viernes, agosto 07, 2009

Estrategias del narcisista o psicópata para manipular y controlar tu vida. Cómo comprender y defenderse del pasivo agresivo o agresor encubierto

Estrategias del agresor encubierto (narcisista o psicópata) para manipular y controlar tu vida. Cómo comprenderlas y defenderse de ellas.

La familia narcisista como síndrome es muy sutil en sus fo
rmas de dañar. Un trastornado narcisista y un psicópata subclínico coinciden en muchas características: impulsividad, falta de empatía, irresponsabilidad, egocentrismo, mentiras compulsivas...) El narcisista usualmente te agrede de forma encubierta. Pero ¿cómo defenderse en una relación con una persona narcisista o psicópata?

Nunca es demasiado tarde para aprender a leer tácticas de personas agresivas encubiertas y contrarrestar los daños. Puedes concienciar a tus seres queridos y amigos de las tácticas de tu agresor y del tipo de persona que es él y tomar medidas para que él no obtenga información que pueda utilizar retorcidamente en tu contra. Es como tener un plan donde se debe ser estratégicamente insincero con personas que no tienen la mejor de las intenciones con usted, para dejar de ser susceptible a sus manipulaciones. Las tácticas dependen del caso específico, pero para poner un ejemplo digamos que tú tienes una relación que quieres proteger porque es especial para ti, pero de frente a tu agresor deberías mostrar una actitud de indiferencia (de que esta relación no te importa apenas), así tu agresor perderá el interés y te dejará en paz.

Las siguientes citas son del libro "En piel de Oveja" de George Simon. Puedes compartirlas con amistades y otros familiares de confianza, esperamos que te sean útiles:

Hay dos tipos básicos de agresión: agresión abierta y agresión encubierta.
- Cuando usted está determinado para obtener algo y es abierto, directo y obvio en su manera de enfrentarse, su comportamiento es etiquetado como abiertamente agresivo.
- Cuando usted debe "ganar", dominar o controlar pero en forma sutil, secreta o bastante engañosa para esconder sus intenciones verdaderas, su comportamiento es más apropiadamente etiquetado como encubiertamente agresivo. De este modo, evitar cualquier demostración abierta de la agresión, y simultáneamente intimidar a otros para que le den lo que usted quiere, es una maniobra poderosamente manipuladora. Por eso la agresión encubierta es el vehículo para la manipulación interpersonal usado más a menudo.
*El proceso de Victimización*
Durante mucho tiempo, me pregunté por qué a las víctimas de manipulación les cuesta tanto ver lo que sucede en sus interacciones manipuladoras. Al principio, estuve tentado de criticarlos. Pero he aprendido que son engañados por medio de algunos ingeniosos mecanismos:

1. La agresión de un manipulador nunca es evidente u obvia. Nuestras tripas pueden decirnos que ellos luchan por algo, luchan para vencernos, ganar poder, o hacer las cosas a su manera, y nos encontramos inconscientemente a la defensiva. Pero como no podemos señalar pruebas objetivas y claras de que nos atacan, no podemos validar y dar certeza fácilmente a nuestros sentimientos.

2. Las tácticas usadas por los manipuladores pueden hacerles parecer que están dolidos, que se preocupan, que están defendiéndose..., casi todo menos que están peleando. Esta táctica es difícil de reconocer fácilmente como una estrategia deliberada. Ellos siempre hacen lo necesario para que la persona dude de su comprensión visceral de que está siendo víctima de abuso o toma de ventaja. Además, la táctica no sólo dificulta que consciente y objetivamente reconozca que un manipulador lucha, sino que simultáneamente le mantienen a la defensiva. Estos rasgos las hacen armas psicológicas muy eficaces a las cuales cualquiera puede ser vulnerable. Es difícil pensar claramente cuando alguien le tiene hostigado emocionalmente.

3. Todos nosotros tenemos debilidades e inseguridades que un manipulador inteligente podría explotar. A veces, somos conscientes de estas debilidades y de cómo alguien podría usarlos para aprovecharse de nosotros. Por ejemplo, oigo que padres dicen cosas como: "sí, sé que tengo un botón de culpa bien grande." Pero cuando su niño manipulador empuja afanosamente aquel botón, ellos pueden mantenerse ciegos a lo que realmente sucede. Además, a veces somos inconscientes de nuestras vulnerabilidades más grandes. Los manipuladores a menudo nos conocen mejor que nosotros mismos. Ellos saben qué botones presionar, cuando y con qué fuerza. Nuestra carencia del conocimiento de nosotros mismos nos pone en situación de ser explotados.

4. Lo que nuestras tripas nos dicen sobre cómo es un manipulador desafía todo que nos han enseñado a creer sobre la naturaleza humana. Hemos sido inundados de una psicología que nos hace ver a todos, al menos en cierto grado, como miedosos, inseguros o desvalidos. De este modo, mientras nuestro instinto nos dice que tratamos con un complotador despiadado, nuestra cabeza nos dice que ellos aparentan ser personas asustadas o heridas "por dentro". Lo que es más, la mayor parte de nosotros generalmente odia pensar sobre si misma como gente insensible y cruel. Y también vacilamos en hacer juicios duros o aparentemente negativos sobre otros. Queremos darles el beneficio de la duda y asumir que ellos realmente no abrigan las intenciones malévolas que sospechamos. Tenemos más tendencia a dudar y culparnos por atrevernos a creer lo que nuestro instinto nos dice sobre el carácter de nuestro manipulador que a admitir la dura realidad. [...]

Mientras, desde cierta perspectiva podríamos decir que alguien con este comportamiento narcisista defiende su ego de cualquier sentido de vergüenza o culpa, es importante darse cuenta que al tiempo que el agresor exhibe estos comportamientos, él no se está principalmente defendiendo (es decir intentando impedir que ocurra algún acontecimiento internamente doloroso), sino que pelea para mantener una posición, ganar poder y quitarse cualquier obstáculo (tanto interno como externo) en el camino de obtener lo que él quiere. Ver al agresor a la defensiva en cualquier sentido es una trampa para victimizar al agredido. El reconocimiento de que ellos están principalmente a la ofensiva, prepara mentalmente a una persona para la acción decisiva que deben tomar a fin de evitar ser atropellados.
Por lo tanto, pienso que es lo mejor entender muchos de los comportamientos mentales (no importa cuán "automático" o "inconsciente" pueden parecer) que a menudo observamos como mecanismos de defensa, como tácticas de poder ofensivas, porque las personalidades agresivas emplean estas tácticas principalmente para manipular, controlar y conseguir el dominio sobre otros. Más que tratar de prevenir que suceda algo emocionalmente doloroso o terrible, cualquiera que use estas tácticas está tratando principalmente de asegurar que algo que ellos quieren que pase, suceda. [...]

*Negación *
El agresor rechaza confesar que ha hecho algo dañino o hiriente cuando claramente lo ha hecho. Es una manera de mentir (a ellos, así como a otros) sobre sus intenciones agresivas. Esta táctica del "¿Quien?... ¿Yo?" es una forma de "jugar al inocente", e invita a la víctima a sentirse injustificada al encarar al agresor sobre su comportamiento inadecuado. Esta es también la forma en que el agresor se da el permiso de tener la razón en hacer lo que quiere hacer. Esta negación no es de la misma clase de negación que sufre una persona que acaba de perder a un ser amado y que no puede aceptar completamente el dolor y la realidad de la pérdida. Aquel tipo de negación es principalmente una "defensa" contra una ansiedad y daño insoportable. Por el contrario, la negación del agresor no es básicamente una "defensa", sino una maniobra que usa para conseguir que otros se echen atrás, rectifiquen o incluso se sientan culpables por insinuar que él hace algo incorrecto. [...]

*Falta de atención Selectiva*
Esta táctica es similar y a veces confundida con la negación. Ocurre cuando el agresor "juega al tonto", o actúa como olvidadizo. Al usar esta táctica el agresor activamente no hace caso de las advertencias, súplicas o deseos de otros, y en general, rechaza prestar atención a todo lo que podría distraerlo de perseguir sus propios objetivos. A menudo, el agresor sabe muy bien lo que usted quiere de él cuándo comienza a exponer este comportamiento de "¡no quiero oírlo!". Usando esta táctica de despiste, el agresor activamente se resiste a las tareas de prestar atención...

*Racionalización *
Una racionalización es la excusa que un agresor trata de ofrecer para involucrarse en un comportamiento inadecuado o dañino. Ésta puede ser una táctica eficaz, sobre todo cuando la explicación o justificación del agresor tiene el suficiente sentido como para que cualquier persona razonablemente consciente la acepte totalmente. Es una táctica poderosa porque no sólo sirve para quitar cualquier resistencia interna que el agresor podría tener para hacer lo que él quiere hacer (calmando cualquier náusea de la conciencia) sino que también le quita a otros de encima. Si el agresor puede convencerte de que lo que hace es justificado, entonces queda más libre para perseguir sus objetivos sin interferencias. [...]

*Desviación *
Un objetivo móvil es difícil de golpear. Cuando tratamos de sujetar a un manipulador o tratamos de tener una discusión enfocada en una sola cuestión o comportamiento que no nos gusta, él es un experto en saber como cambiar el tema, esquivar la cuestión o de algún modo dirigirnos
por otro camino. Los manipuladores usan distracción y técnicas de desviación para mantener el foco lejos de su comportamiento, alejarnos de la pista, y quedar libres para sus propios fines egoístas y ocultos. [...]

*Mentira *
A menudo es difícil saber cuándo una persona miente mientras lo hace. Por suerte, hay momentos en que la verdad sale a flote porque las circunstancias no confirman la historia de alguien. Pero también hay veces en que usted no sabe que ha sido engañado hasta que es demasiado tarde. Un modo de minimizar las posibilidades de que alguien lo pisotee es recordar que puesto que las personalidades agresivas generalmente no se detendrán ante nada para conseguir lo que quieren, es de esperar que mientan y hagan trampas.
Otra cosa a recordar es que los manipuladores (las personalidades encubiertas agresivas que son) son propensos a mentir de modos sutil y encubierto. Los tribunales conocen bien las muchas formas en que la gente miente, aún cuando ellos requieren en los juramentos de tribunal que los testigos digan "la verdad, sólo la verdad, y nada más que la verdad". Los manipuladores a menudo mienten reteniendo una cantidad significativa de la verdad o deformándola. Son expertos en ser vagos cuando usted les hace preguntas directas. Es un modo hábil de mentir por omisión. Tenga esto en mente cuando trate con un sospechoso de ser lobo vestido de oveja. [...]

*Intimidación Encubierta*
Los agresores con frecuencia amenazan a sus víctimas con mantenerlos ansiosos, aprensivos y en una posición baja. Los agresivos encubiertos intimidan a sus víctimas haciendo veladas (sutil, indirectas e implícitas) amenazas. Causar culpa y vergüenza son dos de las armas favoritas de los agresivos encubiertos. Ambas son tácticas especiales de intimidación.

*Crear culpa*
Una cosa que las personalidades agresivas saben bien es que otras personas tienen conciencias muy diferentes a las suyas y son fácilmente culpabilizables. Los manipuladores son a menudo expertos en utilizar la mayor conciencia de sus víctimas para mantenerlos en la duda de sí mismos, ansiosos y sumisos. Cuanto mayor es la sensibilidad de conciencia de la víctima potencial, la culpa es más eficaz como arma.
Las personalidades agresivas de todos los tipos usan la creación de culpa como táctica manipuladora frecuente y con eficacia (sobre todo sobre personalidades de tipo neurótico). Todo lo que un manipulador tiene que hacer es sugerir a la persona consciente que no se preocupa bastante, que es demasiado egoísta, etc, y aquella persona inmediatamente comenzará a sentirse mal. Por el contrario, una persona consciente podría intentar que un manipulador (o cualquier otra personalidad agresiva) se sintiera mal por su comportamiento hiriente, reconociera su responsabilidad, o admitiera su maldad, pero jamás logrará absolutamente nada.

*Avergonzar *

Técnica de usar sarcasmo sutil y observaciones ofensivas como un medio de miedo creciente y duda de sí mismo en otros. Los agresivos encubiertos usan esta táctica para hacer que otros se sientan inadecuados o indignos, y por lo tanto, sean deferentes con ellos. Es un modo eficaz de crear un sentido continuo de insuficiencia personal en la parte más débil, permitiendo así a un agresor mantener una posición de dominio. [...]

*Desempeñar el Papel de Víctima*

Esta táctica implica retratarse como una víctima inocente de las circunstancias o del comportamiento de alguien a fin de ganar la compasión, conmover la lástima y así conseguir algo del otro. Una cosa con la que cuentan las personalidades agresivas encubiertas es el hecho que las personalidades menos hostiles y crueles por lo general no pueden soportar el ver a alguien sufrir. Por lo tanto, la táctica es simple. Convenza a su víctima que usted sufre de algún modo, y ellos tratarán de aliviar su angustia. [...]

*Vilipendiar a la Víctima*

Esta táctica es con frecuencia usada junto con la táctica de desempeñar el papel de víctima. El agresor usa esta táctica para hacer parecer que él sólo responde (es decir se defiende contra) la agresión de parte de la víctima. Esto permite al agresor poner mejor a la víctima a la defensiva. [...]

*Desempeñar el Papel de Criado*

Los agresivos encubiertos usan esta táctica para encubrir sus agendas egoístas bajo el aspecto de servicio a una causa más noble. Esto es una táctica común, pero difícil de reconocer. Pretendiendo trabajar mucho en el nombre de alguien más, los agresivos encubiertos ocultan su propia ambición, deseo de poder, y búsqueda de una posición de dominio sobre otros. [...]
Un escándalo reciente que envuelve a un tele-evangelista causó que su iglesia lo inhabilitara por un año. Pero él dijo a sus fieles que no podía detener su ministerio porque tenía que ser fiel a la voluntad del Señor (Dios supuestamente se dirigió a él y le dijo que no de marchase). Este ministro era claramente desafiante a las autoridades establecidas de su iglesia. Aún así, se presentó como una persona humildemente sumisa a las autoridades "más altas". Un sello característico de las personalidades encubiertas agresivas es que profesan en voz alta el servilismo, al tiempo que luchan por el dominio.

*Seducción *
Las personalidades encubiertas agresivas son expertas en encantar, alabar, adular o apoyar abiertamente a otros a fin de conseguir bajar sus defensas y rendir su confianza y lealtad. Los agresivos encubiertos son también en particular conscientes de que la gente que es hasta cierto punto emocionalmente necesitada y dependiente (y esto incluye a la mayor parte de personas que no tienen desórdenes de personalidad) quiere la aprobación, tranquilidad, y, más que nada, un sentido de ser valorado, reconocido y necesitado. Parecer estar atento a estas necesidades puede ser el boleto de un manipulador para obtener un poder increíble sobre otros. [...]

*Proyectar la culpa (culpar a otros)*

Las personalidades agresivas siempre buscan un modo de evadir la culpa generada por su comportamiento agresivo. No son sólo expertos encontrando cabezas de turco sino en hacerlo en forma sutil y difícil de detectar.

*Minimización *

Esta táctica es una clase única de negación conectada con la racionalización. Usando esta maniobra, el agresor intenta demostrar que su comportamiento abusivo no es realmente tan dañino o irresponsable como alguien podría reclamar, quitándole importancia. Es la tentativa del agresor de hacer convertir una montaña en un hoyo de topo.

He presentado la principales tácticas que usan los agresivos encubiertos para manipular y controlar a otros. No son siempre fáciles de reconocer. Aunque todas las personalidades agresivas tiendan a usar estas tácticas, los agresivos encubiertos generalmente las usan muy hábilmente y de manera sutil. Alguien tratando con una persona encubiertamente agresiva tendrá que aumentar su sensibilidad de nivel visceral frente al uso de estas tácticas si quiere evitar convertirse en su víctima.
[...]

Algunas de las debilidades que nos hacen susceptibles a personas "agresivas encubiertas" (personas que son agresivas pero no lo aparentan a simple vista) son...

1. La ingenuidad. Facilidad para creer lo que nos dicen otros y considerarles "buenos".

2. Ser demasiado autoexigente y perfeccionista. Pregúntese si es de esas personas que es más autocrítico sobre si mismo que juzgando a cualquier otra persona. Usted podría ser el tipo de persona que está muy dispuesta a darle el beneficio de la duda a un manipulador. Cuando ellos hacen algo que le duele, usted es muy proclive a ver su lado de las cosas y muy dispuesto a autoculparse cuando ellos van al ataque.

3. Poca autoconfianza. Usted podría ser una de esas personas que es demasiado dubitativa e insegura crónicamente de su derecho de alcanzar lo que quiere y necesita legítimamente. Podría faltarle confianza acerca de su habilidad de enfrentar conflictos directamente y de resolverlos efectivamente. Si es así, puede terminar prematuramente el pelear (asertivamente) e ir a la defensiva cuando se encuentre enfrentada con una personalidad agresiva (manipuladora)

4. Racionalización. Tendencia a justificar o dar excusas en beneficio del manipulador.

5. Dependencia emocional. Puede tener características de una personalidad sumisa y tener miedos profundos de independencia y autonomía. Entonces, podría ser el tipo de persona al que le atraen personalidades que parezcan seguras, independientes y agresivas. Después de que usted se involucra en una relación con ellos, tiene la tendencia de permitir que dichas personas tomen el control de usted por miedo de que si se las enfrenta podría ser "abandonada". Cuanto más emocionalmente dependiente sea usted de otra persona, más vulnerable es de ser explotada y manipulada
.
(Algunas de estas características convergen en lo que se ha dado en llamar "síndrome de Mari Pili" que se produce por "miedo a no ser queridas y a no complacer la expectativas del entorno" que convierte en "grandes sumisas" a mujeres de cualquier edad que quieren agradar a todo el mundo, que luchan para ser buenas en cada uno de los papeles que les ha tocado ejercer durante su vida, aunque esto implique un desgaste extremo tanto físico como psíquico, y que se desmoronan cuando recibe un mensaje de rechazo o de censura)



Sobre el narcisismo:
Dándole todos los caprichos que demanda y haciéndolo el centro de atención de toda la familia no necesariamente se le está dando al niño lo que necesita en términos afectivos para el desarrollo de una personalidad sana. Por ejemplo, un exceso de protección puede ser derivado de una disfunción narcisista de la familia, donde los padres se ven obligados a sobre proteger al niño por un miedo inconsciente que no necesariamente tiene que ver con el niño y que más bien viene de una disfunción narcisista de los padres. Un niño sobreprotegido podrá tener problemas para establecer límites en sus relaciones (o para discernir cuando está sobrepasando los límites de otra persona) y tendrá por ende, problemas de narcisismo.
El libro "La Familia Narcisista" (autores Stephanie Donaldson-Pressman, Robert M. Pressman) ilustra bastante bien el origen del narcisismo. Exixte una forma encubierta de disfunción y es la que se puede encontrar en los niños que crecieron en familias aparentemente normales, y donde los mismos niños afirman al ser adultos que más bien recibieron mucho afecto. Es un mecanismo de disfunción insconsciente en su mayor parte y en la que prevalece un tipo de afecto incorrecto, siempre a costa del desarrollo sano del niño porque siempre están las necesidades de los padres por encima de las de los niños, aunque sea inconscientemente. Lo siguiente es una cita del libro:

Una Vista Más Amplia
Las relaciones entre las experiencias de la infancia, y su efecto a veces permanente en el comportamiento adulto, han fascinado a observadores del comportamiento humano durante mucho tiempo. De un particular interés ha sido el impacto de la familia de origen de una persona en el desarrollo personal. En esta última década, el concepto de “hijos adultos de padres alcohólicos” (ACOA [N. de T.: en sus siglas en inglés]), nos ha ayudado a entender los efectos casi previsibles de haber sido criado en un sistema familiar alcohólico. Como terapeutas, muchos de nosotros hemos trabajado durante años con individuos que sufren de lo que parecía ser una baja autoestima imposible de cambiar, o una incapacidad para sostener una relación íntima y/o caminos bloqueados en la comprensión del ser de uno mismo. El concepto de “hijos adultos de padres alcohólicos”, abrió una nueva puerta para la comprensión de estos problemas. Terapeutas-autores como Woititz, Black, Gil, y Bradshaw (entre otros) han dado imágenes vívidas de cómo las personalidades de los hijos están moldeadas de una manera especial por la familias alcohólicas.(1) Los textos que se han producido sobre este tema, han esclarecido un camino mucho más amplio para la recuperación de hijos de padres alcohólicos. También ha crecido la sensibilidad de los terapeutas en cuanto al impacto de la crianza en una familia alcohólica en el desarrollo de la personalidad. En una época, los terapeutas pocas veces hacían preguntas directas en cuanto al comportamiento que tenían los padres de los pacientes cuando bebían. Hoy en día, estas preguntas ya se exploran de manera rutinaria en una entrevista inicial de evaluación.Recientemente, un nuevo grupo de textos se ha creado. Sobrevivientes de abusos han escrito libros, tanto para focalizar la atención en la devastación causada por el abuso físico y sexual, pero también para dar una validación y una guía a otros sobrevivientes, ya sean hombres o mujeres. Laura Bass y Susan Davis, han articulado el trauma del abuso sexual, así como las técnicas que ayudan a la recuperación. Su texto, es un texto de referencia que se llama “El Coraje de Curarse” [N. de T.: “The Courage to Heal”]. Mientras que Steven Grubman-Black fue uno de los primeros que atacó el mito de la invulnerabilidad de los hombres ante el abuso sexual, en una narrativa conmovedora que se llama “Niños Rotos / Hombres Que Reparan” [N. de T.: “Broken Boys / Mending Men”](2). De hecho, muchas librerías ofrecen muchos más libros de auto ayuda para estos sobrevivientes, que libros para hacer dieta. Y, hasta este momento, es algo básico en la industria editorial.Vínculos en Común
En nuestro trabajo en los Estados Unidos, en el Centro Psicológico de Rhode Island, junto con el beneficio de trabajar con hijos adultos de padres alcohólicos y con modelos de abuso, llegó una especie de confusión. ¿Qué pasa con individuos que tienen los mismos rasgos que los hijos adultos de padres alcohólicos, pero cuyos padres ni los violan, ni les pegan? Es verdad, hubo una disfunción en sus familias, pero el vínculo que los une fue más elusivo. Entre hijos adultos de familias disfuncionales, pero no alcohólicas o no ofensivas, encontramos un cuerpo de rasgo de personalidades previamente identificados con el modelo de los hijos adultos de padres alcohólicos. Esto incluía, por ejemplo, una depresión crónica, una indecisión, una falta de confianza en sí mismo.Dentro de la población, encontramos unos rasgos de comportamiento en común, como por ejemplo una necesidad crónica de gustar, una incapacidad para identificar sentimientos, necesidades, deseos y una necesidad de validación constante. Este grupo de pacientes sentía que se merecían todas las cosas malas que le habían sucedido, mientras que las cosas buenas que les habían sucedido eran probablemente errores o accidentes. Tenían muchas dificultades para ser asertivos y privadamente sentían una especie de rabia penetrante, la cual tenían miedo que saliera a la superficie. Se sentían como tigres de papel, por lo general muy enojados, pero muy fácil de derrotar. Sus relaciones interpersonales se caracterizaban por falta de confianza y sospecha al borde de la paranoia, intercambiados -a veces- con episodios desastrosos de una apertura y confianza total y falta de juicio. Se sentían crónicamente insatisfechos, pero estaban llenos de miedos de ser percibidos como caprichosos o quejumbrosos, si expresaban sus verdaderos sentimientos. Muchos de ellos podían retener su rabia por períodos extremadamente largos, pero luego explotaban en asuntos relativamente insignificantes. Tenían un sentimiento de vacío e insatisfacción en cuanto a lo que lograban. Estos también se encontraba entre individuos que podrían haber sido vistos como muy exitosos. La lista de gente incluía a profesionales que estaban obsesivamente envueltos en sus empresas, pero que eran incapaces de lograr algo en un nivel en el cual alcanzarían una cierta satisfacción. En las relaciones, estos individuos se encontraban en repetidas situaciones sin salida.Dado que estos síntomas fueron tan bien definidos en los textos populares sobre los hijos adultos de padres alcohólicos, le pedimos a algunos individuos de familias disfuncionales no alcohólicas, que leyeran estos libros como si fueran este caso de personas, como por ejemplo el libro “Hijos adultos de alcohólicos”, escrito por Janet Woititz o el libro “Haciendo crecer la pena” [N. de T.: “Outgrowing the Pain”] de Elianna Gil.(3) Los clientes volvían identificándose de alguna manera con ese síndrome, pero no del todo con los ejemplos de padres que bebían o que eran brutales. Algunas cosas en el modelo sonaban a verdad -por ejemplo: negar los sentimientos, el sentirse vacío, el hecho de tener modelos recurrentes inefectivos de interrelación personal-, pero todo esto no era suficiente para que los pudiesen ayudar.Mejorando el Sistema Antiguo
Hicimos dos cosas para tratar con las discrepancias entre los ejemplos de los rasgos de personalidad sobre las causas de los hijos adultos de [padres] alcohólicos y las experiencias verdaderas de nuestros clientes. Primero, al leer los libros de autoayuda, les pedimos a los clientes de familias no abusivas y no alcohólicas, que reemplacen la palabra “alcohólico” o “abusivo” por “disfuncional”. Segundo, les aseguramos a estos clientes, cuyos recuerdos de la infancia todavía eran muy vagos, que estos libros que les recomendábamos iban a serles de mucha ayuda, a pesar de que las experiencia personales no parecían corresponder exactamente a sus descripciones.Las substituciones y aseguramientos ayudaron. De este modo, al reconocer que los términos tales como “hijos adultos del alcoholismo” o “del abuso” eran demasiado restrictivos, los textos comenzaron a cambiar. Variaciones de términos que no se limitaban a referirse a un tipo específico de disfunción (por ejemplo “hijos adultos”) comenzaron a aparecer. La misma pregunta, sin embargo, siguió rondando: ¿Qué es lo que pasa realmente en estas familias, que causa estos problemas psicológicos en común, que antes catalogábamos como rasgos de hijos de adultos de padres alcohólicos? La pista principal fue que, en la ausencia del abuso con el alcohol, otras formas de padres disfuncionales parecían producir los mismos síntomas, por ejemplo: en el incesto, el abuso físico, la negligencia emocional o la ausencia física.
Un Punto de Vista Emergente
Cuando comenzamos a tratar de rastrear los rasgos en común que comparten los sistemas parentales de los sobrevivientes, identificamos un modelo de interacción que hemos llamado “la familia narcisista”. Sin importar la presencia o la ausencia de un abuso que se pueda identificar, hemos encontrado un rasgo penetrante, presente en todas las familias: la necesidad del sistema parental de tener la prioridad por sobre las necesidades de los niños.
Hemos hallado que, en la familia narcisista, las necesidades de los niños sólo son secundarias con respecto a la de los padres, y por lo general son problemáticas para estos últimos. Si uno quiere rastrear la familia narcisista en cualquiera de las escalas del desarrollo bien conocidas (como por ejemplo la de Maslow o la de Ericsson), uno ve que las necesidades más fundamentales del niño, aquellas de confianza y seguridad, no están satisfechas.(4) Además, la responsabilidad de la realización de estas necesidades, cambia del padre hacia el hijo. En esta situación familiar, el niño debe ser reactivo a las necesidades de los padres, en lugar de ser lo que corresponde, es decir, que los padres deben responder a las necesidades del niño. De hecho, la familia narcisista está consumida en tratar con las necesidades emocionales del sistema parental.
En la familia narcisista se contrata a los niños en el proceso de satisfacer las necesidades de los padres. En una familia en la que el padre es un adicto a la cocaína, tanto la esposa como los niños bailan alrededor del padre para no inducir conflictos. Cuando la mamá está al borde de la locura, hay una especie de danza similar entre el esposo y los niños. En una familia incestuosa, los niños son protegidos del atacante, quien nunca se confronta con el esposo o la esposa. El esposo o la esposa de un padre con traumas, pone toda la energía en sostener el statu quo y en enternecer o ablandar a su pareja, todo esto perjudicando a sus niños.
En la familia narcisista, el comportamiento del niño está evaluado no en términos de lo que dice sobre lo que él o ella esté experimentando o necesitando, si no en su impacto en el sistema parental. Por ejemplo, en una familia saludable un niño que recibe una mala nota en un boletín, alerta a los padres acerca de la presencia de un problema. La situación es luego examinada en términos de las necesidades del niño y de su desarrollo. Por ejemplo: ¿el trabajo es demasiado duro? ¿El niño está bajo stress? ¿Necesita ayuda: un tutor, apoyo o algo así? En la familia narcisista, sin embargo, el mismo problema es examinado en base a las dificultades que esto presenta para los padres. Por ejemplo: ¿El niño es desobediente, haragán, avergüenza? ¿O quizás está buscando sólo una atención excesiva?
En este ejemplo, la familia saludable reaccionaría expresando una preocupación por los sentimientos de niño, presentando su mala nota, no como una falla personal, sino como un problema que debe ser resuelto. En la familia narcisista, sin embargo, las reacciones de los padres le indican al niño que sus sentimientos tienen una importancia limitada o ninguna importancia en lo absoluto. [En este caso] el niño no TIENE un problema, él ES un problema. Yendo un poco más lejos, el niño no tiene necesidad (por ejemplo, de un tratamiento para la dislexia, para la ansiedad, una tardanza en el desarrollo, presión, etc.), sino que se le pone una etiqueta (haragán, holgazán, estúpido, el payaso de la clase, disparate, etc.) Las consecuencias de las acciones de los niños en los padres, son de una importancia primordial. Con el tiempo, estos niños aprenden que sus sentimientos tienen un valor muy pequeño o hasta negativo. Comienzan a desprenderse de sus sentimientos, a perder el contacto con ellos. Por lo general, esta negación de sentimientos es funcional para el niño, ya que expresarlos sólo alimenta el fuego. En lugar de entender, de reconocer, de validar SUS propias necesidades, estos niños desarrollan un sentido exagerado de su impacto en las necesidades de sus padres, de hecho, se convierten en un reflejo de las necesidades emocionales de sus padres. Las necesidades del padre se convierten en un blanco en movimiento en el cual el niño refleja un sentido de error o falla, sienten que ellos son los que se equivocan. Además, no llegan a aprender cómo validar sus propios sentimientos y cómo satisfacer sus propias necesidades. Con el tiempo, los niños sufren un adormecimiento semi-permanente de sus sentimientos. En la edad adulta estos individuos pueden no llegar a saber lo que sienten, excepto por ciertos grados de desesperación, frustración y insatisfacción. [...]
Hemos evitado usar las situaciones extremas en cuanto nos fue posible. Los peores casos son relativamente fáciles de comprender. Si, por ejemplo, a un paciente le cae un balde de agua fría a propósito por parte de alguno de sus padres cuando es niño, no es difícil entender porque las heridas emocionales existen. Sin embargo hemos hallado que las historias que presentan los pacientes, por lo general son mucho más sutiles. No es necesario que el niño sea severamente abusado, para recibir un trauma. Hemos observado individuos cuya historia de la familia de origen no fue tan dramática, pero que sin embargo se ven seriamente afectados. Estos individuos provienen de familias narcisistas, en las cuales la disfunción fue penetrante y, sin embargo, encubierta.[...] [fin]

En las próximas semanas publicaremos ejemplos de casos del libro donde esta disfunción es tan sutil que más bien las personas creen que tuvieron una infancia estupenda y que eran el centro de atención de la familia, pero sin embargo no tienen vidas satisfactorias y presentan algunas características narcisistas.

*Hijo de familia narcisista. Mi madre es narcisista...

1 comentario:

walter julio martini dijo...

mi madre es narcisista, siempre hecha la culpa a otros de sus actos,se victimiza permanentemente.intenta manipular a sus hijos, mintiendo y separando con chismes los hermanos.para ejercer el poder familiar a cualquier costo.

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