lunes, octubre 11, 2010

Jim Rogers: "EE UU y Reino Unido están peor que España"

Economía global "EE UU y Reino Unido están peor que España" J. P. VELÁZQUEZ-GAZTELU NEGOCIOS - Economía - 27-06-2010

Jim Rogers no es un inversor corriente. A principios de los años setenta, después de estudiar en Yale y Oxford, creó junto a George Soros el fondo Quantum, que dio una rentabilidad del 4.200% en 10 años y convirtió a sus fundadores en multimillonarios. En lugar de dedicarse a coleccionar coches deportivos o de retirarse a Florida para jugar al golf, Rogers (Baltimore, 1942) decidió gastarse el dinero en viajar y vivir intensamente. Ha dado varias veces la vuelta al mundo en coche y en moto y ha escrito dos libros sobre sus aventuras, Investment Biker y Adventure Capitalist. Hoy, más sedentario y domiciliado en Singapur, se dedica a gestionar sus inversiones y a escribir en los medios de comunicación, incluido su propio blog. Este hombre pequeño, afable e inteligente que viste siempre pajarita tiene las ideas claras. En una conversación con EL PAÍS en la Fundación Rafael del Pino, sostiene que tras más de una década de fiesta, a España le ha llegado la hora de una larga resaca.
Pregunta. ¿En qué momento de la crisis estamos? ¿Cuánto más va a durar?

Respuesta. La crisis va a continuar. Desafortunadamente, estamos en un periodo largo de malestar económico. La mayor parte de los mercados de valores alcanzaron sus niveles máximos en torno al año 2000. Durante diez años hemos tenido muchos altibajos, y eso va a continuar durante al menos otros diez. Occidente está en una situación financiera terrible, con enormes deudas. En los años veinte y treinta del siglo pasado hubo una gran transición de Reino Unido a EE UU, exacerbada por la crisis financiera. Ahora sucede lo mismo: somos testigos de un giro histórico desde EE UU a Asia, exacerbado por una crisis financiera. Los grandes acreedores son en estos momentos China, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Hong Kong, Singapur... y todos sabemos cuáles son los países deudores. Se trata de una nueva transición histórica que la mayoría de la gente aún desconoce, o no comprende o no le da importancia. Pero el mundo que hemos conocido jamás volverá a ser el mismo. No me gusta decirlo, pero esos son los hechos. Eso es lo que está pasando.

P. ¿Cómo ve a España? Muchos inversores parecen haber perdido su confianza en el país.

R. Sus políticos han gastado en los últimos años enormes cantidades de dinero que no tenían. En España, o en cualquier otro país, eso hace que la gente pierda la confianza. No creo que España esté en una situación tan mala como la de otros países. Reino Unido y EE UU están peor que España. Ustedes no son Grecia ni Reino Unido, pero se da la circunstancia de que en este momento la gente está pendiente de la situación en España. Si su Gobierno hace lo que dice que va a hacer, España saldrá reforzada de esta crisis. Ahora bien, yo no me fío de ningún Gobierno. Todos dicen que van a hacer esto o aquello, pero no me lo creo. Puede que lo hagan durante unos cuantos meses, durante dos o tres años, pero me temo que cuando empiecen a notar el dolor pararán, volverán a relajarse y retomarán sus viejos hábitos. Y eso no será bueno para España, no será bueno para Europa ni será bueno para el mundo.

P. ¿Por qué está España mejor que EE UU o Reino Unido?

R. La deuda de España en comparación con su PIB, por ejemplo, no es tan alta como la de EE UU, donde ha superado el 90% y sube rápidamente, igual que en Reino Unido. Estos datos estadísticos tan sencillos indican que España no está tan mal. No digo que estén ustedes bien, pues están gastando grandes cantidades de dinero que no tienen, y eso no puede continuar. Además, España se ha visto arrastrada por una burbuja inmobiliaria que ha estallado. Todo ello traerá consecuencias. Habrá sufrimiento, habrá quiebras... Ustedes han vivido una fiesta maravillosa, pero ha llegado la hora de la resaca. Hay que aceptarlo; negarlo no haría más que empeorar las cosas.

P. Aquí y en otros países hay miedo a que los recortes del gasto, las rebajas de salarios y las subidas de impuestos prolonguen la crisis y retrasen la recuperación.

R. Puede que acabe siendo así, pero ¿cuál es la alternativa? Si sigues gastando dinero que no tienes y viviendo como si no tuvieras problemas, al final todo será mucho peor. Si el techo de tu casa tiene una gotera, es mejor arreglarlo. Es verdad, cuesta dinero, pero si no lo haces, dentro de cinco años el techo se puede caer y provocar que toda la casa se venga abajo. No corren buenos tiempos. En su día ustedes se divirtieron mucho, tuvieron 10 o 15 años estupendos, pero ahora alguien tiene que pagarlo. O lo pagan ahora o más adelante tendrán que pagar un precio aún más alto.

P. ¿Quién tiene la culpa del desastre que vivimos desde hace dos años?

R. La principal culpable es la Reserva Federal de EE UU, que durante los diez últimos años se ha dedicado a salvar a todo el mundo. Si hay un solo culpable, ese es Alan Greenspan. Cada vez que alguien tenía problemas, le daba a la máquina del dinero. No dejaba que nadie cayera. Una compañía gigantesca llamada Long Term Capital Management tuvo muchos problemas en 1998, y Alan Greenspan salvó entonces a Wall Street. Si no lo hubiera hecho, Lehman Brothers y Bear Stearns todavía existirían y probablemente no hubiera habido una burbuja inmobiliaria en España. Cuando las cosas empeoraron, Greenspan siguió dándole a la máquina del dinero y bajó los tipos de interés. Si se hubiera dejado caer a alguien, no tendríamos los problemas que tenemos ahora. El Banco de Inglaterra hizo lo mismo. Ambos se dedicaron a inyectar dinero en la economía, cuando debieron permitir que la economía tuviese recesiones y correcciones normales. Así se fue formando una bola de nieve y la situación se descontroló.

P. Usted dijo hace un par de años que habría que eliminar la Reserva Federal. ¿Sigue pensando lo mismo?

R. Sí. El mundo ha sobrevivido sin bancos centrales durante casi toda su historia. La idea de que un banco central es algo indispensable solo ha sido realidad en los últimos veinte años o así. Hace cuarenta años nadie sabía de la existencia de los bancos centrales; nadie en EE UU, Reino Unido u otros países conocía el nombre de los presidentes de sus bancos centrales. Se trata de un fenómeno reciente. Sin bancos centrales tendríamos problemas, por supuesto, pero con bancos centrales tendremos problemas aún peores. En EE UU y el resto del mundo no estaríamos en esta situación si no hubieran existido los bancos centrales. La gente que ahorra y que invierte está siendo castigada con unos tipos de intereses muy bajos. Si usted, sus padres o sus abuelos han ahorrado algún dinero con el propósito de vivir de los intereses, están arruinándose por hacer lo correcto. Esto está empeorando la situación.

P. ¿Y el euro? ¿Tiene futuro la moneda europea?

R. Tengo euros en mi cartera de inversiones. Y he comprado más recientemente. El mundo necesita al euro o algo parecido, porque el dólar estadounidense es una divisa terriblemente defectuosa. Si el euro logra sobrevivir como divisa estable, será bueno para el mundo y para Europa. Desafortunadamente, el euro se está convirtiendo en una divisa muy política y está cada vez más devaluado. Por eso soy pesimista sobre el futuro a largo plazo del euro, pero espero equivocarme.

P. ¿Dónde se puede ganar dinero hoy en día?

R. No sé. Solo puedo decirle lo que estoy haciendo yo, que no quiere decir necesariamente que sea lo mejor. He invertido en euros, yenes, francos suizos y materias primas. Si la economía mundial mejora, las materias primas subirán porque habrá más demanda; y si la economía no mejora, las materias primas también subirán porque los Gobiernos imprimirán más dinero. -

Muere José María Díez-Alegría, jesuita castigado por Roma y gran teólogo

Muere José María Díez-Alegría, jesuita castigado por Roma y gran teólogo. El español fue uno de los grandes teóricos del postconcilio y acompañó al padre Llanos en el Pozo del Tío Raimundo. JUAN G. BEDOYA - Madrid ELPAIS.com - Sociedad - 25-06-2010

Ayer murió José María Díez-Alegría, uno de los grandes teólogos españoles. Iba a cumplir en octubre los 99 años de vida. Fue jesuita impenitente, obligado por los inquisidores del Vaticano a dejar la orden de Ignacio de Loyola por no aceptar silencios, componendas ni censuras. Pese a todo, nunca dejó de vivir en (y con) la Compañía de Jesús. "Soy un jesuita sin papeles", solía ironizar.
Nacido el 22 de octubre de 1911 en la sucursal del Banco de España de Gijón, de la que su padre era director, Díez-Alegría se cambió pronto al bando de los mineros y empezó a tener problemas con la dictadura franquista, poco amiga de curas de combate. Sólo el apellido Díez-Alegría, con dos famosos generales en la familia, lo libró de la cárcel, aunque no de marginaciones y desplantes. Una vez le preguntaron cómo un banquero podía ser católico, y Díez-Alegría contestó con esta anécdota brechtiana. Fue un banquero a confesarse y le dijo: 'Mire, padre, yo soy banquero'. Y el cura le respondió: '¡Mal empezamos!'. El rico penitente se enfadó y se fue.

Alegría (al teólogo Díez-Alegría todos le llamaban Alegría) era un reputado profesor en la imponente Universidad Gregoriana de Roma cuando en la Navidad de 1972 publicó sin la censura previa obligada el libro 'Yo creo en la esperanza', que en apenas semanas dio la vuelta al mundo. Exclaustrado de la Compañía de Jesús para evitar males mayores con el Vaticano, regresó un año después a Madrid y se fue a vivir a una chabola del Pozo del Tío Raimundo, la barriada en la que otro jesuita, el famoso padre Llanos, ex capellán de Falange y ex amigo del dictador Francisco Franco, llevaba practicando una radical teología de la liberación desde 1955. Alegría, cuyo sentido del humor y paciencia evangélica no tenían límites, se hizo imprimir allí esta tarjeta de visitas: "José María Díez-Alegría. Doctor en Filosofía. Doctor en Derecho. Licenciado en Teología. Ex profesor de Ciencias Sociales en la Universidad Gregoriana. Jubilado por méritos de guerra incruenta. Calle Martos, 15. Pozo del Tío Raimundo".

Una vida en el Pozo del Tío Raimundo

En el Pozo del Tío Raimundo Llanos y Alegría hicieron teología de liberación de la buena, a pie de obra, y entraron en la mitología popular. Su sensibilidad por las víctimas del sistema económico inhumano era ontológica. Una vez, en una sonada conferencia en la Cámara de Comercio de Madrid, Alegría dijo, ajeno a las consecuencias, que "la clase dirigente vive en situación de pecado". Díez-Alegría no cesó de proclamar su convicción de que si un socialismo de rostro humano es muy difícil, un capitalismo de rostro humano es imposible.

Alegría ha fallecido en la residencia de los jesuitas de Alcalá de Henares. Decenas de discípulos, amigos y admiradores peregrinaban allí con frecuencia para disfrutar de su conversación, sabia, beatífica y pícara, sin pelos en la lengua, de una belleza incomparable. Hace unos meses empezó a declinar y a consumirse poco a poco. "Se nos está agotando Alegría", corrió la voz. Anteayer ya no se esperaba más noticia que la de su muerte. Ocurrió esta mañana a las cinco.

Cuando fue expulsado hace 37 años de la Compañía de Jesús por publicar 'Yo creo en la esperanza', Alegría vivía en Roma y era un bullicioso profesor de la Gregoriana, es decir, un pensador lanzado a la fama. Tiempos del postconcilio, aunque ya se vislumbraban nubarrones en aquella primavera eclesial. Díez-Alegría pide permiso para editar su libro. No ha lugar, le dicen. Y toma una decisión que cambiaría su vida. El libro aparece en 1972 en la editorial Desclée de Brouwer, de Bilbao y se vendieron 200.000 ejemplares en numerosos idiomas. Su salto a la fama fue fulminante. Quince días más tarde, el periódico más vendido en Roma, Il Messagero, y el más importante de EE UU, The New York Times, tronaban: "El best seller de un jesuita español aclama a Marx y ataca a Roma".

Díez-Alegría tardó poco en regresar a España y en "tomar la mejor decisión" de su vida, dijo más tarde. Se fue a El Pozo del Tío Raimundo, se quitó el bonete de jesuita, se pone la boina de cura y puso en práctica la teología que había enseñado en Roma. Cuando llegó a Madrid, el 24 de febrero de 1974, "una nube de periodistas le buscaba, como si fuera un famoso actor de cine", recuerda Pedro Miguel Lamet, su biógrafo (Díez-Alegría. Un jesuita sin papeles. Editorial Temas de Hoy. 2005).

A los 90 años, Díez-Alegría publicó la segunda parte de su famoso libro, esta vez con el título 'Yo todavía creo en la esperanza', pero en medio hay muchas otras obras de impacto, como Actitudes cristianas ante los problemas sociales (1967), Cristianismo y revolución (1968), Yo creo en la esperanza (1971), Teología en broma y en serio veras (1977), Rebajas teológicas de otoño (1980). La cara oculta del cristianismo (1983). ¿Se puede ser cristiano en esta iglesia? (1987) o Cristianismo y propiedad privada (1988). Él mismo se consideraba un miembro más de la Teología de la Liberación, orgulloso de que el padre Ignacio Ellacuría, asesinado por el fascismo clerical de El Salvador, Jon Sobrino o Gustavo Gutiérrez le considerasen "un viejo compañero". Sostuvo siempre que en el fragor de la injusticia que vive este mundo global no cabía otra cosa que el compromiso social.

Díez-Alegría tenía admiradores incluso entre los jerarcas del catolicismo porque era un cristiano irreductible, pese a sus sabrosas impertinencias con el poder. En eso se parecía a Jesús, el fundador cristiano, crucificado por decir lo que pensaba. En un mundo de eclesiásticos acomodados junto al poder político y económico, que apenas usan el nombre de Cristo porque prefieren las figuras tiernas pero pacíficas y melifluas de María, o la de los papas lujosamente instalados en la soberanía vaticana, Díez-Alegría aconsejaba humildad, volver a Cristo y menos papanatismo. "Hay que citar más a los Evangelios y menos al Papa", decía. En la última conversación con EL PAÍS proclamó que en unos veinte o treinta años se admitiría el matrimonio de los clérigos y, un poco más tarde, el sacerdocio de la mujer.

"Okupa del Universo"

Cuando cumplió 94 años y empezaba a sentirse "un okupa del Universo", pese a estar todavía como un chaval, Díez Alegría recibió un homenaje de sus amigos en el paraninfo de la Casa de América, repleto de público. Fue recibido con larguísimos aplausos, todos puestos en pie para verlo mejor bajar las escaleras camino del escenario, como si el que llegaba fuese un profeta o un galán de cine. El encargado de hacer la 'laudatio' aquel día fue el entonces ministro de Defensa, José Bono, fallido aspirante a jesuita de pequeño. La ocasión sirvió además para presentar la biografía de Alegría escrita por otro jesuita ilustre, sabio y rebelde, Pedro Miguel Lamet.

La jerarquía eclesiástica ha soportado la fama y la voz de Alegría con pasmo o pánico. Por ejemplo, el 28 de mayo de 1977. Ese día, EL PAÍS acogía en su primera página una gran fotografía del jesuita Llanos saludando puño en alto ante 60.000 personas reunidas en el campo de fútbol de Vallecas (Madrid). "El mitin comunista de ayer contó con dos protagonistas de excepción, tan dentro de la lógica de la historia de la Iglesia española como fuera de programa: los padres jesuitas Díez-Alegría y Llanos. El padre Llanos -en la fotografía- saluda, puño en alto, a su pueblo de El Pozo. De alguna manera viene a simbolizar el compromiso histórico de cierta Iglesia pasada dolorosamente del nacional-catolicismo al saludo de identificación marxista", decía el pie de foto.

Díez-Alegría contó más tarde que el padre Llanos tenía carnet del PCE y de Comisiones, aunque apreciaba más el segundo que el primero "cuando vio que no era oro todo lo que relucía en aquel idílico eurocomunismo". Él no. "Lo que yo era es hegelianamente anti-antimarxistas", explicó jugando con la famosa teoría del filósofo alemán sobre la tesis, la antítesis y la síntesis. "Yo no soy marxista, pero tampoco antimarxista. Me tomo en serio el marxismo. La crítica que hace Marx del capitalismo es válida. Nunca me leí El capital, pero sí otros libros suyos, y en mi libro Rebajas teológicas de otoño escribí un capítulo titulado Recuerdos a Marx de parte de Jesús en el que contaba que tuve un sueño en el que Jesús se me presentaba y me decía: 'Oye, y este Carlos Marx, del que tanto hablan escandalizados mis discípulos actuales, ¿qué me dices de él?'. Entonces yo le recitaba algunos textos de Marx, y después Jesús me decía: 'Mira, si ves a Carlos Marx, dale recuerdos de mi parte y dile que no está lejos del Reino de Dios. Pues ése era un poco nuestro marxismo".

Pese al temprano castigo por Yo creo en la esperanza, Díez-Alegría no volvió a tener problemas con el Santo Oficio de la Inquisición. Otros teólogos, por decir cosas menos valientes o menos fuertes, los han tenido. La explicación es que matizaron muchísimo, y que manejaban la Biblia con gran conocimiento. "Siempre había un Padre de la Iglesia que había dicho antes lo que ellos sostenían", dice Pedro Miguel Lamet, que trabajó muchas veces en El Pozo.

Tampoco tuvieron, ni Llanos ni Alegría, problemas con la severa dictadura franquista y nacionalcatólica, obligada, en cambio, a abrir en Zamora una cárcel sólo para curas. La explicación fue el origen de los dos protagonistas. Llanos era hijo de un general, y Díez-Alegría, de un banquero de Gijón, además de hermano de los tenientes generales Luis Díez-Alegría, jefe de la Casa Militar de Franco y ex director general de la Guardia Civil, y Manuel, ex jefe del Alto Estado Mayor del Ejército. Un día, el general Luis cometió una infracción de tráfico y el agente que le tomaba nota para la multa, al ver su apellido en el carné, le preguntó si era familiar del "famoso teólogo Díez-Alegría". Y no hubo sanción.

Además, cuando llegaron a evangelizar y, sobre todo, a prestar amparo y compañía a los chabolistas de El Pozo, los dos ya eran famosos por sí mismos, Llanos por artículos de prensa, y Díez-Alegría porque venía de Roma envuelto en un descomunal escándalo editorial. El sangriento dictador Franco recelaba castigar o reprimir cuando las víctimas podían recibir algún amparo internacional.

En la biografía de Alegría, Lamet cuenta anécdotas y sucesos deliciosos, que explican por qué fue Alegría fue un jesuita "sin papeles". He aquí una de las historias que contaba Díez-Alegría, con arrobo teológico, para armonizar con la fe católica su radical teología de liberación. Un catequista de mujeres adultas en Andalucía se topó con una joven muy pobre, casada y con hijos, que se había ido a vivir con un viejo.

-Mujer, tienes que volver, no puedes seguir con el viejo.

-Pues claro que sí, señorito. Pero es que el viejo se va a morir en seguida, y me voy a quedar con una casica muy apañada, me traigo a mi marido y a mis hijos, y problema resuelto.

-Pero, mujer, es que eso es contra la ley de Dios.

La mujercita, con convicción: "No, señorito, si yo con el Señor no tengo dificultad. Yo le digo al Señor: Señor, tú me perdonas a mí y yo te perdono a ti ["por tenerme tan pobre", matizó Alegría], y estamos en paz".


José María Díez-Alegría: libertad de conciencia y sentido del humor. JUAN JOSÉ TAMAYO ELPAIS.com - Opinión - 25-06-2010

Acaba de fallecer el teólogo José María Díez-Alegría. Iba a cumplir 99 años en octubre. En las últimas visitas que le hacíamos los amigos y amigas solía decirnos que no quería llegar a centenario para que no le pasearan como un mono de feria. Su deseo se ha cumplido. Ha muerto vencido por la edad, pero conservando intactos la esperanza y el sentido del humor. "Como Dios sabe que soy de izquierdas, todavía oigo un poco por el oído izquierdo y veo otro poco por el ojo izquierdo", me comentó cuando le vi por última vez. Díez-Alegría fue testigo privilegiado y protagonista de algunos de los momentos más importantes de la historia de España y del cristianismo del siglo XX, y uno de los intelectuales españoles más influyentes en todos los campos del saber y del quehacer humano: ética, doctrina social, filosofía, teología. También en la lucha por la democracia. Siempre fue por delante marcando el camino que luego seguiría la sociedad.
Los dos fuimos cofundadores de la Asociación de Teólogos y Teólogos Juan XXIII junto con otros colegas. De 1988 a 1996 compartí con él la dirección de la Asociación, él como presidente y yo como secretario general, y en el trato frecuente, casi diario, de aquellos años pude comprobar su honestidad intelectual, su sensibilidad social y su autenticidad humana y cristiana.

En su libro más emblemático, Yo creo en la esperanza, José María distinguía dos tipos de religión: la ontológico-cultual y la ético-profética. Si la primera se caracteriza por centrar la religión en el culto y poner al ser humano al servicio del sábado, la segunda se caracteriza por centrar la vida en el centro de la religión y por colocar el sábado al servicio del ser humano. Él fue un buen ejemplo de religión ético-profética.

Buen conocedor del marxismo, José María Díez-Alegría participó activamente en el diálogo cristiano-marxista, con los otros dos Josemarías con quienes formaba la "Trinidad heterodoxa", el padre Llanos y González Ruiz, primero en Italia, en los años sesenta del siglo pasado, y después en España, durante los últimos años del franquismo y los primeros de la transición democrática. En diálogo y colaboración con intelectuales y militantes marxistas, contribuyó a desdogmatizar y humanizar ambos sistemas de creencias, tendió puentes y buscó lugares de encuentro entre cristianismo y marxismo a partir de la común opción por los excluidos traducida en compromiso liberador.

Su profunda fe en Jesús de Nazaret le llevó a relativizar las instituciones eclesiásticas. "Una cierta relativización de las iglesias cristianas históricamente dadas resulta inexorablemente no sólo del ecumenismo sinceramente asumido, sino sobre todo de la dimensión mistérica de la iglesia de Cristo", escribe en Yo creo en la esperanza (p. 157). Su humanismo radical, abrevado en las mejores tradiciones filosóficas y religiosas, le condujo a seguir la voz de la conciencia. Así lo demostró cuando, ante el dilema de obedecer a sus superiores de la Compañía de Jesús que le pedían no publicara el libro Yo creo en la esperanza o de seguir lo que le dictaba su conciencia, optó por esta última, y publicó la obra. La conciencia personal por encima de la ley eclesiástica.

La frontera fue su lugar natural, el espacio en que vivió su fe crítica por opción personal: la frontera entre fe e increencia, ortodoxia y heterodoxia, cristianismo y marxismo, amor cristiano y luchas de clases, compromiso político y experiencia religiosa. En la frontera se encuentra la marginación, lugar social donde vivió su experiencia religiosa y humana de manera espontánea y descubrió las dimensiones liberadoras del cristianismo. El mundo de la marginación fue para él el barrio vallecano del Pozo del Tío Raimundo, donde vivió varias décadas con el padre Llanos. Ésa fue la cátedra que durante muchos años supo compaginar con la Gregoriana de Roma y, cuando fue cesado como profesor de ésta, su cátedra permanente más preciada. Desde la cátedra de la marginación vallecana escribió muchos de sus libros, que leí con verdadera fruición porque son una verdadera fuente de sabiduría, de sentido común, de espíritu evangélico y de respeto por el misterio.

Dar razón de la esperanza es quizás la mejor síntesis de su magisterio teológico y de su trayectoria humana. Hombre esperanzado por talante y por convicción, supo contagiar la esperanza en su derredor. Esperanza inseparable de la fe, y ambas vividas en un clima adverso, pero sin desembocar en desesperanza o descreimiento. Si a sus 60 años pudo titular su obra Yo creo en la esperanza, a sus noventa no dudó en titular su último libro Yo todavía creo en la esperanza.

A Díez-Alegría siempre le acompañó el sentido del humor. El humor como talante, como virtud, como principio. Un humor que se refleja en sus textos, en los títulos de sus libros: Rebajas teológicas de otoño, Teología en broma y en serio. A punto de cumplir los 94 años nos dio una nueva muestra de teología con humor: su libro Tomarse en serio a Dios, reírse de uno mismo, su mejor testimonio y testamento.

LA NOBLEZA NEGRA DEL VATICANO Personas del entorno del Papa están implicadas en los escándalos de corrupción de Protección Civil y de Propaganda Fide

LA NOBLEZA NEGRA DEL VATICANO Vaticalia MIGUEL MORA DOMINGO - 27-06-2010
Personas del entorno del Papa están implicadas en los escándalos de corrupción de la Protección Civil y de Propaganda Fide. Ha nacido un sistema de poder mixto que mezcla lo laico y lo religioso, la Iglesia y el Estado, Italia y el Vaticano, la curia con la élite civil
Los Gentilhombres de su Santidad forman parte de la familia pontificia como el comandante de la Guardia Suiza o los clérigos que trabajan con el Papa. Antes se llamaban Camareros de Capa y Espada, y los había secretos o de honor. En marzo de 1968, dos meses antes de que en París se prohibiera prohibir, en Roma Pablo VI abolió la Corte vaticana y creó los Gentilhombres. Montini escribió con un deje de pena: "Tanto en la Iglesia entera, especialmente después del concilio ecuménico Vaticano II, como en la opinión pública mundial se ha abierto camino una más atenta, digamos más celosa, sensibilidad sobre la preeminencia de los valores secamente espirituales, una exigencia de verdad, orden y realismo respecto a lo eficaz, funcional y lógico, frente a lo que es solo simbólico, decorativo y exterior".
Muerto el patriciado, parecía que la modernidad había llegado por fin al Vaticano. Y el papa trataba de explicarlo motu proprio: "Nuestra antigua y benemérita Corte -que ahora será designada únicamente con su original y noble apelativo de Casa Pontificia- seguirá resplandeciendo en su prestigio auténtico, comprendiendo a eclesiásticos y laicos que, además de su particular competencia y autoridad, se distingan por sus señalados servicios en el campo del apostolado, de la cultura, de la ciencia, de las distintas profesiones, por el bien de las almas y la gloria del nombre del Señor".
Que se sepa, los Gentilhombres de su Santidad no cobran del Vaticano, aunque a veces trabajan dando pompa a los ritos. Visten de negro riguroso y llevan la pechera del frac forrada de medallas. Altivos, huidizos y misteriosos, forman parte del club más exclusivo del mundo y tienen el rango más alto al que un laico puede aspirar en el Vaticano.
Hoy, la labor secreta de esta nueva nobleza negra es muy estimada en San Pedro. Su "competencia y autoridad" y sus "señalados servicios" suponen beneméritas acciones para la Santa Sede. En algunos casos, se diría que el requisito básico para entrar en el club es ayudar a engordar las arcas del Estado pontificio, el paraíso fiscal más rico, mejor decorado y más visitado del mundo.
Algunos gentilhombres son verdaderos prodigios de las finanzas. Tomemos a Herbert Batliner, por ejemplo. Nacido en 1928 en Liechtenstein, está considerado por la policía alemana uno de los mayores expertos en crear sociedades fiscalmente opacas, un gran especialista en lavar dinero negro. Batliner es uno de los banqueros que mueven en la sombra las finanzas vaticanas. El presidente de la Fundación Peter Kaiser lleva décadas trabajando en silencio por el bien de la Europa cristiana. Al menos desde 1970. Fue nombrado gentilhombre por Juan Pablo II en 1998, y lo sigue siendo todavía.
En el año 2000, según ha revelado un reciente reportaje de La Repubblica, un empleado del estudio de Batliner entregó a la Fiscalía de Bochum (Alemania) un CD lleno de datos secretos. En ese momento fue calificado como el rey de los evasores fiscales en un informe del servicio secreto alemán, que definió el "sistema Batliner" como un mecanismo que durante años había sustraído al fisco al menos 250 millones de euros.
A pesar de lo anterior, el 9 de septiembre de 2006, Batliner se encontró con el Papa Joseph Ratzinger en Ratisbona. Batliner llegó hasta allí para donar en persona a la iglesia local un órgano valorado en 730.000 euros. Sobre él pesaba una orden de busca y captura de la policía alemana. Pero logró entrar en el país gracias a los buenos oficios de la diplomacia vaticana. Y no fue detenido. Apenas un año después, en el verano de 2007, Batliner admitió sus culpas y pactó con el Estado alemán, aceptando pagar una multa de dos millones de euros. Cinco años antes, la Corte Suprema de Liechtenstein confirmó en una sentencia que Batliner ya era en 1990 el fiduciario del ecuatoriano Hugo Reyes Torres, señalado como jefe mafioso de la droga, que mientras tanto fue condenado.
Mientras Ratzinger predica en sus homilías y encíclicas la ética de la economía y clama contra los especuladores y "los sacerdotes que tratan de hacer carrera para enriquecerse", algunos miembros de este club de caballeros parecen llevarle la contraria.
No todos, claro. En el club laico papal figuran 147 notables. Aunque el título es vitalicio, el Papa puede revocarlo cuando lo considere oportuno. A Batliner no lo ha echado todavía. Pero a Angelo Balducci, sí.
Balducci es un ingeniero que durante 25 años se encargó de ejecutar las obras públicas en la región del Lazio, donde se hallan Roma y el Vaticano. De ahí pasó al Gobierno central como responsable del Consejo Superior de Obras Públicas. Tras una vida dedicada a mejorar las infraestructuras italianas y vaticanas, Balducci, de 62 años, vive ahora en la cárcel romana de Regina Coeli.
Desde febrero, Balducci es el principal imputado en el escándalo de corrupción de la todopoderosa Protección Civil italiana, que de momento tiene a más de 50 personas imputadas o bajo investigación. Desde 2001 hasta ahora, el superministerio que depende de la Presidencia del Gobierno ha gastado fondos públicos por valor de 13.000 millones de euros, según el último informe de la Autoridad para la Vigilancia de los Contratos Públicos.
El dinero era gestionado por el jefe de la Protección Civil, el secretario de Estado Guido Bertolaso, también acusado de corrupción, y por el ejecutor de las obras, Balducci, gracias a una argucia autorizada por el primer ministro, Silvio Berlusconi, para superar la maldita burocracia y afrontar las emergencias con más rapidez: la licitación de contratas públicas se hacía sin concurso, a dedo, derogando los procedimientos ordinarios.
Ese trato especial creó un monstruo de mil cabezas. La Protección Civil de Berlusconi no solo se encarga de las calamidades. También organiza pruebas deportivas como el Mundial de natación, cumbres internacionales como la del G-8, restauraciones de museos y teatros, y todo tipo de actividades religiosas.
La investigación de los fiscales de Perugia vinculó desde el principio a la Iglesia católica con la trama corrupta. Descubrió, por ejemplo, que el cura Evaldo Biasini, de 83 años, gerente de la Congregación de los Misioneros de la Preciosísima Sangre de Jesús, guardaba grandes cantidades de dinero en efectivo para el constructor Diego Anemone, a quien los fiscales acusan de haber recibido numerosas contratas de la Protección Civil a cambio de comisiones, regalos y favores de toda condición, desde masajes en su club deportivo hasta reformas de pisos. Desde aquel día, el anciano Don Evaldo ha pasado a ser conocido como "Don Bancomat" (don cajero automático).
El "sistema gelatinoso", como lo definieron los fiscales en su escrito de acusación, "toca nombres de gran espesor institucional" y se expande por diferentes vías pías. La lista de eventos católicos organizados por la Protección Civil y pagados en estos años por el contribuyente italiano es larga, desde la Gira por Italia del Papa en el Año Paulino hasta las exequias de Juan Pablo II o las canonizaciones del Padre Pío y de San Josemaría Escrivá.
Balducci fue nombrado gentilhombre por el Papa Wojtyla en 1995. Quince años después ha caído en desgracia y el Vaticano se ha visto obligado a cancelar su nombre del Anuario Pontificio. Pero su pecado, irónicamente, no fue robar. Balducci solo fue tachado de la lista cuando se hizo público que recurría a menudo a un tenor africano de la coral suplente de San Pedro para que le organizara citas con jóvenes seminaristas y sin papeles. Las escuchas telefónicas interceptadas al corista y el gentilhombre eran de este estilo: "Tengo un bailarín de la RAI". "Tengo un negro...".
Como Balducci, los caballeros papales destacan por sus contactos, su poderío y su patrimonio. En el índice abundan los banqueros, empresarios, príncipes, políticos y diplomáticos. Italia encabeza de largo la lista, con 114 gentiluomini. Les siguen, con siete, Estados Unidos, y con cinco, Austria y España.
Pocos meses después de llegar al trono en 2005, Benedicto XVI nombró sus primeros siete gentilhombres. Aunque la doctrina y la teología son los asuntos favoritos del Papa alemán, también le preocupa la eficacia organizativa. En esa primera lista apareció el personaje central de las peligrosas amistades Iglesia-Estado. Se trata del periodista y político Gianni Letta, de 75 años, secretario de Estado de Presidencia del Gobierno y número dos de facto del Ejecutivo de Berlusconi en 1994, 2001 y 2008, mentor y protector de Guido Bertolaso, heredero del estilo y el arte para la fontanería política de Giulio Andreotti.
Curiosamente, el poderoso Letta se convirtió en gentilhombre muchos años más tarde que el anónimo técnico Balducci. Ex forense, ex director de Il Tempo y ex periodista de Mediaset, vicepresidente de Fininvest Comunicaciones, supervisor de los servicios secretos y consejero externo de Goldman Sachs para inversiones en Italia, Letta es quizá el único berlusconiano que adora negociar. Se lleva bien con todos, y se comenta que es el único político italiano capaz de contentar a la masonería y al Opus Dei. Es el gran mediador, el hombre que levanta el teléfono cuando hay problemas.
Y su referente en la Curia es Ratzinger. "Bajo su apariencia de hombre religioso, la factura que pasa Letta al Vaticano es la más discreta, pero también la más cara", afirma el sacerdote y vaticanista Filippo di Giacomo. "El doctor Letta tiene tanto poder que se permite nombrar obispos a su conveniencia, como hizo hace unos meses en L'Aquila al promover a su amigo Giovanni d'Ercole".
En el plano familiar, Letta no está solo. Su sobrino Enrico es un alto dirigente católico del Partido Demócrata. Su hija Marina está casada con el restaurador Ottaviani: suyo es el monopolio de los caterings de la Protección Civil. Hasta ahora, el nombre de Letta solo ha aparecido de forma colateral en las 410.000 llamadas telefónicas que los fiscales tienen depositadas en Perugia. Aunque en noviembre de 2008 fue imputado por abuso de poder y estafa en un asunto que parece distinto pero no lo es tanto: supuestamente, medió a favor de una cooperativa del movimiento Comunión y Liberación para la contrata de un centro de asistencia para inmigrantes.
Cuando se destapó el caso de la Protección Civil, el Papa dedicó a Letta un "pensamiento especial" durante un discurso público. Cosa infrecuente, que significa: es un amigo. ¿Cómo se explica esa condescendencia en un Papa tan estricto? Según el filósofo Paolo Flores d'Arcais, el problema de Ratzinger es que está atrapado en un dilema existencial e histórico. "Estoy convencido de que su voluntad de limpiar la Iglesia de los dos pecados capitales, sexo y dinero, es seria", dice el director de la revista Micromega. "Su línea es la del concilio de Trento: dogmatismo a ultranza y ataque a los comportamientos inmorales. Quiere acabar con los curas pederastas y los prelados corruptos. Pero hacerlo supone un imposible: sentar en el banquillo a Wojtyla. Y eso no es tan fácil como pedir perdón por la condena a Galileo. Supondría reconocer que su antecesor encubrió a Paul Marcinkus (presidente del Banco vaticano IOR entre 1971 y 1989) y a Marcial Maciel (dirigente de los Legionarios de Cristo). Limpiar de verdad le obligaría a sacar a la luz porquería a granel y a despedir a media curia. Pero si no lo hace, la Iglesia seguirá perdiendo credibilidad. Ese es su dilema".
Letta es el perno de la alianza de Berlusconi con el cardenal Camillo Ruini, ex jefe de la Conferencia Episcopal Italiana y creador del proyecto cultural que ayudó a arrebatar a la izquierda la hegemonía intelectual e informativa en Italia. Cuando la Democracia Cristiana desapareció en 1993 bajo el seísmo de Tangentópolis (el escándalo de las comisiones de los partidos), sus componentes se repartieron entre Forza Italia y la católica Margarita del centro-izquierda. Luego, el católico Romano Prodi nombró a Guido Bertolaso jefe de la Protección Civil en 1996. Y el católico Francesco Rutelli, ex alcalde de Roma, puso a trabajar juntos a Balducci y a Bertolaso en el Año Santo del Jubileo.
Allí nació el sistema gelatinoso. El cardenal Crescenzio Sepe, que acaba de ser imputado por corrupción, era el secretario general del comité organizador jubilar. El Año Santo fue una mayonesa de negocios, obras, subvenciones, regalos, silencios y favores que ligó a altos funcionarios públicos con la curia del Opus Dei y los Legionarios de Cristo.
Protegido de Wojtyla, Sepe, ahora arzobispo de Nápoles, fue entre 2001 y 2006 el responsable de Propaganda Fide, hoy llamada Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Es el ministerio vaticano que se encarga de financiar las misiones y de gestionar el patrimonio inmobiliario vaticano. Y su asesor principal era Angelo Balducci.
La acusación sostiene que el cardenal Sepe concedió gratis uno de los 2.000 apartamentos que Propaganda Fide posee en Roma al jefe de la Protección Civil, Guido Bertolaso. Y que además vendió en 2004 un lujoso palacete romano a precio de ganga (entre tres y cuatro millones de euros, cuando valía nueve o diez) al entonces ministro de Infraestructuras, Pietro Lunardi, también acusado formalmente por esa operación. La hipótesis de los fiscales es que, a cambio, Lunardi financió con dinero estatal de la sociedad Arcus obras millonarias de Propaganda Fide que nunca fueron realizadas.
El cardenal se ha defendido acusando a sus superiores: "La Administración vaticana aprobó todas las operaciones", ha dicho. E insiste en considerarse un mártir: "Trabajé siempre con transparencia y por el bien de la Iglesia, una Iglesia siempre perseguida". Según Sepe, fue Francesco Silvano, otro de sus asesores en Propaganda Fide, miembro de Comunión y Liberación y actual ecónomo del arzobispado de Nápoles, quien le recomendó prestar y malvender las propiedades.
La investigación ha revelado que los pisos son el principal objeto de intercambio de favores entre Italia y el Vaticano. Jefes de los servicios secretos, de la Policía Fiscal, de los Carabineros, magistrados, políticos, empresarios y el propio Bruno Vespa, el periodista favorito de Berlusconi y de Wojtyla, viven o han vivido en apartamentos de Propaganda Fide.
El cardenal Sepe fue apartado de Propaganda Fide por Benedicto XVI, en lo que hoy parece un intento de alejar a la curia italiana, y a Comunión y Liberación, de la gestión inmobiliaria. Tras cinco años de papado, es un secreto a voces que Ratzinger no se fía de su curia, si exceptuamos un pequeño puñado de fieles. Aunque ha ido relevando al núcleo duro de Wojtyla, el Gobierno vaticano sigue en manos de grupos como el Opus Dei -sus portavoces se empeñan en negarlo-, la citada Comunión y Liberación y los Legionarios de Cristo, aunque hoy esté a punto de desaparecer como movimiento carismático para pagar por los delitos de su fundador.
Los movimientos eclesiales han ganado peso en el Vaticano desde el último concilio. En apariencia solidarios, luchan por el control de los mejores puestos y negocios, y en la refriega olvidan lo que haga falta del Evangelio y se dedican a un ajuste de cuentas permanente, mientras los creyentes asisten atónitos al espectáculo.
Los laicos eclesiales controlan amplios sectores de la política, la información, la empresa, la caridad, la educación, la sanidad y la magistratura. En Roma ejercen una influencia cada vez mayor, en estrecha y democrática connivencia con el centro-derecha ateo-devoto, pero también con la lánguida oposición del Partido Democrático y la curia de los buenos y felices tiempos del Papa viajero.
La fragilidad de las órdenes religiosas, castigadas por la escasez de vocaciones, ha favorecido la sofocante presencia de los laicos. "En 1998, Ratzinger alentó la integración laica durante un congreso organizado por Wojtyla", recuerda Paolo Ciani, miembro de la Comunidad de San Egidio, un movimiento eclesial que cuenta con 50.000 voluntarios repartidos por el mundo y solo 25 empleados. "Ratzinger releyó la experiencia de las órdenes religiosas y monásticas junto a la de los movimientos eclesiales, y reconoció a estas, con su dinamismo y competencia, un papel en la Iglesia. El mensaje era que para sobrevivir había que fiarse del rebaño fiel".
Hoy, la Curia romana es una ingobernable y anquilosada maquinaria que cuesta anualmente al Vaticano 102,5 millones de euros. La estructura depende de la Secretaría de Estado, una suerte de consejo de administración con un presidente (el secretario de Estado) y un director general (el sustituto), las dos únicas personas que tienen acceso directo al despacho del Papa. En el Vaticano trabajan 2.748 personas. De ellas, 778 son eclesiásticos, frente a 333 religiosos y 1.637 laicos (de estos, 425 son mujeres).
Los laicos han tomado el poder cooptando a obispos y cardenales menos cristianos de lo que se supone. "La nulidad de la curia se debe a su falta de formación y a su exceso de italianidad", explica el sacerdote y canonista Filippo di Giacomo. "De las diócesis llega el personal con cuentagotas porque a los obispos les cuesta enviar a sus mejores hombres. Las órdenes, antes cantera privilegiada de inteligencia y talento, tienen cada vez menos materia gris a la que recurrir. Los buenos llegan a obispos, y a la curia solo llega lo peor de cada familia".
Así ha nacido un sistema de poder mixto que confunde lo laico y lo religioso, la Iglesia y el Estado, Italia y el Vaticano, la curia con la élite civil. El sistema se basa en un enorme poder económico, sensación de impunidad, gusto por la omertà y el encubrimiento y la capacidad de infiltración.
La ambición de ese sistema es lograr la fusión fría entre Italia y el Vaticano. En sus esquemas mentales, esta nueva curia negociante y carnal no visualiza dos Estados, sino un único país que se podría llamar, abreviando, Vaticalia. " ¡Imposible fiarse de truhanes que usan a Dios para colmar su atrofiada vanidad!", dice el cura genovés Paolo Farinella.
La gran caja fuerte laica del momento se llama Comunión y Liberación (CL). Nacida en 1954 y denominada así desde 1969, está presente en 70 países; en Italia controla empresas, medios de información, diócesis, colegios, universidades, hospitales privados y públicos, e incluso un holding de cooperativas sociales, Auxilium, que gestiona varios centros de identificación y expulsión de inmigrantes para el Ministerio del Interior.
"Desde hace 20 años, CL es el brazo clerical de la ultraderecha milanesa", explica Di Giacomo. "Su estrategia es cultural y política. Sus curas pueblan los seminarios lombardos; sus prelados se movilizan lo que haga falta". Afirma también que sus jefes ideológicos dictan la ley en diferentes periódicos y que su presencia es constante en televisiones y radios: "Mandan a derecha e izquierda".
Roberto Formigoni es desde hace 15 años presidente de Lombardía, la región italiana con la renta más alta de Europa junto con la de París-Ile de France. Pertenece de pleno derecho, y no lo oculta, a Comunión y Liberación. Eso podría permitirle incluso aspirar a suceder a Berlusconi. En los últimos meses, el gobernador ha repartido entre los hombres de CL, más conocida como I cielini (los cielitos), los puestos fundamentales de la organización de la Expo de Milán 2015. Un paraíso de contratos públicos, privados y mixtos en el que la magistratura ha detectado ya la penetración de las mafias.
Casi cada día salen a la luz nuevas amistades peligrosas. Hace unas semanas, los jueces enviaron una comisión rogatoria al Vaticano porque sospechan que el tesoro oculto de la cricca (la banda) gelatinosa puede estar depositado en el IOR (Instituto para las Obras Religiosas). Y esta semana han reclamado por vía oficial los documentos de Propaganda Fide, la inmobiliaria de la Santa Sede.
Aunque el trabajo de los fiscales es exhaustivo, en Vaticalia se sabe que no lo tendrán fácil para apurar la verdad. El Vaticano sigue siendo un paraíso fiscal, el concordato le concede amplias cuotas de inmunidad y las cuentas secretas que prosperan a la sombra del IOR, la APSA (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica), la vieja Propaganda Fide y un largo número de sociedades participadas son el secreto mejor custodiado.
Pese a las apelaciones a la limpieza de Raztinger, las cosas no parecen haber cambiado mucho. Aquí los misterios se resuelven con tiempo. Con mucho tiempo. Balducci es de momento el gran chivo expiatorio. Durante 15 años, nadie vio nada ni sospechó nada: era un gentilhombre y las campanas tocaban a omertà. Hoy se habla de él, pero pronto todo volverá a su ser y la gelatina seguirá extendiéndose. A día de hoy, junio de 2010, los italianos todavía no tienen una ley de parejas de hecho; los inmigrantes sin papeles son considerados delincuentes y no se respeta el derecho de asilo; los homosexuales son agredidos cada día por la calle, y las mujeres que quieren someterse a inseminación artificial deben emigrar.

Las insumisas de Al Yazira. Cinco presentadoras de la cadena qatarí dimitieron en mayo, hartas de que les acosaran por su forma de vestir

PASO ATRÁS Las insumisas de Al Yazira. MARIE-PIERRE SUBTIL DOMINGO - 27-06-2010
Cinco presentadoras de la cadena qatarí dimitieron en mayo, hartas de que les acosaran por su forma de vestir. Parte de la redacción denuncia el rumbo islamista de la dirección

El 1 de noviembre de 2009, día del aniversario de la cadena, Al Yazira innova su imagen para celebrar sus 13 años de vida. Los presentadores y las presentadoras ya no son bustos parlantes, sino hombres y mujeres que se desplazan hacia la cámara. Y aquel día, ironiza una presentadora, la dirección hizo un descubrimiento: cuando una mujer se pone de pie, tiene piernas.
En 13 años, la cadena informativa en lengua árabe ha encajado muchos golpes, pero ha sabido sacar fuerzas de ellos. Tuvo que transigir con los ataques de Washington, ofendido al ver a Osama Bin Laden y a los talibanes en pantalla; lidiar con los regímenes del Magreb y Egipto, furiosos al oír la voz de los integristas en el interior de sus fronteras; morderse la lengua cuando los medios de comunicación occidentales se mofaban de la cadena y la satanizaban. Los embates venían del exterior, pero resistía.
Ese 1 de noviembre estallaba una nueva crisis. Esta vez afectaba al núcleo de la familia y desembocaría, ocho meses más tarde, en la dimisión de cinco de las presentadoras (una de cada tres). Cinco buenas profesionales, bellas e inteligentes, con un rostro conocido en todo el mundo árabe. Procedentes de Líbano, de Siria y de Túnez, estaban orgullosas de trabajar en Doha, la capital de Qatar, para la mayor cadena de televisión en lengua árabe, la que contribuía a cambiar la sociedad, la que revolucionó el mundo de los medios de comunicación desde Marruecos hasta los países del Golfo pasando por Oriente Próximo con su lema "una opinión y la contraria".
Unos días después del lanzamiento de la nueva imagen, los periodistas reciben normas de vestuario. La dirección de la cadena les hace saber que es "preferible" no llevar pantalones ceñidos. Las faldas tienen que alargarse como mínimo cinco centímetros por debajo de la rodilla. La blusa solo deberá dejar al descubierto "cinco centímetros" de piel a partir de la base del cuello. Con una falda, es mejor llevar chaqueta larga... Curiosamente, ni una sola línea sobre los hombres.
El director adjunto de la redacción, Ayman Jabalá, desempeña el papel de árbitro de la elegancia. Convoca en su despacho de manera incesante a determinadas presentadoras para recriminarles: a una de ellas le reprocha que se le ven los dedos del pie, y a otra, que se viste con un camisón. El acoso se intensifica hasta el punto de que, en diciembre de 2009, nueve presentadoras presentan una queja a la dirección, con la máxima discreción. Se sentían insultadas y reclamaban una investigación y sanciones.
Las rebeldes son chiíes, suníes, drusas y cristianas. En el grupo figura incluso Jadiya Benguena, todo un icono en el mundo árabe: por decisión propia, esta argelina lleva desde hace años un ligero pañuelo de color alrededor de la cabeza, y por cierto, con gran elegancia. Su adhesión a las insumisas debería haber alertado a la dirección de la cadena. Sin embargo, el acoso aumenta y la parte masculina de la redacción no interviene. Se nombra una comisión de investigación -compuesta por tres hombres-, pero las conclusiones se demoran. Al límite de su paciencia, cinco de las nueve firmantes abandonan la empresa, mientras que esta traslada al responsable de sus sufrimientos, Ayman Jabalá, a la presidencia de Al Yazira Live, una de las cadenas del grupo.
Esto es el final del primer episodio, pero no de la historia. ¿Qué va a hacer el emir de Qatar, el fundador y mecenas de la cadena? Todo el mundo espera su reacción. Como hombre que domina el arte de no poner todos los huevos en la misma cesta, el jeque Hamad Bin Jalifa Al Thani sabe que, en el fondo, el litigio no tiene nada que ver con el largo de los dobladillos. Él creó Al Yazira ("la isla" en árabe) un año después de derrocar a su padre, en el marco de un gran proyecto para Qatar.
Este país, inmensamente rico, pequeño por su tamaño y su población (1,6 millones de habitantes, con un 85% de extranjeros), trata de existir desplegando sus encantos a todos los niveles. Es el único de la zona que recibe tanto a ministros israelíes como a responsables de Hamás, y el único que interviene en todos los conflictos del mundo árabe y trata bien, a la vez, a occidentales e islamistas. Al Yazira se encuentra a solo unos kilómetros del Centcom, la base de 100.000 hombres que supervisa las operaciones estadounidenses en Irak y en Afganistán. Por lógica, Qatar tendría que ser un blanco de Al Qaeda debido a la presencia de Estados Unidos, pero el país cuenta con un escudo, Al Yazira, que da voz, entre otros, a los islamistas.
Con su diseño ultramoderno, el vestíbulo de la sede de la cadena podría aparecer en una revista de decoración. Aquí, la redacción en árabe, que tiene acceso a 50 millones de hogares. Enfrente, la redacción en inglés, creada en 2006 y dirigida a 200 millones de familias. Al Yazira se ha convertido en un imperio, con 64 oficinas en todo el mundo desde Caracas (Venezuela) hasta Harare (Zimbabue), una escuela de periodismo, seis cadenas deportivas y proyectos en Sarajevo y Estambul.
La dirección no quiere pronunciarse sobre las dimisiones: "Es una cuestión interna". El servicio de prensa graba cada una de las entrevistas concedidas a Le Monde en la sede. Uno de los directores confiesa, avergonzado, que "es la primera vez". En el exterior, un periodista describe "un ambiente malsano" e incluso una "deriva": las dimisiones de las presentadoras "no han hecho más que agravar una situación tensa".
Ninguna de las dimisionarias ha hecho declaraciones. Hubiese sido muy arriesgado por su situación y la de sus maridos: un extranjero solo puede abandonar definitivamente Qatar (donde los sindicatos no existen) con un permiso de salida de su empresa. En privado, algunas de las rebeldes hablan claro: existían, es cierto, esas normas de vestuario, pero las razones de su salida "son mucho más profundas". Se explican en pocas palabras: en la redacción en árabe, "tenemos la sensación de trabajar para una televisión de talibanes". Y también se pueden citar, aleatoriamente, la desaparición de los programas hechos por y para las mujeres, la ausencia de mujeres en la jerarquía (¡salvo la jefa del servicio de maquillaje!), la sustitución de las mujeres que se fueron mediante la contratación de hombres, las entrevistas en antena con todos los líderes talibanes, la imagen oscura de la cadena... "Empieza por Gaza y acaba en Mogadiscio, en la pantalla solo hay sangre y muertos".
Una de las presentadoras usa una metáfora: "Han secuestrado un avión". El piloto se llama Wadá Janfar. Se crió en Gaza, realizó sus estudios en Jordania y fue contratado por Al Yazira cuando vivía en Sudáfrica. En 2003, cuando el emir le nombró director general, era corresponsal en Bagdad. La sorpresa fue general: su proximidad a los Hermanos Musulmanes era pública y notoria. Él ha convertido una simple cadena de televisión en una red internacional. Y también ha sido él quien ha impulsado la nueva política editorial. La crisis ha provocado la salida del director adjunto de informativos, Ayman Jabalá, el que acosaba a las presentadoras, pero este egipcio cercano al Tabligh, un movimiento misionario del islam fundamentalista, recibió un ascenso. Por tanto, la renuncia colectiva de las presentadoras tiene un mérito: la alarma ha sonado.
En el mundo árabe, Al Yazira sigue siendo la cadena preferida del público, pero en su seno se libra una guerra silenciosa: ¿debe ser un medio de comunicación profesional o un instrumento? Le corresponde decidir al emir, sabiendo que se perfila el nacimiento de un serio competidor. El príncipe Al Walid Bin Talal, un millonario saudí, prepara el lanzamiento de una nueva televisión en 2011 con el magnate de los medios de comunicación Rupert Murdoch.

Tutorial para aplastar latas de refresco con las manos fácilmente How to crush a can with your hands


El reciclaje del aluminio (y otros metales) es posible indefinidamente. Es preciso separar la basura y echar las latas al contenedor amarillo para evitar desperdicio y gasto de energía y costes en el transporte.
Ante, para reducir su volumen, conviene aplastarlas. Es posible hacerlo con las manos siguiendo estas sencillas instrucciones. La clave está en los pequeños plegamientos girados que se realizan inicialmente. Un pisotón con calzado protector reduce aún más el volumen de las latas usadas.

lunes, octubre 04, 2010

Estrategias para afrontar la crisis JENNY MOIX EL PAIS SEMANAL

Juana sin miedo.Científicos de EEUU describen el caso de una mujer incapaz de sentir temor por una lesión cerebral

MANUEL ANSEDE Madrid 16/12/2010 20:15 Actualizado: 16/12/2010 20:37 Fotomontaje de un fantasma realizado por un grupo de fans de lo paranormal en el sanatorio de Waverly Hills. TOM HALSTEAD

Hace más de 20 años, una mujer residente en el estado de Iowa (EEUU), conocida como SM, iba caminando a las diez de la noche por un parque solitario, totalmente a oscuras. A sus oídos llegaba la letanía del coro de una iglesia cercana. Solo veía a un hombre, "completamente drogado", sentado en un banco. Cuando llegó a su altura, el yonqui se levantó, le puso un cuchillo en la garganta y gritó: "Te voy a rajar, puta". Y en lugar de intentar huir, SM respondió: "Si me vas a matar, tendrás que acabar primero con mis ángeles de la guarda". Se dio la vuelta y se fue caminando despacito a casa. Al día siguiente volvió a pasear de noche por el mismo parque.

SM no ha sentido miedo en las últimas cuatro décadas. Debido a una patología rarísima, la enfermedad de Urbach-Wiethe, esta mujer tiene bloqueada desde niña la amígdala, una región cerebral del tamaño de una almendra considerada una fábrica de emociones. Durante el último medio siglo, la comunidad científica ha apuntado a este hueso del melocotón cerebral como el lugar donde nace el miedo en animales como las ratas y los monos. Hoy, un estudio publicado en la revista Current Biology describe el caso de SM. Según los autores, la mujer confirma por primera vez que esta almendra formada por neuronas es el origen del miedo en los seres humanos.

Atacada a punta de pistola

"Descubrimos a SM hace 25 años, cuando fue remitida por casualidad a nuestra clínica", explica a Público el responsable del estudio, Justin Feinstein, del departamento de Psicología de la Universidad de Iowa. SM es un caso único. Según el científico, "solo hay un puñado de personas en todo el mundo con lesiones similares". En la literatura médica, apenas hay unos 300 casos registrados, y cada uno presenta unas lesiones características.

Durante dos décadas, los investigadores han seguido los pasos de SM en su barrio, olvidado por las autoridades e invadido por el crimen y la droga. En su historial policial figuran palizas de su marido, ataques a punta de pistola y varias amenazas de muerte. SM asegura que nunca se sobresaltó. Junto a ella, los científicos han visto películas como El resplandor, La noche de Halloween o El silencio de los corderos. SM no sintió ni un escalofrío. La rodearon de serpientes y tarántulas. Nada. Se la llevaron de noche al sanatorio abandonado de Waverly Hills, en Kentucky, donde los crédulos de lo paranormal aseguran haber visto fantasmas de muertos por tuberculosis, y como si tal cosa.

"SM puede experimentar otras sensaciones, como tristeza o alegría, pero es incapaz de sentir miedo", detalla Feinstein, cuyo grupo ya contó el caso en Nature en 2005, centrándose en la incapacidad de la mujer para reconocer el temor en la cara de la gente.

"¿Y cómo está viva?"

Según otro de los autores, el neurólogo Daniel Tranel, la importancia del hallazgo es que puede conducir a nuevos tratamientos del trastorno por estrés postraumático, que afecta a casi ocho millones de personas solo en EEUU. Nuevos medicamentos que apaguen la amígdala podrían frenar el miedo perenne que sentirán 300.000 soldados al regresar del frente en Irak y Afganistán, según estiman los científicos.

Otros expertos ajenos a este estudio son más escépticos. El neurobiólogo Juan de Carlos, del Instituto Cajal del CSIC, publicó en mayo los intríngulis de la formación de la amígdala. En su opinión, la descripción del caso de SM está "coja", ya que faltan detalles anatómicos y sobre cómo se comunican las neuronas en su cerebro. Además, su biografía le produce estupor. "Si te quitan el miedo, eres una persona peligrosa. Puedes ir por la carretera a 300 kilómetros por hora. ¿Cómo puede esta mujer estar viva?", se pregunta.

Los propios autores reconocen que su estudio tiene "varias limitaciones". La lesión de SM va más allá de la amígdala e invade ligeramente otras regiones, que también podrían estar implicadas en la ausencia de miedo. "Y SM es un solo caso, habrá que estudiar otros para consolidar nuestras conclusiones", admiten.

Con la alarma de emergencia apagada

La literatura científica ha descrito a otras personas con la amígdala dañada y la sensación de miedo alterada, pero SM es el primer caso con una lesión completa y muy localizada, observado además durante 20 años. Esta mujer, incapaz de reconocer el peligro, se mete sin remedio en situaciones que cualquier otra persona evitaría, mostrando el papel esencial de la amígdala en la supervivencia de un ser humano.

Saber beber RAY LORIGA EL PAIS SEMANAL Todavía tenemos derecho a beber alcohol en España

Saber beber RAY LORIGA EL PAIS SEMANAL - 14-02-2010
Los borrachos andan rectos, son los sobrios los que se tambalean. El otro día me quedé mirando a un hombre embriagado y volvió a sorprenderme la elegancia de sus pasos, esa línea recta imaginaria que se instala en la cabeza de quien se sabe a punto de caer, esa extraña y conmovedora dignidad de quien sólo desea ya que termine la noche larga sin mayor daño. De los borrachos del cine, mi preferido es Albert Finney en Bajo el volcán, la película de otro borracho ejemplar, John Huston, sobre un tercer aficionado a la bebida, Malcolm Lowry. Podría decirse que hacen falta tres grandes borrachos para construir la pequeña dignidad de uno solo. Jack Lemmon, tan gran actor como es, no daba en cambio la sensación de saber beber en Días de vino y rosas, se le veía siempre agobiado o excesivamente eufórico, sin la sorprendente compostura de un Dean Martin, o un Peter O’Toole. Quedaba claro, en el retrato de Lemmon, que beber no es algo que sepa hacer cualquiera.
Me contó una vez la mujer más elegante que he conocido, Geraldine Chaplin, que su buen amigo Peter O’Toole, obligado a dejar de beber por su médico, se obligó a su vez a dar vueltas sobre sí mismo para recuperar el mareo que le llevaba antaño a una postura forzadamente recta y adecuada. Espero que a la preciosa Geraldine no le importe demasiado que cuente este pequeño secreto. Otra mujer elegante, Dorothy Parker contaba con toda naturalidad cuál era la medida exacta a la hora de beber Dry Martinis: uno no es suficiente y tres son demasiados. Una sensata teoría que aplicaba a su vez a los hombres...
En la sociedad de no se puede y está prohibido seguramente resulte malsonante este elogio de la elegancia de algunos y algunas bebedoras, pero el caso es que hay quien sabe beber y andar derecho y quien no. También hay quien se dedicaba a beber en la cama, como Onetti
, y a escribir prodigiosamente sin molestar demasiado a nadie.
Es curioso que nos vayamos volviendo cada vez más pacatos según nos aproximamos al límite de nuestras libertades, como si una vez que se avanza hubiese que retroceder en la misma medida para conseguir que el balance de la represión vuelva a cuadrar. En la nueva sociedad cualquier prohibición se celebra como una victoria, los justos, al parecer, van ganando terreno.
El Dios laico de la salud se viene mostrando recientemente en todo su cruel esplendor, cargado de vacunas y remedios, como esos viejos farfulleros que vendían por los pueblos elixires milagrosos. Supongo que acabar con un Dios conlleva inventar otros muchos. Dentro de nada no se podrá fumar ya en ningún sitio y tendremos que viajar al Tercer Mundo para satisfacer nuestras insignificantes aficiones. Mejor para ellos, los siempre castigados habitantes del Tercer Mundo, que pueden beneficiarse de un nuevo turismo no sexual y casi inofensivo.
Beber, por ahora, está permitido, siempre que uno no vulnere la lengua natural de cada territorio, aunque a qué negarlo, cada vez está peor visto. Sorprende comprobar desde este futuro perfecto que en las viejas películas blancas, las de Rock Hudson y Doris Day, rara vez se vea a nadie pasado el mediodía sin una copa en la mano. Jimmy Stewart, hombre cabal donde los haya, casi nunca caminaba por un plano sin su scotch. Claro está que Jimmy, en su mejor interpretación, estaba enamorado de la muerte, y hasta vencía su propio vértigo para besar a Kim Novak.
Es evidente que la nueva moral ha impuesto nuevos códigos de apreciación, sin ir más lejos al infame George Bush se le acusaba más de haber bebido que de ser imbécil.
En fin, las cosas son como son y van como van y Holden Caulfield se ha muerto y con él todas sus chicas achispadas y ahora, en este triste y sobrio mundo de ahora, el que quiera andar derecho tendrá que hacerlo porque le obligan y no como antes, porque se lo imaginaba.

Maduros para el populismo. MARUJA TORRES EPS

Maduros para el populismo. MARUJA TORRES EL PAIS SEMANAL - 14-02-2010
Coincidiendo con el Foro Económico Mundial reunido en Davos, leía yo a san Raymond Chandler: El simple arte de escribir. Cartas y ensayos escogidos (Emecé). La sensibilidad e inteligencia de uno de los más grandes escritores norteamericanos del siglo XX queda patente en esta selección, que recomiendo a todos sus seguidores porque reúne más material inédito y complementa las anteriores.
Llegué a un punto –mientras los pájaros de la Banca seguían reunidos, sin pedir disculpas por la que han armado– en que Chandler, que era más bien conservador del género inteligente, escribía: “Personalmente creo, sin ser socialista ni nada por el estilo, que hay una falacia básica en nuestro sistema financiero. Simplemente un engaño de base, una ganancia deshonesta, un valor inexistente”. Estas palabras fueron escritas a finales de 1948 por un autor que por entonces pasaba por no ser más que un buen representante de la novela negra, tratada como subgénero por quienes no entendían la realidad social que reflejaba.
Pero me estoy liando porque hoy quería hablarles de las posibilidades que tiene nuestro país de elegir en fecha no demasiado lejana a un político populista, o lo que conocemos como populista, uno capaz de gobernar halagando los bajos instintos de los votantes, cumpliendo promesas desastrosas pero llamativas, y actuando por lo general con la inteligencia de un koala. Se me ha ocurrido la amenazante idea al leer, en la información sobre Davos, que, según Larry Summers, “estamos ante una recuperación estadística y una recesión humana”. La frase parece un galimatías, pero quiere decir que a los banqueros vuelve a irles bien y que el paro no va a dejar de crecer en el próximo futuro. Resulta de lo más asqueroso que quien pronunció tal sentencia sea el mismo tipo que contribuyó a arruinar la Universidad de Harvard, que él presidía –estirando más el brazo que la manga: delirio de grandezas típico de los últimos años–, y que fue elevado por Obama –no hay como fracasar en un cargo para que te recompensen con otro– al rango de presidente del Consejo Económico Nacional de Estados Unidos. Él, integrante del grupo que, con mucho salero, Joseph E. Stiglitz definió como “capitalistas idiotas” –e impunes–, avanza que el paro propicia “una inminente crisis social”. Sí, pero ¿les importa a él y a sus compinches, ahora que ya han conseguido sus ayudas gubernamentales, su vía libre para la mano dura con los trabajadores?
Y a lo que iba. Sumen desempleo –el español, por delante– más una clase política que no abre la boca sino para soltar demagogias, unos más que otros, desde luego, y sumen la indiferencia ante la corrupción que muestran especialmente nuestros amigos del PP, más las señales de retroceso que se van apreciando –pero no admirando, al menos no yo– en diversos puntos de nuestro mapa autonómico, y tendrán un excelente sopicaldo de cultivo para la llegada del Vero Uomo, un populista a lo Berlusconi. Y entonces: qué bien que no dejen entrar negros en las discotecas, qué bien que no empadronen a los inmigrantes, qué bien que se instaure la cadena perpetua –y mañana, quién sabe, la pena de muerte–, qué bien que a las feministas y a los maricones el Vero Uomo los ponga en su sitio, qué bien que los nacionalistas –tan surtidos de populistas, ellos también– sean tratados como terroristas, qué buen rollito español podemos imponer en el mundo. No digo ya en Europa.
Nos hemos ido acostumbrando a la desaparición de la inteligencia y de la delicadeza en el discurso público. Las mentiras más burdas han endurecido nuestras entendederas y se nos ha agriado el paladar. Un desconocido trajeado a lo Camps, pero sin cara de cobra, con éxito en los negocios y un buen departamento de comunicación a sus espaldas, aquí se pondría las botas.
No es que esté pesimista, estoy realista. Es posible que llegue un momento en que nuestra generación, que conoció la dictadura y la civilización del regreso a la democracia, pueda, como el replicante en jefe de Blade Runner, decir a sus nietos: “Yo he visto cosas que vosotros no creeréis”.
Sólo que no se tratará de haber visto atacar naves en llamas más allá de Orión, sino de haber asistido a un razonable desarrollo y exposición de la política. De eso hace unos cuantos años.

Darse de baja en Ono fue fácil. Vodafone me da más que Ono por 10€ menos. Ono no cuida a sus clientes antiguos

Ante el aluvión de mejora de condiciones para los nuevos clientes y mantenimiento de tarifas para los antiguos, Ono me ha obligado a cambiar de proveedor de servicios de Internet. Supone un gasto de tiempo y energía, pero el proceder de estas compañías te obliga a adoptar estas medidas.
Estaba pagando 50 y pico euros por Internet a 6Mb más teléfono fijo con llamadas nacionales gratis.
He migrado a Vodafone que por 10 euros menos me da: Internet a 3Mb a través de línea telefónica coaxial de Cu (alta gratis sin cuota mensual)(suficiente para todas mis necesidades incluyendo P2P), router WIFI gratis (que no hay que devolver cuando se cumple la permanencia obligada de 18 meses), un pincho USB para Internet móvil por 2,9€/día, y teléfono fijo con llamadas nacionales gratis hasta un tope de minutos (terminal inalámbrico) a través de un nº de móvil. Hacen algún descuento promocional durante algunos meses que varía según la fecha de contratación y también si tienes algún número de móvil.

Tuve que configurar las conexiones por mi mismo y conectar el cable al terminal de Telefónica. Los amables operarios subcontratados que me dieron de alta la línea no tuvieron a bien conectarme los dos cablecitos. (Comentaron que su labor culminaba al dejar el terminal listo. Les hubiera costado sólo unos 30 segundos de su tiempo y amabilidad hacerme ese favor). Una llamada al servicio técnico de Vodafone (gratis durante 1 mes) fue necesaria para comprobar la operatividad de la línea. Todo fue bastante fácil aunque laborioso, siguiendo las instrucciones en vídeo que venían en el CD de Vodafone.
Así puedo navegar en casa con el ordenador fijo y el portátil a la vez.
Cuando cumpla la permanencia, tal vez migre de nuevo a Ono, que da el mejor Internet en España (por cable), si ofecen condiciones competitivas. No me interesa TV (ni fútbol, ni películas, ni canales infantiles...)

Darse de baja fue fácil y no hubo resistencia. No hizo falta el escrito que había preparado. Simplemente en una agencia distribuidora tomaron nota de mi solicitud de baja y en 2 semanas recibí esta carta y la última factura cuadrando las cuentas (cobran los meses por adelantado). No tuve que devolver el módem y lo guardo en casa por si sirve para más adelante.

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