos. GUILLERMO ABRIL. EL PAIS SEMANAL - 17-05-2009
Paro, incertidumbre, estrechez económica. la recesión arrecia fuera. pero ¿Y en la cama? ¿Cómo afecta la crisis al deseo sexual? ¿lo hacemos más, igual o menos que antes? Depende. Muchos no tienen cuerpo para ponerse a ello con la que está cayendo. otros, sin embargo, encuentran en él una válvula de escape. A fin de cuentas, es gratis.
Hasta hace un año, V. G. era una ejecutiva de posición acomodada, gimnasio por las tardes y un trabajo enriquecedor aunque estresante. Mujer madura y divorciada, de sexo funcional y algo rutinario con su pareja: "Lo hacíamos entre semana algún día o lo dejábamos par el fin de semana". Con los primeros síntomas de deshielo económico, a principios de 2008, su empresa decidió dejar de contar con ella. Reacción: "Te hundes. El primer mes en paro vas dando tumbos. Parece una película. Con dos niños, los mismos gastos y muchos menos ingresos...". Se vio obligada a renunciar al gimnasio y a algunos de sus placeres cotidianos. Pero encontró otros. Menos costosos. Igual de reconfortantes, o más. Por ejemplo, el sexo. Dice: "Me siento más deseada que nunca, y deseo más a mi pareja que nunca". Con la autoestima en la cima, las relaciones de V. G. con su pareja han cogido un ritmo diario. O quizá haya sido a la inversa. "Como se suele decir, esto es como montar en bicicleta. Cuanto más lo haces, más apetece. ¡Estamos mejor que nunca!". Ya no son esos dos cuerpos desnudos y algo anquilosados que se unen en una o dos posturas, cuando toca. "Vamos sin prisas. Me encuentro tranquila y sin presión. No es que necesitemos hacerlo encima de la lavadora, ni probar cosas nuevas. Pero hemos mejorado, sobre todo porque ha cambiado mi actitud". Ella dedica la jornada a buscar un empleo. Lleva a sus hijos al colegio. Y los recoge. Por la tarde está con ellos. En eso también ha ganado. Dice que se ha reencontrado consigo misma. Se ve productiva y necesaria. Y cuando su pareja vuelve del trabajo, queda prohibido hablar del paro. Una caricia en cuanto desaparecen los chicos. Se dejan arrastrar por el erotismo del sofá. Recorren la casa. Va cayendo la ropa. Hasta el dormitorio. Una muralla de intimidad contra la crisis. Cuatro o cinco posturas. Sexo con calma. Una válvula de escape a la ansiedad acumulada durante el día. Al menos, V. G. (y su pareja) disfrutará hasta que vuelva a encontrar trabajo. Y luego ya se verá. Ella dice que no quiere perder lo que ha reencontrado.

Las relaciones sexuales ayudan a liberar endorfinas. Elevan el nivel de bienestar de forma rápida. Y son, por lo general, gratuitas. ¿Cómo íbamos a renunciar a tanto atractivo de un solo golpe? La ecuación, en tiempos de crisis, parece evidente. "Popularmente se dice que en los malos momentos las personas tienden a reforzar las dinámicas afectivas y la búsqueda del placer más cómodo y barato", concede la sexóloga y socióloga Dolores Salinas, miembro del Colegio de Sociólogos de Madrid.
"Otra cosa es lo que ocurre en la realidad. Para eso es necesario tomar una cierta perspectiva, medirlo con tiempo. Por ejemplo: ¿se masturba más gente ahora que en época de bonanza? Imposible saberlo. Pero hay una cosa clara. Si una persona se encuentra hundida porque se ha quedado sin trabajo, sin recursos económicos, o porque su empresa ha desaparecido... Para esta gente,
el sexo desaparece".

Por ejemplo, Antonio, un catalán de 37 años y pareja estable con la que no cohabita, cuenta que su libido ha seguido el ritmo del producto interior bruto. Con su pequeña empresa atenazada por casi 50.000 euros de impagos, la ansiedad se le ha ido instalando poco a poco en el cuerpo. El año pasado, explica, aún le funcionaba la masturbación para conciliar el sueño. Cuando los problemas económicos se le metían en la cama y dormía sin su pareja, apagaba el runrún de su cabeza acudiendo al onanismo. El placer y el cansancio hacían el resto. (La masturbación es uno de los desestresores más eficaces, apunta la mayoría de sexólogos). Este año, sin embargo, la economía ha dado el giro definitivo. Antonio se encuentra de baja desde hace un par de meses. Dice que el sexo con su pareja ha pasado a un plano muy secundario. Y se lamenta: "Ya ni me funcionan mis pajas valium". Otro caso: Inma C. Bloqueada después de cuatro meses en paro, con dos hijos a su cargo y un marido con ingresos bajos, esta madrileña se limitó a asentir cuando su terapeuta, el psicólogo clínico Vicente Prieto, al que acudía por sus problemas de salud relacionados con la pérdida de su empleo, le comentó: "Un estado de ánimo ansioso depresivo como el suyo no es compatible con una buena relación sexual. Y esto se convierte en una espiral negativa. Porque el sexo es una poderosa fuente de bienestar".
Miren Larrazábal, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología, es tajante: "El estrés es veneno para una relación". Y asegura que, como ya sucedió durante la crisis de los noventa, se está observando un ligero repunte de pacientes en las consultas de los sexólogos. "En periodos de crisis material, la gente se vuelve más hacia sí misma. El consumo exacerbado durante los periodos de bonanza, los viajes, el lujo, maquillan los problemas de una pareja. Y ahora, cuando se encuentran los dos solos en casa, se evidencia la insatisfacción". Pero tampoco existe una regla fija, continúa la sexóloga, y abre una tímida rendija al hedonismo: "Todo dependerá de la situación profesional y personal de cada uno. En algunos casos puede ocurrir a la inversa: el sexo acaba convirtiéndose en el antídoto contra el estrés. Pero estos casos de sexualidad maravillosa no los vemos en la consulta, claro".


Más sexo y menos sexo son, según ha tratado de demostrar la ciencia, dos caras de una misma moneda: la ansiedad. El investigador estadounidense John Bencroft, director del prestigioso Instituto Kinsey de sexología, lleva desde 2001 intentando probar el nexo causal entre los bajos estados de ánimo y el incremento del deseo. Un avance de su investigación, publicado en 2006, establecía que en torno a un 10% de las mujeres de la muestra (663 universitarias de 18,9 años de media) sentía un "interés creciente" por el sexo a pesar de su estado ansioso depresivo. La cifra era algo superior para los hombres de la misma edad y condición. Aun así, una mayoría de ambos sexos reconocía que los estados de ánimo negativos les hacían estar "poco motivados" sexualmente. En España, sin ser un estudio exhaustivo, existe una broma generalizada entre las estudiantes de oposiciones, con un perfil similar al de la investigación anterior (mujer joven, sometida a la situación de estrés del concurso-oposición): "¿Qué te apetece menos que estudiar?", suelen preguntarse. No hay que ser muy perspicaz para adivinar la respuesta.

Una de las bases empíricas sobre las que se apoya John Bencroft se encuentra en
una investigación clásica: la llamada del puente movedizo (1974), que pretendía demostrar la improbable relación entre un elemento estresor externo y el deseo sexual. Los investigadores estadounidenses Dutton y Aron buscaron dos puentes, uno estable y otro colgante e inestable, de esos que disparan los niveles de adrenalina y provocan un cosquilleo en el estómago. Colocaron a una atractiva encuestadora en un extremo de ambas construcciones. Sólo paraba a los varones. Les preguntaba sobre asuntos banales y mantenía una breve conversación con ellos. Luego les apuntaba su número de teléfono, por si creían relevante aclarar "alguna cuestión" en otro momento. Quienes cruzaron el puente firme apenas la llamaron: no había emoción. Los hombres del puente movedizo, en cambio, encontraron más de una razón para telefonearla.

"El miedo, la incertidumbre y la ansiedad, en sus dosis justas, potencian el deseo", explica al teléfono la antropóloga y sexóloga de la Universidad de Washington Pepper Schwartz, familiarizada con ambos estudios. "Ante situaciones estresantes segregamos adrenalina, una hormona de alerta. Nos prepara para luchar o salir corriendo. Pero también se encuentra unida a nuestro sistema sexual. Sube la libido. Y el orgasmo resulta liberador. Una de las mejores pruebas históricas en la materia la constituyen los bombardeos alemanes sobre Londres durante la Segunda Guerra Mundial: se disparó la tasa de natalidad entre quienes se encontraban a oscuras, en los refugios, atenazados por el miedo".

La historia nos da pistas sobre la evolución de nuestra sexualidad. En la consulta de Dolores Salinas, la primera sexóloga citada en este reportaje, destacaba un librito rosa sobre la estantería. Lo suele recomendar a sus pacientes: Mi tío Oswald, de Roald Dahl, una novela breve y picante que narra cómo Oswald H. Cornelius, mujeriego empedernido, hizo su primer millón de libras comercializando esperma de personajes ilustres: del pintor Matisse al rey Alfonso XIII, de Sigmund Freud a Winston Churchill. Para conseguirlo, en la ficción, les administraba polvos de un escarabajo de Sudán. Esta especie de viagra atómico los volvía locos por el sexo, haciéndoles fornicar como locomotoras. Lo relevante del relato de Roald Dahl es que la acción más desenfrenada, el sexo sin tabúes, comienza en 1919 y se prolonga durante los felices años veinte, considerado uno de los periodos de mayor libertad sexual de la historia moderna. Hasta que la Gran Depresión borró las sonrisas de todos los rostros.

En febrero de 2009, el sociólogo británico Jeffrey Weeks, una autoridad en las complejas relaciones entre sociedad y sexualidad, alertó del riesgo que existe de sufrir un retroceso en la apertura de mentalidad de los últimos 30 años.
En periodos de escasez de recursos, como el actual, "las sociedades se vuelven más conservadoras en sus actitudes hacia el sexo; cobran fuerza las posturas más fundamentalistas", denunció en una charla organizada por la Obra Social la Caixa. La Gran Depresión como telón de fondo de su discurso. Los años veinte del siglo pasado como un espejo en el que mirarnos.

En uno de los pocos estudios históricos sobre la sexualidad estadounidense, Intimate matters (Asuntos íntimos), de John D. Emilio y Estelle B. Friedman, un par de párrafos resumen el anochecer del hedonismo en la década de 1930:
"La sociedad americana se movía en los años veinte hacia una expresión erótica de liberalismo sexual: un renovado conjunto de creencias desligaba la actividad sexual de su función procreadora, afirmaba el placer heterosexual como un valor en sí mismo, definía la satisfacción sexual como un componente de la felicidad personal y del matrimonio y relajaba la relación entre expresión sexual y matrimonio, dando espacio a la juventud a experimentar como parte de su preparación para el estatus de adulto. Durante la siguiente generación [...], la crisis oscureció esta tendencia. Bajo la presión de la Gran Depresión [...], la sobriedad y la penumbra sustituyeron la boyante exuberancia de la década anterior. Quedar con una pareja se volvió más sencillo, mientras la ansiedad del desempleo creaba tensiones sexuales en muchos matrimonios. Y el control de natalidad pasaba de ser un asunto relacionado con la libertad de la mujer a un método de regulación de los desamparados".

Lola, una uruguaya residente en España, vive desde hace tres años con su pareja en un municipio del extrarradio de Madrid. Él se quedó sin trabajo. Ella, empleada de hostelería, reúne unos mil euros al mes. Los ahorros les permiten sobrevivir, pero decidieron poner en alquiler una habitación de su casa, con uno de esos anuncios que proliferaban en la España franquista de la carestía: "Se alquila cuarto con derecho a cocina". Su aviso de Internet era más evidente: "Pareja alquila habitación". Lola y su chico han decidido ceder un pedacito de su intimidad por motivos económicos: "Ya sé que no va a ser lo mismo salir en ropa interior al baño cuando metamos a alguien en casa...". Pero la crisis económica ya se había instalado en su hogar, acotando el erotismo. "Estamos con la cabeza en otro sitio. Nos falta la chispa: ya no salimos por ahí a cenar o a tomar una copa, ni nos concedemos esos pequeños lujos que hacen la vida más llevadera. Pasamos el fin de semana metidos en casa. Igual salimos a dar un paseo. Poco más. Nuestra vida sexual se ha vuelto monótona y rutinaria".

Quizá no sea un dato significativo, pero en 2008 se invirtió la tendencia y cayó por primera vez el consumo de preservativos en España: de casi 129 millones de unidades vendidas en 2007 a los 125 millones del año pasado. Otros factores pueden haber contribuido a esta cifra, como la caída del turismo o el consumo a la baja de prostitución. Desde el colectivo Hetaira de defensa de los derechos de las meretrices explican, sin estudios oficiales, que se están observando dos tipos de movimientos. Por un lado ha bajado la demanda (en varios prostíbulos ya se practican descuentos del tipo "dos por uno" en copas y sexo, según un conocedor del negocio), y por otro, el número de prostitutas ha crecido y el perfil ha empezado a mutar: las españolas están regresando al oficio.

La venta de juguetes eróticos, sin embargo, ha continuado su ascenso imparable. "Los consumidores compran ahora productos más sofisticados", explica un portavoz de la empresa Control. La escritora y musa cibernética de la sexualidad Eva Roy dice que la boutique erótica de su página web (www.evaroy.com) había registrado en marzo una cifra de ventas récord. "Si pasamos mayor tiempo en casa y nos da por ser optimistas, la crisis brinda la oportunidad de reencontrarse con la pareja", comenta la autora de Verdad y mentiras del sexo (Ediciones B). La dirección de Amantis, uno de los sex-shops españoles de primera fila, asegura que ha notado, a pesar de la crisis, un incremento del 10% en las ventas de juguetes para adultos con respecto a abril del año pasado. En un intento de atraer demanda, la tienda lanzó a finales de 2008 una oferta especial para parados: 16% de descuento a quien presentase la cartilla del Inem en el mostrador. Raquel, estilista desempleada, de 35 años, presentó sus papeles en regla y se llevó un plumero para caricias eróticas y varios preservativos. El sexo en estos días tan caseros, dice, se ha convertido en su refugio. Una burbuja:
"No tengo que madrugar, y mi amante tampoco. Objetivamente, tenemos más relaciones sexuales que antes. Quizá con una pareja estable sería distinto. Pero no tengo responsabilidades familiares. Y como amantes esporádicos, no caemos en ninguna rutina".

Iván Rotella, de la Asociación Estatal de Profesionales de Sexología, dice que en un encuentro que mantuvo a finales de enero con sus compañeros de toda España, una de las mayores preocupaciones fue la recesión económica: "Todos lo habíamos notado: las consultas de sexología se estaban volviendo más populares, sobre todo entre parejas menores de 40 años". El sexo, dice Rotella, es uno de los planes más baratos. "De acuerdo. Ahora lo valoramos más. Pero eso no quiere decir que nos vaya mejor. El deseo es el motor del sexo. Y no hace falta quedarse en paro para perderlo. Los problemas laborales de cualquier tipo suelen afectar al deseo. Son un golpe para la autoestima". Y todos somos conscientes de que la sombra de la recesión planea también sobre los empleados.

Un viernes de marzo, Lucas (es un nombre ficticio), un ingeniero industrial de 33 años, clavaba sus ojos verdes en la nacional 1, ajeno a la sorpresa que iba a encontrar en casa. Viajaba solo en su coche y pensaba en cómo, de la noche a la mañana, su vida había quedado tan "reestructurada" como la plantilla de su compañía: él en Madrid, su novia en Logroño. Malos tiempos para el sector de la automoción; qué demonios, malos tiempos para casi todo. El sexo con su pareja, por ejemplo, se había vuelto torpe y semanal. Vacío de erotismo. Cuando se encontraban cada viernes, después de toda la semana separados, parecían adolescentes a punto de perder la virginidad. "Como si nuestros padres estuvieran a punto de abrir la puerta de casa", contaba Lucas hace poco. "Como si no nos conociéramos después de tres años y medio".
A unos 100 kilómetros de Logroño, sonó el teléfono móvil. Era su chica: "¿Cuánto te queda para llegar a casa?", preguntó. "Poco, ¿por?". Ella parecía inquieta. Colgaron y Lucas pensó, mientras seguía conduciendo, en ese día de febrero en que la dirección de la empresa reunió a todos los empleados de España en Madrid. Los trabajadores fueron pasando a distintas habitaciones según les iban ordenando. En una, por ejemplo, los compañeros que ya no volverían. En la suya, los directivos explicaron que las nuevas circunstancias obligaban a tomar medidas drásticas. El puesto de Lucas, supervisor de concesionarios en la zona norte de España, con sede en Logroño, sería suprimido. "A partir de mañana empiezas aquí, en Madrid", le dijeron. De otra de las salas, Lucas vio salir a una de sus compañeras, madre soltera, hiperventilando, con un ataque de nervios.
En el coche volvió a sonar el móvil: "¿Por dónde vas?", insistía su novia con impaciencia. Se habían conocido en Madrid, cuando a él lo acababan de contratar en la multinacional de automóviles. Lucas, logroñés de origen, consiguió convencerla de que se trasladaran a la capital riojana al cabo de un tiempo juntos: a él le salió un buen puesto allí. Y eran una pareja joven, en su plenitud sexual, con ganas de tener hijos en una ciudad pequeña. Pero llegó el derrape económico, la marcha atrás en la demanda, la reestructuración empresarial. A Lucas lo devolvieron a Madrid, ella prefirió quedarse en Logroño, donde había encontrado trabajo y amigos. Se verían en fin de semana, decidieron. Y por eso las últimas semanas, contaba Lucas, habían sido algo parecido a una catástrofe sexual: "Yo paso toda la semana solo, comiéndome la cabeza. El miedo se ha instalado en la compañía. Cualquier movimiento en recursos humanos genera ansiedad. Vuelves a casa quemado. Y cuando llego a Logroño empezamos a darle vueltas a los marrones. Comentamos nuestra situación: qué vamos a hacer, si seguir separados o no? Entramos en bucle y desaparece el deseo. El sexo, con la crisis, queda en un tercer plano. Si se hace, se hace por necesidad. Ya no hay ese juego, esa búsqueda del placer. Ya no es ese echarle imaginación y probar algo distinto".
El móvil sonó una vez más en la nacional 1. "¡Tienes que estar muy cerca!", dijo su novia. Poco después, Lucas giraba la llave en la cerradura, con la maleta en la mano. Cuando venció la puerta de su casa, vio el pasillo en penumbra y una silueta al fondo, apoyada contra la pared. Su novia vestía un conjunto de lencería de encaje rosa: "Cuánto has tardado. Llevo hora y cuarto esperándote...". Lucas soltó la maleta en mitad del pasillo y se fue quitando la cazadora acercándose a ella. "Pocos detalles más voy a contar", sonreía mientras lo recordaba. "Fue un polvo bastante bestia. De esos que se guardan. Un paréntesis en todo esto de la crisis. Acabamos y pensé: "Vale, empezamos de cero otra vez. ¿Ahora qué toca?". Abrazados en la cama, ella le explicó: "Es que te noté ayer un poquito apagado por teléfono. Quería darte una sorpresa buena". Y Lucas dice ahora que le gustaría pasarse por un sex-shop, meter algo de picante en la relación. Una chispa para mantener la llama encendida. Algo sensual. O quizá salvaje.
fotos por obiwolf, por Señor Frisky, por sinabeet, por pedrosimoes7 , por rileyroxx

domingo, agosto 31, 2008

La pareja feliz: estrategias para conocer y resolver los problemas de la pareja

La pareja feliz: estrategias para conocer y resolver los problemas de la pareja.

La pareja es una forma de relación que resuelve muchos de los problemas afectivos y prácticos de las personas... pero NO todos. Debe evitarse su sobrevaloración ya que, inevitablemente, la convivencia (más cuanto más estrecha y continua sea) acarrea discusiones y roces.
Ante un periodo de crisis, puede ocurrir que experimentemos malestar y dolor pero no seamos capaces de identificar las causas y posibles soluciones.
1. Problemas derivados de compartir elementos necesarios, a veces, con exclusividad. El baño, la cocina, el fregadero, la televisión, el ordenador, vídeo consolas, el teléfono... Alguna vez querremos usarlos y los está utilizando el otro, lo que genera disgusto y resentimiento. O se establecen turnos, o se compra otro. Aguantarse a la larga es malo. Por ello las personas que han vivido solas durante años difícilmente se adaptan a la vida en pareja. Es bueno tener aficiones y amigos propios no necesariamente comunes, reductos o parcelas de libertad propios e individuales. Aporta más al crecimiento de la pareja realizar actividades por separado (y luego reunirse y compartir las aportaciones) que estar todo el día pegados acompañándose (dos personas pegadas se vuelven inválidas por separado: suman 0,5+0,5=1, en vez de 1+1=2).
2. El agobio o falta de espacio vital ante el deseo del otro de mayor unión e intimidad. Más frecuente entre los varones. Difícil de solucionar en minipisos o camas con hondonada.
3. Desagrado e irritación ante las presiones, exigencias y reproches del otro, que quiere que realicemos sin más dilación una serie de tareas ante las que cedemos a la procastinación. Es preciso el diálogo calmado (poniéndose en el lugar del otro) y la negociación (o mediación por un tercero). Son las técnicas básicas de resolución de conflictos.
4. El estrés laboral, social, familiar o de cualquier origen (por sufrir una enfermedad, etc.) causa vulnerabilidad e hipersensibilidad y consiguientemente malas respuestas, piques, enfados, discusiones, inhibición del deseo sexual... que se encadenan en un constante círculo vicioso. Hay que evitar descargar nuestra agresividad en el otro liberándola mediante la práctica del ejercicio o de técnicas de relajación. Cuando se percibe que uno está en una crisis de ansiedad es mejor advertir al otro y dejar la conversación para otro momento, pero no muy lejano: "Ahora me encuentro de mal humor. He tenido un mal día".
5. Si la única persona de nuestra confianza es nuestro compañero tenemos un problema. Hay que procurar diversificar nuestro soporte afectivo y tener amigos o amigas (o familiares o terapeutas) en los que confiar y desahogar nuestras "neuras".
6. Durmiendo con mi enemigo. Hay un momento crítico en que se hace precisa la ayuda experta de un terapeuta psicólogo o psiquiatra. Cuando sentimos agresividad constante y resentimiento hacia la pareja por acúmulo de ofensas y rencillas, exceso de conflictos sin resolver, deudas pendientes, deseo de venganza (arreglar cuentas), competición por el afecto de los hijos, padres o amigos... Es decir cuando disfrutamos haciendo daño al otro (estando en su contra), cuando estamos a punto de llegar a las manos o ya nos hemos agredido: "La guerra de los Rose". Hay que valorar seriamente si merece la pena continuar peleando y sufriendo. Es difícil volver a amar al que has odiado y tal vez la única solución sea la ruptura (y probar con otra persona desde cero evitando caer en los mismos errores).
7. Siempre hay que estar pendiente de las necesidades del otro, proporcionarle reconocimiento (valorar todos sus éxitos y realizaciones) ser cariñoso, amable, comprensivo y paciente. Y, sobre todo, hacerle ver que estás de su lado, que formas parte del mismo equipo. Es bueno compartir actividades juntos y disfrutar en compañía (aunque hay cosas que es mejor hacer por separado). También es muy útil restar importancia a casi todo mediante el humor (evitando la crítica personal y prefiriendo siempre reírse de uno mismo).
8. La comunicación es la base de la relación. Su carencia origina desconfianza, tristeza y numerosos malentendidos fuente de conflictos. Ante la duda casi siempre se piensa mal y se yerra en la suposición. Hay que esforzarse por tender puentes, por crear códigos, por preguntar sin herir. Si la comunicación falla se cosifica al otro (se le despersonaliza) reduciéndolo a una suma de tópicos y estereotipos ("Es huraño, detesta el pescado y se muerde las uñas").

viernes, mayo 16, 2008

Recién casados deben ser realistas. Según un estudio no deben pensar en un futuro color de rosa

Sexualidad. Recién casados deben ser realistas. Según un estudio no deben pensar en un futuro color de rosa. ¿Qué esperas del matrimonio?
EFE.-Algunas parejas recién casadas se beneficiarían a largo plazo si esperaran tiempos difíciles en lugar de imaginarse que el futuro será de color de rosa, según un estudio.
Los resultados del estudio, publicados por la revista "Journal of Personality and Social Psychology", contrarían los consejos de quienes creen que las parejas siempre deberían tener grandes expectativas para su matrimonio.
Los investigadores de la Universidad Estatal de Ohio encontraron que es menos probable que las parejas experimenten un deterioro de la satisfacción matrimonial si tienen una imagen más real de su relación, incluso si esa imagen no es ideal.
"La clave está en que las expectativas de la pareja reflejen la capacidad que ambos tienen para enfrentar los problemas en su relación", dijo James McNulty, profesor adjunto de psicología de esa universidad y uno de los autores del estudio.
"A largo plazo es importante que los dos tengan un conocimiento apropiado de los puntos fuertes y las debilidades de su relación", añadió antes de indicar que "la satisfacción disminuye cuando las expectativas de uno de los cónyuges no se adecúan a la realidad".
En la investigación de McNulty participaron 82 parejas entrevistadas a pocos meses de su primer casamiento.
Al comienzo del estudio, se grabaron cintas de vídeo de los participantes cuando hablaban acerca de sus problemas matrimoniales.
Los investigadores estudiaron los vídeos y asignaron calificaciones a la capacidad de cada pareja para resolver sus problemas.
Los participantes también completaron cuestionarios sobre sus niveles de satisfacción matrimonial, sus esperanzas futuras y las expectativas acerca de cómo se comportarían sus parejas.
A cada uno de los participantes se les volvió a examinar con intervalos de seis meses durante cuatro años, con un total de ocho exámenes para medir la satisfacción matrimonial. De las 82 parejas, 17 se habían divorciado cuando terminó el estudio.
Los resultados mostraron que los participantes que tenían altas expectativas de felicidad al casarse, pero carecían de destrezas para mantener la relación, vieron reducirse su satisfacción matrimonial en los primeros cuatro años tras la boda.
Los que tenían pocas expectativas y pocas habilidades de relación mostraron una escasa disminución en la satisfacción.
Algo importante en el estudio de McNulty es que sugiere que rebajar las expectativas no beneficia a todos.
Las parejas que al comienzo del estudio poseían buenas destrezas para la relación -pero entraron al matrimonio con pocas esperanzas de lograr un alto nivel de felicidad- sufrieron bajos niveles de satisfacción.
Según el estudio, en estos casos los recién casados se dejaron llevar por la noción preconcebida de que el matrimonio iría mal, y por lo tanto no usaron sus destrezas para interrelacionarse ni se esforzaron en mejorar la unión, descuidándola.

sábado, mayo 03, 2008

Tríos. ¿La pareja se te ha quedado pequeña?

¡Números impares! TRíOS ¿LA PAREJA SE TE HA QUEDADO PEQUEÑA? EL MÉNAGE Á TROIS PUEDE SER UNA SOLUCIÓN... AUNQUE LA VIDA NO ES COMO EL CINE.
Jack Nicholson contaba en una entrevista para The Guardian que tira de Viagra cuando está "con más de una mujer a la vez". La aeróbica Jane Fonda rememoraba cómo contrataba a prostitutas para realizar ménages á trois cuando estaba casada con Roger Vadim; y Ben Affleck confesó en un programa de radio que en cierta ocasión hizo un trío con dos mujeres, lo que le costó una relación sentimental. Pero ellos son famosos y, sobre todo, extranjeros... Porque en España, según el Informe Durex, sólo un 8% lo ha practicado; lo que nos sitúa a la cola, alejadísimos del 28% de Australia, el país donde más aficionados existen a esta práctica. Otra encuesta, publicada en Interviú, revelaba que en nuestro país tres en la cama son multitud y los tríos quedan para las fantasías o para verlos en el cine: a la inmensa mayoría no le gustaría nada ver a su pareja haciendo el amor con otra persona. No hay regla sin excepción, y en el norte la cosa cambia: 20 de cada 100 gallegos han hecho alguna vez un trío y un porcentaje parecido de Cántabros se excitaría viendo cómo su pareja se lo hace con otro/a.
Por probar... "En el libre ejercicio de la sexualidad los tríos son una opción más y pueden estar compuestos por tres mujeres o tres hombres, por dos mujeres y un hombre o dos hombres y una mujer", explica Juan Manuel González, psicólogo y sexólogo. Disponer de dos lenguas, cuatro manos y dos penes o vaginas para uno solo... suena de lo más excitante, pero trasladar la fantasía a la realidad de tu cama es otra cosa. Uno de los participantes se puede sentir agobiado por no ser capaz de satisfacer a dos personas a la vez o por el temor a que su pareja se dé cuenta de que se entiende mejor con el miembro en discordia. Y no suele ser plato de gusto ver cómo se lo monta con otro delante de tus narices.
Aptos o no aptos. Funcionan mejor entre quienes llevan juntos poco tiempo y no son celosos. Aunque sea muy excitante practicarlo, a toro pasado pueden venir celos, pérdida de confianza, sospechas de que la pareja prefiere al tercero...
¿Qué nos lleva a invitar a alguien al catre? Quizá la rutina sexual sea el argumento más poderoso, y puede resultar excitante observar cómo se lo montan terceros. Da variedad a nuestra vida erótica y es tabú, lo que aumenta el morbo. Algún hombre argumentará también que así puede dormirse tras el coito porque su chica tendrá una amiga para charlar.
Tres eran tres. "Hay que distinguir entre el trío como experiencia esporádica, una práctica casi exclusivamente sexual, y que en los últimos tiempos ha aumentado, y el trío como relación estable, modelo muy poco frecuente, ya que exige una madurez y un equilibrio importantes para no caer en problemas de celos, posesiones, inseguridades... No obstante, en ambos casos pueden resultar experiencias muy ricas", dice José Luis Castillo, médico y sexólogo.
Cuestiones de orden práctico. El mágico número tres crea situaciones de desigualdad. Ver a tu pareja practicarle sexo oral a otro no es apto para cardiacos, y si encima se lo monta con alguien del sexo que en principio no le interesa... igual te da un infarto. Si, pese a todo, estás dispuesto a probarlo no estaría de más hablarlo largo y tendido, teniendo en cuenta si os vais a sentir cómodos, si realmente os apetece a ambos. También conviene establecer unas reglas del juego. Se puede recurrir a un amigo, poner un anuncio, buscar en Internet, acudir a determinados sitios de ambiente liberal... Aunque para sacudirse la monotonía cabe la posibilidad de que cada uno viva su vida sexual fuera de la pareja, lo comenten o no. No es necesario sumar tres a la vez.  BEATRIZ SANZ

*Razones y caminos para explorar nuevos modelos de relaciones afectivas y sexuales.
- Encauzar, controlar, organizar y poner nuevos límites a los deseos y sentimientos. Señalar una periodicidad aceptable. Una vez al año No hace daño.
- Impulsar nuevas formas de relación y comunicación (aunque No hay nada nuevo bajo el sol). Amistad con roce.
- Satisfacer el deseo de innovar, revolucionar, buscar lo diferente, lo no convencional, lo diverso. Adoptar formas de relación propias, personales e intransferibles.
- Aportar cariño, amistad, afecto, intimidad (compañerismo, empatía, confianza), ilusión, valor, fortaleza, coraje, paciencia, fe, confianza, generosidad, optimismo. Evitar herir, dañar o lastimar.
- Desterrar el miedo, la mojigatería, la desconfianza, la ignorancia, la mezquindad, la envidia. Romper tabúes morales frente a valores humanos. Superar la envidia, la vergüenza y el pudor y los miedos ancestrales al ridículo y al abandono. Superar los celos, la posesividad, el egoísmo, la inseguridad, el temor al riesgo, al peligro, a la pérdida, al descontrol de los sentimientos que nos inclina a NO ACTUAR, a DETENERNOS, a OCULTAR, a MENTIR. Por el contrario aspirar a un resultado de ORGULLO, SATISFACCIÓN, SEGURIDAD (mejora de autoestima), ARMONÍA y madurez.
- Aportar experiencias enriquecedoras para la pareja. Aprender, crecer. Disfrutar de la vida. Aprovechar el momento (carpe diem). A vivir que son dos días. Utilizar los 5 sentidos y el cuerpo como expresión y comunicación. Valorarnos como personas íntegras dotadas de mente y cuerpo.
- Mostrarte como eres y No juzgar. Comprendernos y aceptarnos como somos.


Reglas masculinas para llevar a cabo un trio sexual con dos mujeres

Chris Ford escribió para AskMen una serie de reglas a observar a la hora de hacer un trio. He aquí la traducción del articulo.
Hay un montón de información acerca de cómo organizar un trío, pero muy poca acerca de lo que debe de hacer una vez estás en uno.
Los tríos no son como las relaciones sexuales normales: requieren tanto de imaginación como de sensibilidad. Si planeas hacer un trío, necesitas tener una idea de lo que vas a hacer: necesitas establecer unas reglas para el trío.
La comprensión de estas normas básicas te ayudará a evitar algunos errores comunes que hacen que no se le saque el máximo partido a un ménage à trois. Se puede disfrutar de varios tipos de tríos, pero supondremos que llevaras a cabo uno con dos mujeres, una de las cuales sera tu bisexual o bi-curiosa novia o esposa. Lo que sigue son las reglas básicas para manejar esta deliciosa, y potencialmente difícil, experiencia sexual.

Regla numero 1: Establecer las normas
Vas a tener sexo con dos mujeres a la vez y todos tenéis vuestras propias reglas y límites, por lo que la comprensión y el respeto de la comodidad ajena debe ser una prioridad para establecer las reglas del trío.
Debido a que tu relación con tu pareja probablemente se vea afectada por esta nueva experiencia, tiene que quedar absolutamente claro de antemano con que actos ella se sentirá a gusto y que se debe de evitar hacer. Puede que ella te diga que se siente incómoda con la idea de que penetres a la otra mujer, o incluso que la satisfagas con sexo oral.
Debes respetar sus límites. Recuerda que toda mujer puede sentir celos de repente, así que intenta lo mejor que puedas no ignorar a ninguna de ellas y prestar más atención a la mujer con quien mantienes una relación sentimental. Esta es una regla muy importante en un trío.
Además, tu puedes terminar sintiéndote celoso si no eres el centro de atención. Has de tener en cuenta que el objetivo del juego es el de compartir placer entre tres personas.
Recuerda que, si bien algunas personas querrán beber para afrontar con valentía un trío sexual, por lo general estando borracho se practica un mal sexo. Está bien si quieres tomar un cóctel o dos para relajarte, pero no más. Tu querrás prestar el máximo rendimiento sexual.

Regla numero 2: Se tan entregado como puedas
Aunque puedas esperar que las dos mujeres te presten el 100% de su atención, la verdad es que están ahí tanto para complacerse mutuamente como para complacerte a ti. Puedes terminar sintiéndote ignorado y debes hacer todo lo posible para superarlo.
La mejor manera de abordar esta situación es olvidarte de tus sentimientos por un momento y tratar de ser tan generoso con las manos y la boca como te sea posible.
El placer en el sexo en pareja va y viene, pero en un trío es más bien un ciclo que va de una persona a otra. Así que ten paciencia; céntrate en excitar a ambas mujeres y la atención volverá a ti.
Cualquiera que sea el placer que se obtiene en un trío se debe considerar como un regalo, por lo que en vez de esperar nada en particular (como recibir sexo oral de ambas mujeres a la vez), disfruta de todo lo que te va llegando.

Regla numero 3: Mantente ocupado
Cuando las mujeres estén ocupadas dándose placer entre sí y no tengas nada que hacer, mantente ocupado. Encuentra algo que hacer: acariciar los senos, los muslos o la vagina de una o ambas mujeres, besarlas en la espalda o el cuello, practicarle sexo oral a una de ellas si está en una posición que lo permite (créeme, esto redirigirá la atención sobre ti rápidamente).
Si decides autocomplacerte por un rato, no te sientas mal; la acción volverá pronto a ti.

Regla numero 4: Ten cuidado con la penetración
La penetración formara automáticamente una importante conexión entre una de las mujeres y tu, excluyendo a la otra. Por esta razón, realiza la penetración sólo cuando estés seguro de que las dos mujeres se sientan cómodas con ello.
Tu inclinación natural será prestar especial atención a la mujer con la que estás llevando a cabo la penetración, pero no debes centrarte totalmente en ella. Se trata de los tres, así que mantén esta idea en la cabeza. Besa y toca a la otra mujer, mírala a los ojos, y habla con ella si el ambiente es el adecuado.
Ten en cuenta que puedes sentirte sobreexcitado si estás penetrando a una mujer y besando y acariciando a otra, por lo que puede que llegues al clímax mucho más rápido de lo esperado. Tómatelo con calma y con ritmo.
No te excites tanto como para perder la pista de las dos mujeres: los tres debéis quedar satisfechos sexualmente; y aunque alcances el orgasmo el primero, debes hacer todo lo posible para que tus dos compañeras lleguen también al orgasmo.

Regla numero 5: Practica el sexo seguro
Los condones son necesarios, obviamente. Semen, fluido vaginal y la sangre menstrual transmiten enfermedades de transmisión sexual, así que usa una mano para masturbar a una de las mujeres y la otra mano para masturbar a la otra – y hazlo siempre así. Nunca debes alternar las manos.
Del mismo modo, si vas a penetrar a las dos mujeres debes utilizar un único preservativo para cada una de ellas. Además, los protectores dentales son una buena precaución a la hora de practicar el sexo oral. Lubrica la parte que queda sobre la piel de la mujer para que perciba mejores sensaciones.

No es una relación
Al final, te encontraras junto a dos mujeres embargado por la felicidad post-coital. Sin embargo, recuerda que no es una relación. Esto significa que la tercera persona probablemente no debe dormir con vosotros. Puede parecer una buena idea en ese momento, pero la prolongación de un trío es el camino para el desastre total.
Tranquiliza a tu pareja, novia o esposa. Te has divertido, pero se trata tan sólo de placer y experimentación. Dile que ella te gusta, que verla complacerse con otra mujer te excita, y que mientras disfrutabas no existía nadie para ti excepto ella. Ella debe ser tu principal preocupación, y si se lo haces saber puede que disfrutes de mas tríos en el futuro.

jueves, enero 03, 2008

Las cinco claves para alcanzar el amor, según Match.com

  • El portal Match.com ha creado esta lista para ayudar a sus usuarios.
  • Entre otros consejos, dice que hay que sonreír y hacer ejercicio para estar más saludable.

El portal destinado a buscar pareja en Internet Match.com ha elaborado cinco claves para encontrar pareja durante este año que acabamos de alcanzar.

En primer lugar, hay que tener una actitud positiva. Es fundamental tener siempre que se pueda buen humor y más importante es reír y sonreír en cualquier momento. La gente no suele querer a nadie triste en su vida así que lo que más atrae es una buena sonrisa.

La segunda recomendación es eliminar toxinas físicas, mentales y materiales. Es importante eliminar toda esa comida que hemos engullido durante estas Navidades con ejercicio y una dieta equilibrada.

Además, hay que evitar los pensamientos negativos y olvidarse de aquellos objetos que han pertenecido o relacionamos con ex parejas (fotos, regalos, cartas...).

En tercer lugar, hay que hacer una lista de propósitos de año nuevo en el que se incluya encontrar el amor. No hay que agobiarse con todos esos deseos. Lo importante es ir poco a poco y que la lista esté abierta para adaptarse a nuevos retos. Como indica el portal digital, uno de los propósitos más importantes es tomarse en serio encontrar pareja.

En cuarto lugar, y como es del propio portal, aconsejan registrarse en Match.com, crearse un perfil y utilizar este servicio. Las claves son un perfil muy elaborado para destacar entre los millones de perfiles ya publicados.

En último lugar, hay que reactivar la vida social. Es el momento para verse con amigos, hacer planes con ellos y pedir a la gente que ya tiene pareja que nos presenten a gente interesante.

viernes, julio 13, 2007

Un juez frena una adopción porque cree que dos lesbianas no son una familia "normal"

Un juez frena una adopción porque cree que dos lesbianas no son una familia "normal"
El magistrado exige la opinión de todos los psicólogos de la Dirección de Familia de Murcia
MÓNICA C. BELAZA - Madrid EL PAÍS - Sociedad - 30-06-2007

Susana tiene una hija y quiere que su esposa, Vanesa, sea también madre legal. La ley la ampara desde julio de 2005: los matrimonios gays tienen el mismo derecho a adoptar que los heterosexuales. Pero un juez de Murcia lleva un año poniendo trabas. Ahora, después de un informe favorable de una psicóloga del Gobierno murciano, exige que ésta -y también, en un hecho sin precedentes, todo el resto de psicólogos de la Dirección General de Familia- le respondan si la niña no tiene derecho a una familia "normal" y si no es alta la probabilidad de que la pequeña se vuelva lesbiana. Adoptar al hijo de un cónyuge suele ser sencillo: el matrimonio presenta una solicitud ante el juez. El adoptante y la madre o el padre oficial deben consentir. Después, el fiscal tiene que emitir un informe, y, si es favorable, por lo general el juez autoriza la adopción y ésta se inscribe en el registro. Es todo, salvo que haya alguna circunstancia excepcional que exija otras diligencias.
Estos trámites son iguales para matrimonios homosexuales o heterosexuales. O al menos deberían serlo. Pero son los jueces los que deben aplicar la ley, y pueden empeñarse en poner obstáculos. Vanesa de las Heras y Susana Meseguer, cónyuges desde noviembre de 2005 y que decidieron juntas que Susana tuviera una hija por inseminación artificial, se los han encontrado todos. Ellas hicieron su petición en mayo de 2006, dieron su consentimiento a la adopción de la pequeña Candela, que tiene ahora 15 meses, y el fiscal informó favorablemente. A partir de ese momento, nada siguió los cauces habituales.
Un año de obstáculos
El titular del juzgado de primera instancia número 9 de Murcia, Fernando Ferrin Calamita, primero pidió un informe al equipo psicosocial para ver si la adopción iba a perjudicar a la niña. "Nos citó en agosto del año pasado", recuerda Susana. "Fuimos, y la psicóloga y la trabajadora social nos dijeron que no nos iban a entrevistar. Que la ley permitía la adopción a matrimonios homosexuales y que ellas no tenían nada que decir al respecto".

Tardaron ocho meses en volver a saber algo nuevo. El pasado abril, el juez emitió un auto en el que, entre otras cosas, cuando se refiere al "matrimonio" entre Vanesa y Susana, o a que son "cónyuges", lo hace en letra cursiva. En esa resolución asigna a la niña, Candela, un defensor judicial. Sostiene que la madre es "parte interesada" en la adopción y que, por lo tanto, no va a velar por sus intereses. Así que nombra defensor a la Dirección General de Familia de la Comunidad de Murcia. "Fuimos a hablar con ellos", señala Vanesa, "y nos dijeron que no entendían lo que pretendía el juez, pero que, para salir de esta situación, un psicólogo de su gabinete haría un estudio". Así fue. Una psicóloga entrevistó a Vanesa y elaboró un informe.

La respuesta del juez no se hizo esperar. El 18 de junio requirió a la psicóloga para que respondiera a preguntas como éstas: "¿No es un derecho del menor el de ser insertado en una familia "normal", compuesta por dos personas de distinto sexo y que, por ello, son complementarías entre sí, lo que no ocurre en el caso contrario? ¿No es alta la probabilidad de que sea homosexual, imitando el patrón que ha vivido en casa en sus años fundamentales para la formación de su personalidad?". Indica que, dada la "trascendencia" del caso, quiere que las preguntas sean respondidas no sólo por la persona que elaboró el informe sino por "todos los psicólogos que presten sus servicios en la Entidad Pública", y advierte que, si no es así, se reserva la facultad de citarlos a todos.

"Yo no sé qué pretende", se desespera Susana. "Un prejuicio del juez no puede provocar que no se cumpla la ley. No es legislador. ¿No tenemos separación de poderes o qué? Lo está parando todo, y hasta que llame a todos los psicólogos pueden pasar tres años. Mientras tanto, si a mí me pasa algo, Vanesa no tiene ningún derecho legal sobre Candela. Lo que está haciendo con nosotras es inconstitucional y, si deniega la adopción, recurriremos donde haga falta".

Después de una reforma legal del pasado marzo, en casos de reproducción asistida como el de Susana, la esposa de la madre biológica puede ya inscribirse directamente como madre en el registro. Pero la reforma no decía nada sobre la retroactividad de la norma, así que muchas parejas como Susana y Vanesa tienen que pasar por el proceso de adopción. Habitualmente, no plantea problemas. Pero a veces, como en este caso, sí. "Depende mucho del juez que lo lleve, y hay alguna pareja más en esta situación", señala Antonio Poveda, presidente de la Federación de Gays, Lesbianas y Transexuales. "Nosotras sólo queremos que se cumpla la ley y que nos dejen de discriminar por ser lesbianas. Es lo único que pedimos", concluye Susana.

sábado, abril 28, 2007

El lenguaje de las caricias por Alex Rovira Celma

El lenguaje de las caricias Álex Rovira Celma EL PAIS SEMANAL - 13-04-2007
No es sólo un placer; acariciar y ser acariciado es también una necesidad para nuestro bienestar, equilibrio y desarrollo. Las caricias son un lenguaje rico y sofisticado. Un extraordinario código de comunicación tan elocuente o más que las palabras, ya que nos permiten acercarnos al otro y crecer en la expresión del amor. Hay caricias que consuelan y las hay que alientan. Otras alivian, algunas reconocen, las hay que desatan el deseo. Hay caricias vestidas de pasión y las hay con sabor de amistad y ternura. Las caricias expresan un rango amplísimo de significados: gratitud, compasión, esperanza, reconciliación, complicidad, perdón... Porque nacen tanto del instinto más arcaico que busca el contacto con el otro para saberse protegido, como de la expresión de la conciencia más elevada y entregada al otro.
Precisamente porque en la caricia convive lo animal y lo humano, nos recuerda que somos piel, que somos materia, pero también nos abre la puerta a momentos de trascendencia. Quizá por ello, decía Paul Valéry que lo más profundo que tenemos es la piel: el recuerdo de los mimos y arrullos de la madre, de los abrazos del padre, de los besos y caricias del ser amado, el tacto de la piel de nuestros hijos forma parte de las memorias más valiosas que nos acompañan. También la caricia que nos brinda la naturaleza: el tacto de la tierra, los pies sobre la hierba, la caricia del agua, el manto del cachorro, los pasos en la arena? Nos relajan, despiertan la paz interior y la alegría porque nos remiten a lo esencial.

Cuando es sincera y deseada, la caricia transforma. En el juego amoroso y en la lujuria desatada nos transporta al movimiento, al ardor, al entrelazamiento, al clímax y a la relajación dichosa. En la ternura, nos conmueve y emociona. En la amistad, nos une y nos hace cómplices. Incluso la paz y la buena voluntad se manifiestan en el encuentro de dos manos que se enlazan en el tacto de la caricia. También en el dolor y durante el duelo, el mimo y el abrazo del ser amado hacen soportable la pérdida porque apuntalan el alma herida. Las caricias abren además la puerta a la conciencia de nuestro cuerpo. ¿Conocemos los matices y el infinito espectro de sensaciones que puede despertar la caricia del ser amado? ¿Conocemos en detalle la piel de nuestra pareja, del ser querido o deseado con el que nos sumergimos en contacto íntimo? Más bien no. En general conocemos poco nuestro cuerpo, y aún menos el del ser amado. En él existe un universo que jamás acabaremos de explorar, porque el tiempo, además, aporta nuevas dimensiones y sensaciones que matizan y amplían continuamente la experiencia de reconocimiento del cuerpo de la persona amada.

Frente a la comunicación a distancia y a la sobresaturación de estímulos disponemos de caricias, tacto, contacto y ternura. Muestras de afecto en el cuerpo a cuerpo en lugar de tanto teléfono móvil, Internet, televisión? Quizá hoy, buena parte de los problemas de salud psicológica y física que estamos viviendo en una sociedad cada vez más estresada y bulímica son gritos desesperados de nuestros cuerpos, que, llevados por una inteligencia arcaica, esencial y profunda, reclaman ver satisfecha su necesidad de encuentro íntimo con el otro. Una intimidad que no es sólo o necesariamente encuentro sexual, sino, ante todo, necesidad de encuentro sincero, de amor. ¿Y si, en lugar de atiborrarnos diariamente de banalidades, historias ajenas o pasatiempos de escaso valor emocional e intelectual, nos sumergiéramos en los matices de la caricia? Sin duda, el mal humor, la depresión, la angustia e incluso la tristeza descenderían drásticamente. "Haz el amor y no la guerra", rezaba el eslogan pacifista, y no estaría de más retomarlo.
Porque acariciarnos estimula las endorfinas que nos hacen más soportable el dolor, amén de aportarnos una profunda sensación de bienestar. Si crecemos en ausencia de contactos afectuosos, nuestros cerebros tenderán a tolerar poco el estrés, la ansiedad y el dolor. Es el significado que acompaña a la caricia, el deseo de abrir la puerta al placer, lo que hace que el vello se erice, que el escalofrío surja y la emoción se despliegue.
Una caricia puede llegar a ser el único medio para expresar lo innombrable. Porque la caricia ya habla incluso antes de manifestarse. Está ya presente en su intención. Como lo expresó Mario Benedetti: "Como aventura y enigma / la caricia empieza antes / de convertirse en caricia". Luego, la invitación a la que llegamos es simple: podemos incluir en el espectro de nuestro lenguaje con nuestros afectos el gesto amable, conciliador y tierno de las caricias. Podemos elegir incluir en nuestro alfabeto comunicativo y en nuestra dieta emocional una saludable dosis de ternura a través de la piel. ¿Cómo realizarlo, cómo podemos comunicarnos mejor con los que amamos? La respuesta, tal cual, está en nuestras manos. Álex Rovira Celma es profesor de Esade, conferenciante y escritor.

Sugerentes reflexiones sobre las emociones: Una lectura sumamente recomendable y que nos invita a retomar las caricias como lenguaje de comunicación es el libro del doctor Sebastià Serrano titulado 'Los secretos de la felicidad'. Una obra que habla de afectos, lenguaje, caricias, dieta comunicativa, deseos, equilibrio y desequilibrio comunicativos, conversaciones, motivación e inteligencia... Y que brinda sugerentes reflexiones sobre el mundo de la comunicación y de las emociones.

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